Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 17

Me empecé a reír, inclinando mi cuerpo hacia adelante hasta darme un frentazo sobre la mesa.
Tom en cambio me miraba en silencio, jugando con el piercing de su labio inferior y sonrojado.

— ¿Un préstamo? No seas estúpido. — digo entre risas.

— Sí… — soltó un suspiro pesado, casi de frustración. — Mira, sé que suena fatal pero ajá… mis papás no me lo quieren comprar y el que tiene mi padre no me gusta. No es lo que está a la moda hoy en día. ¿Tienes idea de lo mucho que se van a burlar de mí?

— ¡Totalmente! — exclamé reincorporando mi cuerpo en la banca. Crucé las piernas y tomé de mi copa, sin dejar de ver a Tom.
Este solo está con la cabeza agachada, más rojo que un tomate.

Lo miré con ternura pero también con esa chispa de superioridad juguetona que no podía evitar.

— Ay, Tom… me rompes el corazón —dije haciendo un puchero falso. — Pobre bebé.

— ¡Oye! — se quejó él, aunque una sonrisa empezó a asomar en sus labios. — No me hagas sentir peor.

— Es broma, tonto. — reí estirando mi mano sobre la mesa para apretar la suya. — ¿Y cómo… cuál auto te gustaría tener?

— El hermoso Cadillac que alquiló Tasha. — habló ahora como un niño emocionado, muy entusiasmado. — Todos en el after de la graduación se quedaron locos con ese auto, es grande, hermoso y misterioso. El color negro le da un toque divino y simplemente lo quiero… ¡va conmigo!

Yo volví a reír.

— Disculpa si soy atrevido pero estoy tan enamorado de tí y de ese auto…

— ¡Oh, Tom! ¡No lo digas! — ahora yo reí a carcajadas. — ¡Tú lo único que quieres es cumplir el propósito de esa aplicación!

— No te estoy pidiendo que seas mi sugar porque te lo voy a pagar enterito. — Tom relamió sus labios con parsimonia y yo me acaloré. — Cada maldito euro. Aseguro que valdrá la pena el jodido esfuerzo.

— ¿Y cuando inicias clases, eh?

— La próxima semana.

— Okay. — sonreí de oreja a oreja, mostrando mis dientes. — Dalo por hecho.

Tom abrió su boca a más no poder, sin creer lo que estaba escuchando salir de la mía.

— Ese Cadillac será tuyo… ¿quieres algo más?

— Eh… no, no… y-yo… así está bien… wow, joder… gracias. — él no atinaba que hacer. No sabía si acercarse a mi para besarme, para abrazarme o si saltar de emoción.

¡Tom no sabía nada!

— Oh, mierda.

— De acuerdo. — empiezo a jugar con la copa ya vacía en mi mano. — Pero si no me pagas te vas preso y dejo a tus papás en la ruina.

Ahora Tom palideció y yo quería reírme muchísimo por mi mala broma.

— No te asustes… solo es para que seas responsable.

— No. — susurró con el ceño fruncido.

Dios, ya no podía más.

— ¡Ay, Tom! — me reí tanto que tuve que taparme la boca con la mano para no llamar la atención de los señores de la mesa de al lado. Ver a Tom pasar del rojo a la palidez en un segundo fue la mejor parte de la cena. — Deberías ver tu cara. — dije limpiándome una lagrimita. — Parecía que ya te estabas viendo tras las rejas.

— ¡Es que no pasará porque si te voy a pagar mensualmente lo que pueda hasta acabar! — exclamó asustado.

— Ya, amor. Relájate… pero lo de la responsabilidad va en serio, ¿sí? mantener un coche es difícil y lo sabes. — él soltó un suspiro de alivio que casi mueve los manteles de la mesa y se pasó una mano por las rastas, tratando de recuperar su postura.

Hoy olvidé mencionar que como estamos en un lugar deluxe Tom no llevaba gorra ni franelilla

— Eres un sádico, Bill. — masculló, aunque sus ojos brillaban con una gratitud que no podía ocultar. — En cuanto regreses buscaré un trabajo de medio tiempo. No sé… de lo que sea. Mesero, paseador de perros, lo que sea para empezar a abonarte.

Solo sonreí.

&

— Sí, Tasha. Quiero que vayas con Tom al lugar donde alquilaste el Cadillac y preguntes si lo podemos comprar. Ofrece lo que sea por ese auto… solo si se niegan. — hablaba por teléfono mientras la manicurista tenía mi mano derecha arreglando el desastre que se hizo mi uña del dedo índice.

Solo estaba peinando mi cabello cuando ¡pum!

Chao uña.

— Sí, estoy esperando a que salga y ya vamos para allá.

— Lo compras al contado.

— Sí, eso pensé… aunque no sé por qué le quieres regalar ese auto. ¿Tan rico te hizo el amor?

— Sí. — Tasha se reía muy ruidosa a través de la línea.

Yo en cambio miré a la manicurista con una sonrisa ya que se puso pálida ante mí confesión.

— Dios mío.

— Pero no es regalado, muñeca. Supuestamente Tom se va a esforzar en pagarlo y quiero ver hasta donde lo logra. Si me sorprende le devuelvo el dinero para que lo invierta en algo más porque para mí eso es como gastar en una feria de ropa exclusiva en Miami.

— ¡Owww! está bien, mi amor. Haré lo posible para que tu no novio tenga ese auto a como de lugar.

— Gracias, Tash. Eres mi vida. — colgué la llamada con una sonrisa y suspiré. — ¿Si hay arreglo para mi uña? — pregunté frunciendo el ceño con tristeza.

— Si, por supuesto.

— ¡Yeii! — celebré más sonriente que nunca.

Todo está yendo bien e iba a conversar con la manicurista si no fuera por mi móvil tan intruso.

Aunque ya no era intruso al saber de quién se trataba.

weddingcakeofficial (online)

>@weddingcakeofficial: espero que tenga solución tu uña, Billy.

[reaccionaste con 😩 a este mensaje]

>@weddingcakeofficial: yo ya me estoy yendo con Tasha a ver lo del auto.

[reaccionste con ❤️ a este mensaje]

>@weddingcakeofficial: estoy emocionado y nervioso a la vez.

[reaccionste con 🥺 a este mensaje]

Recordé en medio de una risa estúpida la escenita que le hice a Tom por la mañana antes de que se fuera a su casa.

Me había vuelto loco por mi uña rota.

Me faltaba el oxígeno, fingí que me desmayé y Tom no sabía que hacer. Llamó entre gritos a Tasha y a Sara para que lo ayuden con el problema llamado Bill.

La solución a eso fue sacar una cita exclusiva en el salón de belleza, ponerme una bolsa de hielos en la cabeza y darme unos analgésicos para el trauma.

Y sí… lo último era exageración.

>@billKchonda: hola, cielo…

>@billKchonda: la manicurista si me dió solución.

>@billKchonda: estoy feliz 😭

>@weddingcakeofficial: que bueno, mi vida! porque me asustaste mucho

>@weddingcakeofficial: siempre te pones así por tus uñas?

>@billKchonda: y por mi cabello!

>@billKchonda: jajajajaja

>@weddingcakeofficial: JAJAJAJA

>@weddingcakeofficial: tremendo susto me pegaste, papi 😭

>@billKchonda: ushhh

>@billKchonda: ya te dije que no me digas papi porque me excito.

>@weddingcakeofficial: ouh jaja

Yo puedo jurar que Tom ahora mismo está igual de acalorado que yo.

>@weddingcakeofficial: siempre eres tan insaciable cuando estás caliente, Billy

>@weddingcakeofficial: me fascina como te sientes cuando estas así…

>@billKchonda: oh, por favor

>@billKchonda: ahora no…

Por dios.

Cualquier cosa relacionada a él me ponía cachondo.

Se mueve… yo ya estoy cachondo.

Respira… estoy cachondo.

Me mira… estoy re cachondo.

No hace nada… ¡y me quiero correr!

>@weddingcakeofficial: te has salvado porque ya llegamos

>@weddingcakeofficial: pero prometo que te voy a comer el culo como nunca

[reaccionaste con 🫦 a su mensaje]
✓✓

— Listo, joven. — admiré el trabajo de la mujer con un brillo particular en los ojos.

No se notaba nada que se partió más abajo de la mitad y el pintauñas negro le da un toque precioso a mis uñas.
Yo no podía estar más contento con su trabajo.

— ¿Cuánto es, corazón? Lo hiciste muy bien. Deberías darme tu número por si decido volver a Alemania me des una atención especial. Pago lo que sea. — aquella mujer sonrió tímida, agachando la cabeza.

— Son veinticinco euros. — saqué de mi bolsa un billete de cincuenta.
Ella lo recibe y busca en su cajón para darme el cambio pero no se lo permití.

— Quédate con el cambio y dame tu número. — le extendí mi teléfono en la sección de contactos para que se agregara. Luego me lo devolvió y ví su nombre. — Okay, Nat. Prometo que te llamaré si vuelvo o por si alguna de mis amigos necesita tus servicios. — ella asintió tímida y yo solo me retiro de su local sin dejar de verme la uña.
Una vez que estoy fuera no llegué a dar ni un tan solo paso porque me choqué con un par que no esperaba volver a ver.

«Mis padres.»

— Perdón, no los ví. — me disculpo sin darle importancia. Trato de continuar mi paso pero fui interrumpido por la voz de mi madre.

— Espera. — detuve mi paso en seco, dándole la espalda ambos.

— Queremos hablar contigo, Bill. — eso lo dijo Jörg con un tono autoritario, de esos que usaba siempre cuando era más chico para que les hiciera caso.

Esta vez decidí hacerlo porque sabía que el del error era yo.

— Está bien, ¿por qué no vamos a una cafetería y hablamos con más calma? yo invito. — propuse dándome la vuelta. Ellos me miraron unos segundo y luego avanzaron hasta una cafetería vintage. Subieron las escaleras rumbo al segundo piso ya que estaba medio vacío y nos sentamos en las mesas del final. — ¿Qué van a tomar?

— Un café cargado sin azúcar.

— ¿Y tú…? — dirigí los ojos a mi madre con nervios.

— Agua está bien. — me pongo de pie para ir hasta la caja a ordenar un capuccino, un café cargado sin azúcar y una botella de agua mineral para mamá.

Pagué la orden de inmediato y luego vuelvo ya que una mesera se encargaría de subir y me siento frente a ellos.

— ¿De qué vamos a hablar?

— Luego de tu visita… Jörg y yo estuvimos hablando.

— Ah… — arqueo ambas cejas.

— Aquí tienen. — llegó diciendo la mesera. Repartí el café a papá, el agua para mamá y el capuccino para mí. Le doy un sorbo mirando a mis progenitores en silencio

— ¿De qué hablaron?

— Pensamos en que como no estuviste en la crianza de nuestro pequeño… puedes estar económicamente en sus estudios.

— Queremos meter a nuestro hijo en una universidad de las buenas de todo Leipzig y como sabrás cuesta mucho. Nosotros no podemos pagarlo… tú sí, Bill. Es tu hijo.

— Está bien. — digo luego de tragar. — Pero ¿por qué no lo llaman por su nombre? ¿o eso tampoco puedo saber?

— No es de tu incumbencia.

— Bueno. — rodeo los ojos tomando nuevamente mi bebida. — ¿Desde cuándo hay que pagar?

— Hicimos todo para pagar la matrícula y la colegiatura del primer mes. Nos quedamos sin fondos para la comida pero eso no importa… él tendrá una buena educación.

Ellos hicieron una pausa larga e incómoda.

— Nos gustaría que nos ayudes con la siguiente… sería algo como… un mes tú, un mes nosotros. Lo puedes depositar directamente a la cuenta de tu mamá.

— Mhmm. — hice una mueca. — Puedo pagar el semestre completo, así ustedes descansan todo ese lapso y luego iniciamos como dicen, ¿les parece? es lo menos que puedo hacer. Aunque pensando mejor le puedo pagar toda la carrera.

— Gracias, pero no.

— Okay. — miré a todos lados menos a mis papás, que se pusieron de pie de inmediato.

— Adiós, Bill. — ahora ellos están por irse pero yo también los detengo, parándome frente a ellos.

— Oigan… dijeron que no tienen para la comida… y-yo… quisiera comprarles lo necesario.

Jörg y Charlotte se miraron entre ellos.

— Por favor. — insistí. — Déjenme… déjenme ayudar también en eso.

— Está bien.

Sonreí levemente.

Tomé mi bolsa y salí con mis papás detrás. Dejo que ellos me guíen hasta el centro comercial que siempre íbamos y muchos recuerdos vinieron a mí.

La caja de choco chips fue lo primero que sacó mi papá del estante para ponerlo en el carrito que mamá conducía. Le agregué muchas cajas extra y continuamos de largo poniendo todo lo necesario en ese carro hasta que no entró más y necesitamos otro.

Las diferencias se habían olvidado en ese rato y disfrutamos de la familia de tres que siempre solíamos tener antes de que todo se fuera a la mierda.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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