Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 18

Nos miramos en silencio, quizás el aun buscando el parecido de BeKa y Bill y yo analizando como salir de esta embarazosa situación.

— No. — aseguró Tom bebiendo un poco de su bebida. — Es mi pequeño hermano. — susurró y comenzó a reirse a carcajadas, ahí supe que también estaba pasado de copas.

— Oye, Tom. ¿qué haces aquí si supone que dijiste que ibas a igualarte la materia en casa de un tal Georg?

— Si fuimos a mi casa. — comentó el castaño. — Yo soy Georg, te aseguro que hicimos todo antes de venir aquí.

Bueno, al menos no me mintió.

— Uhm, ya…

— Oigan, ustedes ¿por qué se besan así bien normal en frente de todos? ¿acaso ellos no saben que..?

— ¡Shhh! — calló Tom poniendo su dedo índice en la boca de Georg. — Es un secreto, tonto. A ojos de todos somos novios y punto.

— ¿Qué pasó con Chantelle?

— Ya no es su novia. — murmuré con fastidio.

— Ah, bueno. — sonrió tomándose un shot. — No me molesta que se besen frente a mí, apoyo la Billsexualidad de Tom.

Ya no me caía tan mal.

Al final me quedé con ellos tomando y riendo. Bailamos un par de canciones «las cuales hice realidad el objetivo de mi traje» azoté a Laila y a Ana con la biblia de mentiras que tenía.

En cada baile sentía la atenta mirada de mi ex y la de mi gemelo, pero me enfoqué más en la de Tom porque la idea de seducirlo me encantaba.

Desde el lugar que estaba divisé como una tipa se acercaba descaradamente a él y se sentaba en sus piernas, traía el traje de una hadita prostituta.
Me desesperé porque no podía reaccionar.

A si que creí que la mejor idea era yo también hacer lo mismo y que mejor idea que hacerlo con Lucas.

Con señas lo llamaba para que venga hasta mí y como un perro obedeció a mi llamado.

— Me encanta cuando bailas así de seductor, Bill. ¿Qué tal si nos vamos a lo oscurito? — estaba a punto de aceptar pero Tom no me dejó porque me jaló, no sé en qué momento caminó hasta donde estaba, sólo se que ya salíamos del gran salón.

Abandonando la fiesta.

— Dios, me descuido un rato y ese tipo ya está molestándote.

— No estaba molestándome, yo lo llamé porque tu dejaste que esa tipa se sentara en tus piernas.

— ¿Quién?

— ¿Todavía lo preguntas? — me crucé de brazos.

— Pues sí.

— La chica con el traje de una hadita prostituta, Tom. ¿Quién era?

— Ah. — sonrió. — Descuida, es una amiga que conocimos ahí. Se llama Hannah y es una chica agradable… mhmm, intercambiamos números junto con Georg y bueno.

— ¡No tenías que hacerlo! — le grité cansado de aguantarme los celos. — ¡No tienes la necesidad de agregar a nadie si me tienes a mí!

— Pero, Bill, solo es una amiga…

— ¡Igual! — le di un empujón que lo hizo retroceder unos cuantos pasos.

— ¿Estás celoso?

— ¡Sí! ¿¡y qué pasa!?

— Recuerdo que dijiste que nada de celos, eh. ¡Estás rompiendo tu palabra! — solo con escuchar eso me calmé y caminé en dirección opuesta, le quería hacer un drama. — ¿A donde vas?

— Por ahí.

— Ven, no te vayas.

— No quiero, ¡me gritaste!

— Si no vienes en cinco segundos voy a violarte aquí mismo, a la vista de todo el mundo. — sonreí y caminé un poco más. — Cinco.

Otro paso más.

— Cuatro.

Otro más.

— Tres.

Me detuve en una calle sin salida y oscura, un poco temerosa para ser sinceros.

— ¡Dos! — oí. — ¡Uno! — silencio… — ¡Voy por ti, Bill Kaulitz!

Me alisté cuando escuché sus pasos acercarse, esto de tener sexo al aire libre me emocionaba muchísimo.

— Que desobediente eres. — se posó a mi detrás y de una sus manos se posaron en mi miembro semiduro. — Pero si te lo hago siento que te estoy premiando.

— Mierda.

— Ya, vámonos a casa.

.

By TOM

-Varios días después-

Las cosas en mi casa iban bien, papá extrañamente me llamó para que volviera a casa y acepté con la condición de que dejaran de molestarme con mi ex.

También me extrañó que Bill compartiera más tiempo con mi madre, iban los dos a misa, salían a hacer actividades de la iglesia y casi no tenía tiempo para mí.

Según él por cosas de su trabajo…

Tampoco iba a culparlo porque las cosas de la universidad me mantenían un tanto estresado, el motivo era porque ya tenía que presentar mi proyecto definitivo para terminar con esto de una vez.

Ahora mismo estaba en mi tiempo libre. Bill estaba tan ocupado que ni siquiera hemos podido tener un faje, me sentía un poco lleno y no quería obligarlo.

Navegaba en onlyfans, gracias a mi buen servicio tenía una insignia de fan destacado en el perfil de BeKa.

Mhmm y hablando de él, necesitaba que Georg me aclarara la pequeña duda que me acaba de surgir. O sea, no soy la única persona que confundió a Bill con BeKa.

Desbloquee mi móvil y lo llamé, repicaba varias veces y me puse un poquito ansioso. Si no me contestaba estaba dispuesto a ir hasta su casa.

— Tom, que bueno que llamas. ¿Cómo estás?

— Con una duda, Geo.

— Cuéntame.

— La noche de la fiesta tú… confundiste a mi gemelo con BeKa, ¿puedo saber por qué? — oí como Georg suspiraba.

— Llámame por la compu. — finalizó la llamada, me puse un poco nervioso por lo que pueda decirme. No le perdonaría nunca a Bill que jugara conmigo de esa forma.

En la esquina de la pantalla apareció la notificación de su llamada, la acepté con temor.

— Sí, estoy seguro que es él. — se me bajó la presión al oír eso, vi como compartía su pantalla y entraba a su perfil.

— Uhm, no creo. — dije. — Yo tuve relaciones con él hace unos días.

— ¿Le viste la cara?

— No, todo fue a oscuras. Ni siquiera le vi la cara…

— Creo que BeKa son las iniciales de su nombre y su apellido, ¿entiendes? Bill Kaulitz es igual a BeKa.

— Pero eso no quiere decir que sea él.

— Mira este video.

— ¿Tom? — me apresuré en colgar la llamada y entrar a una página aleatoria de investigaciones para fingir que estaba haciendo una tarea. La puerta se abrió dejando ver a mi gemelo muy sonriente. — Ya llegué.

— ¿Cómo te fue?

— Bien. — cerró la puerta con seguro y caminó hasta mi, se sentó en mis piernas y me dió un beso en los labios. — ¿Te acuerdas de esa señora Lucha?

— Sí… — también me acuerdo a la perfección cuando dijo que harías una bonita pareja con su sobrina, Bill. — ¿Por qué?

— Ya no se viste tan gracioso. — alcé las cejas sin mucho interés. — Ahora se viste muy bien, con maquillaje y todo. Ya no parece monja.

— La verdad no me importa mucho.

— Debería importarte. — susurró. Me negué totalmente y eché mi cabeza hacia atrás.

— No suelo meterme mucho en la vida de las personas.

Quedamos en absoluto silencio mientras nos mirábamos a los ojos. Tenía unas ganas tremendas de tomarlo ahora mismo pero creo que si sabía lo que es el respeto a la casa de mis padres.

— ¿Todo bien?

— No.

— ¿Qué pasa?

— Quiero tener ya sabes qué. — Bill me sonreía con picardía, una mirada lasciva que me tentaba. Se acerca con lentitud y solo me pone calenturiento.

— ¿Y qué es lo que te impide hacerlo?

— Nuestros padres están aquí.

— Sólo no hagas ruido. — murmuró y después me besó ansioso, con efecto retardado le correspondí de la misma forma.

Con fuerza le obligué a ponerse de pie y le empujé contra el escritorio. Su trasero quedó a mi completa disposición e iba a aprovecharlo.

— Permanece quieto y en silencio ahí.

— Sí…

Acomodé bien la silla para sentarme, mis manos fueron al botón de su pantalón. Se lo quité y bajé junto con sus boxers, de por si yo ya tenía una erección que rogaba por salir.

El trasero de Bill me emocionaba mucho, lo apretaba con mis manos, besaba o mordisqueaba arrancándole sollozos. Exploraba a mi gusto antes de lubricar su entrada con mi boca.

— Tom. — susurró de manera seductora. — ¡Mhmm!

— Silencio. — ordené dándole un golpe en la nalga, él calló al instante y sonreí conforme. — Lindo.

En el momento que sentí que ya estaba listo me puse de pie, le besé en el cuello al mismo tiempo que desabrochaba mis jeans junto con los boxers para liberar mi erección.

Busqué su entrada y al sentirle, introduje todo en su interior. Ambos suspiramos excitados.

Hice que recostara su pecho sobre el escritorio, levanté la camisa para acariciarle en la espalda. Divisé como su piel se erizaba y así empecé a mover mis caderas. Lo hacía lento pero profundo, un poco desesperante.

— Muévete un poco más, quiero más.

Me negué y seguí igual. Le acariciaba desde la cintura hasta los hombros, aparté su cabello de la nuca y divisé un tatuaje el cual besé.

— Por favor. — suplicó. — Tom…

Tapé su boca e hice lo que quería, mi pene salía y entraba de su interior como un loco. El sonido de nuestra piel chocando se hizo más intenso, más excitante, más placentero…

Es que con él… todo se sentía bien, sea bueno o malo.

A Bill le estaba costando aguantarse los gemidos a si que usé mi mano para callarle, ya estaba a punto de acabar y creo que él también lo haría.

— ¡Mhmm! — fue una gran señal para correrme, me recosté en su espalda para descansar un poco. — Tom.

— ¿Si? — salí de su interior y caminé un poco hasta la cama, me recosté exhausto. Sin ni siquiera acomodarme la ropa.
Observé de soslayo como se quitaba la camisa con cuidado de no lastimarse la herida y luego el resto de la ropa.

Se sentó sobre mi para frotar sus nalgas en mi pene de nuevo duro, cerré los ojos dejándome llevar.

— Hijo.

— Mierda. — lancé a Bill al otro lado de la cama asustado, yo me levanté y mientras me acomodaba la ropa pateaba la suya debajo de la cama para que no quede evidencia.

Abrí la ventana para que se vaya el olor a sexo, me miré en el espejo arreglándome un poco. Los golpes en la puerta volvieron a asustarme y al fin la abrí.

— Mamá.

— ¿Está todo en orden? — entró a mi habitación para curiosear.

— Sí.

— Escuché unos golpes, Tom. No quiero que estés dañando la pared, no sabes lo mucho que cuesta volver a arreglarla. — solté el aire con despreocupación.

— Sólo quiero ubicar un par de tablas en la pared para poner mis zapatos, ya no alcanzan en el closet. Es todo…

— Voy a comprarte esos que son como un perchero, ¿sí? Para que los ubiques bien.

— Sí, gracias. — su rostro me miraba con seriedad y otra vez me puse asustado, sudoroso y nervioso.

— ¿Has visto a Bill?

— No lo he visto.

— Se me hizo que entró a tu habitación, Tom.

— Ni siquiera supe que ya habían llegado de sus cosas de la iglesia, Bill pasa más tiempo contigo que conmigo.

— Oww, Tommy. No te sientas celoso, sólo comparto tiempo con tu hermano: de madre a hijo.

— Ajá.

— Ya me voy, ¿de acuerdo? Pórtate bien. — asentí y le abrí un espacio para que se fuera, cerré la puerta con seguro y le indiqué a Bill que ya podía salir.

— Tienes que irte.

— ¿Cómo voy a irme? — le ayudé a sacar su ropa para que se la ponga. No quería seguir mirando su desnudez porque se lo haría sin control.

«Quizás toda la noche.»

— Por la ventana.

— ¿¡Qué!?

— ¡Shhh! — siseé con el dedo índice. Al menos ya estaba vestido. — ¡Es la única opción que hay!

— ¡Es una pésima idea, Tom!

— De una vez, Bill. — abrí un poco más la ventana. — Hazlo y vuelve a casa como si nada hubiera pasado.

— Imbécil. — reí por lo bajo, junté su cuerpo con el mío, planté un beso suave en sus labios mientras caminábamos hacia la ventana.

— Me vas a disculpar, pero…

— ¿Qué mierda? — y lo empujé. — ¡TOM!

— ¡Perdón! — hasta a mi me dolió el sonido de su caida en el cesped, hice una mueca de dolor. — ¿¡Estás bien!?

— ¡No, estúpido! ¡Creo que me fracturé el brazo!

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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