«Razones en contra, instintos a favor» Fic original de Little Muse

Traducción de LaDamaDeLaOscuridad

Capítulo 5: In Die Nacht (o Follar para olvidar)

Cuando Bill se escabulle hasta su litera, Tom no se encuentra dormido, pero considera seriamente pretender que lo está.

—¿Tom? —escucha demasiado cerca a su oído. Su espalda se tensa—. ¿Tomi?

Muerde su labio inferior, cerrando los ojos con fuerza e ignorando el dolor cuando atrapa con los dientes su piercing. Su instinto natural es girar hacia Bill, siempre ha sido así, pero ahora ya no puede hacer eso.

—Sé que no duermes, tu respiración está extraña.

Suspira y sin moverse, dice: —¿Qué pasa?

—Nada, simplemente… —La voz de Bill se desvanece y Tom siente que está retorciéndose las manos, casi pegado a la espalda—. ¿Puedo dormir aquí?

Y por eso, se da la vuelta, alargando el cuello con torpeza para poder ver a su hermano en la oscuridad. Bill ya había jalado de la cortina, sin embargo, la ventana está abierta y sus ojos se iluminan con la luz de los autos que pasan.

—¿Qué ha sucedido? —pregunta acercándose un poco más.

—Mira, sé que las cosas entre nosotros están raras… ¿pero puedo?

En realidad, Tom no había tenido necesidad de saber qué pasaba. Cuando eran pequeños, sucedía frecuentemente: Bill había tenido una pesadilla. Pero no había tenido una en bastante tiempo, años, incluso. O si la había tenido, no había recurrido a él buscando consuelo. Casi había asumido que las pesadillas ya habían sido superadas.

Traga saliva y ve a Bill devolverle la mirada, sus ojos negros intensos… casi desesperados. Quiere decir que no. No confía en sí mismo estando a su lado toda la noche, en tocarlo inocentemente. Pero Bill está asustado. Y está oscuro.

Como regla personal, no deja a su gemelo a solas en la oscuridad. Casi toda Europa sabe eso.

—Está bien —accede, desplazándose hacia la pared para hacer espacio.

Bill se acomoda cerca suyo, dubitativo. Lamentablemente (y ese era uno de los motivos por los que Tom quería negarse), no hay muchas formas de acomodarse para dos personas echadas en una cama pequeña, y una de estas es apretujarse el uno con el otro.

Para suerte, su hermano se acuesta de lado, sirviéndose de sus manos para hacerse una almohada. Están frente a frente pero sus ojos no se encuentren.

Tom se da cuenta de que no han estado así de cerca desde la última que follaron.

Cierra los ojos, intentando ignorar la mano que Bill que está descansando entre la cabeza de ambos. Hay un largo silencio, pero puede sentir que el otro chico está parpadeando, muy lejos de quedar dormido.

—Desperté y… Tú ya no estabas ahí.

Abre los ojos. Bill está viendo algún lugar cerca de su mentón.

—Claro que no me encontraste. Estabas en tu litera —dice Tom en un intento de aligerar el ambiente, sin embargo, piensa que lo hace más pesado. Todo es pesado estos días.

—No… —Bill libera su aliento en su cara—. Fueron dos oraciones separadas, en mi sueño, quiero decir… no estabas.

Tom sonríe, y Bill debe sentirlo porque levanta la mirada.

—Claro que no estaba. Es tu cabeza.

Los labios de su gemelo se tuercen hacia arriba.

—Tú siempre estás ahí.

—Siempre estoy aquí —corrige Tom. Pone sus dedos encima de la mano de Bill, y éste la abre para enlazarlos pero no los apreta—. Sabes eso, ¿no? Incluso si… —se detiene. No quiere decir “incluso si no puedo amarte como necesitas que lo haga”.

Bill asiente sin añadir nada. Ahora está mirándole directamente a los ojos.

—Ven aquí.

Mueve una mano y la deja caer en la cadera de Bill, jalándolo cerca e ignorando lo muy consciente que está del tatuaje de estrella que se halla debajo de su agarre, casi quemándolo a través del algodón de la delgada camiseta.

Que Bill tenga puesta una camiseta es raro en sí, porque normalmente duerme con ropa interior. Tom sabe que es para su beneficio. Dirige la mano libre al pelo de su hermano, una vez que se está doblado contra él y su nariz se clava en su nuca.

Pasa un rato antes de que Bill también le envuelva con un brazo, pero algo es algo.

&

—Hey, ¿quieres otra? —le pregunta Georg dándole una ojeada a su vaso vacío como si la ausencia de alcohol le confundiera—. No estoy ni cerca de estar lo bastante borracho.

Tampoco lo está Tom. De hecho, se encuentra sorpresivamente sobrio, mirando su vaso vacío con lástima y pasando el dedo por el borde.

—Sí —dice sin alzar la vista encorvado contra uno de los muchos sillones del club.

—¿Y ustedes? —escucha preguntar a Georg en dirección al par de chicas que se encuentran sentadas con ellos.

Tom no presta atención a las respuestas, y ni siquiera se percata de que Georg se ha ido a la barra hasta que la chica que está a su lado se inclina hacia él presionando sus pechos contra su hombro, lo cual, puede estar seguro, ha sido hecho a propósito.

Bien. Podría hacerle falta un buen polvo.

—¿Cuánto tiempo van a quedarse? —pregunta justo en su oído.

Gira hacia ella haciendo que su nariz roce la suya. Están respirando el mismo aire. No está seguro si le gusta, pero no va a echarse hacia atrás.

—Una noche —contesta y recibe una sonrisa.

—Perfecto.

—¡Vodka para todo lado!

Ella vuelve a su sitio. Tom ve a Georg repartiendo tragos a todos los presentes y cuando le está dando su vaso, atisba a la chica a su costado con una pequeña sonrisa en los labios. Es la mirada de “¿vas a follártela?” que han perfeccionado a lo largo de los dos últimos años. Encoge los hombros en respuesta y le arrebata su trago.

Ha encogido los hombros, aun sabiendo que sí lo hará.

El concierto de esa noche había sido casi insoportable y necesita olvidarlo. No fue culpa de Bill, sin embargo, quiere sacárselo de la cabeza, y piensa que drenando toda la sangre de esta y correrse dentro de otra persona, puede servir.

Había sido un buen concierto, en el fondo. Uno de los mejores que habían dado en semanas por la tensión entre los gemelos. Pero Tom había sido lo suficientemente estúpido como para creer que una vez que la ira hubiera sido dejada de lado, las cosas podrían volver a la normalidad.

Lo cual fue tan tonto.

Había olvidado considerar la tristeza.

A pesar de que esperó que Bill siguiese siendo la pequeña bola de energía que es, y todo pudiese ir mejor después de que lo buscó luego de una pesadilla hacía poco, “In Die Nacht” se había sentido como un ruego melancólico y había tenido que concentrarse el doble para no equivocarse una sola nota.

Al final de la canción, Bill había alzado la cabeza y esperado a que Georg y Gustav se les uniesen en el escenario, sin añadir ninguna palabra o introducir la siguiente canción, evitando mirarlo tanto como lo hacía él.

Así que cuando Georg le dijo para salir y Bill insistió en quedarse con Gustav, Tom había aceptado entusiasmado.

—Bailar sirve para desconectarse —señala Georg cayendo al lado de su pelirroja acompañante y dejando caer un brazo sobre el hombro femenino.

—Sí —coincide Tom, sin poder acordarse de cuántas veces le ha dicho a Georg que no intento ayudarle. El bajista tiene la manía de soltar insinuaciones que le hacen creer que cumple su papel de de hermano mayor en plan de dar una mano.

—Bueno, tal vez debamos de ponernos en eso —la chica a su derecha sugiere inclinándose otra vez hacia él.

Georg sonríe y Tom voltea hacia ella, deslizando un brazo alrededor de su cintura.

—Tal vez debamos.

Continúa… 

Gracias por la visita.

por LaDamaDeLaOscuridad

Traductora del Fandom

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