
Fic Toll de AndyKltz
Capítulo 10

La traición para muchos es el acto más cobarde que una persona puede hacer. Pero según plantea Nietzsche en su obra “Humano, demasiado humano”, nos invita a reflexionar que aquello quizás es la acción más natural que el ser humano pueda cometer, ya que deconstruye los ideales que fueron impuestos por la sociedad moralista, tradicional y convencional. Lo que para el mundo pueda ser falta de lealtad hacia el prójimo, para Nietzsche la traición es un paso hacia el camino de la libertad individual.
Y el peso de la traición era algo por lo que Bill no estaba dispuesto a aceptar, pues esa tarde, después de lo ocurrido en la casa de Evan la primera frase que salió de su boca luego de horas en un silencio sepulcral como si tuviera mutismo selectivo, fue: «no pienso ir a trabajar, busca un suplente…», le dijo a su padre.
El señor Kaulitz para evitar meterse en más problemas dejó que su hijo se fuera con Tom a su casa. El pelinegro sabía que después tendría que saldar las cuentas con su padre, pero no le importaba, él sólo quería descansar y mandar todo por la borda.
Ahora su único soporte emocional que le quedaba era Tom.
Habían pasado 5 minutos desde que su novio —otra vez—, dejó sólo a Bill en la sala de su casa. Pero el grito agudo y desquiciado del pelinegro fue el que lo alertó para correr escaleras abajo, y encontrarse con la imagen de Bill quien lloraba desconsolado tirado en el piso de la cocina mientras en su mano derecha sujetaba un pelapapas ya sin nada de filo e intentaba lastimarse. Cosa que no consiguió pues días antes Tom se había encargado de esconder cualquier objeto que pudiese ser potencial peligro para el pelinegro.
—¡Por Dios Bill, suelta eso!—exclamó arrebatando de su mano el pelapapas, mirando al pelinegro con una expresión llena de incredulidad, Bill intentó poner resistencia, pero estaba muy débil como para pelear—. ¿Es en serio, con un pelapapas? —ironizó, alzando una ceja, antes de soltar un suspiro lleno de cansancio.
Tom aventó el utensilio al bote de basura que se encontraba a un lado con un gesto lleno de desprecio, y se quedó ahí parado, mientras cruzaba sus brazos y observaba a Bill desde arriba con una pizca de desaprobación. Suspiró de nuevo, al mismo tiempo en que empujaba el interior de su mejilla con su lengua y pasaba su mano sobre sus rastas despeinadas.
—¡P-por qué lo hizo…! ¡Era como mi hermano Tom, dime si me merezco lo que me hizo…! —exclamó con dolor, agarrando su pecho con una mano mientras que con la otra limpiaba la mucosidad que escurría de su nariz.
Tratando de mantener la poca paciencia que le quedaba, Tom sujetó con dos de sus dedos el puente de su nariz, y contó hasta diez en voz baja.
—Bill… —murmuró, y se agachó hasta quedar a la altura del contrario. Tomó con delicadeza su hombro, y lo miró fijamente—. No sé los motivos del por qué hizo semejante cosa, pero aquí estoy, aquí me tienes a tu lado…
Y por un instante, el pelinegro creyó confiar en lo que le decían. Una pequeña risa llena de ironía escapó de sus labios dejando a Tom confundido por su reacción fría y distante. La mirada de Bill se mostraba perdida y vacía, sin una chispa de energía que lo motivara a seguir adelante.
—Ni siquiera sé si eso es verdad, Tom…
—¿Qué quieres decir con…?
—¡No puedo confiar en nadie, ni siquiera en ti! —su labio tembló amenazando con soltar de nuevo en llanto.
—¿De qué carajo hablas? —murmuró confundido.
—¿Cómo puedo confiar en alguien que se supone me quiere pero nunca me dice “te amo”?
—¡Pero yo te quiero Bill…!
—¡Ni siquiera puedes decirme un “te amo”, Tom! —gritó, clavando sus ojos dolidos en los del contrario, quien permaneció en silencio con la mandíbula apretada.
—Bill, ya es tarde, es mejor que… —Tom intentó sujetarlo por los brazos para levantarlo, pero Bill se deshizo de su agarre con brusquedad.
—¡Déjame, yo puedo solo…! —se incorporó por su propia cuenta aun si en el proceso sus piernas temblaron por lo débil que aún se encontraba. Miró a Tom con total molestia y decepción, dejando que una lágrima traicionera resbalara por sus mejillas las cuales estaban sonrojadas de tanto llorar.
Tom por su parte mantuvo silencio sin saber qué decir al respecto mientras agachaba la mirada evitando cualquier contacto visual con el pelinegro. Se llenó de valor, y tomó todo el aire que pudo para así hablar y defenderse.
—Te quiero, Bill… Y yo…
—¡Tú no me amas…! —reprochó el pelinegro, empujando el pecho del contrario con fuerza, pero por la diferencia de estatura y complexión apenas y pudo hacer que el cuerpo de Tom flaqueara.
—Bil por favor, ya basta… —musitó en un suspiro ronco y lleno de cansancio.
—¡Dí que me amas…! —insistió, con la voz quebrada—. ¡Anda dilo Tom, dí que me amas…! —había comenzado a llorar de nuevo y sabía que se estaba viendo miserable rogando para que alguien le dijera aunque sea un “te amo” genuino.
—Bill, necesitas descansar…
El silencio lo dijo todo. Tom miró a Bill en un son de súplica pidiendo que parase con aquella rabieta, mientras que el pelinegro con una expresión llena de tristeza decidió romper el hielo.
—Okay… Está bien, ahora entiendo todo… —fue lo único que dijo, de manera excesivamente cortante pasó de largo al contrario dispuesto a irse de ahí y no verle la cara en lo que restara de la noche.
—Bill, espera… —se adelantó y lo detuvo, abrazando al pelinegro por detrás de su espalda mientras apresaba la pequeña cintura del chico entre sus fuertes brazos. Bill se mantuvo quieto, sintiendo la respiración de Tom chocar contra la piel de su nuca.
Con una expresión vacía y llena de melancolía intentó deshacer el agarre del chico, pero Tom había comenzado a dejar pequeños pero candentes besos por toda la curvatura de su cuello. Su cuerpo reaccionó al tacto de forma instantánea, pero su mente en cambio no lo hizo. Y aquello, lo dejaba totalmente decepcionado.
—Suéltame, Tom… —pidió, intentando alejar al contrario, se dió media vuelta entre los brazos del chico y lo empujó con la poca fuerza que le quedaba. Pero Tom era más fuerte, el cuál lo sujetó con algo de fuerza de sus muñecas dejando que Bill soltara un quejido doloroso pues se le olvidaba el detalle de sus recientes heridas.
No hizo caso, ignoró las peticiones del pelinegro y continuó acariciando el cuerpo del contrario mientras que Bill, con debilidad, intentaba alejarlo. Le era imposible, pues Tom le doblegaba en fuerza y tamaño.
—Tom, no quiero… —musitó por lo bajo, sintió cómo el de rastas estrujaba su trasero mientras plantaba un beso en sus labios y sujetaba con fuerza su nuca para evitar que Bill se alejara, mordió la comisura de los labios del pelinegro obligándolo a abrirlos y dándole acceso a su lengua la cual profundizó aún más el beso.
Un ligero mareo atacó el cuerpo de Bill, pero como Tom lo sostenía entre sus brazos el peso de su cuerpo no se vio afectado por la inercia de la gravedad y no terminó tirado en el piso como muchas de las veces cada que comenzaba a sentirse así físicamente.
Siguió intentando alejarlo, sin éxito alguno. Tom empujó el cuerpo del pelinegro a uno de los sillones de la sala de estar antes de subirse encima de Bill, besándolo con posesión mientras acariciaba la cintura del contrario hasta llegar a sus glúteos y apretarlos con fuerza.
Un pequeño jadeo escapó de los labios del pelinegro ante el contacto de la mano de Tom contra su piel. Su cuerpo estaba reaccionando, pero su mente no.
—Tom… —murmuró con una mezcla de tristeza, excitación y coraje consigo mismo por dejarse llevar ante el toque del contrario.
—Shh… —lo calló, posando su dedo índice sobre los labios del pelinegro—. Sólo disfruta…
—Tom… En verdad no quiero yo… ¡agh…! —soltó un gemido, al sentir la intromisión de la mano del contrario apretar su creciente entrepierna.
Una sonrisa llena de victoria apareció en los labios del contrario, y continuó con lo suyo, estimulando al pelinegro.
La vista de Bill se nubló, intentó apartar a Tom pero parecía que él no daría tregua alguna.
—¿Dices que no quieres? pero sólo mírate… —susurró a su oído. Una pequeña lágrima escurrió por la mejilla del chico y la espalda de Bill se arqueó al sentir un intenso y característico cosquilleo en su vientre bajo señal de que estaría a punto de correrse pues Tom continuaba con los suyo a expensas de que Bill intentara detenerlo.
—¡Basta Tom, detente, mierda…! —gritó al borde del llanto. Pero en ese momento, se odió a sí mismo más que a otra persona en el mundo cuando se dió cuenta que se había corrido, manchando la mano de Tom quien lo veía con una sonrisa llena de orgullo, mientras se limpiaba los fluidos con un pañuelo que había sacado de la caja de clínex de la mesita de en medio.
Cubrió su rostro sonrojado con sus dos manos tratando de ocultar la creciente vergüenza. Tom se levantó de encima suyo sin emitir alguna palabra, con una actitud que irradiaba altanería y soberbia por lograr su cometido, mientras que Bill se incorporó en el sillón con la mirada perdida y totalmente en shock, tratando de procesar lo ocurrido. Se limpió las lágrimas que mojaron su rostro antes de levantarse como pudo y pasar de largo a Tom, sin dirigirle la palabra, salió corriendo de ahí para ir escaleras arriba y encerrarse en el cuarto de Tom.
El portazo en la habitación del piso de arriba le dejó en claro al de rastas que aquella noche dormiría en el sillón.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a seguir leyendo y a dejar un comentario 😉
Ya esta, no le tengo nadita de fé al pendejo del tom de este FIC, HIJO DE PERRA SI TE ESTA DICIENDO QUE NO, ES NO 👺💀💀💀💀🙄
Si Andy ve este comentario quiero decirle lo siguiente: HERMOSA ESTAS CUMPLIENDO MIS ESPECTATIVAS DE ESTE FANFIC 😭😔🙏💕
Gracias Vivian tqm 🥺💕💕
Si yo me pusiera en la postura de Bill también me pondría de esa manera asi bien paranoico, NO PUEDE CONFIAR EN NADIE 💀 solo es él contra toda la kk que le hacen hasta la persona que dice «amarlo» y fingir protegerlo lo lástima (no se lo merecen, y estoy segura que va a llegar un punto en el que llegue en verdad a un colapso pero como el de estos capítulos de que lo estan llevando a un colapso en el que siento que sera capaz de m4t4r a sangre fría 💀💀💀, espero mi teoría no sea cierta hajaha)
Siempre le atinas HAHHAA