No puedo dejarte ir 11

Notas: Bueno desde aquí empieza a narrar Bill por eso el capítulo se llama Bill (obviamente) 

Hay un error de edades porque Tom tiene 20 años y está casado con Bill más de cinco años es imposible que se casará a los quince, entonces no les presten atención a mi errores con el tiempo.

Fic de TollWriter. Capítulo 11

By BILL

2 semanas 

Volver a mi casa fue lo más gratificante que hice después de armar un escándalo para que me dejaran salir. Al fin lo permitieron, bueno, Gustav metió presión para lograrlo. Quería estar aquí, a pesar de encontrarla totalmente vacía. Y aunque todos los muebles estaban, se podía sentir lo diferente. Esa aura que Tom desprende le faltaba a mi solitaria habitación. 

No había dormido muy bien esa noche. Aparte, Tom no me contestaba el teléfono. Llamé a la escuela y tampoco me dijeron nada de él. No entendía por qué me dejó solo cuando más lo necesitaba. Sabía que estuvo junto a mí al principio, pero después desapareció, lo que me enfureció más. Si él creía que podía dejarme, estaba muy equivocado. Esta relación la terminaba yo, y yo no quería hacerlo porque él es mío, y si no lo es, no será de nadie.

Agoté todos los recursos para encontrarlo, solo me faltaba un sitio, y ahora sí me arrepentía de no visitar a sus padres, pues en un lugar de Berlín ellos vivían, y era el sitio perfecto para huir de mí. Tomé el teléfono y marqué a mi hermano Axel. 

—¿Qué quieres, Bill?— me contestó tan frío como siempre. 

—¿Sabes el número de Nick o dónde vive en Berlín?

—¿Para eso me llamas?

—Por Dios, Axel, dime

—No lo sé, y si supiera, no te lo diría—, y con esa respuesta, desconectó la llamada.

Mi hermano y yo hemos venido discutiendo por todo, pero la mayoría es por cómo trato a Tom. Su quejoso hermano Nick le contaba todo lo que yo le hacía, y él desaprobaba mi comportamiento, pero qué va a saber si es un mocoso de quince años.

Bufé y arrojé el teléfono. El único que quedaba era Georg, su abogado. Miré mi Rolex y vi que faltaba poco para la salida. Tomé mi muleta y caminé como pude para subir al auto que Tom había dejado en el garaje. Salí despacio; el accidente me dejó con nervios para conducir, pero por él haría lo que fuera.

Llegué en el momento exacto en que vi a Georg salir con su hijo y me bajé para enfrentarlo. 

—Oye, ¿has visto a Tom?

—No

—Oye, te estoy diciendo si lo has visto

—Y yo te estoy contestando que no

—Eres el único que sabe dónde puede estar

—¿Lo fuiste a buscar donde su familia? ¡Oh, verdad que nunca fuiste! ¡Lástima!—. Ese estúpido creía que podía hablarme así; estaba equivocado. Lo tomé por la camiseta; no importaba si había más niños por allí o que su hijo rompiera a llorar. Lo molía a golpes si era necesario para que me dijera, pero no nos dimos golpes tras golpes hasta que me separaron de él por los brazos, y vi que era un oficial de policía que inmediatamente me subió a una patrulla y a él en otra.

Ahora estaba detenido por agresión y por disturbios en vía pública y en presencia de menores. En mi vida, jamás había estado detenido; claro, solo la vez aquella que ya olvidé, pero ese era otro asunto. Seguramente, esto tacharía mi reputación; esperaba que en la agencia no se enteraran. 

Gustav fue a sacarme de la comisaría, pero me dejó esperando en la oficina del oficial y salió de nuevo; no entendí por qué. Así que salí, y me encontré con que Tom, mi Tom, estaba pagando la fianza de Georg. 

Para algo sirvió la pelea. pensé. Asi que salí a la calle a esperar a que ellos salieran, y cuando lo hicieron, lo enfrenté.

—Entonces, no era la estúpida zorra, sino él, ¿con él estás ahora?

—Déjame en paz

—¿Con él me engañas? ¿Con este imbécil?

—No soy como tú

—¿Qué significa eso?

—Cree que no lo sé

—¿Qué sabes? Dime, porque no entiendo

—Sigue siendo un imbécil

—¿Cómo me estás hablando? Te olvidaste que soy tu esposo, que estamos casados?

—Muy pronto no serás nada mío, solo serás una pequeña molestia

—¿Qué? Te vas a divorciar

—Sí.

Sacó unos papeles de su bolso y me los dio siguió su camino hasta el auto, pero lo detuve. 

—Esto no va a suceder, entiendes… Dejaré pasar esto, pero tienes que volver a casa conmigo

—No, no voy a volver, solo iré por las cosas que aún quedan en tu casa

—Nuestra casa— corregí 

—Jamás fue mía, Gustav sabe el día para que firmes el divorcio. 

—No me divorciaré—, le dije, rompiendo el papel en su cara. —Te espero en nuestra casa

—Estás loco

—Si yo digo que vayas a nuestra casa, ¡tú irás!

—¡No iré!

—Entonces, sube, yo te llevo

—¡No! ¡Déjame!, ¡Bill!—. Lo arrastraba por esas rastras tan divinas que se había hecho, mi bebé se veía hermoso y muy sexy, por eso me enceguecí de celos y de ira. 

—Sube al auto—, expresé enojado, pero Tom se zafó de mi agarre y mi pie de apoyo era mi pierna herida, caí al suelo, y lo aprovechó para subirse al auto con ese imbécil. —Baja de ahí—, le pedí una y otra vez, pero aceleró, saliendo por la carretera y perdiéndose. Intenté ir detrás, pero Gustav me detuvo. 

—¡Basta! Quieres que te encierren de nuevo—.

—Ese imbécil se llevó a mi hombre—. 

—Ahora sí es tu hombre, pero cuando de verdad lo era, lo tratabas horrible

—Él tiene que volver conmigo

—No lo hará, se cansó, Bill, ya lo perdiste

y lo decía así, tan tranquilo, sabiendo que esas palabras me dolían mucho. 

—Cállate, no digas eso, él aún me ama.

—Tal vez lo haga, pero está herido, y con eso no podrás luchar… Ahora sube al auto

Subí al auto porque ya estaba cansado, mi pierna dolía horrible, tenía que tomar mi medicamento. Después vería cómo castigar a Tom por esta humillación.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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