Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 33

Los besos se tornaron un poco más serios por lo cual decidimos ir a una habitación cercana para mayor privacidad. Tenía a Bill debajo de mi cuerpo recorriendo su piel suave y pálida, me deleitaba con solo tocar. Bajé de su espalda hasta su trasero firme, también por sus piernas. Besaba su cuello muy apasionado.

— Me vuelves loco en todos los sentidos, mi amor. — le dije en el oído mediante un susurro, su hermosa piel se erizó haciéndome reír con suavidad.

— Mi amor. — susurró. — Me encanta la idea de ser tu amor, Tom.

Volteamos hasta que él quedó sobre mí, apoyó sus manos en mi pecho para hacer un poco de fricción, poniendo mi pene más duro. Sentía que quería salir de mis boxers urgente pero la sensación que tenía me gustaba a si que me aguanté otro poco.

—… si, yo me encargo de hablar con él, hija. — la puerta de esa habitación se abrió de golpe, nos apresuramos a taparnos el cuerpo con las cobijas. De mi parte estaba muy nervioso. Mi papá al vernos arqueó ambas cejas. — Si, cariño. Te llamo luego y deja de llorar. — colgó su llamada para darnos toda su atención. — ¿Qué es esto Tom y Bill Kaulitz?

— Ay, que aburrimiento. — murmuró Bill  levantándose de la cama con descaro, estaba por irse dejándome con el problema ahí. — ¿No es obvio o estás ciego, papá?

Él me miró a mí.

— Estoy tan decepcionado de ti, resultaste ser igual o peor que él. — si me dolió lo que dijo. Respiré hondo y me levanté también.

— Seguramente tú no has tenido un buen sexo en tu vida y por eso ahora tienes envidia de que tus hijos lo disfrutan en todo momento, en cada rincón de esta casa y a la hora que sea. — recogió sus cosas, se quedó mirándolo por unos segundos desafiante, yo estaba vistiéndome mientras tanto.

— Su madre está muriendo en el hospital y ustedes revolcándose aquí, ¡ensuciando su casa con sus homosexualidades!

Bill reía a carcajadas con ganas mientras seguía su camino para no se donde.

«Al menos no lo golpeó.»

Una vez que estaba listo yo también iba a salir de la habitación, estaba estresado con su presencia. No podía verlo ni a la cara porque podría explotar y terminaría diciéndole cosas que luego me arrepentiría decirle.

— A mi más que a nadie le duele lo que ustedes dos están haciendo, no es justo lo que le hacen a Simone. No es justo que nos paguen así, Tom. — me detuve frente a él. — Bill ya no tiene remedio pero tú sí, aún estás a tiempo de dejar esa estúpida relación incestuosa que tienes con él y conseguir chicas lindas que puedan darte mucho más que sexo.

— Me niego. — aclaré. — Bill me da mucho más que eso. — seguí mi paso dirigiéndome para mi habitación.

— No sabía que crié un hijo bastante idiota.

—  A si me digas un millón de insultos o hagas lo que hagas no voy a dejar a Bill, fin. — sonreí cuando no dijo ni una palabra más, me metí a mi habitación para tirarme en la cama a mirar el techo.

«Ojalá pudiera ser así de descarado como Bill.»

Uhm.
Busqué mi móvil para llamarlo, quería saber qué es lo que pensaba al respecto de lo sucedido a si que marqué su número y esperé a que contestara.

— Hola, Tommy. Disculpa por salir así sin decirte nada pero es que no puedo aguantar a tu padre, me controlé mucho para no golpearlo.

— Está bien, bonito. ¿A dónde irás? — mordí mi labio inferior, a veces creo que soy muy empalagoso…

— A visitar a tu maldita madre, ¿a dónde más iría?

— No lo sé, creí que a esperarme en mi habitación aún desnudo.

— Oh. — lo oí reír. — Claro que culminaremos lo que empezamos, para ese entonces tu papá ya no nos molestará.

— Espero que no, Billy.

— Okay, Tom. Estamos hablando más tarde, cualquier noticia sobre Simone voy a mantenerte al tanto.

— Gracias, te amo.

— Yo también y ya voy a colgar porque si empiezas con ese tonto juego de hace un rato te parto la cara. — y colgó, reí por lo bajo levantándome de mi cama para salir de mi habitación.

Estaba un poco hambriento.

— Hola. — saludé Laura, la personas de servicio. — ¿Qué hay para comer?

— Buenas tardes, joven. Tenemos arroz con papas fritas, pollo al horno en salsa de champiñones y jugo de limón. — inmediatamente mi estómago comenzó a hacer guerra. La señora Laura lo notó y sonrió empezando a colocar un plato en lo que yo me sentaba.

— Gracias. — sonreí al ver el plato frente a mí, se veía delicioso.

— ¿Cómo está la señora? — preguntó ahora sentándose ella en frente mío.

— Sigue igual.

— Lo más probable es que pronto la desconectemos. — interrumpió mi padre llegando a la mesa y sentándose en el lugar de siempre.

No dije nada pero si me enojó su comentario, seguí comiendo fingiendo tranquilidad. Daba golpes fuertes cada que cuchareaba, por poco y rompía el plato. Hice un sonido de molestia cuando el timbre sonó.

— ¡Yo voy! — gritó Sofía desde el pasillo y corrió a abrir. No pasó tanto para que la voz chillona de Chantelle retumbara en mis oídos.

— ¡Tommy mi amor, ya volví!

Ay, no.
Otra vez.

Mientras tanto con Bill:

— ¿Puedes creer que estaba a punto de tener sexo con tu hijo y tu maldito esposo nos interrumpió? — bufé. — ¿Siempre son así de insolentes los padres?

Le daba quejas aun sabiendo que no podía oírme mientras le maquillaba muy bonita, había pasado por el centro comprando un par de paletas de maquillaje junto con otras cosas más para entretenerme.

— Realmente te compadezco, mujer. — pasaba la esponjita por su rostro con suavidad dándole los toques finales. — Mejor hazle caso a Gordon, el si me cae bien y jamás te sería infiel.

Saqué de la funda un labial en tono rosita para ponerlo en los labios y sonreí satisfecho con el resultado.

— Te ves horrible. — murmuré.

Guardé todo lo usado en la bolsa e hice a un lado, me arriesgué a acostarme junto a ella colocando mi cabeza en su pecho y cerrando los ojos sintiéndome bien.

— Oye, siempre quise esto contigo. Dormir a tu lado luego de que me cuentes un cuento estúpido y respondas las preguntas absurdas que te haga de aquel cuento. — acaricié su mano. — Me hubiera gustado que me leas Los tres cerditos y que digas que Tom es el más gordo. — me burlé. — Tu esposo el lobo y tu otro cerdito más.

Sin darme cuenta ya me salieron unas lagrimas que se llevaban mi maquillaje, cerré los ojos tratando de hacer que no salgan más.

Le estaba llorando ahora y quizás ella pague mis lagrimas tratándome mal de nuevo…

¿Qué importa ahora?

«Solo vive maldita sea, quiero ver a Angela tras las rejas rogando por su libertad y no sabes como lo voy a disfrutar, mami.»

— Mierda. — me levanté de la cama de un salto cuando algo me tocó el cabello, miré para todos lados y no hallé nada. — Simone si es tu espíritu dile que se te regrese al cuerpo, que aun no es su hora.

— ¿B- Bill? — balbuceó comenzando a abrir los ojos, parpadeó un par de veces mientras miraba el techo.

— Maldita. — fue lo único que pude decir, mi defensa es que me asustó mucho.

— Cariño… — me acerqué lentamente hacia ella para verla más de cerca, si estaba despertando y sonreí abiertamente. — Perdóname, po-por favor…

— No hables. — musité en un mar de lagrimas y la abracé poniendo otra vez mi cabeza en su pecho y mi mano tocando la suya. — Te va a hacer daño.

— Sé que no he sido la mejor madre contigo, Bill. — hizo una pausa. — Te pido por favor que me des una oportunidad para cambiar, mi bebé. Mirame como tu madre otra vez, por dios. Te lo suplico. — lloraba muchísimo y yo con ella. — No quiero irme de este mundo sin que me perdones por ser una basura de persona… ahora entiendo que mis hijos deben estar sobre todas las cosas.

No me iba a poner a discutir con ella puesto que yo también la necesito y anhelo su amor de madre.

— Te perdono, mamá. — me levanté para darle un beso en la mejilla. — Solo no jodas esta oportunidad, ¿sí? Ya me dañaste muchas veces y no habrá otra si no cumples… ahora yo… quiero confiar en mi madre.

— Gracias. — sollozó.

Débil levantó su mano para acariciar mi mejilla y sonreír mientras me miraba a los ojos.

— Espérame. — salí de la habitación sin darle tiempo a hablar, le avisé a la enfermera que la cuida que ella ya despertó y corrió a revisarla junto con un doctor.
Ahora me encargaría de informar a Tom mediante una llamada.

— ¿Bill?

— Ya despertó. — suspiré.

— ¿En serio? Carajo, ahora mismo voy para allá.

— Gracias y si puedes avísale a Gordon, por favor. No a Jörg, me cae mal y no merece saberlo.

— Está bien, ahí nos vemos.

Colgué la llamada y corrí hacia la habitación para ver lo que sucedía ahí. El doctor movía sus piernas, preguntándole que si le dolía y ella negaba. Me sentí muy feliz de verla despierta.

— Simone, vas a tener que asistir a terapias de todos modos, ¿sí? También los oficiales te esperaban para que des una versión que confirme los hechos que dijo tu esposo ya que fue al único que encontraron en la casa.

Lo suponía, la perra esa huyó del lugar.

— ¿Hay alguna forma de que pueda llevármela a casa bajo el cuidado de una enfermera?

— Puede que sí, que pase esta noche bajo el cuidado de Lena y yo le estaré avisando. De todas formas ella puede asistir a las terapias con su ayuda.

— Genial.

— Bueno, eso es todo. Ahora es mejor que la dejemos descansar. — asentí, me acerqué a despedirme y luego salí junto con el doctor.

— ¿Cuando puede venir la policía para que hable con ella, tengo cámaras en la casa para darles más pruebas y detener al culpable?

— Mañana mismo a primera hora estarían aquí, yo me encaro de llamarlos, usted no se preocupe.

No dije más y fui a los asientos para sentarme a esperar a Tom. También tendría que hablar con Laila para que me de y presentar los videos. Sonreí con cierto toque de malicia, hasta el momento todo iba fríamente calculado.

— ¿Qué pasó?. — me levanté con una sonrisa.

— Ya despertó.

Me abrazó con fuerza, podría decir que hasta casi me rompe los huesos y empezaba a quedarme sin aire. Él lo notó  a si que se separó de mi mirándome con una sonrisa que dejaba ver su perfecta dentadura.

— ¿Podemos verla? — pidió Gordon sin ocultar sus emociones.

— Uhm, no. Dijo que debe descansar…

— Entiendo.

— ¿Qué sucede, Tom? — me empezaron a palpitar las venas al oír su voz, verla parada ahí con tanta prepotencia me ponía histérico. — ¿Noticias malas de mi suegra?

«¿Su suegra?»

Miré a Tom pidiendo explicaciones, apreté los puños rabioso. Si no me da una buena explicación esa perfecta dentadura tendrá un par de aberturas en este instante.

— Lo siento. — se disculpó en voz baja. — Tuve que traerla porque me tenía cansado con su insistencia y ya le dije mil veces que no soy nada para ella. Si no entiende no es mi problema.

— Ajá.

— Te juro que yo te amo a ti, Billy. En serio.

— Luego hablamos, Tom. — me alejé un poco de él y me senté en las sillas. Esa Chantillí tiene una cara dura al venir a presentarse aquí diciendo «mi suegra».

— ¿Todo bien? — preguntó Gordon sentándose a mi lado. Negué con la cabeza mirando a Tom que hablaba con ella. — ¿Celos?

— ¿Cómo puedo estar celoso de esa perra? No me llega ni a los talones, Gordon. — el se burló de mí.

— Lo estás. — dijo. — Deberías ir y hacerle entender a esa chica que Tom ya tiene dueño, digo… para que las cosas queden claras porque si no le dice él, ella va a seguir con esas actitudes…

«Tiene toda la razón.»

— Si puedes le das un beso para que quede más creíble. — sonreí levantándome de mi asiento y yendo decidido a hacer lo que Gordon me hizo pensar.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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