
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 43
El estruendo de la música y los gritos de la fiesta se vuelven lejanos. Bill me miró tan aterrorizado que me hizo sentir nervioso. Sus ojos buscaban desesperadamente una mentira en mi rostro, pero solo encontraron la verdad.
— Tom… — sin previo aviso Bill acortó la distancia entre nosotros dos por medio de un beso. Sus manos temblorosas se posaron en mis mejillas tocandome como si yo fuera algo sagrado que pudiera romperse al más mínimo contacto. El beso era un roce suave e incluso flojo. Su respiración se fundía con la mía, unificando nuestros latidos en un solo ritmo sordo. — Basta… no sigas más. — me aleja suavemente de su pecho para salir corriendo lejos de mí.
Quería salir corriendo tras de él pero una mano me lo impide. Regreso a ver a él o la causante de que fuera a buscar pero era Tasha.
— Está bien, déjalo. Tenemos que hablar. — jaló mi mano para guiarme por unas escaleras hasta llegar a la terraza. Inhalé un profundo el aire para despejar mis pensamientos y miré al cielo aguantando las lágrimas que querían salir de mis ojos.
— ¿Por qué es tan difícil?
— Porque han vivido una mentira. — susurró sacando de su bolsillo trasero un sobre amarillo.
— ¿De qué hablas?
Tasha suspiró.
— Verás… ¿te acuerdas que iba a investigar a Nick?
— Sí, ¿qué encontraste?
— Mhmm. — Tasha vaciló un momento al hablar. — Dios, es que esto es tan duro de explicarte.
— Solo habla.
— Ahm… contraté un investigador privado. Le brindé información de Nick y de su esposa. Resulta que Heidi está en la quiebra y que actualmente estaba trabajando en un mercado vendiendo frutas. Entonces mi detective la buscó, indirectamente le hizo un par de preguntas y dijo que Nick era un cazafortunas, que es ambicioso. Qué… por estar tan enamorada de Nick le cedió algunas de sus propiedades y quedó en la ruina. Luego ella mencionó algo de un chico llamado Bill que se encuentra viviendo con una tía en otro lugar. Ella misma mandó a ese chico allá para vengarse de Nick porque según ella, es lo que Nick ama más en esta vida. Entonces… esa vez que despertaste y me viste en tu cuarto, ¿te acuerdas?
— Ujum.
— Te arranqué un par de cabellos e hice lo mismo con los de Bill porque me pregunté: ¿cuántos Bill hay en el mundo? le di esas muestras a mi detective para que hiciera una prueba de paternidad y estos son los resultados. — me extendió el sobre que yo tomé con ansias. Lo abrí de inmediato y me estrellé en grande.
Probabilidad de paternidad: 0%
— Bill… Bill no es mi papá… — reí histérico mientras las lágrimas caían sin poder soportar. — No es mi papá, no lo es… no. — Tasha con un puchero de tristeza en los labios mientras se acerca a abrazarme. Mi llanto fue tan fuerte que se puso a llorar junto a mí. — No sabes cuánto daño nos ha hecho el pensar que sí y ahora lo he perdido, maldición. Se va a ir con ese imbécil y yo me quedaré solo. Cree que lo que sentimos está mal.
— Lo sé. Lo sé, chiquito. — sollozaba. — Fuera de todo eso ahora que sabemos la verdad mi preocupación es saber ¿quiénes son tus padres reales?
Oh, no.
&
— ¡Abran la puerta! — golpeaba la madera y pateaba con rabia justo en la casa de los que consideré mis padres en algún momento. — ¡Abran ya, carajo!
— ¿Qué? ¿qué pasó? — escuché la voz de Charlotte al otro lado de la puerta hasta que finalmente me abrió. Pasé hecho una furia al interior de la casa con el papel en mis manos y se lo planté a Jörg en el pecho ya que estaba en las escaleras.
Jörg con tranquilidad se puso los lentes leyendo el papel.
— ¿Y esto qué es?
— Una puta prueba de paternidad entre Bill y yo. — caminaba de un lado a otro. — ¡Bill no es mi papá y supongo que ustedes tampoco! ¡quiero saber LA MALDITA VERDAD AHORA!
— Mierda. — susurró la mayor luego de soltar un suspiro. La veo caminar por las escaleras y luego bajar con una carpeta en las manos. Tiró la carpeta sobre la mesa de centro y Tasha se acerca para leer porque yo no podía, estaba muriendo por dentro. — Es cierto, no eres nuestro hijo. Eres adoptado. No creímos que en algún momento lo sabrías y toda la culpa la tiene Bill por haber vuelto.
— ¡No, no lo culpes!
— Así es, es su culpa.
— Si Tom es adoptado… ¿entonces que carajos pasó con el hijo de Bill, señora? — Tasha habló totalmente cabreado. Jörg y Charlotte se miraron al mismo tiempo.
— Luego de que Bill se fuera del hospital… no nos entregaron el bebé directamente a nosotros. La policía se puso a buscar a Bill hasta lo último y no lo encontraron, solo encontraron a Nick. Entonces como Nick era el papá del bebé se lo dieron a él y no lo volvimos a ver nunca porque Nick Trümper se lo llevó. Estuvimos haciendo lo posible por querer estar cerca de ese bebé pero no nos permitió. Nos pedía dinero a cambio de verlo y no teníamos nada. Simplemente nos rendimos y dejamos las cosas ahí.
— Pero un día… — continuó Jörg. — A nuestra puerta tocó alguien. Era la hija de los señores importantes de la casa que cuidamos y venía con un bebé en brazos. Ella nos trajo recuerdos de Bill porque tampoco quería un hijo y como ya sabía nuestra historia te regaló. Hicimos los trámites correspondientes para poder adoptarte y aquí estás, Tom. — caminé a pasos lentos hasta el sofá y sentarme con la mirada fija. — A diferencia de la historia de Bill… a ella la… violaron. Simplemente no te quería, te odiaba.
No sabía cómo sentirme al respecto…
— Sea como sea, tú relación con Bill está mal visto, ¿sabes? la diferencia de edad es grande, tienen el mismo apellido, los mismos papás. Lo suyo no puede ser y tampoco queremos a Bill con nosotros aquí. Es… una aberración.
— ¿Es por eso que dejaron que ambos pensáramos que somos familia?
— Era más fácil así. Sabemos lo cobarde que es Bill y tarde o temprano terminaría huyendo.
— No sé qué clase de padres tan de mierda son ustedes dos pero no soporto estar un segundo más aquí. Me dan un maldito asco que no se imaginan. — Tasha agarró la carpeta entre su brazo y cuerpo. Después me tomó de la mano para sacarme de la casa de mis papás porque yo estaba deshecho. Estaba mal.
Mi corazón está muy lastimado y las personas que admiraba con mi vida no son quien yo pensaba.
— Tenemos que impedir que se vaya con ese imbécil y evitar que le haga lo mismo que a Heidi, Tom.
Sí, eso era seguro.
.
By BILL
Me miraba al espejo con seriedad. Primero el moretón que traía en la mejilla, el mordisco en mi labio inferior… desciendo al cuello dónde tengo mordidas de un ligero color morado. Mis brazos están del mismo color y no puedo evitar llorar.
Luego de irme de la fiesta volví a casa como un perro arrepentido suplicando perdón a Nick por desobedecerlo.
Nick estaba borracho. En cuanto me vió me golpeó… me obligó a… tener intimidad con él y me dijo que tendría que irme si o sí porque de lo contrario le haría daño a Tom y yo no quería eso. No lo iba a soportar.
— Bill. — la voz de Nick me hace estremecer y me pongo la camisa con cuello de tortuga de inmediato. Quería tapar eso a toda costa. — Ya subí las maletas al taxi, por favor. Vámonos.
— Un segundo. — coloqué una capa tras otra de base sobre el moretón y luego me pongo unas gafas enormes que casi abarcan toda mi cara. A pasos lentos salgo del baño y Nick tiene una sonrisa de enamorado. Rodea mi cuerpo adolorido entre sus brazos y planta un beso para nada delicado.
— Te ves hermoso, me gustas mucho.
«Y yo te odio.» — quería decirle a la cara pero no lo hice. Así que… relamo mis labios, planto un beso en su mejilla y avanzo a la salida de la casa para subirme al taxi. Nick se encargó de entregar la casa al dueño, con un pago extra que salió de mi propio bolsillo ya que él no tenía dinero.
Según se gastó todo en maletas, trámites y no sé que cosas más.
Después de estrechar su mano con el dueño del departamento se sube al auto junto conmigo y entrelaza su puerca mano con la mía.
Me detengo a pensar por unos momentos en que nuevamente estaba abandonando todo, abandonando a… Tom… pero no puedo quedarme y fingir que no pasó nada. Quedarme a fingir que no es mi hijo y que lo que sentimos no está mal. Lo quiero mucho, sí. Pero es hora de pensar como alguien de acuerdo a mi edad. Cómo un hombre maduro y a pesar de saber que Nick tampoco era una opción, quería irme de todas formas.
Sé que si estamos lejos de Tom, no me va a celar con él, no me va a volver a golpear y que podríamos funcionar como es correcto. Por ello me animé a preguntar algo que había estado guardando desde hace muchísimo tiempo: — ¿Qué hay de Heidi?
— Pues… nos estamos divorciando. — hizo una mueca de disgusto. — No quiere firmar los papeles porque me pide dinero para… — se detuvo en seco. No continuó hablando y me abraza por los hombros. — Olvídalo, en cualquier momento va a firmar. — no le pido explicación alguna sobre lo que iba a decir con anterioridad para evitar una discusión y observo por la ventana.
El auto se detiene en la zona de taxis del aeropuerto y bajamos.
— Amor, ¿le pagas al chofer? — busqué en mi bolsa un par de billetes para entregarle al conductor con una sonrisa que más pareció una mueca. Cuando Nick termina con las maletas, agarré las mías como pude e ingresamos al interior del aeropuerto. Nos dirigimos hacia las butacas y dejé a Nick ir a ver lo del check-in. También aprovecho para tomar un café porque el aliento a trago estaba a punto de hacerme vomitar. — Llegamos justo a tiempo, Billy. Recoge tus maletas que nuestro vuelo ya va a salir.
— ¿Tan rápido?
— ¿Cuál es el problema?
— Ninguno…
— Entonces muévete. — de golpe me arrebata el café y hace que me queme un poco las piernas. Tragué saliva incómodo por como las personas que están a nuestros costados miraron y me apresuré a tomar mis maletas.
Nick va delante de mí dando pasos rápidos pero decididos mientras los míos son inseguros y cortos.
Al llegar éramos los últimos de la fila. Esta se movía más rápido de lo normal y cuando ya iba a cruzar algo o mejor dicho alguien, me detuvo jalándome el brazo adolorido. Regreso a ver al causante de eso y mi corazón se rompe al ver a Tom tan deshecho.
— Tom. — susurré.
— No te vayas… por favor.
— Mueve. — apuraba Nick viendo que la chica esperaba que pusiera mis maletas en la revisión.
— No lo hagas. — añade Tasha igual de preocupada. — Nick es una basura, no es para tí. Solo quiere tu maldito dinero. ¡Es un cazafortunas! ¡Quiere vivir bien a costa de tu dinero! ¡no le ofrecieron ningún trabajo en Los Angeles! — miré a Nick con rabia.
— ¿Por qué no me dijiste?
— ¿Les vas a creer?
— Tasha jamás me mentiría.
Nick se frustró y ahora él también jaló mi brazo. Se acerca lo suficiente a mi oído para susurrarme amenazante. — Muévete o te juro que te vas a arrepentir. — Tom hizo más fuerza en el brazo que me sostenía y me empujó hacia atrás. Nick me soltó y casi caí en los brazos de Tasha sin comprender.
El de rastas se abalanzó a Nick para empezar una pelea que no llegó a mayores porque los guardias y algunos de los trabajadores tuvieron que intervenir. Mientras tanto yo lloraba sin consuelo en los brazos de mi amigo al ver cómo se los llevaron presos por tremendo alboroto.
Era tanto el estrés que sentía que lo único que alcancé a oír fue: «Tom no es tu hijo» antes de caer inconsciente.
Continúa…
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