Traducción autorizada del fic «Don’t touch me» de cynical_terror. Parte de la serie «Don´t» que tenemos completa «Aquí«. Disfruta la lectura.

«No me toques»

– No de nuevo – gruñó Tom, rodando hacia la pared y cerrando los ojos con fuerza. Sintió una mano de Bill en su espalda.

– Tom – susurró su hermano. – No te enojes.

Tom rodó de regreso hacia Bill y suspiró. – ¿No puedes dormir, cierto?

– Estoy demasiado hiperactivo – dijo Bill. – ¿Tú no? – Bill recorrió con sus dedos el cuello del otro, quien se estremeció un poquito.

– Estoy exhausto – admitió Tom. – Es tarde y hemos estado despiertos desde el alba. Necesitas dejar de tomar tanta cafeína, Bill.

El menor frunció el ceño. – Sólo quiero hablar, hasta que me de sueño. ¿Por favor, Tom?

– Nunca te dará sueño hablando. Lo sabes.

Bill sonrió en la oscuridad permitiéndole a Tom capturar el destello de sus dientes. – Quizá quiero hacer algo más que hablar – antes de que Tom respondiera, Bill rodó sobre él y lo atrapó de las muñecas, sometiéndolo.

– Bill, no esta noche – se quejó Tom. – Estoy demasiado cansado como para levantarla.

Bill sonrió. – No tienes que hacerlo.

– ¿Qué?

– No me toques – susurró Bill.

– Bill…

Bill enderezó su espalda y se sentó a horcajadas sobre las caderas de su hermano, soltando sus brazos. – No me toques – dijo de nuevo. Tom se quedó recostado, sintiéndose vulnerable bajo el peso del otro. Sabía que era más fuerte que Bill. Sabía que podía quitárselo de encima.

Pero este era el juego que siempre practicaban. Bill se balanceó sobre él y Tom de repente se sintió mucho más despierto.

Bill recorrió con ambas manos su propio cuerpo, arqueándose ante el toque. Tom lo miró, sus ojos abriéndose un poco más. – No – dijo débilmente.

Bill llevó sus manos a la cadera y miró a Tom. – Silencio – dijo, metiéndose una mano en los pantalones. – Mmm, estoy tan duro, Tom.

– Bill, estás…

Las palabras murieron en su garganta cuando su gemelo gimió. Podía ver la mano de Bill trabajando bajo sus pijamas. Los nudillos de Bill se tensaban contra la tela mientras su mano se movía. Entonces se levantó en sus rodillas y echó la cabeza hacia atrás. – Tom – suspiró.

La polla de Tom saltó en sus bóxers. No sabía por cuánto tiempo podría mantener sus manos lejos de Bill. Deslizó sus palmas por las caderas del menor, pero Bill las alejó de un golpe.

– No me toques – fue todo lo que dijo antes de volver a pajearse. Tom no podía ver exactamente lo que la mano de Bill hacía, pero sabía que debía ser algo bueno porque Bill comenzaba a jadear. Bill dejó salir un agudo gemido y se acomodó sobre Tom, su trasero presionando contra la entrepierna del mayor.

Tom dejó salir un jadeó cuando Bill se removió sobre él. Trató de levantarse pero Bill se reclinó y le puso una mano sobre el hombro, manteniéndolo en su posición. El rostro de Bill estaba a centímetros del suyo y su mano, trabajando bajo sus pantalones, golpeaba el estómago de Tom a cada movimiento.

– Sí – gimió Bill en voz alta, su labio inferior rozando una mejilla de Tom. – Justo así.

El cuerpo completo de Tom se estremeció ante las palabras del otro. Bill lo sintió y besó su mejilla mientras se retorcía sobre su hermano.

– No tienes que sentirte mal por tenerme despierto – dijo Bill en medio de un gemido. Sus movimientos se volvieron más rápidos, fuertes contra el estómago de Tom. – No tienes nada… oh… nada que ver con esto. ¡Joder!

Bill se arqueó hacia atrás, posando una mano a sus espaldas para apoyarse. Su torso entero estaba extendido ante Tom y su mano trabajaba sin piedad bajo sus pantalones. Tom se sacudió suavemente contra él, su miembro tan duro que dolía. Estaba casi avergonzado de cuán rápido Bill lo encendía. Estaba a punto de correrse y Bill ni siquiera lo había tocado.

Bill sonrió cuando Tom comenzó el movimiento. – Más – pidió. Tom embistió sus caderas hacia arriba, su polla deslizándose por el culo de Bill. – Tom – Bill tembló y su mano se calmó por un momento. Miró a Tom seriamente. – Me voy a correr.

Eso fue todo. Tom estaba acabado. No podía aguantarlo por más tiempo.

Tomó a Bill por los hombros y se lo quitó de encima. Bill chilló sorprendido y Tom lo aventó rudamente contra la cama.

– Siempre insistes – gruñó Tom. – Insistes e insistes e insistes – Tom se cernía sobre un tembloroso Bill. – Eres una perra a veces. Te dije que estaba cansado, pero tú estás caliente, así que debe ser a tu manera, ¿cierto?

Bill asintió y Tom lo agarró del mentón, forzándolo a mirarle. La mano de Tom se apretó y Bill dejó salir un audible silbido.

– Me hiciste enojar – dijo Tom. Su mano quemaba por el cuello y el pecho de Bill. – Y estaba tratando de ser amable – con una mano alzó la playera de Bill hasta descubrir sus pezones.

Bill soltó un chillido.

– Jódete, hermanito – dijo Tom. Se encorvó sobre Bill y le mordió la barbilla aplastándolo con su cuerpo. Tom empujó sus caderas contra las del otro y ambos gimieron. – Tendrás lo que quieres, como siempre.

– Pero tú–

Tom lo hizo callar con un brutal beso y de un tiró le bajó los pantalones hasta los muslos. Bill se estremeció cuando Tom le mordió los labios con fuerza. – No seas una perra, Bill.

Una mano rodeó la polla de Bill, que gritó ante el contacto. Era amargamente íntimo, siempre. Tom ahogó los gritos de Bill con otro beso. Los besos no eran para calmarlo, eran para lastimarlo. Bill hubiese entrado en pánico sino estuviera tan caliente. Tom comenzó a masturbarlo y los ojos de Bill rodaron de placer. Las manos de Tom estaban calientes y eran grandes y Bill sólo pudo cerrar los ojos y disfrutarlo.

Tom ni siquiera pensaba en lo que estaba haciendo. Pensaba en cómo Bill se había movido en el escenario esa noche. Apretó a Bill más fuerte, rodando sus manos en la polla del otro. Bill se arqueó.

– Más.

Tom gruñó.

– Tom – gimió Bill, tratando de arquearse más ante sus caricias. Pero no podía moverse, Tom lo tenía absolutamente sometido. Tomó a su hermano por los hombros, tratando de detenerlo. – Por favor.

Tom volvió a apretar su agarre, frotando su pulgar alrededor de la punta y Bill se rindió aún más. Tom sabía lo que hacía. Sabía cómo destrozar a Bill en la cama. Estaba presionando todos los puntos correctos y conocía la mirada de Bill. Sabía lo que cada reacción del cuerpo de Bill significaba.

Los ojos de Bill estaban cerrados firmemente, su boca abierta ante suaves gemidos y jadeos. Tom lo mantenía abajo pero retiró sus caderas.

Bill quería ser follado.

La polla de Tom palpitó en sus bóxer ante el pensamiento. Tiró de Bill un poco más fuerte.

– Si tuviéramos lubricante, te follaría – siseó Tom.

– Por favor – jadeó Bill. – Sólo hazlo.

– No – Tom bajó la cabeza, su boca encontrando el cuello del otro. Lamió la piel, la chupó, ganándose jadeos de su hermano.

– Oh, joder, Tom. Estoy… ¡Oh!

Bill tenía un sabor limpio y olía delicioso. Tom chupó más fuerte.

Las caderas de Bill se retorcieron y sus manos se deslizaron desde los hombros de Tom hasta su espalda, largas uñas enterrándose. Tom gruñó en su cuello y disminuyó el ritmo que tenía en la erección de Bill.

– No – gimió Bill. – Tom, más fuerte.

Tom no pudo suprimir una sonrisa.

– Calmado, Bill – susurró. Deslizó una mano por el suave miembro, maravillándose con el calor que desprendía. – Estás tan duro.

– Duh – respondió Bill en un susurro. – Estás todo sobre mí. Provocándome. Sexo.

Tomo lo besó y lo apretó gentilmente, ganándose frustrados gemidos. Lamió la boca de Bill y frotó su pulgar en la punta de su erección. Bill estaba húmedo y soltó una maldición ante la caricia.

– Relájate – dijo Tom. – Te haré acabar, lo prometo. Siempre lo hago.

– Como si me fueras a dejar así – se burló Bill. Sus ojos se encontraron y un destello de fuego pasó entre ellos. Tom tiró de la polla de Bill rudamente y ambos gimieron. La mano de Tom sudaba y Bill estaba húmedo, así que cada movimiento era fácil y tan jodidamente bueno para el menor. Después de tres jalones Bill había echado hacia atrás su cabeza y separado sus piernas ampliamente.

Tom se colocó entre sus muslos y miró hacia abajo en la oscuridad, justo cuando un rayo de luz de luna se escapaba de entre las nubes e iluminaba la habitación, enmarcando la cama con su ligero brillo. Tom no pudo reprimir un jadeo cuando pudo ver claramente lo que estaba haciendo. Podía ver a Bill. Y no importaba cuántas veces lo hiciera, Tom seguía sorprendiéndose de que su hermano se lo permitiera.

– Jesús – murmuró Tom. Bill estaba duro y hermoso en la luz de luna. Tom le echó un vistazo a su rostro justo cuando Bill hacía lo mismo. – Mírame.

Bill dejó salir un suspiro cansado pero miró hacia abajo como Tom se lo había instruido. Tom lo estrujó y la respiración de Bill se atoró.

– Te ves bien – dijo Tom. Bill se ruborizó cuando Tom comenzó a apretarlo firmemente. Bill se arqueaba ante cada caricia, rodeando las piernas de Tom con sus tobillos, acercándolo más. Los movimientos de Bill gentilmente reclinaban a Tom sobre él, hasta que se estaban besando de nuevo con la mano de Tom atorada entre sus cuerpos. Bill estaba tan cerca de correrse cuando su hermano atrapó su lengua en su boca.

Pero no estaba completamente satisfecho. Bill astutamente deslizó una mano hacia abajo hasta los bóxers de Tom y apretó justo en la pretina. Tom pareció no notarlo así que Bill le bajó la prenda hasta dejar al descubierto su culo.

– Mmm, ¿qué estás haciendo? – preguntó Tom.

– Nada – dijo Bill dulcemente. Empujó la ropa interior de Tom hasta sus muslos. – Déjame hacerlo.

Tom se sacudió ante las palabras. Aflojó un poco su agarre sobre el otro y le dejó hacer lo que quería. Bill podía ver a Tom, duro y perfecto, entre sus cuerpos.

– Sigue tocándome – insistió Bill, colando una mano ente ambos para acariciar a Tom gentilmente. Tom gimió. Bill recorrió con sus uñas la erección de Tom de arriba hacia abajo, siempre complacido de ver que eran exactamente idénticos ahí abajo.

Se frotaron el uno al otro, sus manos rozándose y sus miembros agitándose. Tom quería alejar la mano de Bill y presionarse dentro de su cuerpo, pero se retenía a sí mismo. Le asustaba follar a Bill sin lubricante.

Pero no podía ni siquiera pensar en eso. Bill jalaba la cabeza de su erección y Tom se reclinaba más y más sobre su hermano, sus miembros frotándose juntos. Era tan intenso. Tom embistió una vez más y Bill gritó. Sus bocas se encontraron hambrientas mientras Bill se corría sorprendentemente fuerte contra el estómago de Tom.

Cuando Bill se vino dejó salir un ruidoso gemido en la boca de Tom, y tiró de su erección en la más placentera caricia. Tom se sentó sobre él y se tocó a sí mismo, masturbándose sobre Bill. El menor estaba completamente agotado, manchado de su propio semen, y la visión fue demasiado para Tom. Embistió en su mano dos veces más y se disparó en los muslos y estómago de Bill con un gemido gutural.

Bill inmediatamente lo jaló hacia abajo e inhaló su aliento. El beso fue perezoso y lento. Tom podía sentir el semen escurriendo entre sus vientres. Cuando se hizo hacia atrás Bill le sonrió brillantemente.

– Fue de lo mejor – dijo Bill. – Gracias.

Tom, atrapado todavía en los espasmos post orgásmicos, le besó la nariz y dijo: – Eres hermoso.

– Si yo lo soy, tú también – murmuró Bill.

– No, somos diferentes – respondió Tom. Rodó alejándose de Bill y tomó su olvidada playera del suelo. – Ven aquí – dijo jalando a Bill a su lado. Limpió sus corridas de ambos estómagos. Cuando terminó, aventó la playera al suelo y se giró hacia su hermano. – ¿Cansado?

Los ojos de Bill relampaguearon mientras presionaba sus labios en el cuello de Tom. – ¿Cuánto tiempo crees que me tarde en ir por el lubricante a mi habitación?

Tom soltó una carcajada sintiendo su miembro sacudirse. – Eres peor que la cafeína, hermanito.

– Y más dulce – dijo Bill. Sus labios se encontraron de nuevo y Tom supo que era verdad.

 —

Y lo hicieron otra vez.

F I N

Gracias por leer.

por Analif

Traductora del Fandom

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