Notas: Hallo!! Bueno cabe recalcar que este capitulo no me guta es un tanto doloroso, pero ni modo

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 13

Después de la cena de pizza que Tom negó, Bill se fue a su habitación. Él, como es de suponer, tenía tarea de psicología que hacer. Fue, después de todo, la maestra de psicología quien empezó con el proyecto de las llamadas.

Bill no podía concentrarse en el papel que tenía frente a él. Sus pensamientos siempre viajaban de vuelta al rubio. Tom había tenido el valor de entrar a su casa, gritarle, quedarse para cenar y desperdiciar su comida. Pero por alguna extraña razón, no le importaba.

No comprendía a Tom en lo más mínimo. El chico de rastas tenía un trastorno por déficit de atención emocional, en otras palabras, era capaz de pasar de sollozos a un animal salvaje en 0.2 segundos. En las conversaciones era muy extraño que Bill no lo hiciera enojar. Ahora era obvio que no era intencional. Simplemente sucedía.

Bill sacó una pequeña libreta que había empezado a guardar. La había puesto bajo llave para que nadie la encontrara accidentalmente. Era sobre Tom. Cierto, el rubio le quitaría la piel en vida si se enterara, pero ayudaba a Bill a mantener la información que aprendía.

Tom.

– Lo vi a él y Aksel besándose. Aunque Tom dice que no lo ama. (Nota después) Aksel está enamorado de él pero Tom no.

– Disfruta el dolor.

– Se corta.

– Está convencido de que lastima a todos a su alrededor.

– Es golpeado por su tío. Sospecho que su tía no es tan agradable.

– Cree que mató a sus papás – mamá (5) al pedir un hermano, y papá (7) por distraerlo.

– Se fue a vivir con el hermano de su papá de Berlín. Sus familiares no querían explicar su pasado.

– No es gemelo.

– No come. Vi sus costillas.

– Cuerpo cubierto de cicatrices.

– Es muy enojón y grita mucho.

– Le doy miedo. 🙁

Eso era lo que el cuaderno decía. Bill lo leyó bastantes veces, intentando encontrar si había algo más que se le había olvidado y que le pudiera ayudar a comprender mejor al rubio. No. Nada. No había nada.

Suspirando, Bill tomó un libro y se fue a sentar en el sillón donde Tom había dormido algunos días atrás. Se estiró un poco y abrió el libro en la página donde se había quedado.

Era un libro del Plano Astral. La idea de ser capaz de manipular las energías que podía ver, era interesante para Bill. No las energías como poder controlar el poder de un foco, sino poder cambiar las emociones de alguien simplemente proyectando la energía de uno mismo.

Había empezado a buscar sobre eso cuando empezó a hablar con Tom por teléfono, desde antes de saber quién era. Bill había buscado maneras de poder ayudar a alguien a distancia con algo más que palabras, una forma de hacer sentir a la persona ser amada.

Bill pasó los siguientes días y semanas intentando acostumbrarse a las cosas astrales. Leyó que podía viajar en el plano astral en forma de animal, así que escogió con el que más se relacionaba. Un gato de casa. Prefería a los perros, pero el gato tenía más de su personalidad. Bill se aseguraba de construir escudos astrales, para que nadie pudiera intentar lastimarle. Hasta había practicado el viajar, usando a Andreas, claro, como su ratón de laboratorio.

Estaba ahora completamente seguro de sí mismo, así que se atrevió a buscar a Tom. Bill tenía este sentimiento en el fondo de su estómago que, aunque Simone dijera que Viktoria comprendería porqué Tom faltó a la cena, esto no iba a pasar. No estaba seguro si Tom obtendría otra oportunidad de llamarle a las tres de la mañana, pero necesitaba asegurarle a Tom que estaría ahí para él, de una forma u otra. Solo esperaba que Tom estuviera abierto a eso.

Se acurrucó en el sillón, relajándose lo más que podía antes de cerrar los ojos, dejándose perder en el plano, en búsqueda de Tom.

Mientras tanto, en la casa de los Kaulitz, Aksel estaba llorando. Estaba en uno de esos momentos donde uno llega a sentir muchas emociones intensas, las cuales salían en forma líquida por sus ojos. Tom, que aún no llegaba a su casa, no tenía ni la más mínima idea.

¡Mamá! —El gemelo mayor gritó antes de entrar donde su madre se encontraba limpiando la mesa.

¿Qué sucede bebé? ¿Por qué estás llorando?

Es que… encontré algo… en el cuarto de Tom.

Viktoria frunció el ceño. Ese niño estaba de mal en peor este día. Primero, faltó para cenar y ahora estaba haciendo llorar a Aksel… y eso aún no incluía lo que Aksel había encontrado en su habitación.

La mujer siguió a su hijo hacia el cuarto del otro chico. Sobre la cama había un par de zapatillas que nunca habían visto antes. Y estos ciertamente no le pertenecían a Tom, lo cual solamente podían significar algo…

Aksel, bebé, ¿De quién son esos tenis?

¡No lo sé! Tal vez… ¿Tal vez Tom trae alguien para acostarse con él? —Soltó Aksel, sabiendo que esas zapatillas solo podían ser de hombre. Nunca se había sentido tan engañado. No se había dado cuenta como su madre tomó un gesto más molesto, pues él estaba ocupado en su propio dolor—. Lo amo, mamá.

Sé que lo amas.

No. Quiero decir… Lo amo. Él es mío. Y este… sale a hacer idiotez y media… —Aksel volvió a llorar con furia. Sus mejillas estaban sonrojadas llenas de coraje. Él sabía que Tom lo amaba, pero Aksel quería más y porque Tom le daba paso y le buscaba sin ser forzado, estaba convencido de que Tom le amaba de la misma forma.

Por otro lado, Viktoria se asombró ante la confesión de su hijo. No tanto, pues, después de todo ella se fijaba mucho en su hijo y podía leerlo como un libro. Se había dado cuenta de las miradas que Aksel le daba, notaba los sonidos que sucedían cuando pensaban que estaban solos. Al principio le asustaba y quería hablarlo con su hijo, pero al verlo tan emotivo y feliz, no pudo hacer nada más que aceptarlo poco a poco. Pero lo único que le seguía molestando era el hecho de que era Tom. Ella odiaba a ese niño bastardo. Y lo odiaba aún más sabiendo que había engañado a su hijo. Hizo llorar a su ángel. No le importaba que fueran lágrimas de enojo, lágrimas son lágrimas.

Con su rostro firme, ella salió a buscar a su esposo. Sabía que Jorg no estaría nada a gusto con las noticias, pero si al menos lograba una forma de usarlo a su favor, él estaría más que dispuesto. Sabía que él disfrutaba de lastimar a Tom, y ahora tenía una completa y nueva razón.

Tom había tomado el camino más largo a casa, lo que fuera para hacer su llegada más tarde a casa. Intentó introducirse sin ser notado, pero esto no sucedió como lo había planeado.

Cuando se escabulló en su habitación se encontró frente a frente con Aksel. Los ojos del gemelo mayor estaban rojos de tantas lágrimas derramadas, llenas de odio. En su mano sostenía ella zapatilla izquierda de Bill, el derecho estaba sobre la cama.

Vine aquí a buscar la película que vimos mientras estábamos juntos. Hicimos el amor mientras la veíamos, Tom… y en vez de eso encontré esto. ¿Quién es él, Tom?

Nadie.

Eso es pura mierda, Tom. Todos nosotros lo sabemos —Una voz ardida sonó desde el marco de la puerta.

Tom tragó saliva. Su padre.

Bill fue el primer nombre que vino a su cabeza, pues eran sus tennis, pero Tom no podía decirlo. Era su oportunidad para salvar a alguien de ser lastimado. Bueno, era alguien (incluyendo a Tom) el que saldría lastimado, pero estaba determinado a que no lastimaran a la única persona que estaba intentando salvarlo.

Andreas

Era cercano a Bill, pero Tom esperaba que fuera lo suficientemente diferente para salvar a Bill. Tom podía imaginar perfectamente bien a Jorg golpeando a Bill de la misma forma que le golpeaba… golpeando y dañando esos ojos color avellana.

¿Andreas? ¿Como “Muni” Andreas? —preguntó Aksel con ojos enormes llenos de incredulidad. Tom asintió, mirando a su hermano. El rostro de Aksel cayó, completamente dolido. Se levantó y empujó a Tom antes de pasar entre sus padres. Encerrándose en su habitación, con música a todo volumen. La música bloqueaba los sonidos de puños golpeando en el cuarto así como los objetos siendo arrojados.

&

Bill no estaba seguro de cómo encontró a Tom en el plano astral, pero sabía que lo había hecho. Podía sentir al chico de rastas acurrucándose en él. Bill amarró sus brazos fuertemente a su cuerpo, imaginando que estaba abrazando a Tom. Haciendo esto, sintió más viva la presencia del rubio.

Bill fue sacado de sus pensamientos cuando su celular sonó. Pocos segundos después contestó.

Hey, ¿Muni?

Hey Bill. ¿Qué haces?

Nada realmente. Solo jugando con el plano astral que te había dicho.

Nunca llamaste.

¡Mierda! Es verdad, se suponía que te iba a marcar cuando Tom se fuera. Lo siento. Es que se quedó a cenar y todo, por eso.

Es un maldito pedante.

Lo sé, lo lamento. Puede ser un poco grosero. Solo tienes que conocerlo mejor. No es tan malo como parece.

Si lo dices tú.

Sí, lo digo yo. Ahora, ¿Qué quieres?

Molestarte. ¿Qué más?

Bill rió —Ya quisieras.

TÚ ya quisieras.

La conversación siguió así por un rato hasta que se le olvidó al rubio platinado que quería ayuda con el teorema de Pitágoras. Pero la diversión terminó cuando el celular naranja de Bill empezó a sonar.

Me tengo que ir, Muni.

Sin esperar una respuesta, Bill cortó la llamada y se dirigió a su pequeño aparato electrónico.

¿…Si?

Notas finales:

Maldito hdpsjkjsbfjkbdskjdhsfj Aksel, y asi dice quererlo ashh!!. Buenas vibras, besos see ya!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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