
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 57
— Está muy bien. — decía la doctora al terminar con la ecografía y manteniendo una sonrisa. — Ya solo tienes que esperar unas semanas más para que la puedas conocer.
— ¿Y no se puede antes?
— Uhm, no… — la miraba extrañada mientras se rascaba la cabeza con cierto descontento en su rostro. — Tendría muchas complicaciones la verdad, es mejor que siga así con las recomendaciones que se le da. — Gianella asiente en medio de un suspirar limpiando su abdomen con un papel mientras yo me abrazaba a mi mismo con el ceño fruncido. — Es todo. — asentí tomando a Gianella de la mano para ayudarle a salir en dirección al coche a pasos lentos perdido en mis pensamientos y preguntándome el ¿por qué querría tener antes de tiempo el bebé? ¿es que acaso estaba loca?
— Oye, no hemos pensado el nombre que le vamos a poner. — jalaba mi brazo para que le presté atención.
— Cualquiera está bien…
— Astrid Nicole. — sonreía abiertamente y se subió al auto. Yo asentí antes de cerrar la puerta y rodear el coche para subirme e ir rumbo a mi casa. — Llámale Nicky… Nicky Trümper.
— De acuerdo…
— ¿Podrías verte un poco más interesado en nuestra hija? — se cruzó los brazos con la molestia evidente en su rostro. Yo cerré los ojos unos instantes antes de centrarme nuevamente en la vía con indignación. — ¿Por qué no te ves así de feliz? ¿es porque no es un niño? ¿es por eso?
— No, de verdad que no es por eso solo no me siento feliz porque no te quiero y porque no es lo mismo a diferencia que con Bill, con él todo se siente bien sea bueno o malo.
Gianella agachó la cabeza.
— ¿O sea que no la quieres?
— Quizás con el tiempo.
Ella empezó a llorar. — Podrías al menos disimular un poco al verme en este estado, puedes mentirme que te voy a creer y no sonar así de frío como él. Te comienzas a parecer. — explicaba entre el llanto y la desesperación.
— A diferencia de que no me gusta mentir.
— Maldición. — recostó au cabeza en la cabecera del asiento tapando su rostro con ambas manos llorando más. — Ahora soy yo la que está pagando todo el mal que ha hecho contigo y mierda, no sabes cómo me arrepiento de haberme liado contigo solo para joderle la vida a Bill aún sabiendo de tus advertencias.
— Lo siento.
— …y también me arrepiento de haber quedado embarazada, te juro. No debí ser tan irresponsable al querer amarrarte a mi con un hijo, ¡qué estúpida! — dió un golpe en la gaveta del auto con rabia en su acción. Yo también me lamenté por haber actuado tan impulsivo en acudir a ella cuando tranquilamente pude haber llevado solo mi decepción en ese entonces pero ya era muy tarde.
— Es tarde para arrepentirse. — susurré con el pulso acelerado. — Ahora solo queda tenerlo y hacerle feliz, ¿si? no tiene la culpa de la mierda que pasó entre los dos, de la irresponsabilidad y eso. Te voy a ayudar como lo he seguido haciendo y estaré también ahí cuando nazca. — detuve el coche frente a la casa y Gianella me miró por última vez antes de bajar dando un portazo y entrar al domicilio. Respiré también ahora para ir en búsqueda de Maddnees hacia su escuela luego de mirar la hora, estaba yendo con las justas a la velocidad que me lo permitía.
Llegué con unos minutos tarde y la veía parada ahí en compañía de la misma maestra. No estacioné el auto al frente, me estacioné muy cerca para abrirle la puerta para que entre al vuelo e irnos en el asiento del copiloto.
— Hola, pa. — saludó al entrar y sola ponerse el cinturón. Nuevamente pongo a andar el coche a toda prisa. — ¿Cómo está mi hermanito? ¿lo vamos a ver?
— Hola, Maddy y si, es un niño sano. — sonreí acariciando su cabello. — Ahorita lo vamos a ver aunque no sé si te dejen entrar.
— Ay, ojalá que sí. — aplaudió emocionada. — ¿Y cuando nace mi hermanita? mi abuelita me dijo que la jirafa también espera un bebé tuyo y es mi hermanita.
— Sí…
— ¿¡Por qué no me dijiste!? con ella si voy a poder jugar al salón de belleza.
— Bueno porque… no me acordaba la verdad.
— Ay, sí…
— Disculpa. — pedí en cuanto el celular me empezó a sonar. Ya estaba cerca del hospital por lo que lo tomé al estacionar el auto afuera y era mamá. — Si me llamas por la niña ya está conmigo, yo la he ido a ver…
— ¡No! — chilló muy angustiada en medio de un llanto desesperante.
— ¿Qué pasa, mamá?
— Es Gianella, la encontré en el baño sangrando y he llamado a la ambulancia. Se la están llevando al hospital público, alcanzame allá.
— De acuerdo. — colgué la llamada volviendo a conducir a toda prisa mientras Maddnees me estaba mirando con atención sin entender lo que estaba pasando.
— ¿Y a dónde vamos?
— A otro hospital. — asintió en silencio mientras miraba por la ventana el paisaje. Él hospital público de Leipzig no estaba demasiado lejos por lo que llegué tan pronto como pude. Antes de bajar le di unas indicaciones a Maddnees para que se quede en el auto y lo hizo a cambio de mi teléfono para ver videos mientras me esperaba en el estacionamiento. Corrí al interior del hospital buscando a mi mamá pero no la hallaba por ninguna parte hasta que después de unos minutos entraba Gianella en una camilla manchada las piernas e inconsciente. Más atrás entraban mi mamá y papá, igual de preocupados.
— Tom, hijo…
— ¿Pero qué le pasó? si todo estaba bien hasta que le fui a dejar, ¿qué carajos hizo?
— Tu madre encontró unas pastillas abortivas y, joder… tenemos miedo de que le pase algo a ella o a la bebé. — me di un golpe en la frente con los ojos cerrados haciendo un ‘mitch’ de molestia.
Realmente era una tonta.
.
By BILL
Las horas habían pasado demasiado lento a mi parecer, aún faltaba un par de horas para irme. Había probado la comida desabrida del hospital mientras la enfermera cargaba a mi bebé para darme la oportunidad de comer tranquilo. Lo único bueno que estaba de todo esto era la gelatina que me dieron junto con el pan tostado. La sopa de fideos era una mierda y el arroz también. No tenía sal, condimentos, nada…
Puff, ni ganas de comer me daba. Por esta razón también me urgía irme a mi casa para hacerme mi propia comida de dieta o comer la que me hacía mi novio.
— Ya acabé. — le informé a la mujer mientras limpiaba mis manos y boca en la servilleta. Ella muy feliz acercó a mi bebé en brazos para recostarlo en su lugar. Estaba tan aburrido de estar en la soledad de mi habitación. Gustav quizás ahora estaba posicionándose en mi casa en una de las habitaciones, Andreas había venido un rato de volada y luego iba por su hija a la escuela y estaba extrañando a Tom lo suficiente.
Estaba por llamarle pero la puerta fue abierta y bueno, supe que estaría con una buena compañera.
— Buenas tardes. — entraba diciendo Abby muy sonriente con unas cuantas bolsas de regalo de color azul y blanco. Mismas que dejó en el sofá para correr a mi y abrazarme con un beso en la mejilla.
— Abby, que sorpresa…
— Vine a ver a ese muchachito que está ahí. — señalaba a mi hijo con una sonrisa. — Se ve tan tierno durmiendo, que lindo. Así me da ganas de tener otro también.
Reí por lo bajo negando con la cabeza: — No, no te recomiendo.
— Bueno, le compré muchas cositas para que tenga hasta porque sí, ¿de acuerdo? quiero que le pongas la ropa que le compré, así como con Maddy. Me gusta verlo. — asiento con la cabeza feliz.
— Sabes que sí. — mi hijo hubiera seguido durmiendo plácidamente si no fuera por el ruido de mi celular. Este empezó a llorar y Abby se ofreció a consolarlo mientras yo contestaba. — ¿Tom?
— No, soy Maddy.
— Amor, ¿dónde están? los estoy extrañando. — hice un pucherito mientras escuché la risa de mi hija al otros lados de la línea.
— Estamos en el hospital… mhmm… público y mi papá Tom me dejó sola con su teléfono aquí.
— ¿Y qué hace Tom en el hospital?
— Escuché que mi abuelita le llamó triste y creo que es por Gianella… o eso es lo que alcancé a oír.
— Okay, gracias por llamarme… — fruncí el ceño extrañado.
— ¿Cómo está mi hermanito? llamé para saber de eso.
— Bien, amor. Ahora te voy a dejar y me comunicaré con Andreas para saber que sucede, ¿okay?
— Ujum. — colgué la llamada para después buscar el contacto de mi mejor amigo y llamarlo. Este repica una y otra vez pero me manda al buzón de voz. Estuve insistiendo lo suficiente por no se cuánto tiempo para y finalmente me contestó.
— Bill…
— ¿Todo está bien con Gianella y su bebé?
— No, estoy aquí en el hospital junto a Tom. La estúpida se tomó unas pastillas abortivas y está debatiendo entre la vida y la muerte. Se está desangrando como no tienes idea y la bebé nació prematura. — explicó en medio de un sollozos que a penas y pude entender pero me angustié también. — No pueden calmar la hemorragia y probablemente…
— Ay, no. — sentí punzadas en el pecho entristecido po la noticia que me acabó de dar. Andy colgó la llamada sin decir más y yo me abracé a mi mismo observando a mi bebé en los brazos de Abby. Pastillas abortivas ¿para qué? ¿es que a esas alturas de su embarazo quería perder el bebé o solo quería adelantar su parto?
— ¿Qué pasa?
— Gianella se está debatiendo entre la vida y la muerte, Abby.
— Joven Kaulitz. — entraba la señora Johnson con un par de hojas y esferos. — Firme esto y ya puede salir de aquí. — recibí las hojas con los nervios a flor de piel para poder llenar todas las preguntas que decía ahí junto con mi firma. Adicionales pedía datos de Tom como su segundo papá y lo hice también rápido. Para el nombre de mi hijo primero le puse un ‘Tom Kaulitz Trümper’ nomás porque yo lo había parido y obvio, porque la familia Kaulitz tiene que crecer, a parte de que no se sabe el apellido real de Tom.
Uhm…
— Listo. — sonreí entregándole las hojas y me levantaba de esa molesta camilla para tomar todas las cosas que me pertenecían mientras Abby salía con el bebé bien tapado. Todo yo estaba llevando las bolsitas, las pañaleras con los detalles extras que me dieron hasta salir del hospital. Una vez en la calle salimos y empecé a caminar a la par de mi amiga rumbo al hospital público de Leipzig con los nervios creciendo adentro.
Cada paso nos iba acercando más hasta que pude ver el Cadillac estacionado en el interior y ya cansado casi corrí hasta el dónde abrí la cajuela para meter las cosas haciendo emocionar a Maddnees.
— ¡Papá!
— Shh, amor. No grites, se va a despertar.
— Uy… lo siento. — sonrió avergonzada al ver llegar a Abby con el bebé.
— ¿Vas a entrar?
— Si. — suspiré profundo acariciando a mi bebé en sus brazos. — ¿Me los cuidas un rato, por favor? — ella asintió y yo cerré la cajuela para poder adentrarme al hospital con rapidez. Pregunté en la recepción sobre ella y me tocó subir en el ascensor hasta el cuarto piso junto con un grupo de doctores que estaban conversando unas cuantas cosas que yo desconozco y al llegar salí primero, encontrándome con sus familiares ahí.
Ellos no podían ni verme en pintura pero en estas situaciones el odio no es necesario…
— ¿Qué pasó..? — pregunté en un hilo de voz. Andreas corrió a abrazarme mientras lloraba sin aliento culpandose de haber sido un mal hermano todo el rato. Le acaricié la espalda como apoyo. Observé a todos hasta encontrarme con mi novio que tenía la mirada baja y llena de vergüenza.
— …ella ha muerto, Bill. Está muerta, no pudieron con la hemorragias, maldición. — sollozaba tan fuerte.
Ay… ¿qué es lo que debía hacer yo en estos casos? ¿apoyar con el sepelio?
— Usted es el responsable. — culpaba Selena a Tom dándole punzadas en el pecho. — Y así como es el responsable se va hacer cargo de la niña y de lo demás, ¿escuchó? — Tom solo asintió con la cabeza sin poder levantar la mirada hacia la tía de Gianella.
Mientras, yo hice sentar a Andy en una de las butacas para servirle agua del botellón más cercano. Moría por acercarme a Tom pero no quería que me asesinen al pasar.
— Bill. — llamaba Andy tocando mi mano y besándola. — Por favor, hazte cargo de la niña con Tom. — suplicaba luego de beber el agua. — Yo no sabría que hacer, como tratarla si no tengo el valor suficiente porque la saqué de la casa y… y…
— Está bien. — acaricié su cabello. — La tendré como si fuera mía, no te preocupes por eso…
— Joder, gracias. — asentí sentándome junto a él, quien apegó su cabeza en mi hombro sin dejar de llorar. De soslayo ví como uno de los doctores se acercaba a ellos para hablar y empezar a caminar. Cuando pasa frente de mí me asesinaba con la mirada. En este caso me hubiera puesto altanero pero si sabía comportarme en momentos menos deseados a si haya sido mi rival de amores.
Continúa…
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