

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 22
Suspiré nervioso por la mirada de mi hija y la de Tom.
— Está bien. — comienzo a balbucear. — Y-yo se la p-puedo preparar. No hay problema.
— No, que se lo prepare él. — decía el rastafari dejando de lado a Maddnees para caminar hacia mi, tomar mi mano y sacarme del lugar pero Alex también lo impedía jalando mi otro brazo.
— ¿A dónde te lo vas a llevar? es mi novio, ¿qué te pasa?
— Ve a cambiarte. — continuaba Tom jalándome más a su cuerpo. — Vamos a salir con Maddnees a su escuela. Tenemos una reunión. — observo a Alex una última vez y me decidí a seguir a Tom, y él me jaló hacia afuera de la cocina rumbo a la habitación, dejando a Alex detrás. Maddnees se unió a nosotros, y Tom la tomó de la mano mientras caminábamos escaleras arriba.
Alex se quedó en la cocina, mirándonos con una expresión de rabia y frustración. Seguramente me iría peor si estamos solos.
— Vístete de prisa que vamos tarde. — asentí tomando lo primero que ví antes de meterme al baño para ponerme la ropa. Me aseguré de usar un buso cuello de tortuga para cubrir los morados y base en mi rostro para que esté igual. Qué no se note. También para mí aliento enjaguo con listerine y salía de la habitación con Tom a mi detrás.
Alex seguía en el comedor hurgando en la alacena y salimos de la casa. Subimos al coche con Tom. Maddnees se sentó en el asiento de atrás, y Tom me miró con una expresión seria.
Estaba molesto.
— Espera. — le digo antes de que saque el auto. — En la sala de afuera están esos contratos, ¿los puedes traer?
— Okay. — suspiro bajándose para ir caminando a toda prisa a dónde le dije y luego los traía consigo se la misma forma para subirse al auto. — ¿Son los que faltaban?
— Sí.
— Oh, vamos de una vez y te seguiré ayudando. — decía aún serio. Yo asentí un poco incómodo. La tensión entre Tom y yo ahora era palpable, y no sabía qué podría pasar desde ahora en mi casa. Mientras conducía veía a mi hija, Maddnees se quedó callada en el asiento de atrás, mirando por la ventana muy pensativa.
Yo no quería que ella viera las cosas que me pasan, joder. No lo soportaría.
Me dolería que a un futuro esté con un mal nacido que llegue a faltarle el respeto y se quedé ahí porque su papá también lo hizo. Tenía que ponerle un alto a Alex ahora mismo…
Finalmente, llegamos a la escuela de Maddnees. Tom apagó el motor y se volvió hacia mí: — Ya vuelvo. — dijo. Yo fruncí el ceño.
— ¿Cómo? ¿y la reunión?
— No hay tal reunión. — con eso se baja junto a Maddnees dejándome ahí con la conclusión de que al decirme algo relacionado con mi hija iba a ceder sí o sí. Después de unos segundos ya vuelve sin Maddy y vuelve a andar el coche con lentitud, si quiera a unos 20km/h, desesperandome jodido.
— ¿Tienes que ir así a propósito? — pregunto de brazos cruzados. — Me estresa y tengo que llegar a mi casa para acabar eso. — señalé las carpetas en mis manos.
— Si las lees, la mayoría de esas ya están revisadas. — señaló la mayoría de las carpetas con una línea de lápiz cada una menos unas diez. — Anoche me quedé revisando nuevamente a detalle porque no podía dormir e hice lo posible. Cuando ya me llegó el sueño subí, saqué una silla y me dormí en ella fuera la habitación de Maddy. No sé por qué me siento a la defensiva.
Agaché la cabeza con vergüenza jugando con una de las esquinas de las carpetas mientras muevo mi pie de un lado a otro.
— ¿Qué pasa contigo? desde que él vive en tu casa tu actitud no es igual a la del principio. Ya no me gritas, no me agredes, ni cosas por el estilo. Y no digo que me guste solo que era divertido hacerte cabrear. — suspira agregándole más velocidad al auto. — Y te quiero volver a preguntar, ¿pasa algo que yo no sé, Bill?
— Vamos a desayunar. — propuse cambiando de tema. — Yo te invito. — Tom hizo una mueca al llegar a casa. Estacionó el auto afuera y nos fuimos caminando hasta la sección más cercana donde habían lugares para comer.
Elegí la mesa del piso de arriba ya que estaba vacío y con más privacidad luego de pedir nuestra orden. Nos sentamos en las bancas para dos personas y coloqué las carpetas en mi bolsa para que no se manchen de comida.
— ¿Seguirás evadiendo mi pregunta o me vas a decir?
— Ay, Tom. — puse los ojos en blanco. — ¿Siempre eres tan exigente o qué?
— Solo quiero saber.
— Mhmm. — relamía mis labios mirando su rostro fijamente. En eso llega la mesera con el café junto con los huevos revueltos, pan y algunos aderezos que se veían deliciosos. Tom le agradece a la mujer con una sonrisa amable que más pareció coquetería ganándose un golpe de mi parte.
Aquel me miró mal antes de meter un pedazo de pan a su boca con huevo y la grasa se escurrió por la comisura de sus labios. Llevé mi servilleta a su boca para limpiar y me acaloré por tocar sus labios. Recordando como se mueven en mí boca, pezones.
Aclaro mi garganta antes de seguir con la charla: — No está pasando nada que yo no pueda manejar, Tom. — dije con seguridad. A lo cual expresa su disgusto con una risa seca y negación de la cabeza ante mi comentario.
¿Cómo voy a decirle que Alex me está golpeando por celos hacia él? sería estúpido y aparte me da pena.
— No insistas con eso, deja tu paranoia y disfrútame.
— Bueno, como quieras. — limpia su boca para luego relamer sus labios en un toque sensual. — Cambiando un poco más de tema, Bill, ahm… lo he pensado todo el rato sobre costear mis estudios.
— ¿Es un sí?
— O sea… primero quiero manden las cartas a las personas que si aprueban la beca este siguiente año, solo serán diez estudiantes de cien y si estoy entre ellos pues no gracias. Si no lo estoy yo… si quisiera…
— Oh, vamos. — rodeo los ojos. — Dale esa oportunidad a alguien más si tienes a quién te los pague.
— Si me niego… ¿vas a seguir insistiendo?
— Sí.
— No quiero ser un abusivo.
— No lo eres.
— De acuerdo. — suspira colocando ambos codos sobre la mesa y me mira dejando de lado su plato vacío. — Si lo acepto… ¿qué pasará entre los dos?
— Me volveré tu puto suggar daddy y dejarás de ser mi Dad, Tom.
Tom se sonrojó negando con la cabeza y agachando la misma con una sonrisita de picardía: — Entonces no, gracias. Me gusta tener el control.
— Y no lo vas a perder pero así serían las cosas.
— Es un no rotundo. — yo bufé. — Prefiero quitarle la beca a otro. Me encanta como te refieres a mí cuando quieres molestar.
— ¿Te gusta que te diga Dad, Tom? — muerdo mi labio inferior. Después juego con la perforación en mi lengua y Tom sonríe libidinoso.
— Me excita y me pone como perro cachondo, ¿te lo explico a ladridos?
Abaniqueo mi mano para darme aire.
— Tengo… un departamento cerca de aquella plaza que me llevaste el otro día. No sé si quieres explicármelo a ladridos allá. — digo, guiñándole un ojo. Tom se quedó sin aire antes de levantarse y obligarme a levantarme con él para irnos del restaurante.
No pensamos en usar el auto, solo un taxi que nos llevaría rumbo al desarrollo de nuestro nido de pasión.
&
La puerta del departamento fue abierta de golpe por Tom a manos torpes ya me me estaba cargando y mis piernas rodeaban su cintura. Nuestros labios en una lucha dominante por quien obtendría el control sobre la boca del otro y su manos se posaban bien en mis nalgas.
Al estar en el interior cierra la puerta con el pie y me apega la espalda contra la puerta para así poner el respectivo seguro. Ambos estamos más que calientes. Eso ya se sabía.
Vuelve a andar conmigo en brazos para subir por las escaleras que lleva a la habitación y nos tira en la cama.
Estiro los brazos y suelto su cintura del agarre de mis piernas y Tom se alza para ponerse de pie. Quita su enorme saco con la camisa de su cuerpo y la tira al suelo.
Yo tenía intenciones de quitarme solo de quitarme el jean a una altura prudente y que me lo hiciera con ropa para que no vea mi cuerpo marcado y adolorido.
— Ven aquí. — levantando la mano derecha mueve su dedo índice para que me acerque y lo hago gateando hasta quedar frente a él, que me mira con ansia. — Entrégame el cinturón. — me senté sobre mis piernas para obedecer y se lo entregaba. El mismo es colocado alrededor de mi cuello para luego enrollar un poco en su mano y tirar de él. — Te quiero romper la ropa. — musitó acercándose a mí rostro lo suficiente que podía con su aliento exquisito.
— Hazlo. — la cachondería hablaba por mí.
«Oh, mala idea.»
Tom gruñó buscando la mínima costura de mi buso para romperlo con todas sus fuerzas y fijaba su mirada en mi torso amoratado.
Ahí se acababa la excitación de ambos. Este suspira al verme recogerme en una bolita y tapar con una de las almohadas que habían ahí.
Vuelve a suspirar cada vez más fuerte como si quisiera controlarse para no explotar. Tomó asiento dándome la espalda y me lanzaba su camisa para que me la pusiera luego de quitar los trozos de tela restantes. Estaba avergonzado por haber mentido nuevamente pero ya estaba.
— Eso es nuevo. — murmuró de mala gana. Me puse su camisa para acercarme a él por la espalda. Abrazarle y besar su cuello.
— No te preocupes por eso. — murmuro de vuelta aún con besos pero Tom no estaba bien.
— Joder, quiero que me digas la verdad porque empiezo a creer que lo que Gianella me dijo es cierto, Bill. — voltea a verme y yo me siento a su lado de brazos cruzados, enojado. Tengo la mirada puesta sobre mis pies que se mueven de adelante hacia atrás porque no soy capaz de verlo a la cara. — Dime… — toma mi barbilla con su mano. Seguido planta un beso en mis labios y mi respiración se descontroló para mal.
Con celos.
— Esa perra sigue hablando de mí, ¿eh? ¿¡qué tiene que andar diciendo de mí!? ¿¡acaso no le fue suficiente la trompada que le dí!? — me levanté de la cama a la defensiva.
— No. — responde Tom con irritación, rabia y serio, posando su gran cuerpo y porte detrás de mí. — Gianella no habló de ti. Solo me hizo un comentario sobre su relación con Alex antes de ti y me hizo saber que ese tipo le golpeaba. Y si lo mismo está haciendo contigo házmelo saber para ir a darle unos buenos golpes, ¿oíste? yo no voy a dejar que te golpee.
— ¿Por qué le vas a creer a esa perra? si lo único que hace es embarrarse la boca de mierda hablando de mí para quedar bien con los demás.
— ¿Entonces me estás diciendo que me ha mentido?
— ¡Sí! — exclamo volteando a verlo. — Lo único que quiere es que deje a Alex para volver con él ¡y no le voy a dejar! Alex y yo estamos en la cumbre de nuestra relación y de ser posible nos casaremos. — mentí.
No le iba a dar la razón a esa zorra.
— Ah… — levanta Tom ambas cejas con una sonrisa fingida. — ¿Se van a casar? — más que una pregunta lo afirmaba.
— Sí. Ve y dile eso a esa perra.
— Seguro. — se burló tomando su chompa del suelo para ponérsela, mientras me da la espalda. — Ya me voy. — empieza a bajar las escaleras.
— ¡Si, vete de mi casa! — voy corriendo a hasta el balcón para verlo. — ¡Y olvida a Maddnees, hijo de puta! ¡No eres su papá! ¡solo su jodido niñero! ¡ubícate!
— Como quieras. — decía desinteresado y saliendo del departamento azotando la puerta. Yo me lanzo a la cama de golpe para dar patadas, golpes, tirar las almohadas y gritar con fuerza, cabreado.
Gianella, hija de puta.
&
Frustrado volví a mi casa. El Cadillac sigue estacionado en el mismo lugar del comienzo y era obvio que Tom no ha venido por aquí. Entre a la casa luego de poner la contraseña e iba a pasos lentos. Había dejado la camisa de Tom en mi departamento y la reemplacé por una más a mí talla.
Al entrar al interior de la casa Alex apagó la tele para venir hacia mí a pasos lentos. Yo no retrocedí, al contrario. Me tiré a su cuerpo para rodear su cuello y besarlo, tomándole de sorpresa.
— ¿A qué se debe ese arrebato?
— Disculpa por no preparar tu desayuno. No he podido estar tranquilo por eso.
Alex echó su cabeza hacia atrás dejándose llevar por mis besos: — Hace mucho que no me tratas así de lindo, te disculparé por eso. — así rodea mi cintura para pegar mi cuerpo al suyo.
Le obligo a dar pasos hacia atrás hasta llegar al comedor digno de un recuerdo que azotó mi mente y me excitó al instante.
— Tenemos que retomar lo nuestro. — murmuré deshaciendo los botones de su camisa mientras Alex me miraba aún sorprendido.
— ¿Por qué? — se burló. — ¿No pudiste con tu niñero y me buscas a mí como tu segunda opción? — ese tono de amenaza empezaba a emerger por lo tanto decidí tocar su entrepierna, para evitar una discusión y más golpes.
— Joder, nada que ver. No estoy interesado en el niñero, ¿sabes? si sentí poca atracción por su pinta pero ya, hasta ahí no más… — saqué de su jean su miembro para masturbar mientras Alex me da caricias en la mejilla. — Sabes bien lo que pienso…
— Oh. — gemía encantado por mis toques. — Quiero oírlo, me fascina que me hables.
— No me gusta mezclarme con los pobres. Me dan asco. — y la puerta principal era cerrada de golpe haciendo que Alex y yo regresaremos a ver por las puertas francesas de la cocina. Ahí estaba Tom, en el interior de la casa con su mirada clavada en mí.
Me quería cachetear porque eso de mezclarme con personas de diferente nivel social era mentira. Hace mucho que no pensaba así desde que me enredé con Tom en mi cama.
Continúa…
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