“5 Kills” Fic de Ywanie. Traducido por OuterSpace
6: La Forma Desgarradora
Bill miraba intensamente a su reflejo en el espejo, y éste lo miraba a él. Respiraba profundamente, pero no era capaz de calmarse completamente. Había llegado la hora. Hoy era el día en el que todo terminaría. Después de meses de planeación y una buena noche de descanso, incluso sólo en la noche anterior lo había resuelto todo. Y sabía que era perfecto. Así es como quería hacerlo.
Bill se había puesto una camisa blanca, de las más bonitas que tenía. Nunca la había usado antes. Tampoco su chaleco. Bill nunca se había vestido tan propiamente, pero este era el tipo de ocasión para la que te vistes bien. Como en las bodas, funerales y esa clase de días en los que serías responsable de que hubiera un ser humano menos en la tierra; esas eran las ocasiones para las que Bill se arreglaba. Pero nunca había estado en una boda o en un funeral.
Se había quitado todo el maquillaje de la cara. Quería estar limpio, limpio de todo. Cuando salió de su baño, sabía que nunca volvería a entrar ahí. Y no estaba ni un poco triste. No podía entender cómo era que eso no se le había ocurrido desde antes.
Con paso lento finalmente salió del pequeño cuarto y apagó las luces al mismo tiempo, como de costumbre. Sus piernas lo llevaron hacia la puerta principal y se puso sus zapatos favoritos. Se alejaría a sí mismo para siempre de este lugar. Y justo al pensar eso, se dio cuenta de que se le había olvidado lo más importante. Rápidamente volvió a su habitación donde las luces también estaban apagadas. El arma descansaba sobre la pequeña mesita de noche. Bill no se detuvo ni un segundo a pensar, y tomó el arma y la puso en su cinturón. No tenía miedo de que Tom pudiera notarla, pues estaría escondida bajo la chaqueta de imitación de cuero (sólo porque quería matar a alguien, no significaba que podía ser cualquier cosa). Estaba listo.
Bill intentó ser lo más silencioso que pudo mientras se acercaba a la casa. Había olvidado por completo lo mucho que amaba ese lugar y todo su ambiente. Sus nervios estaban enloqueciendo dentro de él y cerró sus ojos. No sabía si sería capaz de completarlo, pero tenía que intentarlo. Por eso estaba ahí.
Pasaron casi dos minutos completos antes de que finalmente levantara su mano y tocara a la puerta. Notó que Tom había conseguido un timbre, que era algo de lo que habían estado hablando por mucho tiempo antes de terminar su relación, pero Bill se rehusó a usarlo.
Sintió como si hubieran pasado años. El corazón de Bill se aceleraba, y con cada segundo que pasaba, lo dudaba más y más. También sus rodillas comenzaron a debilitarse; temblaba tanto que no sabía cuánto tiempo más podría mantenerse de pie; pero no tuvo que preocuparse por mucho más.
La puerta se abrió y el rostro de Tom apareció. Bill había estado planeando esto hasta el más mínimo detalle, pero de repente sus planes cambiaron. No podía actuar como si estuviera hecho de piedra como quería hacerlo. En vez de eso, cayó directo en los brazos de su antiguo amante. La única persona a la que había amado; la única persona a la que amaría.
Tom estaba confundido. Su corazón había dado un saltito cuando vio el rostro de Bill, pero estaba confundido. Aunque eso no lo detuvo de envolver sus brazos alrededor del chico delgado. Podía sentir las costillas por sobre su ropa, y le preocupaba el que Bill estuviera tan flaco.
Bill lloraba, pero hundió su rostro en el pecho de Tom para que no se diera cuenta. Aunque eso no hizo diferencia alguna. Esto sería mucho más jodido de lo que había pensado al principio, pero sabía que lo haría. Tenía que hacerlo, por su propio bien.
Tom jaló al más joven con él dentro de la casa y cerró la puerta.
—Bill… Billa, cálmate —susurró en el oído de Bill, pero el resultado que obtuvo fueron dos manos débiles aferrándose más a él. Bill estaba temblando, y Tom sabía que también estaba llorando. Había sostenido a Bill un millón de veces antes en sus brazos, y eso no cambiaría sólo porque hacían meses desde la última vez.
Unos minutos volaron antes de que Bill se tranquilizara. Tom estaba feliz de que se hubiera calmado; no quería que su primera reunión después de tanto tiempo fuera una experiencia miserable.
Bill se alejó y secó el último rastro de lágrimas con el reverso de su mano.
—Lo lamento —susurró, y lo decía en serio. En verdad lo lamentaba. Lo lamentaba todo; por ignorar sus llamadas, sus mensajes, por planear matarlo, por culparlo por haber jodido cada acontecimiento de su vida. No había nada que no lamentara.
Tom le dio una cálida, pero triste sonrisa.
—Ven conmigo a la sala —dijo cuidadosamente pues tenía miedo de que Bill negara con su cabeza y huyera. Pero no lo hizo, en lugar de eso, asintió y siguió a Tom al dirigirse a la habitación y sentarse en el sofá.
En ese instante, por un segundo, Bill estaba seguro de que volvería a llorar. Ahí estaba, el mismo sofá viejo. Del que había estado seguro que Tom se desharía. Bill hubiera sonreído, pero en ese momento estaba tan destruido que le era imposible concentrarse lo suficiente como para hacer un esfuerzo para sonreír.
—Te maté —susurró Bill. No se sentó. No quería, porque ese día era para estar de pie. Tampoco quería que Tom respondiera antes de que terminara de hablar. En realidad, Bill tenía mucho que decir, pero no había tiempo y tendría que ir muy dentro de sí mismo para ser capaz de ponerlo todo sobre la mesa.
—Cuatro veces, a decir verdad. Hoy iba a ser la quinta. Y te hice todas esas cosas horribles —Bill hablaba con una falsa confianza. Ambos sabían que no era tan fuerte como parecía serlo. Después de todo, había estado completamente desecho cuando Tom abrió la puerta.
—Anoche me di cuenta de algo. Esto no se trata de ti y de mí. No se trata de todo lo que me hiciste. Sólo hizo que el pasado volviera a mí —Bill suspiró lentamente y su vista cayó al piso sólo por un segundo. Sabía que estaría bien, incluso si arruinaba las cosas un poco. Pero no quería; después de este día, sus palabras no volverían a ser escuchadas.
—En mi cabeza, te hice lo que se me hizo a mí. Me he sorprendido a mí mismo por pensar en hacer cosas de las que ni siquiera pensé que fuera capaz de imaginar; pero obviamente, estaba equivocado. Te he ahogado, casi te he pateado hasta morir, te he ahogado y te he violado —ahora Bill hablaba más lentamente y también más bajito al ver el rostro de Tom cambiando de una expresión a otra. Se veía asustado, pero no decía ninguna palabra. Dejaría que Bill continuara con su monólogo hasta que terminara, y después hablaría él.
—Por lo que has hecho, pagarás —a Bill le tomó mucho más esfuerzo el decir en verdad esas palabras. Era la verdad. Tom tenía un corazón tan puro, y pagaría por ello. Aunque Tom no entendía. Lo haría si pudiera leer la mente, o si hubiera estado en las muertes previas.
Había sido tan fácil culpar a Tom por todo, pero se había despertado a la mitad de la noche y su mente había comenzado a deambular. Terminar con la vida de Tom no cambiaría nada. Bill seguiría siendo perseguido por los fantasmas de su pasado; y aunque Tom había sido el que los había mantenido lejos de él por tantos años, cuando se fue, eso no había hecho que regresaran.
—¿Sabes qué día es hoy, Tom? —preguntó Bill, y esta vez sí quería que Tom respondiera. Y con un poco de nervios, Tom lo hizo. Un “8 de mayo” salió de su boca como un susurro.
Tom no sabía realmente qué pensar. Si entendía correctamente lo que Bill estaba diciendo, había estado planeando matarlo, pero había cambiado de parecer. Tom amaba a Bill. En verdad lo hacía. Hubiera estado ahí para Bill cada segundo por el resto de su vida si Bill no lo hubiera alejado después de que terminaron. Pero tal vez era mucho que pedir; quizá muy en el fondo sí entendía de dónde venía Bill.
—Es nuestro día. Fue nuestro primer día, hoy, hace quince años. Y hoy será el último —de repente, Bill se sintió más calmado. Su estado mental cambió. Lo que estaba pasando era visto desde una luz diferente, y no se veía tan aterrador desde donde estaba parado. Tom, por el otro lado, se veía triste. Había estado esperando a que el pelinegro hubiera venido a perdonarlo. Y quería hacer todo lo que estuviera en su poder para obtener su perdón, para que pudieran enfrentar juntos el futuro.
—Te amo, Bill. Eso nunca va a cambiar —Tom había intentado decírselo a Bill desde que terminaron. Que eso no cambiaría para nada. Pero Bill lo había ignorado al cien por ciento.
Sin embargo, en esta ocasión, sonrió y asintió.
—Lo sé, Tom. Lo sé… Desearía poder decirte lo mismo, pero despertaste el odio en mí, y aunque no mereces ni una probada de ello, no creo ser capaz de poder sentir algo tan bueno como lo es el amor —las palabras de Bill eran dolor en los oídos de Tom, a pesar de que Bill estaba mintiendo, porque sí amaba a Tom. ¿Cómo era posible que este hermoso y cariñoso chico pudiera decir eso? En algún momento, había estado tan bien y tan recuperado del dolor que su padre le había causado que había estado más lleno con felicidad y amor que nadie que Tom hubiera conocido. Y a Tom le rompía el corazón saber que se lo había quitado a Bill. Simplemente había estado tan mal haberse mentido a sí mismo y haberle mentido a Bill cuando su amor por el pelinegro no había sido tan apasionado como debería para que permanecieran juntos como pareja.
—¿Al menos puedes perdonarme, Bill? Por favor, dame otra oportunidad… —Tom suspiró profundamente. Su rostro era tan fácil de leer. Bill podía ver con facilidad el dolor en sus ojos y la preocupación en su frente ligeramente arrugada. La boca de Bill se curvó en una falsa sonrisa, y ese fue el comienzo de su respuesta.
—Todo será perdonado. Pero yo me voy de este mundo, para siempre.
Tom jadeo. No pudo evitarlo. No esperaba eso. Imaginó que probablemente Bill se iba a mudar lejos, tan lejos de su casa en Alemania como le fuera posible. Pero en cuestión de segundos, Bill tenía un arma apuntando a su cabeza, Tom casi entró en pánico. Levantó su mano, e iba a agarrar la muñeca de Bill para apuntar el arma en otra dirección, pero Bill lo vio con una mirada temeraria.
—La bala viajará más rápido que tu mano —susurró Bill, pero Tom ignoró su advertencia e intentó quitarle el arma, sin embargo, ni siquiera alcanzó a tocar la piel blanca de Bill antes de que un fuerte disparo se escuchara y Bill cayera al piso.
Un perfecto círculo de sangre se formó alrededor de la cabeza de Bill. Estaba muerto y Tom no podía creerlo. Seguía sentado en el sofá, mirándolo sin saber lo que se suponía que debía hacer. Pero llamaría a alguien para que se encargara de eso una vez que la peor conmoción se hundiera en el fondo.
En los últimos días, Bill había cometido cinco muertes, pero sólo en una de esas cinco veces, alguien había muerto en verdad. De setenta formas para matar al amor de su vida, había escogido la número 71 para hacerlo, y ni siquiera la había contado como un método. Si hubiera pensado en ello antes, ni siquiera lo hubiera llegado a su lista, pero había terminado haciéndolo. Había elegido el método más desconsolador que hubiera encontrado. Y aunque el corazón de Tom seguía latiendo y seguía vivo, se sentía como si una parte de él, de hecho una muy grande, había muerto junto con Bill.
F I N
Espero que no las decepcione el hecho de que Tom nunca tuvo una oportunidad para explicarse… yo también creo que hubiese sido interesante verlo desde su punto de vista, pero creo que la forma en la que se desarrolló y terminó todo, es lo que le da a esta historia ese algo especial y misterioso, porque todos quedamos con esa impotencia, además lo hace más triste, creo yo. 😛
Igual, espero que les haya gustado y les agradezco muchísimo por leer. ^^
Les mando un besote.

Me hiciste llorar con el final, algo me decía que sería asi, no creía a Bill capaz de acabar con Tom, porque lo amaba y perderlo debió ser muy duro para él, sumado a eso toda toda la violencia vivida. Mil veces prefería que se quitará la vida y acabar con su miseria a cargar con la muerte del único que supo amarlo un día.
Muy triste 😢😥😭😭😭😭