
Fic de WifesKaulitz. Temporada IV
Capítulo 18
Tom entraba a la casa igual de asustado que yo, ambos nos miramos en silencio… quizás pensando la peor de las cosas y lo que implicaba que esas dos personas estén libres.
— ¿Qué? ¿Es en serio lo que escuché? — Sam asentía con lentitud, algo de miedo. Podía verlo por la forma en la que se puso ansiosa.
— Joder.
— Mira, a mamá podemos volver a internarla si demuestra actitudes extrañas. No me hago problema, pero, ¿tu papá, Tom? A ese señor le tengo pavor.
— Mhmm… — caminé hasta abrazar a Tom con todas mis fuerzas. Correspondió mi abrazo y cerré los ojos sintiéndome asustado. No por mí, si no por los mellizos cuando no tienen la culpa de lo que pasó. Ni siquiera estaban en proceso en ese momento, ni planeados, nada… — Voy a ver que puedo hacer. — respiró con pesadez. — No te preocupes, Billie, mantén la calma. — me alejé para verlo mientras asentía. — Respira.
— Si sale no tendrá en donde quedarse, de por ley tenemos que recibirla en casa.
— Aquí no. — me negué completamente. Voltee para arrimar mi cuerpo en la pared, me abracé a mi mismo. — No voy a poner en riesgo a mis hijos.
— ¿Puedes recibirla tú, Sam?
— No, ni loca.
— Por favor. — supliqué con un rostro preocupado. — Hasta que vuelva a hacer su vida… pueda confiar en ella y no sé.
— Ya… — se levantó de la silla para estar en frente de mí. — Que quede en constancia que lo hago por ti y los niños, porque si por mi fuera se quedaría en la calle.
— Gracias. — Sam besó mi frente para darme apoyo.
— Nos vemos. Adiós, Kaulitz.
— Propio. — escuché la puerta cerrarse. Miré a Tom de soslayo, tenía la mirada en el suelo. Perdida.
Tomé valor para acercarme, plantar un beso con un poco de labial rosita en su mejilla. Sus ojos viajaron hacia mi y sonrió.
— Tienes que… ¿ir a trabajar? — Tom hizo una mueca afirmando con su cabeza. Yo ya iba tarde. A parte tengo que ir a soportar la cargosería de Paul y no estaba de humor para soportarlo.
Ahorita me caía mal. — ¿Vas a ir?
— Sí… ¿puedo usar el baño de tu habitación?
— Está bien.
Me brindó una ultima caricia antes de desaparecer por las escaleras para ir a ducharse. Caminé hasta poner seguro a la puerta principal. Luego, corrí hasta mi habitación. En lo que Tom se duchaba aprovecharía para buscar la ropa femenina que usaba antes «esa misma que dejé de usar por miedo a ser juzgado por mis hijos», uno de mis mejores vestidos más sexys y…
No, ¿qué estoy haciendo?
Bufé quitándome la ropa completamente, escondí el vestido. Envolví mi cuerpo en un albornoz y entré a escondidas. Recogí mi cabello largo en una coleta hacia atrás, volví a desnudarme y silenciosamente ingresé a la ducha.
Tom me daba la espalda, tenía los ojos cerrados y estaba concentrado pensando.
Rodeé su cintura con mis manitos. Apoyó su cabeza en la mía antes de soltar un suspiro pesado.
— ¿No vas a trabajar? — comentó en susurro. — Creo que vas tarde… — tomé la barra de jabón, deslicé por su torso desnudo con suavidad. Volviendo a explorar la tierra que me pertenecía.
— Iré… pero no en este momento.
— ¿Por qué? — volteó a verme, flanqueé por un momento sintiéndome intimidado bajo su intensa observación.
— Porque… — detuve la barra de jabón en su abdomen. Observé esa zona V con ganas. Tom obligó a mi mano a bajar para enjabonar el pequeño vello que tenía. Se le cortó la respiración a penas lo hice. El agua se llevaba toda la espuma de su cuerpo.
Tan sensual.
— ¿Mhmm? — levanté un poco la mirada. Dejé la barra de jabón en su lugar, metí ambas manos debajo de sus brazos y acaricié su espalda. Prendí las uñas con fuerza bajando con lentitud. Como respuesta, Tom solo gruñó.
Sonreí ladino.
— Quiero pasar contigo hasta la salida de los niños, después puedes hacerte mierda si quieres. — dicho eso volteé para salir de la ducha.
— No. — evitó jalando mi cabello. Me detuve en seco pero aun así sonreía. — Siente. — apegó demasiado su entrepierna dura a mi trasero y empezó a crecer la mía con ganas.
— Mhmm. — relamí mis labios. Saboreé el dulce de mi labial antes de voltear y arrodillarme. Cerró las llaves del agua para luego prestarme toda su atención. — Tom, ¿tu quieres que… — le di un beso en el tronco. — …me coma esto?
— Siempre, pero no con la boca, si no con el culo. Ahora levántate que voy a hacerte mío. — mientras reía me levanté, me cargó entre sus brazos para sentarse sobre la tapa del inodoro. Ambas piernas estaban a los lados de las suyas. Atrapó mi boca para iniciar un beso al mismo tiempo que se tocaba para ponerse duro e insertar su grande polla en mi interior.
Gemimos al mismo tiempo en la boca del otro, sin querer le mordí el labio inferior y recibí un azote de su parte.
— ¡Ah!
Le abracé para que mis gemidos no retumben mucho en el baño y aprisioné más su boca con la mía. Mis caderas iban y venían de adelante hacia atrás. Estaba dando en el punto exacto haciendo que me den escalofríos.
— Mhmm. — acaricié sus trenzas, volví a aruñar su espalda y nos separamos por falta de aire. — Billie…
— Ah, joder ¡sí! — me masturbó con intensidad. Mi cuerpo se puso más acalorado de lo normal, eché la cabeza hacia atrás mirando el techo. Entraba y salía a un ritmo que me ponía medio loco, no iba a soportar… iba a explotar… — Tom… — mordí mi labio inferior, volví a besarle. Esta vez meneé para lograr hacerle llegar conmigo. — Sí…
— Uh, voy a terminar en ti nuevamente, mi amor.
— ¡Ay! — lloriqué sintiendo espasmos, me venía a borbotones en su mano y parte de su pecho.
— Eres un angel, Billie… — sellamos con un besito agitado y pronto volvimos a la ducha para darnos un baño de verdad.
Al salir tuve que volver a aplicar los productos nuevamente para mi piel, el maquillaje se fue enteramente e igual lo volví a hacer.
Tom se puso la misma ropa al igual que yo y nos acostamos juntos en la cama para ver dibujitos para hacer tiempo.
Estoy demasiado tranquilo con su companía que se me olvida todo.
Continúa…
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