
Administración: Rescate de la caída thf. Hermoso arte de Matt. abajo hay otro 😉
«Don’t you remember»
(One-Shot de InYiNa)

Con paso lento y cansado, ambas manos en los bolsillos y con el frío de Diciembre calándole los huesos. Bill caminaba lento bajo la espesa neblina de aquella noche sin estrellas, sólo la amarga y prepotente luna le acompañaba.
Caminaba hacía dos cuadras; pero para él, cada paso era una eternidad. Hacía dos cuadras atrás se había comportado tan inhumanamente, como nunca antes creyó hacerlo… había sido tan exento.
Ni el “Lo Siento”, como últimas palabras pronunciadas, habían sido sinceras… o quizá sí… nuevamente se lo replanteaba; sin embargo, ningún tipo de remordimientos le embargaba en ese instante…
La fría mirada congelada ante la débil esperanza de un cambio de opinión, ante la vaga, avergonzada y atormentada súplica que para él, no era más que una excusa.
«Esto definitivamente debía suceder… Así es como funciona todo», pensó.
Repitiéndolo como si de una oración se tratara; debía auto-convencerse, quería hacerlo… independiente de lo que luego pudiese o no suceder.
Cruzando hasta la tercera y fría acera, encendió un cigarrillo, sus blancas manos temblaban… «Mierda», masculló. Aspiró profundamente y la sensación de bienestar no pasó desapercibida. Expulsó lentamente el humo por la nariz y boca.
Todo mezclado con el imperturbable vaho de su respiración y la indescifrable gama de pensamientos confusos.
Acomodó su bufanda al cuello con lentitud, cerró los ojos y aspiró una vez más de su cigarrillo, expulsando el humo hacia el negro cielo que le cubría.
Su garganta dolía, un apretado nudo yacía hacía mucho tiempo justo allí. Tragó duro y humedeció sus labios como reflejo. Una vez más una bocanada de nicotina llegó a sus pulmones haciéndole sentir que todo estaba bien, para que sólo unos segundos después esa placentera sensación se esfumara tan rápidamente en el aire como un suspiro.
Lanzó el inconcluso cigarrillo hacía un costado, sin siquiera mirar. Escondió su mano entre las telas de uno de sus bolsillos y observó la aburrida acera; sin embargo todo era más interesante que prestarle atención a sus pensamientos.
…Recuerdos.
Ésa era su condena, su conclusión, la razón de su existencia; motivo por el cual seguía deambulando como muerto viviente. En efecto, eso era todo lo que en verdad era: Un alma en pena.
Cuarta cuadra encaminada, y tal vez sus pensamientos eran correspondidos.
Miró hacia el frente y las calles ya no se encontraban tan solitarias, bultos de personas deambulaban por las frías calles también, cada uno con un asunto pendiente, un destino diferente y un sentimiento inconcluso.
Quizá siempre estuvieron ahí, mas nunca las vio.
A penas y puso el pie en su apartamento, deseó no haber llegado ahí. Todo aún empacado, cajas a medio acabar se distribuían por doquier. Se deshizo de su abrigo y bufanda, sacó los cigarrillos y se encaminó a la cocina…. El cargado café caliente, no se haría esperar más.
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—¿No lo recuerdas? ¿Me vas a decir que no lo recuerdas? — gritó un exasperado Tom, él desinterés de Bill le tenía al borde del colapso.
— ¡¿Recordar qué?!…¡Y no me vengas con resolver acertijos que no estoy de humor! —encendió un cigarrillo, mirándolo como si fuera el objeto más interesante del universo; Tom dio un paso hacia él, y levantó la mirada por fin— Ya te dije, no sé de qué diablos me hablas…
Tom, incrédulo, entrecerró los ojos negando con la cabeza, elevó sus manos dejándolas caer bruscamente a sus costados; Ahora sí… no seguiría insistiendo.
— No es propio de ti esto que haces, Bill… ¿Desde cuándo te contienes de esa forma? —esperó unos segundos, viéndole impotente y amargado; pero el semblante pálido y sin turbaciones del rubio terminó por hartarle. — Vete a la mierda — vociferó. Dio media vuelta y salió rápido del apartamento sin respuesta alguna, ni el intento de…
Estaba desilusionado… ¿No recordaba la razón por el cual le amaba?, eso le dolía, le dolía mucho.
Se mantuvo un rato apoyado tras la puerta, no deseaba irse en realidad, no tenía idea del estado en el que se encontraban, sólo deseaba envolver la ingenua frialdad de Bill y que todo volviera a ser como antes; para Tom esto no había terminado.
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Encontrárselo de nuevo, fue lo peor que le pudiese haber ocurrido. Esas heridas habían cerrado supuestamente. ¿Cómo era posible que luego de 5 meses se sintiera igual de miserable que el primer día lejos de Tom?
…Le vio de espaldas, una boina cubriendo su cabeza y ropa desconocida cubriendo su cuerpo. Un chico a su lado y una sonrisa en sus labios.
«Mierda».
No supo qué hacer. Vaciló eternos segundos para finalmente arreglar su cabello y caminar en su dirección, no le dejaría ir sin antes que le viera a la cara.
Su corazón a mil, la atónita expresión de Tom y un rostro desconocido, le hicieron pensar en el estúpido masoquista que en realidad era. Sonrió ante su actitud e impulsivo acto de…
— Hola Tom — dijo al fin, pero el de trenzas no salía de su trance, por lo que Bill continuó: Hace mucho no nos veíamos… ¿Cómo has estado? ̶ —sonrió lo mejor que pudo, era consciente de que ninguno de sus movimientos eran naturales; pero sí convincentes — ¿Por qué tan tímido?
Por otro lado, de un pasmado Tom surgió el rencor y la rabia acumulada. ¿Estaba hablando en serio?
Dos meses de sufrimiento, tres de forzosa recuperación; y en un día todo se iba a la china de nuevo. Pero está bien, le seguiría el juego.
— ¡Bill!… Yo… uhm ¿Tímido? ¿De qué hablas? Sólo no esperaba verte ¿Hace cuánto no nos veíamos? ¿De verdad no lo recuerdas?… —pronunció irónico. Y pudo seguir hablando, pero no sabría controlarse si lo hacía; respiró hondo y le miró desafiante a los ojos — Bueno, Bill fue un enorme placer el habernos encontrado, pero debo irme.
Sonrió sarcástico y sin más, dejando a Bill con las palabras en la boca, se giró sobre sus talones jalando a su acompañante del brazo. «¿Quién era él?», curioseó Bill mientras les veía alejarse.
Hizo una mueca con los labios y pensativo continuó su camino. Se verían de nuevo, de eso estaba seguro.
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— ¿De verdad te irás sin decir nada? —preguntó incrédulo y estupefacto, no podía creer lo que ocurría. No obstante, no podía negar que alguna vez lo pensó, pero jamás creyó que se concretaría… hasta hoy.
Bill concentrado en su abrigo y en su bolso, sólo lanzó una fugaz mirada, diciendo mucho y poco a la vez, pero suficiente para que Tom le entendiese. No estaba dispuesto a pronunciar palabra alguna, estaba demasiado enojado para hacerlo, prefería ignorarlo.
O eso intentaba.
En cambio, Tom sí deseaba hablar, tenía mucho que decir, mucho que aclarar; apretó sus labios y ocurrió todo lo contrario… su respiración fue lo único que de él salió.
Sus pupilas bailaban dilatadas jugando con el brillo que, de tristeza y frustración se clavaban en sus ojos, sus manos sudaban frío.
— Lo siento… —fue toda la frase que Bill pudo formar en sus labios, esforzándose por conservar la seguridad, más que eso, su dignidad, que según él le caracterizaba.
Abrió la puerta y con la cabeza gacha, la cerró tras él.
Tom se sentó en el sofá con la mirada perdida en la puerta, amargas lágrimas caían por sus mejillas; un nudo en medio del pecho le impedía desahogarse, y por un momento creyó que nada de esto era real, que su mente sólo le estaba poniendo a prueba. Sin embargo, él estaba allí y sobre Bill… ya no tenía idea alguna. Lo peor era que aquel sentimiento no brotaba en aquel momento, de Bill ya no sabía hacía meses.
… Conoces gente, y ésta cambia tu forma de ser… ese era el origen de muchas de las discusiones y peleas que concluyeron en la separación.
Tom sin duda amaba a Bill, pero… « ¿Bill sentía lo mismo?», se preguntaba mucho últimamente. No se veían durante el día y el tema de conversación se limitaba al típico y desesperado interrogatorio del ¿Con quién estabas? , ¿Por qué no contestaste mi llamado?”
Pero a pesar de todo, Tom estaba dispuesto a recuperar aquellos días de sol en su relación, aquellas sonrisas sinceras o aquel simple: «Cenemos juntos esta noche».
Ahora, sólo le deseaba lo mejor.
Le dejó ir muy en contra de su voluntad… no quería más malestares, a veces caía en la cuenta de que también era un ser humano, y que también podía desgastarse aunque tuviese toda la paciencia del mundo y el universo completo.
Le daría su tiempo, le dejaría ser libre.
Creyó conocerlo bien, y estaba seguro de que sólo necesitaba aclarar su mente, volvería a él tarde o temprano. Por el momento no le reprochaba nada, únicamente mordió su labio y se echó a llorar como niño pequeño, esta vez no haría más.
&
«¿Cuándo te veré de nuevo?», se preguntó.
¿Estaba eso permitido? Él intentaba no hacerlo, pero el recuerdo permanecía aún, a fuego vivo grabado en su piel.
Bill negó con la cabeza, necesitaba su mente en blanco.
«De los errores se aprende», se repite popularmente; y un cambio de actitud era prueba de ello. A veces el amor perdura, pero en otras, sin embargo duele… ¿Cuál era ésta la ocasión?
F I N
~Por InYiNa… Inspirado en Adele.~

No !!! 😢😢😢😢😢😢 Que tristeza….