Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 48

— Tom. — llamé su atención mientras miraba la etiqueta de caducidad de una botella de zumo de naranja entre mis manos. Por la tarde decidimos salir a hacer compras en el supermercado de siempre ya que teníamos planeada realizar nuestra primera cena familiar. Quería que sea perfecta y que aprovecháramos para los tres poder conocernos mejor y hacer que la convivencia entre los tres sea buena.

Mi novio decide acercarse a mi por la espalda, rodear mi cuerpo entre sus brazos y plantar un beso sobre la piel sensible de mi cuello provocándome un suspiro.

— Dime, cielo.

— ¿Crees que Billem se sintió mal por el tema de dónde vamos a vivir? — Tom y yo vimos a Billem al mismo tiempo. Él estaba en la sección de dulces muy entretenido. Hago un puchero tierno al verlo cargado su mochila de huevito.

Llevaba a todos lados su gatito y no lo dejaba nunca.

— Quizás podemos consentirlo y quedarnos a vivir aquí.

— Pero ya compré una casa allá. — murmuré dando la vuelta para verlo a los ojos. — Tengo casi todo y aquí nada.

— Mi vida. — colocó ambas manos en mis mejillas para plantar un beso suave. — Entonces habla con él y lleguen a un acuerdo. Estoy seguro que él entenderá. — asiento lentamente colocando la botella en el carrito. Tom se separa de mi para seguir caminando hasta donde se encuentra un Billem indeciso. — ¿Todo bien?

— No estoy seguro si llevar galletas de chocolate, vainilla o fresa.

— ¿Por qué no las tres? — agarré los paquetes de galletas para ponerlas en el carrito y le sonreí. Billem en cambio me miró sonrojado y balbuceó.

— Es y-yo les quería invitar p-pero solo me alcanza una.

— Mi amor. — rodeo el cuerpo de Bi entre mis brazos y le beso el cabello. — Yo te invito, la próxima pagas tú.

— Pero si yo lo voy a pagar.

— ¡Shhh, Tom! — reí dándole un codazo. Al separarse Bi asintió con la cabeza y entrelazó sus dedos mirando hacia el suelo con timidez.

— Ya que le vamos a quitar el gato a Georg, pongamos un costal de comida para gato. Ahí también puedes darle un poco a arthur, ¿okay? — esas palabras lo animaron y salió corriendo a la sección de comida para animales. Tom y yo nos reímos de ello. — Estoy seguro de que estaba preocupado por eso. Le escuché hablando con su gato en la habitación sin querer y dijo que le daba pena pedirte.

— Que me pida lo que quiera, Tom. No se lo voy a negar a negar. Quiero que se sienta cómodo conmigo y lo tenga todo.

— Que sexy, te oyes… grrr. — llevó la mano derecha hacia atrás para darme una nalgada. Me reí por lo bajo y me acerco a darle un beso en los labios.

— Te amo, novio.

— Te amo también, novio. — nos reímos al mismo tiempo avanzando. Cuando estamos por cruzar al pasillo nos chocamos accidentalmente con el carrito de mis papás. Tom los miró con las cejas arqueadas mientras que yo los veía con el ceño fruncido y molesto.

Era mi maldita culpa el haber venido aquí sabiendo que ellos también lo hacen.

— Tom, ayúdame. — pide Billem cargando un saco de croquetas y el de trenzas lo hace desviando el carrito hacia donde está Bi. Yo también iba a seguirlos pero Charlotte lo evita poniendo su mano en mi brazo. Suspiré mirándole con mala cara y me crucé de brazos.

— ¿Qué es lo que quieres?

— Hablar. — responde Jörg por ella. — Creo que te debemos una explicación.

— No la necesito, no me importa. Me da igual todo, ¿okay? mantengan su maldita distancia. — Charlotte iba a hablar pero fue interrumpida por una suave voz.

— Papá. — Billem se posó a mi lado observando a mis padres. — Tom dice que nos tenemos que apresurar. — solté un suspiro largo cayendo en cuenta que mis padres miraban a su nieto, luego a mí y viceversa.

— ¿Es tu hijo, Billy?

— Qué pregunta, mujer. ¿No ves lo mucho que se parece a nuestro Billy cuando tenía catorce?

La cara sonrojada de vergüenza la quería hacer pasar por enojo. — Basta.

— ¿Quiénes son, pa?

— No son…

— Tus abuelos. — interrumpe mi madre mis palabras.

— …nadie. — terminé entre dientes cabreado.

— Oh… ¿qué tal si vienen a la cena de esta noche en casa? así los conoceré y compartimos mejor.

«Por favor, no.»

— Si, ¿cuál es la dirección? — no me quedo a seguir oyendo porque me había enojado tanto que los invitara. Así que avanzo a dónde está Tom, le obligo a caminar hasta las cajas y coloco los productos con brusquedad.
Tom me miraba en silencio, no se atrevía a preguntar a qué se debía mi enojo y ayudó a poner las compras.

Cuando le dijeron el precio se encargó de pagar y uno de los empleados colocó las cosas en un carrito para seguirnos hacia el Cadillac.

Iba por delante dando pasos largos y decididos. Tom le quitó el seguro al auto y abrió el baúl para poner las compres en el interior mientras yo me subía en el asiento del copiloto.

Unos cinco minutos después se subió Tom y luego Billem.

Todo el maldito trayecto que fuimos a casa de Georg fue silencioso e incómodo porque ninguno dijo una tan sola palabra.

— Bi, ¿puedes bajar y golpear la puerta? — pide Tom con una sonrisa amable hacia el mencionado. Obedeció en silencio y fue a golpear la puerta de Georg un par de veces bajo mi mirada furiosa. — Hey, tranquilo. ¿Qué pasa?

— Invitó a tus papás a la cena de esta noche y no los quiero ahí, ¡no los quiero ahí!

Tom suspiró. — Pero ya está, amor. Ni modo que les digas que no vayan y que Billem los espere y piense que los dejó plantados.

— ¡Tom! — exclamó Tasha furioso saliendo de la casa. Billem en cambio se quedó acariciando al gato mientras conversaba con Georg. — ¡Teníamos un trato!

— Oh, lo olvidé. En serio lo olvidé.

— Bueno, te perdono. — sonrió de repente. — Miren y envídienme. — levantó su mano izquierda. Posé mis ojos en el dedo anular de Tasha sintiéndome emocionado. En el traía un anillo de compromiso y no puedo evitar bajarme del auto para correr a sus brazos.

Él da un grito al aire con emoción correspondiendo mi abrazo.

— ¡Dios, estoy tan emocionado! ¡Amo a Georg y voy casarme con él!

— Felicidades. Estoy emocionado por ti, perra. — suspiré.

Ahí ya se nos iba el alma del grupo y el que decía que nunca se iba a casar.

&

Voy por la segunda copa de vino mientras fulmino a mis papás con la mirada. A parte de tenerlos a ellos se nos integró Daniel pero su presencia no me molestaba.

La de Jörg y Charlotte sí.

Desde que llegaron Billem los recibió con un abrazo. Les ofreció algo de vino y se sentaron a platicar en la sala hasta que el pavo estuviera listo. El tema de conversación era el álbum familiar donde tienen fotos mías desde pequeño hasta mi último momento de embarazo.

No paran de decirle lo mucho que nos parecemos, que está muy bonito y que su voz es encantadora. Billem también aprovecha en tomarse unas fotos con sus abuelos y supuse que era para mostrarle a Heidi ya que se escribían mutuamente.

Mhmm, hablando de la momia con patas… ¿no será que por su culpa Billem no quiere viajar conmigo? porque si es así me voy a encaprichar tanto hasta joder la relación que tienen ambos y llevármelo a como de lugar. Pero primero tenía que hacer lo que me sugirió Tom.

Por lo tanto inhalo, exhalo, me relajo y me sirvo otra copa.

— Ya no tomes más. — interviene Tom en mi oído. Rodeo los ojos y dejo la copa sobre el mesón. Mi novio se encarga de sacar el pavo luego de colocarse los guantes y sonrió. — ¿Pueden pasar a la mesa?

— Yo te ayudo con eso, Tom. — salí de la cocina como si estar cerca de mi madre fuera tóxico. Caminé hacia la mesa y me senté justo en frente de mí papá. Billem quedó a mi lado izquierdo, Daniel en el derecho y esperamos que nos sirvieran la comida.

— Por cierto, Daniel. Me olvidé preguntarte la razón por la cuál has venido.

— Lo siento, me olvidé… — mi asistente sonríe apenado acomodándose el cabello. — Beautyworld envió una invitación para que Tasha, Sara y tú asistan a la presentación de su nuevo producto. Entonces ya hablé con Sara y no puede por su bebé, Tasha tampoco porque está planeando su boda y quiere que sea en menos de un mes. El único disponible eres tú, Bill.

La idea de volver a Los Ángeles me hizo sonreír.

Hace como tres meses que no voy.

— Iré.

— Que bueno, será este fin de semana. Luego de comer estaré confirmando tu asistencia, comprando vuelos y haré que tengan lista tu casa.

— Gracias. — susurré contento. — Aprovecharé la oportunidad para instalarme por fin en casa.

— Agh, ya era hora. Ella te espera. — Tom empezó a repartir los platos a cada uno mientras Charlotte coloca las ensaladas, porciones de arroz, jugo para Billem y vino para los demás. Metí una porción de papa a mi boca y miro a Bi que no ha tocado el plato.

Miraba a un punto fijo con seriedad.

— ¿Qué te sucede, amor? — sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo al escuchar a Charlotte llamarlo así.

Me repugna su presencia.

— ¿Por qué no comes?

— Es que tenía pensado ir a ver a la tía Fanny… a mis amigos… a Heidi y quedarme este fin de semana con ellos.

— Puedes hacerlo. Tom se quedaría contigo y luego viajan el lunes a primera hora. — comenté luego de tragar. Tom que está sentado al otro extremo de la mesa asiente con la cabeza.

— Quiero hacerlo cada fin de semana pero está bien, me conformo con eso… — mastiqué lento la porción de pavo que metí a mi boca y tragué grueso.

Osea que sí o sí ¿tenía que quedarme en Alemania?

— Billem, si deseas puedes quedarte a vivir con nosotros, tus abuelos, y dejar que tu papá se vaya a Estados Unidos sin problema. Si te quiere ver tendrá que visitarte y ya. — pff, mejor que se vuelva a vivir con la tía de Heidi.

— No, abuela. Está bien. Mi papá da las órdenes y mientras viva con él haré lo que diga. — una sonrisa socarrona se formó en mis labios al escuchar su respuesta. Serví un poco de vino en mi copa y la bebí manteniendo la mirada fija en mí madre. — Además quisiera conocer la vida de mi papá y la ciudad. Nunca he viajado tan lejos, solo a España.

— Tienes que darte la oportunidad. — hablé estirando la mano y Billem la tomó con una sonrisa. — Te va a encantar y si no pues nos regresamos, ¿trato? — él asintió con una sonrisa y solté su mano.

De soslayo veo a Tom que está con una expresión feliz. Eso me demostraba que estoy haciendo las cosas bien.

— Y… ¿no odias a tu papá, Billem? Digo… porque si mi papá me abandona y luego aparece después de tantos años a querer hacerse cargo de mí yo lo mandaría por un tubo.

— Bueno, yo… — Billem le iba a responder pero lo interrumpo asentando los cubiertos sobre el plato con brusquedad.

Después veo a mi madre, respiro profundo y digo con rabia. — Lárgate de mi casa.

— Amor, que sensible. Solo quiero saber lo que opina mi nieto al respecto.

— Lárgate de mi puta casa ¡AHORA! ¡YA! — me levanté de la mesa empezando a chasquear los dedos. Mis padres me miraron al mismo tiempo y luego vieron a Tom buscando apoyo.

— Por favor, estamos en la mesa. — susurró.

— ¡Me vale una mierda! — camino hacia la puerta principal para abrirla de par en par de golpe. — ¡Quiero que se vayan! ¡lo único que saben hacer ustedes es darme problemas, sacarme de mis casillas y hacerme quedar mal, carajo! ¡Váyanse! — mamá da un golpe sobre la mesa al mismo tiempo que se pone de pie.

— Me voy porque no te tolero, maldito majadero. No porque tú lo digas. Vámonos, Jörg. — miré hacia un lado para no verlos salir y cierro la puerta de golpe. Daniel también se incomodó que salió casi detrás de mis papás dejándonos a los tres a solas.

— Papá, yo…

— ¡Silencio! — exclamé caminando de un lado a otro fuera de control. Crucé mis brazos y respiraba muy agitado. — ¡Es tu culpa! ¡No debiste invitarlos, maldita sea!

— Perdón, yo no lo sabía.

— ¡Pues cómo sea! ¡la cena ya valió! ¡y no! ¡no hay permiso para quedarte este fin de semana con la perra tía de Heidi y se acabó!

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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