

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 40
Iba junto a Nick en el auto después de un largo día de universidad porque ya la había retomado.
Al llegar a casa tiré la mochila y me dejé caer sobre el sofá con cansancio.
Escribir con una sola mano era difícil y me arrepentía mucho por haber cometido tal estupidez.
— ¿Bill no está en casa? — cuestioné observando a mi alrededor, al ver que había muchísimo silencio.
— Me dijo que iría a comprar algunas cosas para cuando nos vayamos de viaje a Los Ángeles que por cierto, ¿no estarás pensando en venir con nosotros?
— No es una mala idea, Nick. — sonreí de lado, sin perder detalle de como se interesaba en la conversación y se sentaba en el sofá de al frente. — No es una maldita mala idea.
— ¿Sabes? no creo nada del cuento estúpido que me dijo Bill ayer.
— No es mi problema.
— Hablemos de hombre a hombre, Tom. Sin respuestas de un mocoso inmaduro y háblame como tal. — acomodé mi trasero mejor en el asiento para verlo y darle pie a la conversación.
— Tú dirás.
— ¿Por qué estás aquí realmente, eh?
— ¿Alguna vez has escuchado que estar cerca de lo que te lastima te hace feliz, Nick?
— Que conmovedor.
— Pues eso, mi querido padre.
— Aún te gusta, ¿verdad?
— Claro, eso no se puede borrar de la noche a la mañana, pero él sentimiento no es como el principio.
«Era más fuerte, más intenso… lo amo.»
— Ahora solo quiero estar bien con Bill, contigo, conmigo. Intentar llevar la fiesta en paz.
— No sé por qué no te creo.
— Chuso, ahí si no hay nada que hacer.
— Tú solo estás aquí para recuperar a Bill, Tom.
«Oh, ¿¡cómo lo sabía!? ¿era muy obvio?»
— No, ¿estás loco?
— Tal vez.
— Ah. — reí luego de rodear los ojos. — No sé si te contó Bill que yo ando saliendo con un chico que se llama Andreas. Quizás no es lo correcto por usar a alguien más para olvidarme de Bill pero es lo más sano para los tres, ¿quien soy yo para arruinarles la felicidad a mis papás?
Nick sonrió ladino. — Genial, entonces creo que no tienes problema en traer a tu pareja a una cena.
Mhmm…
Dudo muchísimo que Andreas quiera venir pero si le compro un perfume bonito seguro va a aceptar.
— No, claro que no.
— Así Bill y yo nos quedaremos tranquilos. Sobre todo Bill.
— ¿Yo qué? — entra diciendo el pelinegro con un montón de bolsas entre las manos. Tasha entró detrás con una sonrisa de suficiencia y suspiré.
— Tom me estaba contado que está saliendo con un tal Andreas, Billy. ¿Por qué no me lo has dicho?
— Ah…
Bill hizo una mueca.
Tasha me fulminó con la mirada en desacuerdo.
— No creí que era importante, Nick. — el pelinegro dió unos cuantos pasos hasta sentarse en el brazo del sofá donde estaba Nick, para mirarme con seriedad. Tasha no se movió de donde estaba y colocó ambas manos en sus caderas.
— Lo es, entonces su querido novio Andreas está cordialmente invitado a una cena.
— ¿Y cuando sería eso? — pregunta Tasha.
— Hoy. — sentenció Nick.
Oh, mierda.
— Pero Nick, acabo de llegar, no he preparado nada y…
— Oh, vamos, Billy. No seas aguafiestas. — interrumpió Nick, pasando un brazo por la cintura de Bill de esa forma traviesa. Eso me revolvía las tripas. — Es la oportunidad perfecta para conocer al chico. Además así nos vamos a Los Ángeles con la conciencia tranquila, sabiendo que Tom tiene a alguien aquí que lo cuida y lo quiere mucho. — Bill me lanzó una mirada de pánico y algo que parecía… ¿celos? No podía estar seguro, pero sus dedos se apretaron contra la tela de su propio pantalón.
— ¿Tom? ¿Andreas puede venir hoy? — preguntó Bill, casi esperando que yo dijera que no. Tasha que seguía estática en la puerta, soltó una carcajada seca que rompió el momento.
— ¡Ay, por favor! Andreas es un chico ocupadísimo. — exclamó tratando de salvarme el trasero mientras caminaba hacia la cocina. — Pero si Nick insiste tanto, seguro Tom puede hacer una llamada mágica.
— Claro. — sonreí poniéndome de pie con nervios, sacando el teléfono con mi mano buena. — Andreas nunca me dice que no. Voy a llamarlo afuera, hay poca señal aquí adentro. — caminé hacia la enorme terraza sintiendo la mirada de Nick clavada en mi nuca. Una vez fuera, me pegué a la pared y marqué el número de Andreas.
Repicó un par de veces antes de contestar.
— Hola, Tom. ¿Cómo estás?
— Tengo una propuesta para tí, Andy.
— Me encanta… dime…
— ¿Puedes venir a casa de Bill alrededor de las siete y fingir que estás enamorado de mí?
— Uhm, no. Bill me cae mal.
— Precisamente por eso quiero que vengas. El sentimiento es mutuo, créeme pero solo será una cena.
— ¿Y qué voy a obtener a cambio?
— Lo que quieras.
Andreas rió al otro lado de la línea. — ¿Sexo contigo está disponible?
— No. — reí. — ¿Qué tal besitos?
— Oh, bueno. Mientras me des besos delante de ese Bill todo está bien, ¿okay?
— Genial.
&
>@tasha_backyardigan: le dejé el perfume a Bill, ¿okay? yo ya no alcancé a ir pero de todo corazón, no la cagues tanto.
>@tasha_backyardigan: y sabes a lo que me refiero: 👉🏻🍆🍑💦
>@weddingcakeofficial: gracias 😭
>@weddingcakeofficial: cuánto te debo?
>@tasha_backyardigan: buenas noticias nada más 🙂
✓✓
— Tom. — Bill interrumpió mi chat con Tasha al presentarse dentro de mi habitación. — Andy ya llegó. — mi primera reacción fue bajar corriendo ignorando a Bill para recibir a Andreas.
— ¡Hola, mi amor! — exclamó el rubio, dándome un beso en la boca de golpe. Casi me retracto olvidando la situación en la que me encontraba.
— Andy, bonito. Qué gusto verte. — sonreí tomándole de la cintura cuando entramos a la sala. Bill ya estaba de pie junto al comedor, sosteniendo una botella de vino. Nick, por otro lado, se levantó con una sonrisa.
— Así que tú eres el famoso Andreas. — Nick le extendió la mano con amabilidad. — Soy Nick, el padre de Tom.
— Mucho gusto. — respondió Andreas con una voz segura ~a pesar de haber desconcierto en su rostro~ y estrechó la mano de Nick. — No sabía que Tom tenía un papá tan guapo como él.
Nick se sonrojó empezando a reír con gracia.
Yo también quería reír por aquella mentirota.
— Gracias, ¿por qué no pasamos al comedor? — Andreas asiente con una sonrisa. — Tom, ayuda a Bill con la comida. Hasta eso hablaré con tu novio. — no respondo pero si le dedico una mirada a Andreas de que no vaya a arruinarlo hablando demás. Luego voy a dónde está Bill de pie completamente inmóvil pero en cortos lapsos volteo a ver al rubio.
— Déjame ayudarte. — tomé la botella del vino que tenía en su mano e hice fuerza para poder quitarle.
¿Qué le pasaba?
— No puedo creer que estés saliendo con Andreas. — murmuró entre dientes.
— ¿Por qué no puedes creerlo? — se encogió de hombros llevando todas las cosas para la comida directo a la mesa sin mi ayuda. En cambio yo me dediqué a tratar de destapar la botella de vino e ir a servirla en las cuatro copas para relajar el ambiente. En ese lapso descubrí a un Andreas encantado y riéndose de alguna anécdota estúpida de Nick.
Mientras tanto, Bill se sentó frente a nosotros manteniendo distancia pero sus ojos no dejaban de saltar de las manos de Andreas —que ahora acariciaban mi antebrazo a penas me senté— a mi rostro.
Cuánta incomodidad.
— Andy es un tipo divertido, Tom. — sonríe Nick cortando un trozo de carne con elegancia. — ¿Cómo no lo conocí antes? — no le respondí por ver a Bill empezar a beber de su copa como si fuera agua. Observo de soslayo como Andreas frunce el ceño pero sonríe con superioridad. Nick se percató de eso y se aclaró la garganta. — Cariño, no hagas eso. ¿No ves que tenemos un invitado? no hagas quedar mal a nuestro hijo.
— No se preocupe, Nick. A mí también me encanta el vino, ¿verdad, Tom? — y… Andreas aprovechó la situación para robarme otro beso que le provocó a Bill una tos exagerada.
— Ay, Billy.
— Lo siento… — habla en medio de esa tos, casi muriendo. — …¿qué tal si me pasas una servilleta, cielo?
Nick y yo estiramos la mano hasta el objeto donde estaban las servilletas y nos quedamos viendo con el ceño fruncido. Lento—y con vergüenza—retiro mi mano dejando que Nick se la pasara con duda. Bill se llevó la servilleta a la boca apresuradamente para limpiarse y fingir que nada pasó.
— Cariño, respira. — le dijo Nick con un tono que pretendía ser cariñoso cuando solo era repulsivo. — Parece que hoy el vino te está pegando fuerte. — Bill no respondió. Dejó la copa sobre la mesa con un golpe seco y suspiró recién empezando a probar bocado.
Ya el resto de la cena pareciera que los únicos presentes eran Nick y Andy porque se la pasaron charlando como si se conocieran de toda la vida mientras yo me encontraba cada vez más aburrido.
Pasamos incluso a la sala con una nueva botella de vino añejo y pusieron música para alegrar el ambiente.
— ¡Oye, Tom! — gritó Andreas por encima de la música, dándole un trago a su copa y rodeando el cuello de Nick con un brazo.
Me parecía muy confianzudo a veces…
— Tu papá es un grande ¡ya conoce medio continente!
«Para lo mucho que me importaba.»
— Yuju, wow… — fingí interés levantando la mano pero no se me daba. Se notaba mi aburrimiento.
— Ay, bebé. — Andy dejó de lado a Nick para poder venir hacia mi y sentarse sobre mis piernas, con un puchero en la boca. — Gracias por invitarme a conocer a mi suegro, ¿okay? te adoro. — entonces sin decir nada más unió su boca con la mía para dar pie a un beso de esos dónde las babas se escurren por la comisura de la boca. Le sigo el beso pero en el proceso abrí un ojo para ver a Nick, quien veía a Bill con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando de cómo Bill se desmoronaba viendo a Andreas succionarme el alma.
— Calma, muchachos. Más respeto.
«Qué hipócrita…»
— Lo siento. — Andreas se separa de mi sonrojado y trata de esconder su rostro en el hueco de mi cuello y hombro.
— Yo creo que ya es muy tarde y Andreas debe irse. — intervino Bill con los brazos cruzados desde donde estaba.
— Eso es correcto, ¿tienes coche, Andy?
— No…
— Vamos te acompaño, ¿okay? lamentablemente Tom no puede conducir aún. — Nick le da una palmada amistosa en el hombro a Andreas. Luego se acercó a Bill para darle un beso rápido en la mejilla, pero Bill ni siquiera se movió… estaba rígido como una estatua.
Hasta cabreado me atrevería a decir.
— Ayyyy. Gracias, Nick. — Andreas se levantó de mis piernas, limpiándose la comisura de los labios con el pulgar y guiñándome un ojo con complicidad que me dio escalofríos.
En cuanto la puerta principal se cerró dejándome a solas con Bill, decido levantarme sin decirle nada para tomar rumbo escaleras arriba pero no me lo permitió.
— Entonces vas en serio con Andreas. — tragué saliva grueso.
¡No quería arruinarlo!
— ¿Mhmm?
— Yo no puedo creer que estés saliendo con él. — volteo sobre mi propio eje para ver a Bill con la ceja arqueada. El pelinegro da unos cuantos pasos a dónde estoy y quedar frente a frente. Dispuesto a encararme. — Es… imposible, es estúpido, ¡no tiene sentido!
— Y yo tampoco puedo creer que estés saliendo con Nick. Te toca aburrido, es viejo, no te trata lindo, no hace nada por conquistarte y se la pasa trabajando. — hablaba mientras enumeraba con mis dedos.
Bill bufó.
— No estamos hablando de mi.
— Y tampoco quiero que se hable de mí. No es tu problema… qué tengas una buena noche. — cuando estoy dispuesto a irme de nuevo a la habitación…
Bille jala del brazo con fuerza haciendo que voltee a verlo de nuevo y se lanzó a mis labios casi desesperado. Sus manos se aferraban a mi nuca y a mi cintura. Debo confesar que al inicio no estaba dispuesto a seguirle pero la necesidad de sus labios me ganó. Dejé que me apegue contra su cuerpo como si quisiera fusionarnos, como si necesitara borrar cualquier rastro que los labios de Andreas hubieran dejado en mí.
El beso se volvió profundo, hambriento.
Se volvió una lucha de lenguas donde él intentaba imponerse, reclamando un territorio que, muy a su pesar, siempre le había pertenecido.
— Maldita sea, Tom… — jadeó contra mi boca, separándose apenas unos escasos centímetros. — Me estoy volviendo loco de celos.
— Oye. — hago una mueca separándome de su cuerpo con suavidad antes de que me descontrole y me lo coja ahí mismo. — No vuelvas a hacerlo, por favor.
Dejé a Bill plantado en medio de la sala con la respiración entrecortada y furioso.
No miré atrás en ningún momento que llegué a mi habitación y le escribí a Tasha.
>@weddingcakeofficial: Bill me besó y el pene se me paró 😀
Continúa…
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