Fic original de Buyyouadrank. Traducción de JJ Carpe / Twincestoxa

Capítulo 3: Hogar

—Aquí. Bill, no deberías dormir en eso —señaló el pantalón negro y la camisa blanca de Bill y le tendió unos viejos pantalones de pijama de franela. El chico pálido se lo quedó mirando con asombro.

—Son tan suaves —comentó Bill, frotándose los pantalones contra sus mejillas.

—Así es —dijo Tom despreocupadamente—. Sigue adelante y cámbiate, luego podemos ir a dormir.

—Está bien —Bill asintió con entusiasmo. Echó un vistazo a la cama, rebotando ligeramente de emoción pues no se había acostado en dieciocho años. De inmediato se quitó los pantalones negros y tiró de la camisa blanca sobre su cabeza, quedándose completamente desnudo. Dejó a un lado los pantalones de franela y se tiró en la cama de Tom, tapándose con el edredón hasta la barbilla antes de mirar a Tom.

—Hum… —Tom se quedó mirando los pantalones en el suelo junto con el resto de la ropa. Bill estaba en su cama, ¿desnudo? Tragó saliva, frunciendo el ceño ligeramente.

—¿No vienes? —Bill deslizó un brazo delgado de debajo de la manta y dio unas palmaditas en el lugar junto a él—. Tu cama es bastante grande. Estoy seguro que cabemos los dos.

—Me quedo con el sofá —fue la seca respuesta de Tom.

—¡No, Tom! —Bill salió de la cama y tomó el brazo de Tom— ¡No tienes que hacer eso! ¿Por qué no podemos compartir la cama?

Porque estás desnudo, Tom casi dijo, poniendo los ojos. Tom estaba un poco preocupado de sí mismo, ¿por qué la desnudez de Bill le molestaba tanto? Aunque no era exactamente molesto, pero su reacción fue una que no podía entender. Se encontró con su mirada vagando por el cuerpo de Bill. El cuerpo coincidía con el maniquí exactamente, era alto y delgado. Su figura era escultural y parecía como si hubiera sido cortado de mármol y cubierto por una capa de suave piel.

—Bien —Tom resopló finalmente, con un notorio rubor provocado por el cuerpo de Bill. Se despojó de sus ropas quedándose sólo en boxers y se metió en la cama, acostándose en el borde del colchón tan lejos del otro chico como fue posible. Bill notó su distancia y puso mala cara, arrastrándose más cerca— ¿Qué estás haciendo? —Tom preguntó con cuidado, girando ligeramente la cabeza para ver a Bill por el rabillo del ojo.

—¿Qué? —Bill respondió inocentemente, envolviendo sus brazos alrededor de Tom y colocando su cabeza en su hombro.

Tom se inclinó, momentáneamente alejándose de Bill para poder apagar la luz. Una vez que la habitación estuvo a oscuras, Bill se sentó y se inclinó hacia Tom, su aliento haciéndole cosquillas en la cara.

—¿Tom? —sopló—. ¿Estás despierto?

—Acabo de llegar a la cama. ¿Cómo podría estar durmiendo? —Tom puso los ojos bajo los párpados, divertido ante la boba pregunta.

—Oh. Está bien. Bueno, ¿qué vamos a hacer mañana? ¿Cómo vamos a encontrar a mi verdadero amor?

—No lo sé —murmuró Tom con impaciencia. El día había sido agotador mentalmente y él sólo quería dormir un poco—. Voy a dormir pensando ello, ¿de acuerdo?

—Está bien —dijo Bill, cayendo de nuevo en una posición de lado. Se dio la vuelta un par de veces, cambiando hasta encontrar una posición cómoda. Probablemente no paró de moverse durante unos diez minutos, y Tom estaba en la oscuridad, con los ojos muy abiertos, con el ceño fruncido, mientras esperaba a que el colchón dejara de moverse para que pudiera dormir. Cuando Bill finalmente se congeló y pareció relajarse en el sueño, Tom suspiró y cerró los ojos, rodando a su lado.

—¿Tom? —Bill se sentó de nuevo.

Tom gimió sin rodar hacia atrás.

—¿Qué? —gruñó.

—¿Has encontrado a tu verdadero amor?

—No —suspiró.

—¿Por qué no?

—No lo estoy buscando realmente.

—¿Por qué no?

Tom trató de mantenerse a sí mismo sin perder la paciencia. Podía sentir los dedos sobre sus costillas cuando Bill comenzó a tocarlo distraídamente, hurgando en sus huesos. Tom se acordó de su hermana pequeña y no pudo evitar sonreír suavemente antes de tomar la mano de Bill y alejarla.

—¿Quieres encontrar a tu verdadero amor? —Bill era persistente, extendió una mano colocándola al otro lado del cuerpo de Tom, quedando a horcajadas con el otro chico entre sus brazos. Se inclinó más cerca, su cara directamente encima de Tom.

Tom por fin se dio la vuelta hasta quedar frente a frente y miró hacia los vidriosos ojos de Bill caramelo. Se encontró mirando fijamente los labios de Bill entreabiertos y tragó saliva, alzando una mano perezosamente para chasquear la nariz de Bill.

—Voy a pensar en ello —sonrió descaradamente—. Vete a dormir, Bill —cerró los ojos, poniendo sus manos detrás de su cabeza. Bill lo miró por un momento, se centró en el aleteo de sus pestañas rubias oscuras, y el constante aumento y caída de su pecho.

Bill arrugó la cara y retiró la mano, tendiéndose de espaldas junto a Tom. Suspiró y miró distraídamente el techo blanco, sin saber qué iba a pasar en los próximos meses.

.

Tom fue despertado por el sonido de su despertador. Gimió, recordando que lo había programado para que lo despertara cada mañana justo a tiempo para llegar a la tienda de Jost. La tienda… con ese hermoso maniquí.

Ahora totalmente despierto, se dio cuenta de que no podía moverse, y que el lado izquierdo de su cuerpo estaba entumecido.

Frunció el ceño, Tom miró y gimió al ver que Bill estaba durmiendo encima de él, con la cabeza en su hombro, y sus piernas envueltas alrededor de Tom. Los labios rosados de Bill se abrieron de pronto y una línea de baba goteó por la barbilla acercándose peligrosamente a la piel de Tom. Tom gruñó y trató de tirar de él lejos, pero el abrazo de Bill era fuerte y la tarea resultó más difícil de lo previsto. Todavía medio en la prisión de Bill, Tom logró librar un brazo hacia el suelo, donde su despertador estaba sonando con fuerza.

Pulsó el botón de ‘Off’ y trató de sacudirse del agarre de Bill. Muy pronto, las negras pestañas revolotearon y uno ojos de caramelo se reunieron con los de Tom.

—Buenos días —Bill sonrió con cansancio, todavía enredado en Tom.

—Buenos días —Tom gruñó de nuevo. Se preguntaba si todo era un sueño. Bill finalmente lo dejó en libertad, aunque a regañadientes, y Tom se puso de pie, gimiendo mientras estiraba sus piernas.

—Entonces, ¿qué vamos a hacer hoy? —Bill se recargó hacia atrás sobre sus brazos y sonrió a Tom con los ojos muy abiertos. La manta se había caído de la cama cuando Tom se había levantado, y el cuerpo desnudo de Bill estaba totalmente expuesto. Su entrepierna estaba cubierta por sus propias piernas, con los pies colgando fuera de la cama.

—Tengo que ir a la tienda —respondió Tom— Mierda, lo olvidé por completo —se dirigió al armario desordenado y sacó su ropa para el día— Bill, ve a hablar con Andreas. Estoy seguro que tiene algo de ropa para ti. Toda mi mierda es demasiado grande para ti.

Bill frunció el ceño ante la cantidad de palabrotas que Tom utiliza con tanta libertad. Suspirando, sacó las piernas fuera de la cama y salió de la habitación hacia el pasillo.

El rubio abrió la puerta con los ojos muy abiertos mientras observaba al muchacho desnudo de pie en su puerta.

—¡Hola, Andreas! —Bill saludó—. ¿Me prestas algo de ropa, por favor?

—S-sí… —Andreas señaló con un dedo tembloroso a su cómoda—. Sírvete tú mismo.

Bill le lanzó una sonrisa adorable mientras se abría camino. Andreas tragó saliva, mirando cómo Bill balanceaba sus caderas de un modo que era a la vez seductor e inocente. A pesar de estar muy seguro de su sexualidad, Andreas no pudo apartar su mirada. Bill realmente tenía un cuerpo perfecto, la piel blanca sin manchas cubría sus miembros largos y delgados, y tenía un cierto ambiente elegante.

Tom entró en la habitación de Andreas para ver porque tardaban tanto y con el ceño fruncido vio a Bill buscando entre la cómoda, balanceando su cuerpo de un lado a otro, con los pies firmemente plantados en el suelo, y Andreas mirándolo como un viejo atolondrado.

—Hey —Tom golpeó el hombro de su mejor amigo y le lanzó una mirada. Andreas se volvió en un delicado tono rojo y anunció que iba a buscar algo para comer. Poniendo los ojos, Tom se acercó a Bill, poniendo una mano sobre su hombro—. Bill, tenemos que darnos prisa.

—Está bien —Bill respiró. Sacó una camisa de color negro liso y un par de jeans oscuros—. ¿Vamos a volver a la tienda?

—Síp.

—¡Me encanta esa tienda! —dijo Bill alegremente— Antes de llegar ahí, sólo llevaba trapos sucios, pero… ese hombre, Jost, me pone las cosas más hermosas. Estos están muy bien también, por cierto —sonrió, señalando a su ropa actual.

Tom le devolvió la sonrisa. Se dio cuenta de que cuando Bill hablaba, tendía a sonar entrecortado y aturdido. No sonaba estúpido, pero él hacía lucir que todo era absolutamente fascinante. Esa era otra razón que lo hacía totalmente único.

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—Oh, siento como que estoy en casa —Bill corrió a la tienda, mientras que Tom se quedó atrás para dar la vuelta al cartel de ‘Abrir’. Bill saltó encima de la repisa de la ventana ahora vacía. Tom frunció el ceño, cuando entró a la tienda, sentía como si la hubiese mirado hueca y muerta. Pero ahora que Bill estaba de pie en la cornisa, la tienda volvía una vez más a la vida.

—Parece que te pertenece —Tom llamó, caminando hacia la caja registradora. En cuanto a Bill, si no lo conociera mejor, habría pensado que el maniquí estaba de vuelta. La belleza de Bill era tan escultural que en este momento, de pie todavía, parecía demasiado perfecto para ser humano. La luz atrapada en su piel lo hizo brillar. Incluso su pose relajada con la cadera levemente hacia un lado mientras que sus brazos estaban relajados a los lados, parecía sin esfuerzo alguno.

—¿Tom? —Bill se bajó con elegancia, caminando hacia el de rastas. Se inclinó sobre el mostrador, haciendo pucheros ligeramente—¿Cómo voy a encontrar a mi verdadero amor aquí?

—Humm… —Tom realmente no había pensado en ello. Estaba empezando a lamentar la promesa que le había hecho al maniquí, y no tenía idea de por dónde empezar a buscar— Tal vez alguien va a entrar y… entablen una conversación —Tom interrumpió, dándose cuenta de lo estúpido que sonaba.

Sin embargo, el rostro de Bill se iluminó de esperanza.

—¡Eso suena muy bien! —golpeó las manos y saltó hacia la puerta principal. Justo cuando la abrió para mirar fuera y buscar los posibles candidatos, una mujer guapa y morena casi choca con él.

—Hola —dijo, con los ojos muy abiertos.

—Hola —respondió la mujer, él con una sonrisa mientras ella meditaba en ir directamente a lo que venía. Bill le seguía como un perrito perdido.

—¿Cómo te llamas? —preguntó una vez que se detuvo frente a un montón de ropa.

—Natalie —respondió de manera uniforme.

Tom observó divertido como Bill continuó hablando con la joven, disparándole preguntas a montón. Natalie respondió con paciencia, lo que era un poco sorprendente. Sin embargo, ella no parecía en absoluto atraída hacia Bill, su lenguaje corporal no era demasiado estrecho para nada, y le hablaba como si estuviera hablando con un niño. Sin embargo, Bill parecía cada vez esperanzador.

—¿Qué piensas de esto? —Natalie levantó un vestido negro corto.

—Es bonito —Bill dijo distraídamente antes de preguntarle cuál era su cosa favorita en el mundo.

Tom hizo una mueca. Esto era doloroso de ver. Bill claramente no sabía cómo hablar con las mujeres. Se aclaró la garganta y salió por detrás de Bill, poniendo un brazo alrededor de su hombro mientras sonreía cálidamente a la cliente y apretó al hombre de pelo negro hacia la otra esquina de la tienda.

.

—Tom, ¿no ves? ¡Estaba hablando con ella! —Bill gruñó.

—Bill, ¿sabes cómo hablarle a una mujer? —Tom silbó de nuevo, mirando por encima del hombro—. ¡Hay que mantener su interés sin sonar espeluznante! ¡Suenas como un acosador! Si no fuera por tu buena apariencia, habría llamado a la policía ahora.

Las cejas de Bill volaron y sus mejillas se convirtieron en color rosa.

—¿Crees que soy guapo?

Tom lució igualmente sorprendido. ¿Acababa de felicitar a otro hombre por su aspecto? Pero él sólo había sido honesto, Bill tenía un aspecto excelente.

—Está bien, mira, yo sólo te di un cumplido. Así es como se habla con las mujeres —Tom rápidamente giró la conversación, esperando no sonrojarse.

Bill hizo un mohín.

—Pero… yo no soy una mujer.

—¡Ya lo sé! Lo que estoy diciendo es… bueno, cuando ella te preguntó tu opinión sobre la vestimenta, deberías haberle dado una sonrisa coqueta y decir algo como «apuesto a que se vería muy bien en ti». A las mujeres les encanta ese tipo de mierda. Sólo asegúrate de no estar siendo demasiado obvio, o le va a sonar raro, y asegúrate de decirlo con un tono lindo. Bueno, no lindo, pero no digas nada de eso sin que ella esté interesada. Ah, y asegúrate de que…

Con cada palabra que salía de la boca de Tom, Bill se hizo más y más confuso. Jugueteó con el borde de su camisa, tragando pesado. De pronto se hizo muy consciente de su entorno y su nerviosismo creció. El brazo de Tom a su alrededor lo sentía pesado y cálido, pero de alguna manera reconfortante, y el rostro de Tom estaba muy cerca del suyo. Podía distinguir cada una de sus facciones, sus ojos color chocolate, hasta el piercing brillante en sus labios.

—¿Disculpe? —la voz de Natalie interrumpió el discurso actual de Tom. Ella estaba de pie frente a la caja registradora, sosteniendo el vestido negro.

—¡Oh! ¡Lo siento! —Tom retiró el brazo y se acercó a la caja registradora para cobrar el vestido negro.

Bill observó. Pero no estaba mirando a Natalie, él estaba mirando a Tom.

Continúa…

por Twincestoxa

Escritora del Fandom

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