Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 6
— ¿Existe alguna manera de que yo pueda arreglarlo? — paseé mi lengua por mi labio inferior deteniendola en el piercing y me lo mordí con suavidad. Oí sus gemídos tratando de ser amortiguados, me encendió más.
— Estoy dispuesto a ir a tu casa y cogerte si me lo permites, Bill.
— Mierda. — musitó.
— ¿Qué pasa?
— A veces odio que seas tan respetuoso, Tom. Te hace falta un poco de maldad. — me reí por lo bajo.
— ¿Entonces qué hago?
— Hmm nada… — en estas ocasiones deseaba un celular que me permita realizar una videollamada. — Quédate donde estás.
— Ah, ¿vas a venir a cogerme a mi?
— ¡No! — chilló. — Quiero decir… que quiero que te masturbes conmigo por aquí, en la llamada. — mis boxers no podían estar más mojados.
— Acepto. — una risita picardiosa se escapó de sus labios, abrí tontamente la cremallera de mis pantalones, bajé un poco mis boxers liberando mi pene y suspiré. — Dime que te gustaría que te hiciera si yo estuviera ahí.
— Cuando no eramos novios… me he imaginado que tú me hacías las cincuenta sombras de Grey, Tom.
— ¿Ah, si? — comencé a acariciar mi pene desde la punta hasta la base logrando que se humedeciera más, su respiración agitada me tenía al borde de un acantilado.
— Sí. Me encantaría que me domines, que me trates como una… ¡Ah!
— ¿Una qué, Billie? ¿Una puta?
— ¡Hmm sí! — gimió desde el fondo de su garganta, le salió ronca y tan deliciosamente para mis oidos. — ¡Oh!
— Hmm. — me mordí la lengua tragandome los jadeos que estaban por salir de mi boca. — Imagina que estamos en mi habitación, tu duermes como un bebé y yo… Yo me acerco lentamente a tu cuerpo tumbado, te quito las colchas que cubren tu cuerpo desnudo. Una erección aparece en mis pantalones e inmediatamente la libero dispuesto a tocarme, admirando ese rostro tan angelical, esos labios deseables… — hice una pausa y seguí. — manoseo tus nalgas a mi antojo, no paro de masturbarme. Deslizo mi pene lentamente en ellas. Muevo tu cuerpo un poco para tener más acceso a tus glúteos, los separo con ambas manos, escupo en tu entrada rosadita y estrecha… mi rostro se acerca lentamente, paso mi lengua en tu entrada… se me eriza la piel al sentirla en mi boca y siento mi pene segregar líquido pre—seminal a montones. — me quedé en silencio, no sabía si le estaba gustando…
— Sigue Tom, quiero acabar imaginando las cosas que me dices… — heché atrás mi cabeza, cerré los ojos nuevamente imaginando.
— Usaré mis fluidos como lubricante en tu entrada, acercaré mi polla hasta ella y te la meteré lento, profundo hasta que mis caderas choquen en tus nalgas… moveré las mismas rápido, rodendo tu cuello con mis manos ahorcandote sin mucha presión. Veo que comienzas a despertar y en ves de asustarte, acaricias mis brazos, prendes tus largas uñas en ellos.
— Tom…
— Muy bien pequeño, gime mi nombre.
— Tom.
— Mas duro, Billie.
— ¡Tom! — jadeó fuerte. Tan fuerte que retumbó en mi cabeza y sonreí al sentir el chorro de semen caer en mi mano lentamente. — Joder Tomás, me he corrido como nunca.
— ¿Tom? — la voz de mi padre me bajó la erección en menos de dos segundos.
— Te hablo luego, cariño. Debo irme. — agarré un tirón de servilleta y me limpié.
— Tom.
— Bill.
— Te amo.
— Yo mucho más. — y colgué, voté un tanque de agua antes de salir del baño. Mi padre me esperaba fuera cruzado de brazos, me lavé las manos sin mirarlo y cuando terminé me digné a ver sus ojos similares a los míos. — ¿Pasa algo?
— Ya empezaremos por el postre y no has aparecido en la mesa, estoy empezando a molestarme por tu actitud. — salimos del baño, yo iba detrás de él. — Ya tengo suficiente con tu vestimenta. Ahora vas y te disculpas con los padres de tu futura esposa.
— No voy a hacerlo.
— Repite lo que dijiste, Tom.
— No voy a disculparme, si me fui es porque no tolero y aguanto esto. Tampoco me importan tus estúpidas reuniones de negocios. — escupí lo suficientemente bajo solo para que él me oyera. — Y tampoco llames a Doménica mi futura esposa ¡si yo ya tengo mi novio!
— ¿Novio? ¿Que mierda dices? — me tomó del cuello de la camisa, estaba a punto de golpearme y lo motivé mucho más.
— Lo que oiste.
— Tom. — advirtió en un tono más enojado.
— ¡Soy gay papá! — grité, los periodistas captaban la escena sin perder detalle y seguí. — ¡Mi pareja es un hombre! — descargó todo su puño en mi mandíbula, de mi boca salió el sabor a metal, escupí al suelo y le sonreí.
— ¡Oh, dios mío! — corrió mi madre hacia mí. — ¿¡Qué has hecho Jörg!?
— ¡Engendrar un hijo marica, eso hice! — mi madre me miró asustada. Mas que enojado estaba divertido.
Divertido por toda la situación.
— ¡Así es Emma! — le grité a mi madre. — ¡Me gustan los chorizos, carajo!
— ¡Oh! — se hizo la desmayada, estallé en carcajadas. Los padres de Doménica me miraban con horror y ella, solo me miraba con una sonrisa. Salí del lugar de la recepción, comencé a caminar a casa de mi mejor amigo. No traje mi auto y bueno, tampoco llamaría a Gustav para que venga a verme.
Me vendría bien caminar.
— ¡Tom! — Doménica corrió detrás de mí, me detuve sin mirarle. — ¿Entonces Bill no es una chica? — mas que una pregunta fue una afirmación.
— No, no lo es. — seguí caminando con ella a mi detrás.
— Wow, en serio pensé que era una… chica.
— Ajá.
— ¡Sí! ¡Es que se ve tan femenino, tan delicado y tiene la voz de una niña!
— Ah, gracias por darte cuenta.
— Creo que debo disculparme con ella. — la miré. — con él, lo siento. — me reí y seguí caminando.
— A Billie le da igual, Dome. Nada más no te metas con su novio si no quieres que su hermana se meta y te rompa la nariz de un golpe.
— Le tengo más miedo a Billie, es muy grande y se ve que no hace nada pero con una sola palabra me mandaría a terapia. — se burló, estallamos en carcajadas y nos sentamos en una banca del parque. — Prometo mantener mi distancia y hacer lo que esté a mi alcance para que mis padres no sigan con la idea de querer casarnos… — puso su mano en mi pierna. — Estoy segura que ahora que te declaraste gay, me dirán que haga algo para que dejes de serlo.
Continúa…
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