Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 37

Me quedé con la boca abierta, sin saber qué decir. Maddnees me estaba mirando con una sonrisa inocente, sin darse cuenta de la bomba que acababa de soltar.

— ¿Qué… qué estás diciendo? — tartamudeé, intentando procesar la información. Maddnees se encogió de hombros, como si fuera la cosa más normal del mundo.

— Mi papá Bill está embarazado — repitió, como si estuviera hablando de la lluvia o del sol. Sentí como si me hubieran golpeado en el estómago en un ring de boxeo y yo hubiera perdido.

¿Bill, embarazado? ¿Qué está pasando? ¿Por qué no me ha dicho nada?

Mi mente estaba en un torbellino de preguntas y emociones. No sabía qué hacer, no sabía qué decir. Solo podía sentarme allí, con la boca abierta, intentando procesar la información.

Maddnees se levantó del sofá y me miró, poniendo su mano en mi rodilla.

— No te preocupes, papá Tom. — dijo, sonriendo —. Mi papá Bill está bien. Solo está un poco… sensible, eso es todo y no puedes ayudarle. — antes de que pudiera hacer más preguntas, Maddnees se dio la vuelta y se fue corriendo hacia el interior de la fiesta, dejándome solo en el sofá, intentando procesar la información.

No podía creerlo…

Me levanté del sofá y comencé a caminar a la fiesta, intentando encontrar a Bill. Lo necesitaba, lo necesitaba para entender y aclarar si lo que Maddnees dijo fue una broma pero antes de que pudiera encontrarlo, escuché la voz de Gianella detrás de mí.

— Amor, ¿qué pasa? — preguntó, acercándose a mí. — Te veo un poco… distraído. Te pierdes. No quiero pensar que estás así por la presencia de Bill si ya dijiste que no te importa nada, ¿verdad?

Me volví para mirarla, intentando sonreír.

— No, Gianella. — dije, intentando fingir que todo estaba bien. — Solo estoy un poco… cansado, eso es todo. — Gianella me miró con expectante, pero no dijo nada más. En su lugar, se acercó a mí y me tomó la mano.

— Vamos a bailar, amor. Te ayudará a relajarte. — ella me atrapó llevándome a la pista de baile sin salida. No quería bailar, no quería estar con Gianella. Quería encontrar a Bill, quería entender qué estaba pasando pero no podía decirle eso a Gianella. No podía decepcionarla. Así que asentí y sonreí, intentando fingir que todo estaba bien. Así me dejé llevar por la música y por la noche, intentando olvidar lo que había escuchado. Pero no podía olvidarlo.

No podía olvidar que Bill estaba embarazado, y que no me había dicho nada y en el peor de los casos que me diga si el bebé era mío o insisto, una broma de parte de Maddnees.

&

Nos devolvimos a casa alrededor de las dos de la mañana. Mis padres descansaban con gusto en su habitación, Gianella en la mía y yo en el sofá con la mano sobre el convencional, marcando al número telefónico del pelinegro. Este repica tantas veces pero ninguna era aceptada por lo que voy hacia mi habitación para cambiarme de ropa e ir rumbo a la casa de Bill en mi máxima desesperación sin importar la hora.

Tomé un taxi, el primero que se me cruzó y le pido que vaya con toda la rapidez del mundo hasta la casa Kaulitz. Llegué al lugar en media hora y le pago al chofer. Toqué varias veces el timbre pero aún así nadie me abría y tuve que escalar los malditos barrotes para caer al otro lado. El césped amortiguando mi caída. Me quejé jodido por el dolor en la pierna y no me importó—aunque pienso que todo hubiera sido fácil si hubiera traído mi móvil y abierto la puerta para entrar racionalmente—continué a pesar del dolor caminando cojo hasta las puertas francesas de la cocina para tratar de abrirlas pero estaban cerradas.

Acercó mi rostro para ver por el cristal, al interior de la casa. Veo el refrigerador de par en par con un Bill sentado en el suelo tomando un puñado de cereal con la mano y con la otra el bote de yogurt, comiendo como un desesperado. Golpeo esta para llamar su atención y su mirada cruza por la mía a través del cristal. Rápido mete el yogurt y el cereal deja en la mesa. Limpia su boca y manos para ir hasta la puerta para abrirla.

— Tom. — jala mi mano para que entre al interior de la casa con fuerza para luego cerrar la puerta con el seguro nuevamente. Se tapa el torso desnudo adecuadamente, haciendo un nudo a la correa del albornoz mientras me grita en un susurro. — ¿¡Qué haces aquí!?

— Necesito hablar contigo. — susurro de vuelta arrimando mi cuerpo en el mesón, cruzando las piernas y poniendo las manos sobre el mismo, observando fijamente a Bill.

— Dudo mucho que tengamos más de que hablar si ya fui claro al decir que no te me acerques.

— No estamos cerca.

— Pero estás en mi casa.

Yo bufé.

— ¿Y qué?

— ¿Qué quieres, Tom? — pregunta cruzando sus brazos mientras arquea una ceja, serio. — No te metas a mi casa como un maldito delincuente. Si vuelves a hacerlo llamaré a la policía.

— Tú… tú… ¿tú estás embarazado, Bill? — pregunté nervioso. Con la mirada clavada en su rostro. Bill se quedó en silencio, con la mirada fija en mí. Su rostro se puso tenso, y sus ojos se entrecerraron. Luego, lentamente, asintió con la cabeza.

— Sí… — dijo, con la voz igual de tensa. — Estoy embarazado.

— ¿Cómo…? — comencé a preguntar, pero Bill me interrumpió.

— No es asunto tuyo — dijo, con la voz firme, fría y seria. — No necesitas saber nada más. — me sentí herido por su respuesta. Quería saber más, quería sí era mío o qué…

— Bill, por favor — dije, intentando sonar calmado —. Necesito saber más, ¿cómo lo descubriste? ¿por qué no me lo dijiste? ¿es mío?

Bill se encogió de hombros y se dio la vuelta, alejándose de mí.

— No es asunto tuyo — repitió, sin mirarme. Me sentí frustrado, con él corazón latiendo en mi boca y el pulso acelerado.

— ¿Es por qué no sabes si es mío o del loco que está en el psiquiatra?

— Alex jamás ha follado conmigo sin preservativo porque precisamente no quería que me quedara embarazado, él… odia los niños e incluso le fue difícil acercarse a Maddnees por esa razón.

— ¿Es mío? — más que preguntar lo estaba afirmando.

— Sí, Tom. Es tuyo, ¿y qué vas a hacer? o ¿qué haría un mocoso de diecinueve que no sabe nada de la vida siendo papá? — voltea justo en la salida de la cocina, mirándome. Coloqué en el puente de mi nariz mis dedos que forman una pinza y cierro los ojos. Suspiré profundo para controlarme pero me había dado justo en dónde más duele. — Yo no te quería decir, yo iba a llevar a mi bebé solo junto a Maddnees, no es la primera vez que lo haría… claro… ahora teniendo en cuenta que sé quién es el papá, que disfrutaré mi embarazo hasta el último momento. Realmente no quiero que formes parte de su vida. Que te dé un hijo Gianella. Deja el mío crecer tranquilo.

— Es que tú no lo hiciste solo, también es mío.

— El bebé no te va a necesitar. — siguió. — Lo tiene todo conmigo.

— ¿Le vas criar bajo mentiras como tú hija?

— De ser posible si… e insisto… no te va a necesitar. — la crueldad de las palabras de Bill me dejaron sin aliento, atónito, con ganas de llorar. Siento mi corazón herido, traicionado y dado en lo más profundo de mi ser.

— ¿Cómo puedes decir eso? — pregunté, intentando mantener la calma, pero mi voz temblaba de rabia y dolor. — ¿Cómo puedes decir que mi hijo no me va a necesitar? — Bill se encogió de hombros, como si no le importara.

— Es la verdad — dijo, con una voz fría y distante. — No necesitas ser parte de la vida de mi hijo.

— Ese hijo es mío también. — repetí con la voz casi por romperse. — Y tengo derecho a ser parte de su vida.

Bill se rió, una risa fría y cruel.

— No tienes derecho a nada. — dijo. — No tienes derecho a ser parte de la vida de mi hijo. Ahora… lárgate de mi casa, Tom. No te quiero ver.

Obedecí con la cabeza baja saliendo por las puertas francesas y subiendo aquellos barrotes de la casa con más cuidado de no caer y al estar fuera empiezo a caminar rumbo a mi casa.

Estoy tan jodido… como si estuviera sumergido en un abismo de emociones contradictorias. La rabia y la frustración bullían en mi interior, como un volcán a punto de estallar. Me sentía traicionado por Bill, que si no fuera por Maddnees me habría ocultando la verdad sobre su embarazo, pero debajo de la rabia y la frustración, había un dolor profundo y una sensación de pérdida. Me sentía como si estuviera perdiendo a mi hijo, antes incluso de haberlo conocido. La idea de que Bill pudiera criar a nuestro hijo sin mí, sin mi influencia, sin mi amor, era insoportable.

Sintió una gran sensación de inseguridad y duda. ¿Era cierto que Bill no me necesitaba? ¿Era cierto que nuestro hijo no me necesitaría? La idea de que no fuera necesario, de que no fuera querido, era un golpe devastador para mi autoestima.

Y sin embargo, a pesar de todo, había una parte de mí que seguía aferrado a esos sentimientos hacia Bill, seguía queriendo ser parte de su vida y de la vida de nuestro hijo. Me sentía atrapado en un conflicto emocional, sin saber qué hacer o qué decidir.

La voz de Bill, fría y distante, seguía resonando en mi mente. «No necesitas ser parte de la vida de mi hijo». Me sentía como si estuviera viviendo una pesadilla, y no podía despertar. Esto era un infierno y Bill estaba acabando conmigo. Me está matando lentamente y me siento cada vez más muerto.

&

Yo no fui a mi casa, llegué directo a la casa de Georg dónde seguían rematando festejando la fiesta para beber junto a mí mejor amigo, ambos poniéndonos hasta los pelos de copas tras copas. Jamás en mi vida habría probado una gota de alcohol pero la situaciones que me estaban pasando últimamente ameritan que mi cuerpo sea un setenta por ciento vodka y un treinta por ciento dolor, lágrimas, llanto. En el medio de ambos tenemos una caja de las bebidas. Nos encontramos mal y mientras cantamos lo hacemos con sentimiento aquellas baladas que sonaban tan corta venas.

La música estruendosa golpea en mis orejas y las luces deslumbrantes de la fiesta de Georg me envolvieron como un abrazo cálido, pero no podían calmar el dolor y la confusión que me consumían por dentro. Estar al lado de mi mejor amigo y juntos nos lanzando a una noche de bebida y música, tratando de ahogar mis penas en el fondo de una botella.

La caja de bebidas entre nosotros parecía un símbolo de nuestra determinación de olvidar, al menos por una noche, los problemas que me acosaban. Georg me miró con una sonrisa comprensiva y me pasó una copa llena de vodka. La tomé sin titubear, sintiendo el líquido ardiente bajar por mi garganta.

Mientras cantábamos, nuestras voces se mezclaban con la música, creando un coro de dolor y desesperación. Las baladas que sonaban parecían haber sido escritas especialmente para mí, con letras que hablaban de amor perdido y corazones rotos. Me sentí identificado con cada palabra, cada nota, cada acorde.

Georg me puso una mano en el hombro, como si pudiera sentir mi dolor. Me miró con ojos comprensivos y me dijo: — Estoy aquí para ti, amigo. — me sentí agradecido por su apoyo, por su amistad. En ese momento, necesitaba saber que no estaba solo, que alguien me entendía.

Así que seguí bebiendo, seguí cantando, seguí llorando. La noche se convirtió en un borrón de colores y sonidos, pero el dolor y la confusión seguían allí, acechando en el fondo de mi mente, esperando a que la resaca de la noche se desvaneciera y la realidad volviera a golpearme en la cara.

La noche siguió adelante, con Georg y yo bebiendo y cantando sin parar. La música era nuestra única escapatoria, nuestro único refugio de la realidad que nos esperaba al día siguiente.

Pero a medida que la noche avanzaba, mi estado de ánimo comenzó a cambiar.

La bebida me estaba afectando más de lo que pensaba, y mi dolor y frustración comenzaron a salir a la superficie. Comencé a hablar sobre Bill, sobre cómo me había engañado y cómo me había quitado la oportunidad de ser padre. Georg me escuchó atentamente, sin interrumpirme, mientras yo desahogaba mis sentimientos.

Sin previo aviso, me puse a llorar. Las lágrimas comenzaron a fluir sin control, y no pude hacer nada para detenerlas. Georg me abrazó, tratando de consolarme, pero yo no podía parar de llorar.

La noche se convirtió en un borrón de lágrimas y dolor, con Georg tratando de mantenerme a flote. Pero yo sabía que no podía seguir así, que tenía que encontrar una manera de superar mi dolor y seguir adelante.

Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, la noche comenzó a desvanecerse. Georg me ayudó a levantarme del sofá, y juntos nos dirigimos hacia el interior de su casa e hizo que me quede en una de las habitaciones para huéspedes.

— Mañana hablamos. — dijo Georg, mientras me abrazaba. — Ahora ve a dormir y olvídate de todo por un rato. — asentí, sabiendo que tenía razón. La noche había sido un desastre, pero mañana sería un nuevo día. Y yo estaba decidido a enfrentarlo con valor y determinación, entonces me arrastré por la habitación, con la cabeza dando vueltas y el estómago revuelto. Me caí en la cama, sin siquiera quitarme los zapatos, y cerré los ojos, esperando que el sueño me llevara lejos de mi dolor y confusión.

Lástima que el sueño no llegó. En su lugar, mi mente comenzó a revolver todos los recuerdos de Bill y yo, todos los momentos que habíamos compartido, todas las palabras dichas mientras nos dejábamos caer en la tentación, en el deseo y las ganas. Me sentí como si estuviera reviviendo todo de nuevo, como si estuviera sufriendo todo otro vez.

Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, me quedé dormido, exhausto por el dolor y la bebida. Incluso en mi sueño, no pude escapar de Bill. Lo vi en mis sueños, sonriendo y riendo, pero también lo vi alejándose de mí, desapareciendo en la distancia.

A menudo que la horas pasaron, desperté con un dolor de cabeza espantoso y una boca seca. Me senté en la cama, intentando recordar qué había pasado la noche anterior. Y entonces, de repente, todo volvió a mí. Bill, el bebé, la fiesta, la bebida… Me sentí como si me hubieran apuñalado en el estómago.

Me levanté de la cama, intentando encontrar algo que me ayudara a sentirme mejor. Pero nada parecía funcionar. Mi dolor y mi confusión seguían allí, acechando en el fondo de mi mente, esperando a que yo los enfrentara de nuevo.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!