Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 71

By TOM

De regreso en Alemania, con la intención de retomar nuestras vidas, trabajos, estudios y propósitos pero antes pasaba por la que había sido mi casa por mucho tiempo buscando a mis papás. Toqué la puerta con los nervios recorriendo por mis venas.
La puerta se abre dejando ver a mi madre con una expresión melancólica y al verme me abrazó con mucha fuerza. Yo le devuelvo el abrazo apretando los ojos para tratar de contener las lágrimas que salen sin mí consentimiento.

— Mamá.

— Amor, perdóname demasiado. No me odies por haber sido una persona egoísta. — dice entre llantos estrujando mi pecho.

— No, no digas eso. — susurré acariciando la espalda sin poder evitarlo. — Te adoro con mi vida entera, eres mi mamá. No me importa nada más, ¿okay? tampoco eres una mala persona. Actuaste como una mamá y eso basta. Te amo.

— ¿Ves, mujer? — sale diciendo mi padre con una sonrisa. — Hemos educado bien al muchacho, te dije que no te preocuparas. — besé a mamá en el cabello antes de separarme de ella.

— Dios mío, te juro que estaba tan asustada de que puedas odiarme, mi pequeño Tom.

— Pero el ya no se llama así. — suspiró mi madre agachando la cabeza.

— No, aún sigo con el nombre. Me gusta mucho y también le gusta a mi esposo.

— ¿Esposo?

— Sí. — comento abiertamente ahora que los tres estábamos sentados en la sala, teniendo una charla amena. — Me he casado con Bill por el civil y ahora será la boda por lo religioso.

— Ay, amor. — mamá agachó su cabeza con tristeza. — Me hubiera encantado presenciar ese acto tan increíble.

— Pero lo harás y… bueno, supongo que ayudarás con los preparativos.

— Me encantaría pero… ¿Bill si va a querer?

— No creo que tenga problema.

Mis padres asintieron.

— Okay, ahora lo siguiente es… que les tengo una sorpresa, ¿sí? los voy a venir a recoger a eso de las seis porque quiero que conozcan a mis padres biológicos, junto con la otra sorpresa y así… aunque pensando bien me siento ansioso de mostrarlo ahora. Para pasar el tiempo de momento ahora que Bill ha vuelto a trabajar y Maddy está estudiando.

— ¿Entonces podemos recibir nuestra sorpresa ahora?

— Sí. — relamí mis labios. — Andando, los espero en el auto. — mis padres asintieron arreglándose mientras yo me devolvía al auto, observando por la ventana a mis bebés. Estaban observando atentos metiéndose los dedos a la boca. Estiré la mano en juego para quitarsela a Angelina y hacia una mueca de disgusto.

— Ay, que hermosos bebés. — hice que mamá entrara al asiento de atrás junto a los bebés mientras mi padre subía al asiento de adelante junto conmigo.

Finalmente pongo a andar el auto en dirección a la casa que les había comprado mi padre biológico como una señal de agradecimiento justo en el centro de la ciudad para que ya no se encuentren tan lejos de ciertas cosas que les cuesta al tomar un taxi. La casa que compartía con Bill estaba solo a unos cinco minutos y con eso bastaba para que podamos estar cerca de cada uno.

Les hago ingresar a la casa para que puedan observar a detalle las cosas que hay. No era una enorme pero si muy lujosa para una pareja.

— ¿Y esto, Tom? — sonreía mientras cargaba al pequeño y yo a Angelina.

— Es mi regalo para ustedes. — se asomó mi papá biológico. — Pero no esperaba verlos tan pronto, creí que en la noche…

— Oh, es… es Jörg.

El mencionado asentía con una sonrisa.

— Vaya, discúlpenos por el atrevimiento con Tom… nosotros…

— Está bien. — interrumpió. — No es atrevimiento. — mamá suspiró agachando la cabeza con vergüenza.

— ¿Les gusta el lugar?

— Es hermoso.

— Aquí ya van a tener más comodidades. Personas que los van a atender como se merecen y creo que ya no van a necesitar trabajar.

— Oh, no me pidas eso. — murmuró Gordon. — Amo mi trabajo.

— Pa… ya pasas mucho tiempo fuera de casa, es hora de que ya te acomodes con mamá y descanses. De todas formas es solo una sugerencia, todo está en tí. — el asintió con duda.

Ellos seguían observando el lugar con la fascinación en su rostro mientras yo los veía sonriente.

&

— ¡Papá! — corre Maddy a mis brazos con emoción para luego dar un salto y yo la cargo en el aire. Ella ríe con diversión dándome un beso suave en la mejilla. — ¿Cómo estás? ¿qué hiciste hoy? estoy feliz de estar contigo. Te extrañé mucho. Recuerda que hoy ya es miércoles de padre e hija.

— Es cierto. — sonrío metiendo a Maddnees al auto con la debida seguridad. — Pero creo que la pasaremos en casa observando películas porque tus hermanitos están conmigo.

— Bueno, no me molesta. Pronto cuando crezcan ellos también se nos van a unir.

— Por supuesto.

Pongo a andar el auto rumbo al centro para pasar comprando unas chucherías con las que compartir. Un par de películas animadas de princesas y por si fuera más, nos hemos alquilado unos vestidos para recrear la escena de una de las películas que veríamos.

Entonces una vez en casa Maddy corre a su habitación para colocarse el traje mientras yo acomodaba a sus hermanitos en las mecedoras que nos trajimos del extranjero.

Empiezo a revisar el pañal de ambos intentando tenerlos lo más cómodos posibles con su traje de ranitas para que no molesten ya que Bill tenía demasiado trabajo. Ni siquiera me había llamado como prometió. Estuve tentado a ir unas ocasiones hasta su trabajo teniendo unas ganas enormes de verlo pero no quería distraerlo tampoco.

Dejando ese tema y los bebés, nos hice un espacio pequeño en la sala. Cerrando las cortinas para que todo se viera oscuro solo con el brillo de la televisión. Hice un par de palomitas, saqué refrescos y bueno, me puse aquel vestido rosa que me quedaba pequeño al torso. Casi se me veía tan desarreglado pero ¿qué más daba? estos momentos así espero que se graben en los bellos recuerdos de Maddnees.

— Te vez espectacular, papá. ¿Cómo me veo yo?

— Hermosa, eres la princesa mas perfecta que he visto. — sonreí yendo hasta ella para besarle en la cabeza. — ¿Estamos listos para ver la película?

— ¡Estamos listos! — susurró/gritó emocionada y así damos inicio a una tarde maravillosa entre los dos.

La película era de la sirenita. Maddy veía encantada y yo la verdad es que yo también. Estaba disfrutando de la trama mientras meto un par de chuches a mi boca. De soslayo no puedo dejar de ver la emoción que tiene puesto sus ojos en la película, como canta, aplaude y se molesta cuando la bruja le pide a la sirena su voz a cambio de unas piernas para poder subir a la superficie.

Sus facciones, absolutamente todo lo tiene de su papá. Jamás me cansaré de decir que Maddy es una versión tan tierna de Bill.

Ay, estoy tan encantado con mis bebés. Con todos tres porque Maddnees aún seguía siendo mi bebé.

— Oh, por dios. — susurró tapando su boca para ahogar unas cuantas lágrimas de forma dramática. — Papá, oh dios mío. — sí, le impactaba la escena en la que Úrsula se hace enorme y posee el tridente. Observándose maliciosa.

Para ese rato ya se acabaron las palomitas y fui por más que habían en la olla para rellenar la bandeja. Las bebidas de igual forma.
Tomé asiento en mi lugar y ya la película se había terminado, dejando a Maddnees en medio de un llanto desconsolado.

Yo reí estrechando el cuerpo de mi hija entre mis brazos con diversión.

— ¿Tanto así, muñeca? — pregunté acariciando su cabello antes de limpiar sus mejillas húmedas. Ella asiente con la cabeza, jodidamente triste.

— Es que fue bonito, me encanta mucho…

— Ya, muñeca. Nos toca una película más, ¿sí? — ella asiente corriendo a poner la siguiente película.

Esta era la Encantada y yo le prestaba mi máxima concentración ya que la trama me había atrapado en ese rato.
Juraría que ambos teníamos la cara de estúpidos observando como la princesa cayó de un cuento de hadas a la vida real y lo inocente que se veía delante de la realidad.

En los momentos que hacia vestidos con las cortinas de la casa no podíamos evitar partirnos de la risa por como quedaban las telas colgadas en aquel barrote.

Después la ardilla tratando de expresarse delante de la princesa y siempre los malos tratando de hacer lo posible para que ese amor no se haga realidad… pero… a la princesa ya no le importaba su príncipe, si no un simple mortal trabajador.

— ¿Sabes? esa princesa le está engañando al príncipe con ese señor, papá.

— ¿Ah, sí?

— Sí… mhmm… se llama infidelidad.

— Ah. — arqueo ambas cejas. — ¿Y puedes darme un argumento válido al respecto? ¿cómo sabes sobre eso?

— No sé… solo me imagino una escena en la que papá te engaña a tí con un chico Adam. Papá es la princesa, tú el príncipe y ese Adam el señor… queriéndose robar un amor que no es suyo y que la princesa se esfuerza en ocultar pero se le sale por las actitudes. — ladeo la cabeza con los ojos entrecerrados. Mi corazón está latiendo a mil por horas invadiendo en mi la ansiedad e inseguridad.

Nuevamente el sobre pensar estaba en mí, ¿acaso Bill de verdad me…

Ay, no. No puedo imaginar algo al respecto y tampoco podía ser que la vidente tuviera razón.

Me negaba rotundamente.

—… lo peor de todo, pa. Es que la princesa no siente remordimiento alguno en haber engañado a su príncipe un día antes de su matrimonio.

En eso las luces de la casa se prenden y Maddnees calló la boca.

— ¿Interrumpo algo? — regreso a ver a Bill, quien tenía una sonrisa imborrable junto con su bolso de mano acercándose a nosotros a pasos lentos.

— Hola. — saludó Maddy con tanta frialdad que yo realmente me puse a dudar de todo lo que estaba sucediendo. Maddy sabía algo y…

Ay, dios mío.

— Hola, que guapos se ven con esos vestidos y me encantaría que se queden con ellos pero ya son las cinco y a las seis tenemos una cena pendiente con Gordon y Simone.

— Me cambiaré. — la niña salió corriendo rumbo a su habitación mientras yo me quito el vestido en ese instante, sintiendo la comodidad físicamente.

Sentimentalmente no.

Bill continuó su caminar hasta los bebés para darles un par de besos a ambos y luego venir a sentarse en mis piernas, rodeando mi cuello antes de repartir besos suaves que erizan mi piel.

— Cielo… ¿pasa algo?

— No. — susurré.

— Ah, quizás sí… olvidé llamarte, amor. Perdóname pero el trabajo y… ¡oh! los preparativos, Tom. Sí… — sonreía entusiasta pero en mi no había una mueca alguna. — He contratado un wedding planner que se ocupará de realizar nuestra boda a detalle y mierda, esta noche vuelve a pedir mi mano delante de mis suegros que los quiero presentes ahí, ¿entendido?

— Ya. Ahora… ¿me das permiso? estoy tan cansado y en verdad ya no sé si ir a esa reunión.

— Ay, no. ¿Los bebés te agotaron?

— Sí. — mentí empujando el cuerpo de Bill fuera de mi alcance para irme a la habitación pero no la que compartíamos. Estaba fuera de la puerta de Maddy golpeando un par de veces antes de que está sea abierta y mi hija me invite a pasar.

Tomé asiento en la cama, jugando con mis dedos muy nervioso. Ella se estaba peinando o mejor dicho arrancándose el pelo con cada pasada de peineta. En medio de mi desesperación le quité la peinilla e hice que me diera la espalda para peinar su cabello negro largo.

— ¿Todo está bien?

— ¿Me quieres contar más de esa historia de la princesa, el príncipe y Adam? — cuestioné en voz baja, jodidamente nervioso.

— Sí, claro. — su voz sonó emocionada. — Pues cuando la princesa estaba a punto de casarse sus padres fueron a hablar con ella para felicitarla y toda la cosa pero la princesa comentaba que le fue infiel al príncipe Tom con Adam y que no sentía remordimiento alguno. La princesa estaba segura de que el príncipe Tom no se enteraría pero no contaba que la cama tenía unos oídos ¡big! — hizo un circulo con ambos brazos a lo grande. — Así como las orejas de Dumbo.

— ¿Y tú fuiste la cama, Maddy?

Joder, porque para buen entendedor pocas palabras.

— Sí. Mis hermanitos las almohadas y así pero no hay preocupaciones, pa. Todo está bien. Por suerte en esta historia la princesa si se quedó con su príncipe y eso me hace sentir bien.

— Okay, amor… — sonreí o hice un remedo de sonrisa mientras dejo su cabello para irme a la habitación. Ahí estaba Bill y nos encerré a ambos. Mi pecho estaba subiendo y bajando de forma descontrolada. En cambio él solo voltea a verme con una sonrisa que se va borrando al verme en ese estado, tan rojo, tan furioso, tan dolido, tan… engañado.

Las lágrimas sin querer empiezan a caer de mi rostro en ese instante y a la mierda cena, a la mierda todo, yo… tenía el corazón roto.

— Tom, ¿qué pasa? aún no te has cambiado.

— Creo que voy a empezar a creer a las videntes.

— ¿De qué hablas?

— Mierda, Bill. ¿Cómo puedes actuar como si nada después de la mierda qué hiciste?

Bill frunció el ceño.

— ¿Y qué hice según tú?

— Me engañaste.

— Ah, eso.

— Joder, basta de actuar como si nada. Ya no mientas más…

— Pues no entiendo de qué estás hablando… oh, ya sé… el wedding planner estaba demás y tenía que consultarlo, si ya… pero discúlpame, no podía solo. — siguió paso hasta el closet y saca una ropa elegante que coloca en la cama como si nada. Cómo si lo que le estoy peleando no tuviera importancia. — Y te he comprado ese terno, amor. Póntelo que iremos casi iguales.

Caminé a pasos grandes hasta acercarme a Bill para tomarlo de las muñecas con fuerza. Este me miró aterrorizado y yo, mierda… mierda, mierda, mierda. Tuve que soltarlo, tuve que respirar profundo, tuve que tragarme mi ira y sentarme en la jodida cama porque no quiero actuar como una segunda versión de Fisher.

Yo no era así…

— Me estás asustando.

— Bill, por favor dime si me fuiste infiel. Eso es lo único que quiero saber porque no sabes lo mucho que me está matando la idea de que hayas visto la cara cuando yo lo doy todo por tí. — tapé mi rostro con ambas manos porque me veía tan vulnerable ante su mirar.

— ¿Infiel? ¿es qué momento?

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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