
Traducción de Crazy4Bill
Capítulo 2: ¿Y si estoy equivocado?
Tom dejó escapar un suspiro de alivio cuando por fin llegó al café, con el ceño fruncido mientras levantaba una mano para sentir sus rastas, que colgaban húmedas y pesadas sobre sus hombros. Odiaba los días de lluvia, y los odiaba aún más cuando olvidaba su hoodie en casa y no podía proteger a sus rastas. Ahora parecía un gato mojado, y casi había caminado para pasar de largo su nueva cafetería favorita, sólo para no tener que encontrarse con Bill mientras miraba como estaba, porque él se sentía como que iba a arruinar lo que podría pasar entre ellos.
Por otro lado, nada realmente había sucedido desde esa vez con los G’s. Tom se había acobardado totalmente a pesar que sus amigos le habían dicho por lo menos cinco veces que fuera y le pidiera salir al chico, ya que no había manera de que fuera a decir que no, pero Tom no había tenido las agallas para hacerlo. En lugar de eso, había actuado como si ni siquiera hubiera notado el corazón, y a partir de ese momento, cada vez que Bill le traía la orden él ni siquiera lo miraba, y mantenía sus ojos en sus libros, o su teléfono, o sus amigos, dependiendo de lo que estuviera haciendo allí, y tomaba el primer sorbo sin mirar, arruinando cualquier “arte” que estuviera allí.
—Hola, Tom —le saludó el otro mesero a quién Tom ahora sabía que se llamaba Kevin—. ¿Cómo estás hoy?
—Uhm, Estoy bien, creo… —murmuró Tom—. Oye, Kevin, ¿puedo pedirte un favor?
—Seguro —El hombre de cabello café sonrió, y dejó de secar la mesa que acababa de limpiar—. ¿Qué pasa?
—Bien, Tengo esta tarea importante que terminar —Tom empezó torpemente. De verdad no tenía ganas de hacer esta petición, pero pensó que sería mejor preguntarle a Kevin que a Bill, y estaba feliz de que el hombre joven de pelo azabache no estuviera a la vista—. Y realmente no puedo escribirlo en casa porque mi compañero de cuarto consiguió hacer una fiesta en nuestro dormitorio, y él simplemente no me va a dejar tranquilo hasta que me una a ellos… y bueno… —vaciló un poco, pero luego dejó escapar un suspiro y decidió simplemente decirlo—. Está bien, lo que pasa es que no tengo dinero, pero pensaba que tal vez me podría sentar aquí de todos modos, es eso, entiendo si…
—Por supuesto que puedes. —Kevin se rió entre dientes, sonriendo suavemente—. Eres nuestro cliente más leal, Tom —continuó—. Probablemente compras más café que el resto del pueblo junto; Si necesitas un lugar para estudiar, o sólo estar, eres siempre bienvenido, no te preocupes por eso.
—¿En serio? —Tom respiró, sintiéndose mucho mejor—. Gracias hombre, prometo que compraré toneladas de café. Sólo que estoy corto de dinero ahora.
Kevin dejó escapar una risa baja y asintió con una sonrisa, y Tom se dirigió a su puesto habitual, donde había estado sentado más o menos todos los días durante las últimas semanas. Los G’s se reunían con él algunas veces, pero la mayor parte del tiempo estaba allí solo, a pesar de que sus amigos no odiaban el lugar, todavía no querían gastar tanto dinero en café como lo hacía Tom. También pensaban que estaba siendo estúpido ya que no había hecho ningún movimiento con Bill, o al menos preguntarle el número de teléfono, sobre todo porque los dos estaban convencidos de que Bill estaba interesado en Tom también. Le habían dicho más de una vez que dejara de hacer un tonto de sí mismo, pero Tom no los escuchaba. No le pediría salir a Bill, tenía mucho miedo de ser rechazado y no ser capaz de volver allí nunca más.
Con un suspiro, abrió su maleta, sacando sus libros y encontrando un papel en blanco. No tenía sentido posponerlo, la tarea tenía que ser escrita y si no quería estar sentado allí toda la noche, era mejor empezar.
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—No le gusto. —Bill gimió y se apoyó en el mostrador, mirando por encima a donde Tom estaba sentado, escribiendo sobre algo que parecía ser muy importante, ya que no lo había mirado una sola vez desde que llegó allí, y por lo general Bill le atrapaba mirándolo más de una vez cuando venía al café—. Chico estúpido. —Suspiró.
—Él ha venido aquí todos los días. —Apuntó Kevin y señaló los dos cafés que había hecho. El lugar estaba prácticamente vacío y se estaba haciendo tarde, no tendrían muchos más clientes esa noche, las noches eran siempre calmadas, sobre todo los días de semana—. ¿Todavía le haces corazones?
—Cada maldito día —Bill murmuró y aceptó su bebida caliente—. Pero ni siquiera los mira, es como si los estuviera evitando.
—Él no puede dejar de mirarte —dijo Kevin calmadamente y claro no tan preocupado como Bill lo estaba—. A excepción de esta noche, él siempre te está mirando y he visto la manera en la que se sonroja cuando usas tu voz sexy; pobre chico, hasta olvida como respirar.
Bill suspiró de nuevo, sacudiendo la cabeza. Él no estaba convencido. Había intentado literalmente de todo, había sido dulce y encantador, había usado su voz más seductora, había empezado a usar el maquillaje adecuado en el trabajo, cosa que nunca hizo antes porque era molesto en los días calurosos cuando no podía dejar de sudar, y había seguido con los corazones latte, esperando que el chico entendiera la indirecta y sólo le pidiera salir ya.
Él podría hacerlo, pero que estaba en contra de su política de coquetear abiertamente con los clientes y pedirles salir fuera era un gran no-no. Hablarles como Bill lo hacía con Tom ya estaba fuera de línea, pero no podía evitarlo, él quería tanto a ese hermoso chico con rastas, que le dolía.
Pero Tom claramente no le correspondía, porque ya le hubiera pedido que salieran… no era tan difícil…
—¿Y si no es gay? —Bill suspiró por lo que probablemente fue la décima vez esa semana—. ¿Y si estoy equivocado?
—Bill, él ha estado mirando tu trasero desde el día de la inauguración. —Kevin suspiró, sacudiendo la cabeza ante su estúpido amigo—. Su cara se vuelve de color tomate cuando le hablas y algunas veces olvida como responder. Pobrecito, probablemente sea tímido.
—¿Qué debo hacer? —Bill puso mala cara, quedando sin ideas de cómo hacer que Tom se diera cuenta cuanto quería que lo invitara a salir.
—Ha estado sentado aquí por tres horas —dijo Kevin—. Escribiendo sin descanso. Debe estar cansado. Ve y llévale su latte favorito, cortesía de la casa. Y no olvides el corazón.
—¿Sí? —Preguntó Bill, no tan seguro de ser una buena idea—. ¿Y si piensa que estoy desesperado?
—Bueno, lo estás. —Kevin rió entre dientes—. ¿Qué es la peor cosa que puede pasar?
—Puede decirme que soy un idiota y que debería dejarlo en paz —murmuró Bill mientras hacía el café, sabiendo que la idea de Kevin no era tan mala. Café gratis debe hacer que el chico se dé cuenta Bill estaba interesado en él.
—Entonces no se sentaría en tu lado de la cafería cada vez que viene aquí. —Kevin sonrió y le entregó a Bill una bandeja con un muffin de arándanos; ambos sabían que a Tom le gustaban—. Él simplemente podría escoger otra mesa y me dejaría ser su camarero. Pero no, él se sienta allí, siempre. Eso habla por sí solo. Ahora ve allí y no te olvides de sonreír.
Bill asintió y puso el café en la bandeja, miró su reflejo en una de las máquinas de café, asegurándose de que su pelo y el maquillaje se veían bien, antes de tomar una respiración profunda y se dirigió hacia la mesa de Tom, rezando para no hacer algo vergonzoso como tropezar con sus propios pies, al caminar con sus pasos más seguros y seductores.
—Hola —le sonrió suavemente al llegar a la mesa, poniendo el café y el muffin—. Un Vainilla Latte y muffin de arándanos —dijo suavemente y le dio a Tom su sonrisa más dulce que el de rastas miró sorprendido, sus ojos color avellana encontrándose con los marrones de Bill.
—No… yo no ordené nada —Tom balbuceó, sonando un poco nervioso, y Bill tuvo que contenerse de sonreír aún más. Kevin debe estaba en lo cierto, si el chico se ponía nervioso cuando Bill hablaba con él tenía que estar interesado.
—Lo sé —respondió Bill con otra sonrisa, lamiéndose los labios de una manera que esperaba que se viera sexy y no completamente idiota—. Cortesía de la casa.
—Oh —Tom se sonrojó un poco—. Gracias.
Bill sonrió de nuevo, y se volvió para regresar donde Kevin, quién fingía limpiar una de las máquinas de café sólo para no parecer obvio que estaba observando. Bill dejó escapar un profundo suspiro mientras seguía caminando con pasos largos, y cuando llegó al mostrador, rápidamente dio los últimos pasos hacía Kevin, inclinándose un poco más cerca.
—¡Cuéntame!
—Él aún te está mirando —murmuró Kevin y miró de una manera que Tom no supiera que estaba espiándolo—. No podía quitar sus ojos de tu trasero cuando caminabas hacia acá. Bien hecho, Kaulitz.
Los labios de Bill se curvaron en una gran sonrisa, y tan pronto como Kevin le dijo que era seguro mirar se dio la vuelta y volvió a mirar a Tom, que por primera vez en más de una semana realmente echó un vistazo a su café con leche, y Bill podía ver la sonrisa en los labios al ver el corazón.
—Si él no me invita a salir esta vez, me voy a rendir —le dijo a Kevin—. Le di café gratis y vio el puto corazón, si eso no es suficiente para que me invite a salir, entonces me rindo.
—Haz lo que quieras —Kevin se rió y dio un sorbo a su café—. Apuesto a que se está muriendo por pedírtelo.
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Dos horas más tarde Bill miraba a Tom recoger sus cosas y levantarse de su mesa, y con una rápida inclinación de cabeza y un pequeño movimiento de la mano, el de rastas salió del edificio, ni siquiera acercándose a decir adiós y claramente sin pedirle a Bill salir, y el pelinegro no pudo ocultar su decepción, incluso si él hubiera querido.
—Lo siento hombre —Kevin suspiró y se encontró con los ojos heridos de Bill—. En serio pensé que te pediría salir esta vez.
—Sí, yo también —Bill suspiró y tomó su paño para ir a limpiar la mesa, ni siquiera tratando de ocultar su ceño fruncido—. Supongo que realmente no está interesado en mí.
Con otro suspiro, se acercó a la mesa, puso la taza vacía en la bandeja, junto con la basura del muffin y unas servilletas Tom había dejado.
Se sentía tan decepcionado, y tan estúpido. ¿Por qué había pensado alguna vez gustarle a un tipo como Tom? No era propio de él, era algo especial. Él era un camarero, por el amor de Cristo, y el chico estaba en la universidad, probablemente haciendo algo importante y útil con su vida. ¿Qué iba a querer con alguien como Bill de todos modos? No era como si Bill pudiera ser lo suficientemente bueno para él.
Tomó la última servilleta, y estaba a punto de tirarla en la bandeja con las demás cuando vio que había algo escrito en ella. Él no debía mirar, no era asunto suyo, pero era la servilleta de Tom, y la curiosidad ganó, así que después de una rápida mirada a Kevin, para asegurarse de que el tipo no lo estaba observando, miró más de cerca.
Un número de teléfono.
Tom había escrito un número de teléfono, y había dibujado un pequeño corazón al lado de él.
Bill contuvo el aliento, y miró a las últimas líneas.
“Llámame,
Tom”
& Continuará &
Notas de Crazy4Bill: Aww… este Bill nos salió impaciente, pero no es para menos… Ahhh… yo quisiera tener un amigo como Kevin, pero el pobre se arma de paciencia con su tonto amiguito…. Y el Tom? es tan tímido que sólo pudo dejarle mensaje en la servilleta.. pero no les pareció lindo dejarle el numero con un corazón?? Waaa… Veremos qué pasa con ellos, ¿Bill llamará? ¿Tom lo buscará? ¿Habrá Cita?