Fic original de Cynical_terror & Undrockroll. Traducido por Sangre_Azul
Formative. Capítulo 2
Bill estaba enjuagando los platos en el fregadero, tarareando junto a la radio mientras limpiaba, Tom a su lado limpiaba la encimera y su madre estaba en la mesa, tratando de coser un botón a una de las viejas camisetas del mayor.
—Estás totalmente sordo —dijo Tom a Bill, riendo. Bill le lanzó espuma.
— No estoy sordo.
—No podrías llevar el ritmo en un bucket.
Bill resopló. —Una buena —enjuagó el último plato y Tom sacudió su trapo en el fregadero.
—Wow, estoy realmente cansado —dijo Tom, haciendo un gran espectáculo de bostezos. Bill rodó los ojos. Eran sólo las ocho —. Creo que me iré a la cama —miró directamente a Bill.
Algo destelló en los ojos de Tom, y Bill desvió la mirada, sus mejillas ardían.
—Nos vemos— dijo Bill pero Tom no se fue.
— ¿ Piensas quedarte ahí? —levantó una ceja.
—Sí —contestó Bill con su boca en una singular sonrisa —. No estoy cansado —y tiró un puñado de espuma en las rastas de Tom. El mayor hizo una mueca y las sacudió mientras iba junto a su madre para darle el beso de las buenas noches.
Luego desapareció por las escaleras.
Bill se enjuagó las manos y vio a su hermano irse. Él sabía lo que Tom realmente quería decir. Al menos eso pensó él. Los gemelos siempre habían hablado con un código sutil. Era algo que frustraba a sus profesores y molestaba a sus amigos. Y ahora, por primera vez, Bill no estaba completamente seguro de que estuviera hablando el mismo lenguaje que Tom.
Frunció el ceño y se sentó junto a su madre en la mesa. Estaba tan concentrada que apenas lo notó.
— ¿Mamá?
La mujer alzó la vista, casi sorprendida de ver a Bill allí. —Oh, Bill.
— ¿Qué es eso? —Bill se inclinó para ver lo que ella estaba remendando.
—Esta camiseta de tu hermano es más vieja que la suciedad, pero a él le encanta —dijo ella, sosteniéndolo. Bill hizo una mueca. La camiseta era horrible —. Sin embargo la he arreglado muchísimas veces. No conserva ninguno de sus botones originales. Apesta permanentemente a Tom—
Bill hizo otro gesto. —Eww…
Su madre suspiró y colocó la remera en la mesa. —Llévasela cuando vayas a acostarte. Buenas noches, cariño.
Lo besó en la frente y fue a otro cuarto. Bill se levantó lentamente y tomó la harapienta prenda. Sólo habían pasado diez minutos desde que Tom dijo que se iría a la cama, y Bill no quería parecer tan ansioso. Fue a su habitación y lanzó la remera de Tom en su propia cama. Se la daría después. Luego fue al baño mirando su tez por un momento y se puso su pijama.
Eran las nueve y diez cuando Bill se encontró a sí mismo reptando sigilosamente hasta la habitación de Tom. No llamó, sólo se metió en la oscura habitación y sintió cerca una de las patas de la cama.
— ¿Bill? —le llegó una suave voz.
—Uh, huh —murmuró Bill gateando hasta el borde de la cama y pegando un rodillazo a las almohadas. Se acostó y escurrió bajo las mantas, golpeando las piernas de Tom—. Lo siento.
Se acomodó en la cama y permanecieron allí unos momentos. Bill estaba bostezando cuando Tom se aclaró la garganta.
— ¿Estás cansado?
— No.
—Bien.
Bill se removió un poco. Tom nunca había dicho eso antes. Rodó a su lado, como lo había hecho muchas noches, y presionó sus manos contra su ingle. Ya estaba duro, lo cual no era sorprendente. Se había excitado desde que Tom se fue a la cama.
Deslizó sus manos por el pantalón del pijama y suspiró suavemente. Estaba a punto de cerrar su mano alrededor cuando Tom lo cogió del brazo, tirando de la mano, fuera de su ingle.
—Espera —dijo Tom —. No lo hagas todavía.
Esto era un nuevo territorio para Bill. No estaba exactamente seguro, de qué hacer. Tom lo llevó a su espalda y le liberó el brazo. Bill decidió obedecer a Tom, y dejó caer su mano.
—Muéstrame lo que haces — susurró Tom. Bajó las mantas, y a pesar de que Bill estaba completamente vestido, se sintió expuesto —. Hazlo.
—Tom…— Bill trató de alejarse, pero el mayor lo agarró del brazo impidiendo que se moviera —. Esto es… extraño.
—Solamente quiero ayudar —dijo Tom —. No es como si te estuviera diciendo que violaras la ley, ¿de qué otra forma puedo ayudar?
—Yo no necesito tu ayuda —dejó ir Bill.
—No te juzgaré, si es lo que piensas —dijo Tom —. Somos iguales allí abajo, lo sabes — Tom sonrió y Bill se burló.
—Puede que esté cansado —dijo Bill estrechando la mirada.
—Estupideces. ¿De verdad?
—No —admitió Bill —. Aunque no necesito tu ayuda. Tú no lo sabes todo.
—Sé cómo funciona —insistió Tom.
—Sí, para ti.
—Te apuesto a que puedo hacer que funcione para ti también. Vamos. No seas un crío.
El estómago de Bill se retorció un poco y se rindio. —Está bien— Bill respiró hondo y se bajó un poco los pantalones, exponiendo sus caderas.
Tom lo animó a continuar y Bill deslizó su mano dentro de su pantalón, sintiéndose duro y caliente. Bastante duro. Dejó salir su aliento al sentir el toque.
—Está bien —dijo Tom, Bill se movió a su lado, sus hombros se rozaron.
Bill se sonrojó y se la sacó de los pantalones, y se ruborizó aún más cuando vio a Tom mirar atentamente su erección. Tom le había visto desnudo anteriormente, incluso tocarse a sí mismo, pero siempre había estado desnudo también. Ahora sólo Bill lo estaba.
—Muéstramelo —dijo Tom. El bajo tono de la voz que usó hizo que el estómago de Bill saltara.
Bill no vaciló más. Envolvió su mano alrededor de su erección y la acarició fuerte y lentamente.
Había placer en lo que hacía pero también una desagradable sensación que lo hizo marearse. Separó su mano.
— ¿Por qué te detuviste? —preguntó Tom —. ¿Era sólo un calentamiento?
—No lo sé —dijo Bill —. Tú dijiste que lo estaba haciendo mal.
—Toca la punta —sugirió Tom —, eso siempre funciona conmigo —Tom deslizó su mano debajo de su boxer y Bill observó el movimiento. La polla de Bill aumentó y Tom le gruñó para que lo intentara también.
Bill tocó la punta, sorprendido de encontrarlo tan húmedo y sensible. Jadeó y dejó caer su cabeza contra la cabecera. —Oh—, gimió.
— ¿Bueno?—preguntó Tom.
—No lo sé.
—Pues deberías saberlo.
— ¿Estoy haciéndolo mal de nuevo?
Bill giró la mano alrededor del glande, consciente de que Tom lo miraba.
—Déjame intentar —dijo Tom. Los ojos de Bill estaban completamente negros. Tom se agachó y cernió su mano sobre el regazo de Bill —. No te asustes, yo solamente…
—Ayuda —dijo Bill —. Ayúdame.
Bill se sorprendió de sí mismo, la forma en que se estaba comportando. Se sentía cómodo con Tom, pero también había nerviosismo, siempre presente, que lo hacía temblar ligeramente. Esperaba que Tom no lo notara, no quería que su hermano supiera que estaba asustado. Bill nunca antes había sido tocado por nadie.
Pero Tom era su hermano. Y de alguna forma estaba bien.
Tom envolvió su mano alrededor de la erección de Bill y éste gritó.
—Cállate —dijo Tom —, mamá nos oirá —Bill chilló y Tom lo acarició lentamente desde la base a la punta. Bill casi se cae de la cama —, ¿ves lo que estoy haciendo?
Bill apretó los ojos fuertemente.
Tom suspiró y lo acarició de nuevo. —Tienes que prestar atención.
—Uh, huh —Bill gimió. Sus caderas seguían las caricias de Tom —. Yo…
Tom dejó que su pulgar rozara la cabeza de la polla de Bill y éste casi gritó. Tom puso su otra mano sobre la boca de Bill y siguió acariciandolo.
Bill lloriqueaba. —Tom —gimió en la mano de su hermano —. Tommm… —Tom torció la muñeca y Bill mordió la mano que cubría su boca.
—Joder —maldijo Tom, tirando de su mano hacia atrás. La mano que estaba sobre el miembro de Bill también se alejo, Bill se quejó.
—Lo siento—dijo jadeando. Su cara, entera, se había enrojecido.
—Obviamente necesitas mi ayuda —dijo Tom —. Inténtalo de nuevo
—Pero tú estabas haciendo un gran trabajo —dijo Bill.
—Sí, pero estoy tratando de ayudarte, no de hacerte llegar.
Bill asintió lentamente y dijo, su voz baja y suave. —Pero se sentía tan bien.
Tom sonrió. —Lo sé, me mordiste.
Bill enrojeció y deslizó su mano desde su estómago hasta su ingle. Tom envolvió su mano alrededor de sí mismo. Los ojos de Bill miraban el movimiento de las manos de Tom con mucho interés.
—Déjame ver cómo lo haces —murmuró Bill. Tom se bajó los boxers, exponiéndose. Bill gimió ante la vista. La polla de Tom estaba dura y roja, justo como el suyo —. ¿Es extraño esto? —preguntó Bill.
Se miraron.
—No me preocupa—, dijo Tom. El mayor comenzó a acariciarse y Bill emparejó las caricias sobre su propia erección —. Haz lo que yo hago.
Bill siguió el ejemplo de Tom. Él era malo imitando a Tom y sus toques eran tan torpes como antes, pero ahora, viendo a Tom venirse, todo se sentía diez veces más caliente.
—Ah, jezz—, susurró Bill. Sintio algo caliente invader su ingle. Miró a Tom y le sonrió.
—¿Bien?
Bill gimió alto. —Sí.
—Haces mucho ruido —dijo Tom.
—Lo siento —Bill seguía tocándose —, pero no puedo evitarlo —Bill gimió de nuevo y Tom puso su mano sobre la boca de su gemelo tal como lo había hecho anteriormente.
—No muerdas tan fuerte —dijo Tom y Bill asintió abriendo su boca y prendiéndose suavemente a la mano de su hermano. Se sentaron juntos de esa forma, Bill succionando la piel, intentando difícilmente no venirse antes que Tom.
Tom redujo la marcha de sus caricias y Bill ya no imitaba sus movimientos. Cuando sus caricias se aceleraron, alejó su boca de la mano de Tom y enterró su cara en el hombro de su gemelo.
—Bill, con calma —dijo Tom presionando su mano contra el muslo de Bill —. Estás yendo muy rápido, piensas mucho, simplemente deja que suceda.
—Estoy dejando que suceda —gruñó Bill. Redujo la velocidad y encontró que el ritmo era mucho más satisfactorio —. Oh…
—Bien. Eso suena bien.
Las palabras de Tom lo llevaban al filo, rápido. Bill le mordió en el hombro y ambos gimieron.
—Bill — jadeó Tom. El menor enterró sus dientes profundamente y puso su pierna derecha sobre Tom que estaba completamente cubierto. Las caderas de Bill se arquearon y se derramó en sus manos.
—Joder —susurró Bill, retrocediendo, Su cuerpo enroscado a un costado de Tom —. Joder.
Bill sintió a Tom a su lado y vio que ya no se estaba tocando.
—No pares porque yo lo haya hecho— dijo Bill en el brazo de Tom. Este se acarició y Bill se sentó un poco, observandolo.
—Tú lo haces mejor que yo. ¿Ves? Tenías razón.
—Mejorarás —dijo Tom recobrando el ritmo en su erección —. Sólo necesitas practicar.
Bill suspiró y dijo —: Lo haré —antes de poner su suave mano sobre el miembro de su hermano —. Déjame intentarlo.
Tom sacudió la cabeza pero Bill lo agarró y acarició de todos modos. Tom lo soltó y dejó que Bill tomase el relevo.
— ¿Cómo? —preguntó Bill.
—Fuerte —dijo Tom. Bill lo acarició más fuerte, torciendo su mano como había hecho antes Tom —Aprendes rápido.
Bill sonrió y puso un dedo sobre la punta. Tom se estremeció. —Sé lo que se siente —Bill lo hizo de nuevo y las caderas de Tom se sacudieron —. ¿Estás cerca?
Tom empujó con su cadera y gimió. —Sí.
—No te estás sintiendo mal por mí otra vez, ¿verdad?
—Cállate. Continúa.
Bill sólo tuvo que acariciarlo dos veces más antes de que Tom echara la cabeza hacia atrás y se corriera silenciosamente. Bill siguió acariciándolo y éste jadeó.
— ¿Estuvo bien? —preguntó Bill.
—Rayos, sí —dijo Tom —. Es completamente diferente cuando alguien más lo hace.
—Sí, se sintió mejor cuando lo hiciste tú — Bill alejó su mano de Tom —. Tendrás que hacerlo de nuevo, alguna vez.
—Lo haré, si tú lo haces —dijo Tom.
—Lo dices sólo porque te sientes mal por mí.
Tomo sacudió la cabeza y se volvió hacia su lado, subiendo la sábana hasta sus hombros. —No.
Bill sonrió en la oscuridad y se volvió hacia su propio lado, lejos de Tom. —Buenas noches, Tomi.
—No me llames Tomi. Buenas noches.
&
Bill y su mejor amigo Andreas entraron a la cocina por la puerta trasera de la casa. Era sábado y acababan de llegar del centro. Andreas tenía un helado y Bill chupaba los restos de su batido, que se había derretido.
— ¿Está Tom por aquí? —preguntó Andreas quitándose el cabello de los ojos, los cuales se pegaron al helado. —Ah, mierda.
Bill rió. —Uh… creo que está con Georg viendo algunas cosas para la actuación de la semana que viene.
—Oh, bien —dijo Andreas —. ¿Tenéis una actuación?
—No es la gran cosa —dijo Bill, aunque no pudo esconder la emoción en su voz.
—Sí que lo es— Andreas golpeó a Bill en la mejilla con el helado.
— ¡Auch, Andreas! —exclamó Bill y sacudió su pajita por Andreas, riendo cuando el helado de chocolate quedó en el pálido pelo de su amigo. Andreas rugió y tumbó a Bill en el piso, embarrando la cara de Bill de helado azul.
Así fue como Tom los encontró minutos después, enredados en un montón de postres derretidos.
— ¿Quién va ganando?— preguntó Tom, sonriendo a ambos. Bill empujó a Andreas, limpiándose la cara —. Ustedes están locos.
—Hey, Tom —dijo Andreas bajándose de Bill y levantándose.
— ¿Qué están haciendo chicos? —Tom fue al refrigerador, encontró la leche, y tomó un trago de la botella.
—Ew, Tom —dijo Bill haciendo una mueca.
—Estábamos a punto de ir arriba a escuchar algo de música y adelantar la tarea.
—Eso suena tonto —dijo Tom sin rodeos.
—Sí —dijo Andreas, estaba de acuerdo. Bill los miró.
—Fue tu idea— dijo Bill a Andreas.
El rubio se encogió de hombros.
—Vamos fuera a la antigua fortaleza —sugirió Tom —. Creo que Georg dejó algo de hierba ahí.
—No quiero —dijo Bill inmediatamente.
—Vamos, Bill —dijo Andreas.
Bill frunció el ceño. Esto siempre pasaba. Andreas era su mejor amigo, no el de Tom. Sin embargo Tom siempre terminaba llevándose a Andreas con él. Probablemente era porque Tom era más guay que él.
—Vayan ustedes, yo me quedo aquí —dijo Bill —. No quiero ensuciarme.
—Como quieras —dijo Andreas —. Voy por mis zapatillas— Andreas se dirigió como una flecha a la habitación de Bill para recoger su mochila, dejando a los dos hermanos solos.
— ¿Por qué siempre tienes que arruinarlo todo? —preguntó Bill tan pronto como Andreas desapareció de su vista. —Sabes que odio esa fortaleza.
—No es cierto.
—Claro que sí.
—Ayudaste a construirlo.
—No—, Bill se cruzó de brazos. —Estuve sentado en el piso viendo mientras ustedes lo hacían. Ya ni siquiera voy allí desde que me hiciste probar aquel cigarrillo.
—Estúpido —dijo Tom sin alterarse.
Bill rodó los ojos. —Lo que digas.
—Bill—, dijo Tom casi suplicante. —Será divertido. Solamente probaremos un poco de hierba, si no te gusta pararemos e iremos a la habitación a escuchar música
.
Bill se preguntaba cuándo ocurrió. Se preguntó cuándo se volvió tan aburrido. Él nunca podía decir no a Tom. —Bien pero no la probaré.
—Guay —dijo Tom, sonriendo ampliamente —, te recompensare, lo prometo —movió cómicamente sus cejas y Bill no pudo hacer más que reírse.
—Eres un enfermo —dijo Bill. y le lanzó un poco de helado a la cara. Tom rió, lamiéndolo.
—Eso no fue lo que dijiste anoche.
— ¡Oh Dios!, ¿quieres callarte?
Tom meneó la cabeza y pellizcó fuerte a Bill en el brazo. Andreas llegó dando saltos ya con las zapatillas puestas.
— ¿Estamos listos? —preguntó a los gemelos.
Bill apartó la mirada de Tom y miró a Andreas. —Sí, voy con ustedes.
Andreas sonrió ampliamente —Sabía que lo harías.
Bill rodó los ojos y Tom le dio un puñetazo en el hombro. —Bill, ve por el encendedor extra de mamá.
—Ah, por supuesto, voy a poner mis huellas en la evidencia —gruñó Bill pero fue por el objeto de todos modos. Estaba un poco molesto consigo por rendirse de nuevo ante Tom, como siempre, pero en verdad no le importaba. Siempre terminaba disfrutando el tiempo que pasaba con Tom.
Continúa…
O///O Esto cada día se pone más fuerte.