
Notas: Y nuestro hermoso mesero se fue muy molesto a trabajar y así no hay trabajo que te rinda. Pero menos mal que tiene a su pepe grillo, su amigo Kevin, para que le haga ver las cosas desde otra perspectiva.

Traducción de Crazy4Bill
Capítulo 11: Pregúntale
Bill había tenido una horrible noche en el trabajo. Parecía que todo lo que podría salir mal, sucedió y más de una vez consideró llamar a alguien para que viniera y tomará su turno y él pudiera irse a casa antes que, de hecho, lastimara a alguien. Estaba torpe, dejando caer cosas y llevando a sus clientes órdenes equivocadas, algo que nunca había hecho antes, y eso le hizo sentirse completamente inútil.
—Toma un descanso Bill, —dijo Kevin cuando Bill regresó de una de las mesas donde casi tira una taza de café sobre uno de sus clientes. —Me encargaré de tu última mesa, ve a tomar un descanso.
Bill lo miró, pero Kevin solo sonrió gentilmente y con un suave suspiro, Bill dejó su bandeja y arrojo su pequeño block de notas en el mostrador y salió por la puerta del personal hacía la habitación que ellos tenían ahí, y con otro suspiro, se recostó en el sofá, dejando escapar un gemido bajo por su turno completamente arruinado.
La noche estaba casi por terminar, el café cerraría dentro de unos cinco minutos y a menos que estuvieran de muy mala suerte, no llegarían clientes antes que cerraran las puertas, para esperar que se fueran los que todavía estaban ahí. Raramente tenían mala suerte, ya era cerca de las tres am y en este momento casi nadie querría un café. De las dos mesas que habían sido tomadas cuando Bill salió; una tenía estudiantes que trabajaban en algún proyecto, y la otra, uno de sus clientes habituales nocturnos, que venía a tomar una taza de café antes de ir a su turno matutino en la tienda donde trabajaba, ellos se irían en pocos minutos, ya que rara vez se quedaban después de la hora de cierre.
Bill no podía esperar para irse a casa, no es que la casa fuera mejor, no esta noche, pero al menos no tendría que ofrecer sonrisas falsas y ser amable con extraños. Podía ser él mismo, aunque probablemente tendría alguna pelea con Tom.
Bill gimió nuevamente y se recostó en el sofá, sus manos presionando su cansada cara. Odió todo ese maldito día y no quería nada más que ir a casa y acurrucarse con Tom en la cama, olvidar todo y sólo dormir en los brazos de su novio, pero después de su discusión, Bill ni siquiera estaba seguro si Tom querría tenerlo cerca. Se veía tan molesto cuando Bill se fue y este no quería empezar otra pelea por ser tan dependiente.
Miró el reloj y ya había pasado la hora de cerrar, Kevin ya habría conseguido deshacerse de sus últimos clientes para ahora. Se levantó del sofá con un profundo suspiro. No importaba lo mucho que le gustaría quedarse ahí hasta que pudiera irse a casa, tenía que ayudar a Kevin con el cierre. Cuanto antes tuviera todo listo, más pronto podría irse a casa.
—¿Te sientes mejor? —Kevin le preguntó cuándo Bill regresó, tenía una expresión preocupada en su rostro y sus cejas estaban arrugadas por la preocupación. Era raro ver al chico tan serio, siendo siempre tan feliz y Bill se sintió un poco mal por haberlo preocupado, pero sabía que Kevin podría ver a través de él si decía algo que no fuera la verdad, por lo que no tenía intención de mentirle para hacer que se sintiera mejor.
—No realmente, —Bill suspiró y empezó a limpiar uno de los mostradores. Todos los clientes de hecho se habían ido y el pelinegro pudo ver que Kevin ya había terminado uno de los mostradores. —Tuve una pelea con Tom antes venir a trabajar.
—Uhg, ¿en serio? — Kevin lo miró con ojos suaves. —¿Me lo cuentas?
Bill frunció el ceño, pero mientras que Kevin hacía un poco de café, Bill le contó sobre la discusión y al tomar sus primeros sorbos también le contó de cómo las cosas habían estado tensas durante los últimos días, y que sentía que no hacían nada más que discutir todo el tiempo.
—Déjame ver si entendí esto bien, — le dijo Kevin y se apoyó en el mostrador, sus ojos nunca dejando de ver a Bill. —¿Pelearon por un muffin?
—No lo hagas sonar así. —Bill frunció el ceño.
—¿Cómo así? — Respondió Kevin, claramente aguantando las ganas de sonreír.
—Como algo tan… estúpido.
—Bien… — Kevin no pudo contener una pequeña sonrisa esta vez. —Es estúpido.
Bill lo miró enojado y Kevin se puso serio nuevamente. —¿Qué es lo que realmente te molesta? — le preguntó encontrándose con la mirada del pelinegro. —No es que no quisiera probar el muffin, ¿verdad?
—No, — Bill suspiró y alejó su taza. No tenía ganas de tomar del dulce café. —Es ese maldito apartamento que está buscando desesperadamente —Bill admitió. —Está tratando de encontrar un trabajo, pero no porque quiera hacer algo con desesperación o porque necesite dinero o algo, es porque quiere conseguir un apartamento.
—¿Bien? — Kevin dijo suavemente. —¿Pero no crees tiene sentido? Ustedes no han estado saliendo durante mucho tiempo. ¿Tal vez piensa que es demasiado pronto para irse a vivir juntos?
—No es que él quiera su propio apartamento, es que lo quiere condenadamente rápido, — dijo Bill bajo y mirando al piso. —¿Y si… y si ya no me ama?
—No seas estúpido, — le dijo Kevin, pero su voz estaba aún suave y calmada. —Tom está loco por ti.
—Hablo en serio —dijo Bill y alzó de nuevo su mirada, sintiéndose de repente extremadamente preocupado, como si poner sus pensamientos en palabras, lo hiciera más real. —¿Y si se cansó de mí?
—No, no se ha cansado, —Kevin dijo firmemente y se acercó. — Tom te ama, Bill. Sé que lo hace. Están pasando un mal momento ahora, ambos están estresados y tú sueles estar cansado por el trabajo y por tomar tus clases de fin de semana, pero lo solucionarán. Sé que lo harán.
Bill no estaba convencido, pero asintió suavemente y regresó a limpiar los mostradores. Sabía que Kevin probablemente tenía razón, pero la verdad era que él y Tom habían peleado mucho en los últimos días, por todo: quién se bebió el último sorbo de leche, que la basura no se ha sacado, y sentía que nunca terminaría. No era como que habían dejado de besarse y abrazarse y todas esas cosas, pero la cosa más pequeña, apretaba el gatillo y empezaban a pelear nuevamente.
—Pregúntale, — le dijo Kevin y Bill levantó su vista hacia él con sorpresa. —en serio, —agregó Kevin con un guiño de complicidad. —Si estás preocupado, entonces, pregúntale.
—Está bien, — Bill resopló, sacudiendo la cabeza. —Oye Tom, ¿aún me amas o sólo estás tratando de encontrar la manera de dejarme para nunca volver?
—Quizá no así, — Kevin sonrió suavemente. —Pero pregúntale a dónde cree que está yendo esto, si él piensa que tienen futuro.
—¿Crees que es momento para hablar? —Preguntó Bill, pero luego asintió suavemente, dándose cuenta que quizá no sería mala idea. —Sí, puede ser.
—Han estado juntos lo suficiente, — dijo Kevin con otro asentamiento. —No estoy diciendo que tienen que decidir si van a estar juntos por el resto de sus vidas, pero quizá sea momento para descubrir si se ven juntos en el futuro.
Bill asintió de nuevo, estando de acuerdo. Le asustaba sobremanera pensar siquiera por un minuto, el terminar con Tom, pero si el de rastas no pensaba que iban a tener un futuro juntos… Si todavía pensaba que sólo deberían estar intentando cosas, entonces Bill no estaba seguro que realmente podía quedarse con él. Amaba a Tom, lo sabía, y quería quedarse con él. Tal vez no para siempre, pero en ese momento no podía siquiera imaginar un futuro sin el de rastas a su lado, y si Tom no pensaba lo mismo… entonces tal vez sería lo mejor terminar.
—Entonces… ¿qué vas a hacer? —Preguntó Kevin cuidadosamente cuando Bill se había quedado pegado limpiando el mismo lugar por cinco quietos minutos.
—Hablaré con él mañana en la mañana, —Bill dijo con una sonrisa rígida. —Tienes razón, necesitamos averiguar dónde estamos en nuestra relación, y si podríamos tener un futuro juntos.
—Estoy seguro que podrán, —dijo Kevin con voz reconfortante. — Pero buena suerte.
& Continuará &
Bueno, vamos a ver qué conclusión llegó el hermoso novio de Tom