Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 31

Miraba gustoso que el video se estaba subiendo con éxito a mi página de only, inmediatamente mis suscriptores comenzaron a ver, comentar y pagar por ello. El título que le dimos fue «Cum with my…?» en inglés para que no sea tan directo y no haya problema.

Duraba veinte minutos pero estoy seguro que fue uno de mis mejores videos caseros.

Mientras Tom se daba una ducha decidí ver el video por curiosidad.

En el video se ve como yo me acerco y me inclino entre sus piernas, lo miro a los ojos para luego sonreir. Tom se pone un poco nervioso, me amarré el cabello con una goma formando una cola y luego me agaché para sacar de abajo de la cama mis zapatos. Tom sonrie al verme levantar y caminar, se para, me empuja y hace que me golpee el pecho en la pared fría de la habitación.

— Eso debió doler. — murmuré.

Comienza a manosearme el cuerpo, recorriendo mis piernas, cintura, brazos, hombros hasta llegar a mi cuello y susurra en mi oído:

— ¿Estás jugando conmigo?

— No. — gimotee. — Yo solo… ¡ah! — me soltó una nalgueada de relleno, con toda su mano abierta.

— ¡Shh!

Sonreí mirando su buena actuación.

— Sabes bien que mirarte semidesnudo me provoca mucho y es algo que no puedo controlar. — apretó sus caderas contra mi trasero y yo lo sentí clarísimo que eso terminó por excitarme a mí.

No respondí, solo pude restregar mis nalgas en su miembro y provocarlo mucho más. El solo encargó de desnudarse y luego bajó mi boxer hasta dejarlo en mis rodillas, lentamente se arrodilló haciendo que mi trasero quede a la altura de su rostro y luego dió lamidas en mi entrada.

Se nota clarísimo como yo lo estaba disfrutando y como me retorcía solo con tener su lengua.

— Uh. — suspiré.

Tom me abría las nalgas de una forma tan sucia que con solo verlo me prendí otra vez.

Se puso de pie y por la colita que me hice en el cabello me jaló hasta la cama para ponerme en cuatro, la punta de su pene entraba entre mis nalgas hasta meterlo todo, agarró la camara con cuidado de no enfocar su rostro y la enfocó mientras me la metía.

Ver mi trasero siendo abierto por el desde ese angulo estaba matandome por dentro.

Yo gemía de puro gusto mientras me usaba a su antojo. Me puso en algunas posiciones que me hizo terminar bien a gusto y el junto conmigo.

— Mierda. — murmuré apagando el teléfono y recostandome en la cama de una manera más cómoda. Vi a Tom salir del baño con su móvil en la mano y su cuerpo envuelto en el albornoz. — ¿Todo bien?

— No. — respondió seco, empezó a recoger su ropa y a alistarse.

Creo que iba a irse.

Rápido me levanté para impedirlo abrazandolo por la espalda, sentí su cuerpo un poco tenso. Deshice el lazo de la tela que cubria su desnudez y se la quité.

— Ahora no, Bill. — me hizo a un lado, obviamente me molesté por su actitud..

— ¿Qué te pasa, eh? — me crucé de brazos y me senté en la cama de golpe. — ¿Te hizo mal la ducha o que carajo?

Me ignoró completamente, bufé y lo hice yo también empezando a vestirme más rápido que él. Tomé todas mis pertenencias y salí de la habitación, caminé hasta la recepción.

— Hola, ¿qué tal? ¿me podrías pedir un taxi?

— Oh, ahorita no se encuentran disponibles en estas horas pero ya para mañana a primera hora le pido uno, ¿le parece?

— Okay, gracias. — me senté en un sofá, me quedaría ahí a esperar hasta mañana.

En serio a veces no llego a entender el caracter de Tom, me dice que le gustaría tener comunicación conmigo y luego se pone así de raro.

¿Y si es por el video?

Joder, yo le propuse en buena forma u el aceptó ¿por qué se pone así ahora que todo va bien entre los dos?

No pude evitar sentirme triste y soltar un par de lagrimas de impotencia.

— Hola, aquí estan las llaves de nuestra habitación.

— Muchas gracias. — me hice bolita donde estaba, subiendo los pies en el sofá y hundiendo mi rostro en el hueco que formaban mis rodillas. Tom estaba ahí aun hablando con la recepcionista en murmullos.

Unos segundos después sentí un peso a mi lado, supuse que se sentó en el sofá junto a mi pero aun así no le di la cara.

Estoy resentido.

— Bill. — tocó mi brazo, lo aparté bruscamente. — Tenemos que irnos, papá me llamó mientras me duchaba para decirme que mamá está en el hospital porque… ella intentó suicidarse.

A estas alturas de la vida ya no sabía que pensar, sentir o decir.

Miré a Tom y luego me puse de pie, incitando a que vayamos al hospital para saber como está su madre. Siguió a mi detrás en silencio hasta llegar al auto.
En todo el camino fuimos en un silencio incómodo.

¿Por qué Simone trataría de suicidarse?
¿con qué intención lo haría?

Suspiré estresado mirando la oscuridad por la ventana, nuevamente sigue causando problemas entre los dos con su inmadurez.

— ¿Qué fue lo que exactamente pasó? — pregunté con voz baja. Tom regresó a verme por unos segundos y luego a la carretera acelerando un poco más.

— Dijo que estaban discutiendo mientras bajaban las escaleras y también que mamá pisó en falso y se cayó por ellas. ¿Sabes? sentí algo de preocupación junto con miedo en su voz cuando me lo dijo.

Que raro.

No le dije nada más y seguí en silencio, recordé que la casa tiene cámaras las cuales instalamos en el móvil de Laila.

No me molestaría meter a Jörg a la cárcel si es que fue él quien provocó el empujón a Simone por las escaleras.

&

Ya llegamos al hospital, las personas de servicio y el padre de Tom se encontraban ahí sentados con preocupación. Mi novio estaba junto a mi en silencio mientras lo abrazaba, estaba haciendo un gran esfuerzo dejando de lado mi enojo para apoyarlo en estos momentos.

Me costaba mucho pero es de mi que más necesitaba ahora.

Según Jörg, todavía no daban noticias del estado de salud de la mujer y me empezaba a desesperar un poco porque comenzaba a darme una sensación de que era malo lo que iba a pasar.

No quiero pensarlo mucho pero después de todo es mi madre…

Joder.

— Familiares de la señora Kaulitz.

Inmediatamente nos levantamos hasta acercarnos al doctor y escuchar la mierda que iba a decir.

— Su estado es muy crítico, tiene algunos huesos rotos y también estuvo a punto de romperse el cuello. Probablemente la señora no pase de esta noche.

— ¿Puedo pasar a verla? — murmuré. Todos me miraron con asombro, el doctor asentía con lentitud.

— Me parece bien que quieras verla. — apoyó Tom.

— Me opongo, ¿qué tal si termina por matarla?

No dije nada y seguí al doctor hasta un lugar donde me hizo poner un uniforme para mayor seguridad, caminamos un poco más hasta un cuarto de terapia intensiva.

— Solo diez minutos. — y se fue.

Ahí estaba ella, me horroricé a montones al verla con el rostro moreteado y con cosas conectadas a su cuerpo. Lagrimas brotaban de mis ojos sin querer haciéndome sentir un idiota total.

Tomé su mano derecha, la coloqué en medio de las mías y suspiré.

— ¿Cómo que te estas muriendo, maldita? Aun me falta pelear contigo, decirte tus verdades y que veas como Tom si es feliz conmigo. — sollocé. Esta vez no me aguantaría nada. — Nunca te lo había dicho porque el odio que sentía me cegaba pero… — besé su mano con delicadeza. — Te quiero mucho a si tu no me quieras a mi, mami.

Con el dorso de mi mano limpié las lagrimas y me acerqué un poco más a ella.

— Solo no nos dejes solos, por favor. Me gusta enojarme con las mierdas que dices. — otra vez besé su mano.

¿Por qué duele tanto?

Ay…

— Te juro que quien haya sido el responsable de tu accidente la va a pagar carísimo.

— Se acabó el tiempo. — entró diciendo una enfermera, me sobresaltó un poco. Dejé la mano de Simone y salí directamente al baño, no quería que nadie me vea con los ojos llorosos y menos Jörg.

Cuando me aseguré de estar presentable fui a la cafetería, compré una aromática y me senté en una mesita alejada de los demás. Saqué mi móvil para comunicarme con Laila, le mandé la ubicación para que venga lo más pronto posible.

Mientras tomaba mi café veía a un punto fijo por un largo rato, las ganas de querer llorar volvieron otra vez y ahí me di cuenta que sigo siendo débil y que aún necesito del amor de mi mamá.

— Casi no encuentro la cafetería, eh. — sonreí a Laila al verla sentarse frente a mí. — ¿Qué pasó?

La miré a los ojos y me solté a llorar, ella inmediatamente me abrazó con fuerza permitiéndome desahogarme en su pecho.

— Ya, mi vida. — acariciaba mi cabello y besó con dulzura. — Todo va a estar bien.

— No. — dije. — La vieja bruja de mi mamá está a punto de morir y sin enterarse de que la quiero mucho… — aspiré los mocos y me separé de ella. — A si no me quiera o nos hayamos discutido horrible, yo… en serio la quiero, Laila.

— Entiendo, después de todo es tu mamá. — asentí ahora dejándome limpiar las lagrimas de mi amiga, me sentí un niño. — Pero a todo esto, ¿qué fue lo que pasó?

— Primero quiero ver las cámaras de seguridad de la casa.

Mi amiga sacó su móvil, tecleó un par de cosas hasta ingresar a la aplicación que daba con las cámaras. Me entregó su móvil y busqué la hora que mas o menos debió ser la discusión.

Ahí se podía ver a ellos dos peleando por un largo rato y luego a Angela, fruncí el ceño. Acerqué un poco más para poder ver de cerca y al final a Simone siendo lanzada por las escaleras.

— Angela trató de matar a tu mamá, Bill.

— Maldita perra. — susurré.

— ¿Por qué lo haría?

— ¿Tienes audifonos? — ella asintió y me los dió. Conecté a su móvil y repetí la grabación.

— …voy a divorciarme de ti, Jörg y haré mi vida lejos con alguien que si me quiera junto con mis hijos.

— Te recuerdo que convivimos mucho tiempo y que si quiero hago que vendas esta casa para que me des la mitad y más, Simone.

— ¡No! ¡Nada porque la casa se la dejaré a mis hijos! — Simone sale corriendo para las escaleras y él la detiene tomándola por el brazo, lo que le susurra no pude oírlo pero minutos después a Angela salir hasta acercarse a ellos.

— ¿Cómo puedes pedir la mitad, papá? Pudiendo deshacerte de ella y tener toda la casa para ti solo, si la vendemos nos darían una maldita fortuna. — y Jörg lo estaba cosiderando. — Deshagámonos de ella, de una vez.

— ¡Atrévete! ¡No sabes como te va a ir!

— ¿Ah, sí?

— Sí. — retó Simone. Angela rió con malicia y la tiró.

— Carajo, Bill y todo por una casa. — sentí la molestia en sus palabras y ¿cómo no?

— Jörg dice que se cayó por las escaleras gracias a una discusión que estaban teniendo y terminó así. — devolví su móvil y me levanté dispuesto a encararlo. Ignoré los gritos de Laila aconsejándome que no haga un escandalo y que no lo ponga en alerta para que no le diga nada a su hija porque puede escapar.

Al llegar al lugar donde estaban lo vi sentado con los ojos rojos, que hipócrita se ve.

Levanté mi puño y lo estrellé en su cara sin remordimientos, Tom se levantó para ponerse en medio de los dos. Me miró pidiéndome una explicación por lo que acabé de hacer y no se la di.

— ¿¡Qué te pasa, Bill!? ¿por qué armas una pelea aquí? — me gritó rabioso.

Me puse peor.

— ¡Irrespetuoso! ¡Respeta porque a si no te guste soy tu padre!

— Es una maldita pena. — murmuré.

— Mejor vete, Bill. En la casa hablaremos. — miró a Laila a mi lado y le hizo una seña. Mi amiga asintió, me jaló del brazo y cedí a irme.

— En vez de golpear a tu padre debiste estar callado y apoyando a tu novio, deja de ser impulsivo.

— No, estoy cansado de toda esta basura.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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