Teacher’s Pet 28: Promesas

Teacher’s Pet” Fic de EngelTraumer. Traducido por OuterSpace

Capítulo 28: Promesas

La única cosa por la que Tomi se sentiría triste por dejar la universidad era Georg. En los últimos meses, su compañero se había convertido en uno de sus mejores amigos y le debía más de lo que podía pagar. Fue un momento sombrío cuando Tomi le dijo que el consejo universitario había decidido expulsarlo.

¿Pero qué va a pasar con el profesor Kaulitz? —preguntó Georg. Estaban sentados al borde de la cama juntos y por primera vez, Georg no estaba siendo ruidoso o insoportable.

Eso es lo loco —dijo Tomi, todavía encontrando difícil de creer lo que Bill había hecho—. No lo echaron, pero luego…

Tomi se encogió de hombros.

Renunció.

¿Qué? —preguntó Georg, abriendo los ojos ampliamente.

Sí, no lo puedo creer —Tomi sacudió su cabeza, negando un poco—. Dijo que me necesitaba más a mí.

Las cejas de Georg se levantaron.

Wow, ¿estamos hablando del mismo profesor?

Lo sé —dijo Tomi—. Siempre me dijo que no podía vivir sin enseñar y luego sólo renunció a un puesto asegurado.

Por favor dime que te vas a quedar con él —dijo Georg—. Porque si alguien hiciera eso por mí…

Negó con su cabeza y Tomi suspiró.

Sé que voy a quedarme con él. No podría dejarlo ahora, pero… no quiero que mis padres estén enojados conmigo el resto de mi vida.

Sí —dijo Georg—. Eso es difícil.

Hablé con mi mamá y creo que entiende… tal vez, no lo sé, pero no creo que mi papá lo haga —Tomi dejó escapar un suspiro pesado y se recostó en la cama, dejando sus piernas colgadas sobre el borde—. Pero quiero estar con él. Eso lo sé.

Georg se acostó a su lado y se quedaron callados por unos minutos, sólo mirando el techo.

Si de verdad lo amas, arriésgate.

Tomi asintió.

Me pidió que fuera a su casa otra vez esta noche.

Georg lo miró sonriendo.

¿Por qué no me cuentas toda la mierda que hacen? Seguro que es algo loco.

Tomi se rio y negó con su cabeza.

No puedo. Es muy… no sé.

Suenas como una chica. —dijo Georg.

Como sea —Tomi rodó los ojos—. Pero supongo que no necesitaré que me cubras esta noche.

Al menos salió algo bueno —dijo Georg—. Ya no tendrás que esconderte.

Sí —concordó Tomi. Volvieron a quedarse en silencio y un segundo después, el teléfono de Tomi empezó a zumbar en el silencio. Lo sacó y su corazón casi se detuvo cuando vio el número en la pantalla. Había borrado todos los mensajes de Bill después de  todo lo que había pasado, pero sabía que debía ser Bill cuando leyó el mensaje que decía:

Sal. Ahora.

Tomi se levantó rápidamente y bajó de la cama antes de que su cabeza pudiera balancearse.

¿A dónde vas?

Bill acaba de mandarme un mensaje. —dijo, deteniéndose para escribir rápidamente una respuesta.

Georg se levantó, sonriendo y levantó una mano dramáticamente para llevarla a su pecho.

¡Ve por él!

Eres un idiota —dijo Tomi, pero sonrió al apresurarse a la puerta. El elevador no era lo suficientemente rápido para él y cuando salió casi chocó con otros estudiantes. Lanzó la puerta delantera y sus ojos buscaron a Bill. No le tomó mucho tiempo para divisar el Audi Sport Quattro ronroneando al final de la escalera. El hermoso auto era negro y brillante y atraía la atención de los estudiantes que pasaban.

El corazón de Tomi se aceleró al acercarse y su emoción burbujeó dentro de él porque Bill había elegido recogerlo frente a su dormitorio en un auto costoso.

La ventada bajó lentamente y cuando Tomi se inclinó, Bill estaba adentro, viéndolo con una mirada que lo atravesó de inmediato.

Entra.

Tomi asintió y abrió la puerta para meterse. Los asientos de cuero eran suaves y olía a nuevo. Cuando cerró la puerta Bill subió la ventana y arrancó rápidamente cruzando el campus.

Tomi miró a Bill sin poder contener su sonrisa. Bill lo miró por un momento y estiró su mano para tomar la de Tomi.

¿Puedes… puedes prometerme algo? —preguntó Tomi en tono bajito después de un momento.

El entrecejo de Bill se frunció, pero mantuvo sus ojos en el camino.

¿Qué cosa?

Que no habrá más secretos —dijo Tomi, seriamente. Era algo que había plagado su relación desde el principio y con un nuevo comienzo esperándolos, Tomi no quería nada que pudiese separarlos.

Bill suspiró suavemente.

Todos mis secretos podrían tomar años en revelarse… algunos de ellos son… muy dolorosos —dijo, al final.

Es sólo que… —empezó Tomi, mirándolo—. No quiero que nada se interponga entre nosotros.

Y al final, añadió silenciosamente:

Te amo…

Bill apretó su  mano.

Por favor, entiende —dijo, suavemente—, esto es difícil para mí. No he estado en una relación seria en… mucho tiempo.

Lo sé —dijo Tomi, aunque no era así—. Sólo quiero… ser todo para ti.

Una sonrisa levantó los labios de Bill y lo miró con ojos suaves y cafés.

Eres todo para mí.

Tomi sonrió y miró sus dedos entrelazados.

Sea lo que sea que haya pasado —contestó—, sólo me alegra ser yo el que esté ahora contigo.

Bill sonrió y apretó su mano, pero ambos quedaron en silencio después.

Navegaron por las calles de Hamburgo por unos momentos antes de que Tomi reconociera las casas costosa que había visto la primera noche que había estado con Bill. Aún era de día y Tomi pudo apreciarlo con más claridad. Al llegar a la casa, Tomi volvió a impresionarse por la grandiosa estructura, que por dentro era tan solitaria.

Bill estacionó el Audi en el garaje y Tomi no pudo evitar quedársele viendo a los otros dos autos. Se preguntó lo rico que era el padre de Bill y lo mucho que éste había heredado sólo por ser su hijo.

Salieron del auto y Tomi se apresuró a tomar la mano de Bill al entrar.

¿Directo a la habitación? —preguntó Bill con una expresión oscura y deseosa que hizo que Tomi se estremeciera. Se olvidó por completo de la enormidad de la casa y Tomi asintió rápidamente, apretando los dedos de Bill.

Bill lo guio con paso rápido hacia arriba y cuando llegaron a la habitación Tomi ya estaba jadeando, listo para tocar a Bill. Entraron y Bill volteó, azotando la puerta y empujando a Tomi contra ella. Su boca descendió y se presionó contra la de Tomi. Su lengua salió inmediatamente y Tomi gimió dejando que sus labios se separaran debajo de esa caricia. La lengua cálida y húmeda de Bill entró y se movió contra su paladar, pasando su piercing por todo el lugar, en un beso caliente y apasionado. Tomi se agarró de los brazos de Bill. Intentó impulsarse de la puerta, pero Bill lo empujó nuevamente, dejando que su aliento chocara contra la boca de Tomi. Sus dedos bajaron por el estómago de Tomi para encontrar el borde de su camisa y luego la levantaron.

Bill… —jadeó Tomi, colapsando contra la puerta. Sus piernas ya se sentían débiles y su cabeza daba vueltas de deseo.

Los dedos de Bill abrieron sus pantalones y Tomi jadeó, casi chillando mientras intentaba ayudarle a quitarse la ropa. Se quitó sus pantalones y sus bóxers y los pateó a un lado mientras la mano de Bill rodeaba su pene.

Oh… —susurró Tomi mientras los dedos largos y delgados de Bill subían y bajaban—. Bill, Bill…

Jadeó, queriendo ir a la cama porque estaba tan débil que sus piernas ya no podían sostenerlo.

Ven aquí. —murmuró Bill, alejándolo de la puerta para su alivio. Logró llegar a la cama y cayó sobre ella.

Bill trepó a la cama en sus rodillas y comenzó a quitarse su ropa, echándolas a un lado de la forma más sexual que Tomi había visto. Se retorció en la cama y su pene duro y desnudo dio un tirón contra su estómago.

Bill… —gimoteó, levantando sus manos para alcanzarlo. Sus ojos devoraban el torso desnudo de Bill, su piel perfecta y blanca, sus pequeños pezones que descansaban como puntos deliciosos en sus pectorales… Tomi quería probarlos.

Bill se quitó sus pantalones y sus bóxers y avanzó sobre la cama. Cubrió el cuerpo de Tomi con el suyo y sus labios bajaron una vez más a los de Tomi.

Él envolvió sus piernas alrededor de su cintura y lo acercó hasta que pudo girar sus cuerpos sobre las sábanas, enredados con sus brazos y piernas mientras reclamaban el miembro del otro. Los encuentros calientes de sus bocas no cesaron mientras se acariciaban el uno al otro, subiendo y bajando sus manos.

Tomi pudo sentir cómo el pene de Bill palpitaba contra su palma mientras sangre caliente fluía por sus venas. Gimió en la boca de Bill cuando pasó un dedo sobre la punta encontrando ya pre-semen saliendo de ahí.

Mierda… — jadeó Bill en su boca, apretando sus dedos alrededor del pene de Tomi. Se frotaron desesperadamente el uno contra el otro; sus miembros calientes y sus nudillos chocaban entre ellos.

Bill, oh, ah… —Tomi inhaló un gemido mientras la mano de Bill se movía sobre su pene, apretando y jalando insistentemente. Podía sentir cómo el placer se acumulaba, apretando su entrepierna y haciendo que todo su cuerpo doliera y se estremeciera.

Bill… oh… —no podía pensar en formar más palabras, aunque su mente estaba gimiendo y rogando. Ahora casi no podía ni besar a Bill y sus bocas sólo chocaban en un intento débil.

Bill gruñó con un tono bajo desde su garganta impulsándose nuevamente para estar sobre Tomi y moviendo sus caderas contra su mano. Su rostro brillaba por una capa de sudor y sus mejillas estaban tintadas de rosa. Su cabello ya estaba despeinado y unas mechas caían sobre su frente y ojos. Era la criatura más hermosa que Tomi había visto; la más sexy cuando se arqueó, gimiendo un jadeo sin aliento cuando estalló sobre su estómago. Su mano apretó el pene de Tomi y se estremeció mientras experimentaba su orgasmo.

El fluido caliente de Bill encendió el cuerpo de Tomi que ya estaba al borde del clímax. Se vino con unos cuantos movimientos más y pronto una segunda carga de semen cubrió su estómago. Su cuerpo se levantó contra el de Bill y se estremeció incontrolablemente mientras el orgasmo apretaba sus regiones bajas, enviando el último rayo de placer a través de su interior.

Colapsaron sobre las sábanas abrazándose a pesar del desastre entre ellos.

Oh… —Bill jadeó, alejándole algunas rastas de su rostro. Tomi inclinó su cabeza hacia la mano de Bill, sonriendo perezosamente.

¿Qué? ¿No sabías que una jalada podía ser tan buena? —preguntó causando una sonrisa en los labios de Bill.

Siempre es bueno contigo —murmuró, haciendo que el corazón de Tomi revoloteara. Se acercó más a Bill y acarició su costado de arriba abajo.

Le dije a mi mamá que no iba a volver con ellos. —dijo.

Bill se alejó levemente para mirarlo a los ojos.

Tomi… —empezó, frunciendo el ceño.

No —Tomi negó, cortándolo—. No discutas. He peleado para estar contigo y ahora tendré lo que quiero.

El ceño fruncido de Bill se profundizó por un momento y sus ojos oscuros destellaron desaprobación, pero Tomi se encogió de hombros—. No te voy a dejar.

Al final, Bill suspiró y volvió a dejarse caer en las sábanas.

Estaría mintiendo si dijera que no te quiero a mi lado para siempre.

¿Entonces por qué estás intentando discutir? —quiso saber Tomi.

Bill suspiró de nuevo y miró hacia la pared que estaba del lado opuesto.

No entiendo qué es lo que ves en mí. —respondió en tono bajo al final.

Veo a la persona que amo —insistió Tomi—. No vas a cambiar lo que pienso, sin importar cuántos esqueletos quieras sacar de tu closet. No van a espantarme. Estoy aquí y no te vas a librar de mí.

Los labios de Bill formaron una sonrisa, pero sus ojos estaban acuosos. Miró a Tomi y negó con su cabeza.

No sé qué hice para merecer esto. —dijo, sonando perplejo.

Tomi negó con su cabeza, levantando una mano para acariciar la mejilla de Bill.

No se trata de merecer. Todos necesitan amor. Unos malos hechos no cambian eso.

Bill suspiró por tercera vez y lo acercó.

Sabía que tenía una buena razón para renunciar.

Tomi sonrió y acarició el pecho de Bill con su nariz.

Quiero más de esto —susurró, bajando sus dedos por el estómago de Bill hasta su pene que en ese momento estaba flácido. Después de unos toques, Tomi pudo sentir que estaba endureciendo y lo escuchó inhalar profundamente antes de que lo empujara en la cama. Bill se sentó entre sus piernas y le hizo levantar las rodillas para exponerlo.

Bill se alejó de la cama por un momento y luego volvió con el lubricante en mano. Subió a la cama con un rostro que mostraba deseo. Su miembro estaba volviendo a la vida, llenándose de sangre caliente sólo con ver a Tomi ahí.

Destapó el lubricante con una mano y con la otra separó más las piernas de Tomi. Tomi mordió su labio inferior y apretó las sábanas con sus dedos. Su corazón estaba empezando a acelerarse y Bill casi no lo tocaba aun.

Los dedos lubricados de Bill se acercaron a su entrada subiendo y bajando unas veces, dándole a sus testículos una caricia al pasar antes de que se hundieran en el pequeño agujero. Tomi inhaló al sentir lo filoso de sus uñas por un segundo antes de abrirse ante el toque. Gimió cuando los dedos de Bill se hundieron dentro de él.

Tomi cerró sus ojos, dejando escapar una exhalación temblorosa mientras intentaba relajarse.

Mmm, lo quieres —murmuró Bill en tono bajo y ronco al meter otro dedo rápidamente—. Qué buen chico, te abres tan bien para mí.

Tomi gimoteó y su cuerpo se apretó incontrolablemente cuando Bill comenzó a decir esas palabras tan excitantes.

Bill… —lloriqueó.

¿Qué pasa, bebé? —murmuró Bill, besando la rodilla de Tomi.

T-te quiero —logró decir. Su pene estaba duro y necesitado; su deseo apenas había sido aquietado por el primer orgasmo.

¿Me quieres dentro de ti? —repitió Bill, presionando y moviendo sus dedos. Tomi gimió cuando sus nudillos rozaron su próstata—. ¿Quieres que me coja a este pequeño y dulce agujero?

Oh… —exclamó, su estómago se apretaba por el deseo ante la voz rasposa y excitante de Bill—. Sí, sí, por favor…

Los dedos de Bill salieron de él y Tomi abrió sus ojos, viendo impaciente mientras Bill se lubricaba. Con eso listo, estiró una mano y alcanzó unas almohadas para ponerlas debajo del trasero de Tomi quien se arqueó. Al tenerlo en la posición deseada, Bill le levantó las piernas y presionó la cabeza de su pene contra la entrada de Tomi.

Oh, sí… —gimió Tomi, mientras Bill entraba en él. Su cuerpo dolió dulcemente primero pero después de las primeras embestidas, su cuerpo empezó a cantar con placer, deseando ser llenado.

Los dedos de Bill apretaron sus piernas cuando empezó a mecerse con más fuerza, estableciendo un ritmo desesperado y deseoso. Pronto, sus cuerpos se impactaban el uno contra el otro y el sonido de su sexo se elevó, siendo enfatizado con gemidos y jadeos.

Tomi cerró sus ojos, disfrutando la sensación de Bill moviéndose dentro de él.

Esto era real ahora. Antes, el futuro siempre había parecido tan incierto, y en algunos puntos todavía lo era, pero Tomi estaba feliz de que ahora tuvieran la libertad de estar juntos, sin las restricciones de la universidad. Ahora, sólo quería estar así por siempre.

Con las caderas de Bill meciéndose contra su trasero, se encontró a sí mismo cayendo en el orgasmo nuevamente.

La posición en la que Bill lo había puesto hacía que su pene se rozara contra su próstata casi con cada embestida, hasta que el pequeño bulto estaba hinchado y punzante. Tomi empezó a retorcerse sobre la almohada, gimiendo y jalando las sábanas mientras Bill se impactaba contra él, cada vez más rápido. Tomi recibió cada embestida, sacudiéndose. Gemidos escapaban de sus bocas ahogados por los jadeos fuertes, pues el placer les robaba el aire de sus pulmones.

Al final, colapsó bajo la presión y su pene dejó escapar su carga. Su semen se derramó sobre la piel de su pecho mientras su cuerpo se estremecía incontrolablemente. Bill seguía embistiéndolo, torturando su próstata hasta que alcanzó su orgasmo y estalló sólo momentos después, disparando su semen dentro de él. Su cabeza se ladeó; su cuello largo estaba estirándose y enrojeciéndose y su pecho estaba tenso al temblar de placer.

Colapsó sobre Tomi antes de rodar débilmente a un lado y Tomi gimió con suavidad; su cuerpo estaba cansado pero hizo las almohadas a un lado y volvió a los brazos de Bill. Los dos estaban débiles y temblando por sus orgasmos y en esta ocasión, no hablaron. Su silencio valía más que las palabras.

& Continuará &

por OuterSpace

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