
Fic de WifesKaulitz. Temporada III
Capítulo 18
La rubia mirandose perdida por la situación se safó del agarre y me dió una manotazo en la cabeza.
Me quejé.
Aún me dolían las trenzas porque estaban apretadas y recién hechas.
— ¡Es cierto! ¡Pero ninguno de ustedes logrará separarme de ti! ¿¡Oiste!?
Solté una carcajada en su cara y me fui a la mesa par agarrar una copa negando con la cabeza.
— Te enterarás tu sola y toda la bola de idiotas que están presentes, ahora ¡fuera de mi casa! ¡Todos!
— Dios mío, que mal educado.
— ¡Fuera dije!
Los invitados salían de mi casa en medio de cuchicheos mientras me miraban. Los doble G se acercaron a mi satisfechos por lo que hice y me sentía igual.
Ya nadie me vería la cara desde ahora.
— Nosotros tenemos que irnos, visitaremos a Bill mañana y queremos ser los primeros en entrar.
Mi corazoncito comenzó a latir con emoción al oír su nombre.
— Quisiera verlo yo también pero no puedo, es muy riesgoso.
— No te preocupes, estoy seguro que se alegrará de saber lo que hiciste.
— Espero que sí.
— Nos vemos.
— Cuidate Tom.
Me despedí de ellos acompañandolos hasta la salida de la casa y cerré la puerta con fuerza sobresaltando a mi madre y a mi «esposa».
— Mas vale que empieces a hablar, Emma. — acerqué a ella a modo de intimidarla.
— Te juro que no lo sabía. — retrocedió mirandome con temor.
— ¿¡Qué no lo sabía!? — exclamó la rubia con enojo. — ¡Fue ella quién lo propuso!
— ¡No es cierto!
— ¡Si lo es!
— ¡No!
— ¡Si!
— ¡YA BASTA! ¡CIERREN LA MALDITA BOCA DE UNA VEZ! Me tienen hasta la coronilla.
— No me grites, Tom. Soy tu madre.
— Me da igual. — vacilé caminando hasta sentarme en el sofá. — La cosa es que tengo mi casa propia como lo pedí y no quiero ni que te asomes porque a la primera que pises mi casa llamo a la policía.
— Tom…
— Que cierres la boca maldita sea.
— ¿Qué va a pasar conmigo? — preguntó la chica y yo solo me reí a carcajadas.
— Disfruta siendo la nueva señora Kaulitz mientras puedas, ya vendrá la persona que te baje de esa nube así. — cerré mi mano y la llevé a mi boca para soplar mientras la abría. — de un sopletón.
Y volví a carcajear saliendo de la que era mi casa.
Después de todo me llevé todas mis pertenencias sin dejar rastro de ellas.
.
By BILL
— ¡Oye, Bill marica! — gritó ruso desde el otro lado de la cancha.
— Ahí viene otra vez.
— Creo que le gustas. — bromeó Gael a mi lado dándome un codazo.
— ¿Gustarle yo? — pregunté aguantandome la risa. — ¿Acaso no sabes que soy casado?
— Es cierto, por eso eres Bill Kaulitz.
Asentí con altanería.
— Aunque estoy dudando de su amor.
— ¿Por qué?
— Volvió a casarse. — suspiré con tristeza.
— Bibi. — murmuró la D abrazandome y juntando nuestras cabezas. — Ánimo que si están casados de verdad su matrimonio no es válido.
— Sí y el único que vale es el primer matrimonio, ¿no lo ves?
— Es que su padre…
— ¡Su padre te dijo eso solo para hacerte sentir mal!
— A quien debes creerle es a tu propio esposo…
— Que salga de su boca principalmente.
— Lo sé, pero hay…
— Bill…
Ruso llegó con una sonrisa pervertida frente a mi mientras me recorria el cuerpo tan solo con la vista. Me dieron ganas de vomitar del solo recordar la forma tan malévola en la que abusaron de mí el primer día que llegué.
Esta vez si que no me dejaría ¡de nadie!
Bill Kaulitz ya no tiene ni un pelo de tonto.
— ¿Qué tal si vamos a divertirnos un poco? Prometo solo ser yo quién use tu agujero esta vez.
— No quiero…
— ¿No? ¡Pero si no te estoy preguntando! ¡Estoy ordenandote!
— Ruso. — interrumpió Rambo llamando su atención. — De echo si le preguntaste.
— No estoy hablando contigo, cabeza de pene sarnoso.
— Agh…
— Vamos Bill. — jaló mi mano obligándome a seguirlo y lo hice teniendo en la manga de mi uniforme el pequeño bisturí que Meche me obsequió por mi primera semana aquí.
Ya incluso sabía darle un buen uso.
Entramos a su cuchitril mal oliente, no le hice esperar para quitarme la ropa causando una expresión de sorpresa en su rostro.
Si supiera lo que le esperaba…
Me acosté en una de las camas esperando a que hiciera de las suyas conmigo de una buena vez.
Ganoso se tiró a mi cuerpo aplastandome, llevandose todo el aire de mis pulmones mientras me besaba en el cuello.
— Me gustas mucho más que mi antiguo compañero sexual.
— ¿Por qué?
— Porque nunca había visto a un chico tan perfecto con todas las facciones femeninas que tiene una mujer.
— Pero soy un hombre.
— ¿Y qué? Tu carita es el rostro vivo de un angel caido del cielo y lo más parecido a una mujer. Estoy seguro que si no fueras mío todos se aprovecharían de ti.
— No soy tuyo.
— Lo eres mientras sigas aquí o hasta que me aburra de ti. Solo espero que eso no pase porque de ser así haré lo posible por encontrarte y volver a tenerte.
No le dije nada y respiré con pesadez mientras miraba como marcaba mi cuerpo con su sucia boca llena de saliva. A duras penas el dolor en mi trasero estaba curando y él volvería a hacerlo de nuevo.
Ni siquiera me lubricó.
Me embistió con fuerza causandome nuevamente el dolor que no sentí por todo este tiempo.
El condón tampoco ayudaba a ello.
Lloré sintiendome la persona más insignificante de esta vida.
Lloré sintiendome la persona más sucia del mundo.
Lloré porque la persona que estaba tocandome no era Tom.
Lloré porque sentí que le estaba siendo infiel.
Lloré porque pensaba que Tom ya no me iba a querer porque me marcaron de por vida y me dejaba hacer quieto.
Su pene entraba fácil debido a que la sangre que salía de mi trasero ayudaba como lubricación. Hice a un lado mi rostro cuando trató de besarme pero de todas formas me obligó.
Los labios de este tipo tan asqueroso se movían sobre los míos y no aguantaba más.
Estaba a punto.
— Oh. — gimió dejándose caer en mi cuerpo controlando su respiración. — Eres el primer hombre en darme el primer orgasmo tan placentero de mi puta vida.
Dios…
Otra vez me quedé quieto sin hacer nada…
Continúa…
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