
Notas: Bueno esta fue mi primera traducción *-* la historia no me pertenece el esfuerzo es de las autoras Synnie y Grimanda. Cuento con el debido permiso de la autora Synnie seguro muchas ya habrán visto este fic antes, pero para quienes aun no lo han hecho esto es para ustedes y para que las que ya lo hicieron, las invito a releer este hermoso fic ya que hice algunos arreglos y correcciones. DISFRUTENLO!

Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 1
Bill Trümper suspiró mientras ojeaba el periódico escolar. Era lo mismo de siempre. Parecía que en estos días cada vez más niños decidían suicidarse. Bill lo llamaba “moda emo”. Esto cesaría eventualmente, pero hasta ahora muertes prematuras marcaban la vida de muchos jóvenes quienes pensaban que era divertido jugar con navajas.
Algunas personas podrían decir que Bill parecía emo, pero él nunca se nombró a sí mismo como uno de ellos. Él era demasiado feliz para formar parte de esa escena. Cuando las personas le preguntaban cómo se nombraba, él respondía “Fideos”, mientras que su sombra rubia platinada, Andreas, usualmente añadía de manera seria, que él prefería pensar ensimismo como Municiones.
La mayoría de los adolescentes pensaban que era extraña la forma en que ellos dos se catalogaban. Pues ¿Quién proclama que forma parte de un tipo de sopa? A pesar de eso, algunos jóvenes empezaron a llamarles Fide y Muni.
El extraño dúo tenía apodos para otros chicos de la escuela. El popular Tom Kaulitz era Sopa de Tomate mientras que su mano derecha, Georg, era llamado Ravioles. El chico nerd de la escuela, Gustav, era mejor conocido como Alphagueti, solo por nombrar algunos.
Bill pensaba que era triste el hecho de que otros chicos no pudieran encontrarse a sí mismos. Cierto, la preparatoria es difícil para todo mundo, pero pasar todo el tiempo como alguien que realmente no eres es diez veces más difícil, al menos eso imaginaba Bill. Y desgraciadamente todos estos chicos literalmente estaban muriendo para poder encajar.
Meghan fue la última víctima. Quince años y sangró hasta morir. El hecho de pensar en la cantidad de cortes en sus muñecas hacían estremecer a Bill. Él amaba sus muñecas. Mientras otros las dañaban él las pintaba. La palabra “vida” estaba escrita en su muñeca derecha mientras que “esperanza” estaba escrita en la otra. Él amaba que los pequeños niños emo presumieran de sus automutilaciones mientras que él se incluía en sus conversaciones para mostrarles sus preciosos tatuajes.
—¿Bill?
El joven de cabello negro fue despertado de sus pensamientos por la maestra de psicología, Frau Hoard.
—Oh, hola. ¿Qué tal?
—¿Puedo hablar contigo un momento?
Bill asintió y la siguió hasta su cálida oficina.
—Supongo que ya leíste lo de Meghan.
—Sí, lo acabo de ver —dijo Bill con una mueca en el rostro—.Es triste que alguien sienta la necesidad de hacer… eso…
—Lo sé. Estaba pensando en lanzar algo y me gustaría que me ayudaras.
—Claro, ¿Qué es?
—¿Si sabes que existe una línea telefónica para ayudar a jóvenes, verdad? —Bill asintió—. Pues, estaba pensando en hacer una nosotros mismos. ¿Sabes? Algunos alumnos recibirán celulares para que sean usados estrictamente con el propósito de recibir las llamadas de los chicos que tengan un mal momento.
—¿Y todos son anónimos? ¿El que llama y el que contesta?
—Claro. ¿Qué piensas? Crees que vale la pena?
—Frau Hoard, en solo este mes el periódico ha hablado sobre tres suicidios, dos víctimas de accidentes automovilísticos y un joven que se cambió de ciudad por bulling. Algo se tiene que hacer.
—Estoy de acuerdo. Creo que teniendo estudiantes hablando con otros estudiantes sería mucho mejor que hablar con adultos. Ustedes son más abiertos con gente de su edad. Se comprenden mejor —Bill asintió—.Pues… ¿Entonces? ¿Cuándo tengo un celular?
Frau Hoard rió placenteramente —Estaba esperando esa pregunta.
—Y Muni tendrá uno también.
—Espero dárselos para el fin de semana
&
Bill se encontró con Andreas en las clases de música. Bill estaba en vocalización mientras que Andreas estaba en clases regulares de instrumentos, teclado. Ellos no estaban realmente en la misma clase pero el maestro los dejaba trabajar juntos en su proyecto. Bill se había percatado que los cantantes y las bandas tenían mucho apoyo de sus fans y que usualmente en sus segundos álbumes, había una canción diciéndoles a sus fans que no se rindieran y murieran, sino que tenían que seguir resistiendo.
Así que después de haberle mencionado eso a su maestro, los dos chicos se juntaron para escribir. Era un proceso lento. Muni era un buen músico, pero Bill sentía que no fluía como debería ser. De cualquier forma tenían que hacer que funcionara. Los profesores estaban intentando buscar maneras para hablar con los estudiantes y hacerlos recapacitar.
Bill, mientras intentaba encontrar una buena cuarta línea para el coro, miró arriba hacia Andreas, recordando de repente lo que Frau Hoard le había dicho. Bill le explico y como pensó Muni se unió a la causa.
—¿Realmente crees que podamos ayudar a alguna persona? —preguntó Muni
—Vale la pena intentarlo. —Bill contestó—.Digo, yo conocía a Meghan. Si tan solo hubiera podido ayudarla…
Andreas acarició el hombro de su amigo dándole un poco de consuelo.
—Al menos más acciones se han tomado después de su muerte. Tal vez gracias a lo que le paso podamos salvar a más gente. ¿No lo crees?
Bill sonrió a su amigo. Tal vez Andreas tenía razón.
&
Tan pronto cruzó el pelinegro la puerta de su casa al final del día, él le dijo a su madre lo que había sucedido en el colegio ese día y también sobre la idea de Frau Hoard
—Entonces, ¡Muni y yo estamos totalmente dispuestos a hacerlo!
Simone se levantó del banco dejando su paleta de pintura en la mesa para poder abrazar a su hijo tiernamente. —Estoy muy orgullosa de ti, bebé. Y sabes que tu papa también lo está —Bill sonrió al momento que sus ojos se fijaron en la fotografía de su padre. Había una en cada cuarto, de cierta forma los hacía sentir cerca de él, puesto que hace algunos años había fallecido. Su padre tuvo cáncer y después de años de que le dieron de alta, volvió la enfermedad, reclamando su vida.
Todo empezó en el año que volvió el cáncer, Simone y Bill empezaron a participar en varias carreras contra el cáncer. Pero después de la muerte de Gordon, la madre y el hijo se volvieron mucho más activos que nunca. Si había una protesta, una fundación por una buena causa, los Trümper estarían ahí como calcetines sucios.
Para la cena de celebración, Simone pidió pizza. Sus comidas usualmente eran hechas en casa y siempre comían juntos. De vez en cuando ella sorprendía a su hijo con pizza cuando estaba más que orgullosa de él por alguna cosa o por otra.
Ya después de estar satisfecho con media pizza, Bill se reclinó en el respaldo de su silla. Mientras miraba el retrato de su padre. Su vida pudo haber sido mejor, él pudo haber seguido con su padre pero las cosas no siempre son como uno quiere. Aun así él tenía una madre amorosa, un techo y suficiente comida en el refrigerador. Bill le sonrió a su madre enormemente, completamente contento con su vida.
&
Viernes tardó un poco en llegar y gracias a Dios nadie murió en el transcurso. Simone, nuevamente le anunció su apoyo al deseo de su hijo de salvar vidas. Él no podría hacerlo solo pero si se juntaba la una buena cantidad de gente tal vez algo podrían cambiar. Él le sonrió y salió camino a la escuela.
Bill llegó unos diez minutos antes de que el primer timbre sonara. Justo a tiempo para ver a Frau Hoard y revisar el tema de los nuevos celulares. Mientras caminaba hacia la oficina de la psicóloga, se dedicó a ver los afiches en los cuales pedían voluntarios para la misión del celular.
Bill carraspeó en el momento en que se estampó con alguien
—Oh, hola Tomate. Lo siento por eso —Se disculpó con Tom Kaulitz mientras siguia su camino. No era realmente amigo del chico, pero tampoco se iba a acobardar con él, sin importar lo rudo que se viera. Bill siguió su camino.
—¡Fide!
—¡Muni! —Bill rio
+mientras abrazaba a Andreas. Los dos chicos entraron a la oficina y encontraron a varios jóvenes como voluntarios. Eran más de los esperados. La mayoría de ellos habían perdido a uno o más amigos. Bill les sonrió y fue al escritorio a recibir un celular.
Tomó un celular naranja brillante, y otro dorado para Muni. Frau Hoard les dio unas hojas de papel a todos los chicos de su oficina. Los papeles tenían reglas para los dueños de los celulares como no ser utilizados para cosas personales, etc. Aparte había una lista de contactos de las otras personas con celulares así como una gran cantidad de afiches para ser colgados en sus salones y en los pasillos. Todo para que se corriera la voz más rápido.
Bill sonrió mientras miraba el llamativo afiche. Tal vez ellos podrían realmente salvar personas, aunque fuera solo una.