Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 47

— Lo amo aunque Bill no pueda darse cuenta de las cosas. — Bi se separa de Tom y se limpia las lágrimas con el dorso de su mano. Luego se dirige hacia mi, me abraza pasando una mano por mi cintura y me pellizcó. Me aclaré la garganta y tomé aire.

— Yo… también te amo, Tom. — sus labios se entreabrieron luego de tragar saliva. Agaché la cabeza para no verlo en caso de que hiciera una mueca de irritación o algo que pudiera lastimar mi corazón. — Quizás hice las cosas mal y quería huir de ti porque siento vergüenza de haberte lastimado. Pensaba en que no era bueno para tí y viceversa. También tenía miedo de que Bi me juzgara por nuestra relación como ya habíamos hablado con anterioridad y… — no me doy cuenta de que Tom se había acercado a mí. No me deja terminar de hablar porque hace que lo mire y me pierda en el color de sus ojos. Colocó ambas manos en mis mejillas y me dió un beso suave en los labios que hace reír a carcajadas a Billem.

— Shh, eres malo expresando tus sentimientos.

— Piérdete. — cerré los ojos y dejo que Tom me de un beso en la frente…

— Quiero decirles que soy el más feliz del mundo, ¿okay?

Tom sonrió. — Sí me das permiso de andar con tu papá, ¿verdad?

— Por supuesto.

— ¿Uhm, qué? Bill no te escuchó.

— ¡Tom! — reí dándole un golpe suave en el pecho. — ¡Déjalo! — pero Billem le siguió el juego.

— ¡Si te doy permiso de andar con mi papá!

— Ya oíste, Bill. ¡No hay más excusas! aunque ahora que lo pienso debí darme a desear un poco más. Me siento un prostituto. — los tres nos reímos a carcajadas.

— ¿Qué tal si brindamos por nuestra nueva familia?

— De acuerdo. — Tom arqueó una ceja analizando la situación. — Pero no te voy a dejar tomar trago o algo así. No en presencia de tu papá.

— ¡Tampoco fuera de mi presencia! — miro con los ojos entrecerrados a Tom y a Billem.

— No, papá. Quédate tranquilo, no me gusta eso.

Tom silbó. — Fiuuu, se parecen y son todo lo opuesto.

— Así es. — abracé a Bi con una sonrisa mientras dejo que Tom pida un shot para los dos y un jugo de limón para Billem. Cuando nos sirven las bebidas cada uno tomó la suya y levantamos los vasos de cristal hacia arriba.

— Quiero brindar por el hombre que amo y porque se cumplió mi sueño de ser padrastro, carajo.

Tom era una cosa seria cuando se lo propone, joder. Es cierto que me había dicho por chat un: «quiero ser el padrastro de tu hijo»

¡Y se le cumplioooó!

— Yo quiero brindar por su amor y porque al fin tengo a mi papá conmigo… — mi corazón latió con emoción cuando escuché las palabras de las dos personas que amaba y ya era mi turno.

— Yo quiero brindar por la felicidad de los tres, por nosotros, por nuestra nueva familia y porque no voy a dejar que nada ni nadie arruine lo que estamos por comenzar, ¿bueno?

— Salud.

— Salud. — al mismo tiempo los tres chocamos nuestros vasos y bebimos el líquido que había en el interior. El shot que nos dieron estaba fuerte e hice una mueca ácida. Ya para lo que restó de noche nos integramos con los demás chicos. Le cantamos el feliz cumpleaños a Tom agregándole el «te estás poniendo buenito y abuelito» para darle un toque de humor.

Billem sostenía la torta entre sus manos y cuando ya era momento de morderla. Gustav, Georg y Fernando hicieron que la cara de Tom fuera un noventa por ciento crema y el otro piel.

— ¡Oye! ¡yo si quería comer pastel! — chilló Tasha con un plato y cuchara en manos. Me burlé de mi amigo desde donde estaba. Tasha me fulminó con la mirada y aprovechó en agarrar un pedazo de pastel que cayó al suelo para tirarmelo a la cara.

— ¡No, no, no! — me quejo y se burla de mí. A tientas busco una servilleta para despejar mi vista y todos eran un caos manchados de pastel. Sara tenía arruinado su vestido y despeinada. Bi tenía un peinado de súper sayayin gracias a la crema. Tom y Georg eran unos payasos de maquillaje barato y Gustav simplemente tenía un bigote.

Era una locura total.

&

Estiro mi cuerpo con dificultad porque unos brazos pesados están rodeando mi cintura. Sonrío a ojos cerrados y acaricio esos fuertes brazos de arriba abajo. Tom ronronea a mi lado y me estrecha más en su cuerpo. Restriega su rostro sobre mi cabello e inhala el aroma de mi shampoo.

— Mhmm, buenos días. — susurro con la voz ronca y Tom suelta una risita nasal.

— Buenos días al hombre más sexy del mundo.

— Uhm. — hago un puchero en los labios sintiéndome muy mimado. — Estoy contento, pienso que es un sueño todo esto.

— ¿Te la meto para saber si es real? — Tom bajó la mano que se encuentra en mi cintura hasta mi entrepierna y apretó mi sexo haciendo que reaccionara.

— Sí pero primero deberías bajar.

— Que sucio. — se ríe pero aún así baja hasta donde es necesario. Puedo sentir su aliento entre mis piernas y me estremezco cuando besa la piel sensible que hay entre ellas. Luego llega a mi zona intermedia y besa. Eché la cabeza hacia atrás tapando mi boca para no ser escuchado, me aferro las sábanas cuando hace ni ropa interior a un lado y su lengua tiene contacto directo sobre mí.

— Tom… joder… — gemí bajo acariciando sus trenzas y guiando su cabeza mientras mi cuerpo se arqueaba involuntariamente.

Él no tenía prisa. Se deleitaba alternando succiones lentas y rápidas.

— ¿Sigue pareciendo un sueño, Billy? — mis muslos temblaban bajo su agarre. Subió la intensidad usando sus manos para abrirme y dejarme completamente vulnerable ante él. Agregó un par de dedos en mí interior mojado y tuve que taparme la cara con una almohada porque quería gritar. — Estás delicioso.

— No pares… por favor, Tom, justo ahí… — supliqué a pesar de que mi voz se oyó amortiguada. En un movimiento ágil se deslizó hacia arriba. Me quitó la almohada del rostro volviendo a quedar cara a cara conmigo. Su rostro estaba encendido, sus labios húmedos y su mirada hizo que me sintiera el hombre más amado de la Tierra. Se posicionó entre mis piernas rozando su dureza contra la mía luego de bajarse la pijama y puntearme.

— Te la voy a enterrar. — siseó en mi oído, mordisqueando el lóbulo de mi oreja antes de bajar a besar mi cuello con desesperación. — Trata de no gemir tanto, ¿bueno?

— Sí… — respondí con la respiración entrecortada, entrelazando mis piernas alrededor de su cintura para atraerlo hacia mí. — Hazme tuyo, Tom. Ahora. — no necesitó que se lo dijera dos veces. Se hundió en mí con un empuje decidido, llenándome y arrancándome un grito que ahogué en su hombro.

Tom iba lento y tortuoso al principio pero luego… luego aumentó el ritmo. Sus caderas se movían golpeando justo en ese punto que me hacía ver estrellas. El sonido de nuestra piel chocando resonaba en el cuarto, mezclado con mis jadeos incontrolables y los besos apasionados que me daba por toda la mandíbula y el cuello para intentar callarme pero solo me ponían más ruidoso.

— Más rápido… — susurré entrecortado, aferrándome a sus hombros con las uñas. Él se rió por lo bajo y me apretó las caderas. Cada embestida era más profunda, empujándome contra el colchón y haciéndome perder el control. Cómo no había cogido bien hace mucho tiempo ya sentía el placer acumulándose en mi bajo vientre bajo. Hizo que arqueara la espalda y soltar un grito ahogado pero en contra de su boca.

Porque me está besando.

— Te amo, Billy… te amo, joder. — eso me lo dice al separarse y mirarme a los ojos. Fue tanta la emoción que me hizo llorar de felicidad. Tom lamió mis lágrimas y apegó su frente a la mía. Cómo puede me abraza posando todo su peso sobre mí y yo también le devuelvo el abrazo. — Sí…

— Te amo también, mi cielo. Te amo muchísimo más… ¡mhmm! — me dejé venir con una maldita sonrisa en los labios. Tom lo sintió, su respiración se volvió errática y se hundió un par de veces más. Sacó su pene de mi interior y se corrió sobre mi abdomen.

— Mhmm… ahhh… ufff. — se dejó caer exhausto a mi lado con los brazos extendidos a los lados y trataba de controlar su respiración.

— En serio te amo. — susurré acariciando su pecho.

— Yo también, Billy. Ahora vamos a bañarnos que tenemos que hacer el desayuno. — Tom se levanta primero y luego me lleva entre sus brazos hacia el baño que por suerte era privado. Tratamos de apresurarnos ya que como no éramos solo los dos, si no tres, pues no teníamos que ser egoístas.

Al salir me coloqué un jean junto una camisa de manga corta y Tom lo mismo de ayer porque no tenía ropa aquí. Después bajamos a la cocina para preparar el desayuno pero ya estaba hecho y me sentí avergonzado de solo pensar que pudimos ser descuidados.

— Cómo supuse que estaban muy cansados les preparé el desayuno. No se preocupen por mí que salí a pasear a Arthur y volveré pronto. — leyó Tom la notita que había en la nevera pegada con un imán y sonreí. — Me siento apenado.

— Yo también…

— Las próximas veces me levantaré yo a hacer el desayuno.

— Te ayudaré. — murmuré tocando mi tasa de té pero ya estaba fría. Mi novio se encarga de volver a calentar para que comamos mejor y nos sentamos en la mesa. Le doy la primera mordida mi hotcake y me deleité con el increíble sabor a vainilla. — Dios, que rico.

— Sabe cocinar mejor que yo.

— Buenos días. — ingresó Billem con una sonrisa dejando en libertad a su gato. El animal corrió hasta subirse al sofá y acomodarse con tranquilidad. — ¿Recién van a comer?

— Sí. — sonreí con pena.

— Nos quedamos muy dormidos… ¿tú ya desayunaste?

— Sip, primerito y Arthur también.

Tom asintió tragando su comida. — Me voy a traer al gato que me regalaste, Bill.

— Eso también pensé y no recuerdo haberle puesto un nombre o algo así.

— Sería lindo, quisiera que Arthur tenga un amigo. La tía Fanny no me dejó tener otro porque es alérgica a los gatos.

— ¿Y cómo sobrevivió? — se burló Tom con una sonrisa divertida.

— Tuve que ubicar a Arthur en una casita grande en el patio e hice una conexión media misteriosa hacia la ventana de mi habitación. Entonces el podía entrar y salir sin problema.

— ¿No se ha escapado?

— Sí. — hizo un puchero metiendo las manos a sus bolsillos. Arrimó su peso sobre el mesón y nos miró. — Estuve llorando todo ese tiempo que se perdió y luego volvió como si nada. Lo odio y lo amo a la vez.

— Amor, muy rico el desayuno. — intervine poniéndome de pie para llevar los trastes y lavarlos pero Billem no me lo permitió.

— Yo lo hago por tí.

— ¡Awwww, mi amor! — ¿estaba claro que el tono de voz que usó Tom en ese momento fue de burla? — ¡Lo van a mimar mucho! — me mordí el labio inferior para no sonreír mientras Billem nos miraba. Mi novio me jaló por la cintura y me hace acostar sobre su regazo para plantar varios besitos sobre mi frente. — ¿Quién es un bebé consentido?

— ¡Basta! — chillé fingiendo llanto. — ¡No hagas eso!

Finalmente mi novio me deja en paz y me pongo de pie con el ceño fruncido.

¡Tom es un atrevido!

— Por cierto, mi amor. No quería tocar el tema pero me gustaría saber dónde nos vamos a quedar a vivir para ya ir buscando trabajo, eh. — veo a Tom algo inseguro. Yo no quería quedarme en Leipzig porque allá estaba mi vida, mi trabajo, mi casa y no puedo dejarlo…

No es que Leipzig sea malo para vivir pero allá hay más libertad, más oportunidades. Es… mejor en todos los aspectos.

— ¿En dónde quieres vivir?

— Dónde te sientas mejor, Billy, y si eso implica mudarse a Los Ángeles no me importa.

Miré a Bi que estaba pensativo lavando los trastes y apreté los labios. — ¿En dónde quieres vivir tú, Billem?

— Eh, yo… quisiera quedarme aquí en Alemania pero si tú estás mejor en otro país pues está bien, papá.

Su respuesta no me convenció del todo.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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