
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 17
El desayuno se arruinó por completo desde ya. La única que se fue de la casa fue Simone, al menos ella si tuvo un poco de sangre en la cara. En cambio Chantelle se quedó, no sé con que puta excusa pero Tom la dejó.
Me pidieron hablar «a solas» en la cocina, sin interrupciones; pero no podía con la curiosidad que sentía.
Estaba parado detrás de la pared escuchando todo con atención.
— ¿Tan pronto estás conociendo a una persona? — mhmm, por la voz que tenía supe que estaba queriendo llorar. — ¿Qué hay de mí? ¿De lo nuestro, ah?
— Eres una mujer muy bella, puedes encontrar a alguien de tu nivel y creo que hasta mejor que yo.
— Esto es culpa de tu hermano, ¿verdad? Desde que volvió tú andas raro conmigo y… me duele.
— No es culpa de él. Bill no tiene nada que ver en esto, es más… él me apoyó cuando más lo necesité y tú me diste la espalda, sólo me demostraste la clase de persona tan…
«Tan perra que eres» — terminé yo en mi mente con un poco de gracia.
—… interesada. — rodee los ojos, no sé por qué esperaba una mala palabra por parte de Tom hacia esa tipa. — Del sueldo que recibía la mitad les daba a mi padres y con la otra te compraba lujos caros, nunca hice nada para mi.
¿Es en serio lo que estaba escuchando?
— Es que mis padres siempre me trataron como una princesa y es lo menos que podías hacer.
No saben como me muero de ganas de mandarla a comer su propia mierda, puta caprichosa.
— Ponte a pensar que si nos casamos no vas a tener que trabajar porque mis padres me van a dar una fuerte suma de dinero para vivir tranquilos por largo rato. También puedes convencer a Bill de que nos de esta casa como regalo de bodas y todos felices.
Mi gemelo rió con ironía.
— Mi respuesta sigue siendo: no.
Corrí con nervios hasta las gradas, gracias al sonido de mi móvil no pude seguir escuchando la aburrida conversación de esos dos.
Me apresuré en contestar la llamada e hice como si recién estuviera bajando las gradas, muy ajeno al tema.
— ¡Perra tienes que ponerte sexy para la maldita fiesta de Halloween que voy a organizar!
— ¿Para eso me llamas?
— Sí, es que van a venir todos esos actores importantes de only e invitados extra para animar la fiesta.
— Mierda, interrumpiste algo importante. — sobé mi frente con la palma de mi mano un poco impotente. — Si voy a ir, ¿cuando es?
— Hoy.
— ¿¡Hoy!? — exclamé llamando la atención de Tom y su perra. — ¿Quién hace una puta fiesta un martes, Laila?
— Las personas desocupadas como nosotros, Bill. ¡El proyecto equis ya llegó a Alemania!
— Bueno, ¿algo más?
— Es a las diez, su publicidad está muy sonada y Lucas estará aquí… ya se hizo anotar con una de mis administradoras y como el dinero es dinero, ¡se lo acepté! Te veo aquí, perra. — y colgó.
Iba a tener un maldito problema, ¿cómo le propongo nuevamente a Tom ser mi novio si estabamos en Alemania? A vista de todas esas personas no podíamos comportarnos como una pareja porque nos conocían.
La única opción que tengo es no decirle nada y fingir que voy a dormir a la casa de su mamá.
Creo que eso es mejor…
Tenía la cabeza llena de pensamientos, me senté en el sofá con las piernas cruzadas y mordiendome las uñas, mirando a un punto fijo.
No quería hacer nada que pueda decepcionarlo pero es que es una maldita fiesta y a mi me encantan las fiestas.
— Bill. — con morosidad levanté la cabeza, mis ojos se posaron en los suyos. — Ya se fue.
— Al fin. — mascullé.
— Hablaba de ti cuando mencioné que estaba conociendo a otra persona.
— Ajá.
— Es que como te pusiste como medio molesto, prefiero aclararte antes de que haya cualquier mal entendido. — asentí otra vez de forma pausada. — ¿Todo bien?
— Voy a salir, Tom.
— Sí, yo también. Tengo que ir a la universidad, quizás llegue tarde porque como el viernes no fui… voy a ir con Georg a igualarme lo que me falta.
— ¡Ya está! — manifesté con felicidad, hice una tormenta en un vaso de agua. No me hubiera preocupado mucho por eso. Sin esperar más me puse de pie, le di un beso rápido en los labios y apreté sus mejillas. — Suerte en la uni, cariño. Yo me voy a alistar para salir.
Huí antes de que me hiciera preguntas porque no estaba dispuesto a contestarlas. No suelo dar tantas explicaciones a nadie.
Me di una ducha rápida, me puse lo mismo de ayer y tomé un taxi para encontrarme con Laila.
— Que bueno que llegas, Bill. Necesito tus gustos para adornar el gran salón que me prestaron. — me tiré al sillón y suspiré mirando la pantalla de su móvil.
— Todos me gustan.
— Debe gustarte uno en especial. — callé sin saber que más decir. — ¿Qué te parece este?
— La verdad me da igual.
— Ay, — bloqueó la pantalla de su móvil y me miró con cara de pocos amigos. — ¿Por qué estás de ese humor? No quiero que me contagies con eso, me prometí a mi misma que nadie me arruinaría el día y tú no vas a ser la excepción.
— Es Simone, desde que llegó esta mañana… me puse de mal humor.
— A ver, ¿qué tal si salimos y me cuentas? — asentí. Laila tomó su bolsa, las llaves del auto y salimos en el.
Crucé los brazos y me recosté en el asiento, mirando por la ventana. Estaba un poco ido y pensaba en Tom.
Aún no iba a la fiesta y ya me sentía con la culpa de que le estaba mintiendo.
¿Qué pasaba conmigo?
— Oye, Bill. — el auto se detuvo en frente de un centro comercial de ropa. — ¿Ese señor de ahí no es tu papá? — miré en la misma dirección en donde ella veía.
— Sí. — fruncí el ceño. Me acomodé en el asiento para poder observar mejor lo que estaba haciendo.
— No está solo.
El muy desgraciado estaba con una mujer mas joven que él, agarrados de la mano y haciendo compras.
— Con razón no tienen dinero. — murmuré. — Saca tu teléfono, Laila. Toma todas las fotos que puedas.
Mi amiga muy obediente hizo lo que le pedí, se bajó del auto con unas gafas oscuras para que no la reconozcan y la vi tomar fotos.
Parecía una espía, pero indiscreta porque no disimulaba.
Ojalá y que no la descubran porque si no se acaba el teatrito que estaba por montar.
— ¡Lo tengo, Bill! — le arrebaté el móvil en cuanto se subió al coche, lo puso a andar lejos de aquella horrorosa escena. — Dios, sólo de atrás parece una mujer de tu edad pero si le miras la cara, ¡es una señora de buenas curvas! Mejor que tu mamá.
— increíble.
Deslizaba las imagenes y les hacía zoom, su rostro se me hizo un poco conocido. Se parecía a la señora de la iglesia, esa que se me acercó y me dijo su mierda de «harías bonita pareja con mi sobrina»
Ush.
— ¿Qué pasa?
— El domingo voy a ir a misa, Laila. — su carcajada por poco y me rompe los timpanos. — Hablo en serio.
— Bien, te creo… — pasé todas las imagenes a mi móvil.
— Necesito que me lleves a casa de Simone, tengo unas pequeñas cosillas que hacer.
— ¿Qué tal si me bajo aquí y te llevas el auto? Yo llamaré a uno de mis amigos para que venga a retirarme cuando acabe.
— Me parece bien.
Estacionó el auto y ambos nos bajamos al mismo tiempo, me despedí de un beso en la mejilla para luego subir al auto. Lo puse en marcha hasta la casa de esa señora.
Pisaba el acelerador como una bestia, la adrenalina corría por mis venas y aumentó cuando frené a raya a fuera de la casa.
Por suerte tenía las llaves para entrar porque si golpeaba la puerta y se enteraba de que era yo, apuesto a que me mandaba sacando.
— ¿Qué haces aquí, Bill?
— Hola, mamá. — hablé con una inocencia, caminé un poco más hasta ella y agaché la cabeza.
— ¿Me has dicho m-mamá?
— Sí, porque eres mi madre.
— Ay. — caminó hasta el sofá y se sentó. Vi como se santiguó dos veces seguidas y respiró con fuerza. — Sí, soy tu madre…
— Quiero disculparme contigo. — mentí. — No quiero tener una mala relación contigo, es hora de que nos llevemos bien, ¿no crees? — se quedó en silencio. Rodee los ojos y coloqué ambas manos en mi cintura. — Necesito de ti.
— ¿En serio necesitas de mí, Billy?
— Sí, no me importa hacer cualquier cosa para que me quieras.
— ¿Lo que sea?
— Sí.
¿En serio estaba pensando en que lo haría?
— Convence a Tom de casarse.
— Lo haré.
— Te hará más caso a ti porque eres su hermano.
— No te preocupes, mami.
— Dame un abrazo, Billy. — tal vez no esté muy convencida de mi cambio pero lo haré, con tal de que me crea.
— Me gustaría acompañarte a la iglesia y a todos los lados que quieras.
— Que bueno, al menos iré contigo.
— Te quiero mami.
— Yo también, hijo. Yo también…
&
No sé por cuantos tragos iba, sólo estaba actuando como un completo idiota. Bailaba con algunos amigos, reía a lo loco y fumaba de los cigarros que me ofrecían.
Todo me daba vueltas pero no iba a detenerme porque así era yo.
Me puse un disfraz de cura para el momento de perrear, azotar a las chicas con la biblia. Mi cabello estaba bien recogido en una moña y claro, el maquillaje no podía faltar.
— Bill, ¿por qué tan solito? — giré para ver a mi ex con una mirada inexpresiva.
— No vengo solo idiota.
— Oh, es cierto. — me ofreció un poco de su bebida pero la rechacé, de él si que no iba a recibir nada. — Tu novio está disfrazado del hombre araña y su acompañante debe ser Gwen Stacy.
— Tom está en casa de su amigo igualándose tareas, ¿con qué idiota lo estás confundiendo?
— Ah, te mintió.
— Tom no me mentiría.
— Hace ratito llegó, su acompañante tiene un increíble cabello castaño largo y lacio, muy lindo por cierto. — el rostro junto con la cabeza me quemaban, de seguro parecía el vengador fantasma de tanta rabia y celos que tenía.
Yo mismo estaba faltando a la mierda que dije pero es que estoy solo un poquito borracho, no mucho…
— ¿Dónde está?
— ¿Qué importa donde está ahora? ¡Estás conmigo! Ven, vamos a bailar. — intentó llevarme a la pista de baile pero me negué.
Necesitaba saber con quién llegó el estúpido de mi hermano. Caminé en su búsqueda, Tom no iba a verme la cara por nada del mundo.
Chocaba con las personas que se interponian en mi paso e incluso les decía insultos por estar estorbando.
Agh.
— ¡Bill!
— Ahora no, perra. — ignoré a Laila que estaba igual de tomada que yo y seguí.
— ¡Tom está en las barras! Ve antes de que alguna perra quiera quitártelo.
Ya.
Era más furia que cuerpo.
Di media vuelta y fui hasta las barras, sus rastas bien recogidas en una coleta con un gorro gris con negro se veían desde donde estaba.
Ese increíble traje pegado a su cuerpo le hacía ver tan sexy que se me olvidó el enojo. Si así se le veía por atrás, ¿qué será por delante?
— Lo encontraste. — me sobresalté por el susurro que dió Lucas en mi oído.
— Otra vez tú. — estaba fastidiado.
— ¿Te sientes celoso, eh?
Sí.
— No.
Decidido caminé hasta su circulo social, con todos los huevos del mundo rodee su cuello y uní sus labios con los míos.
No me fijé ni siquiera en las personas que estaban ahí, sólo lo hice.
Tom me correspondió el beso de la misma manera y sentí morirme, estaba en modo posesivo porque ¡a mi ninguna perra me va a volver a quitar lo que es mío!
Y sí, mi hermano es mío y solo mío, de nadie más.
— Bill. — me alejó de su cuerpo y me brindó una calida sonrisa.
— Paren todo. — habló el de cabello castaño al cual le di una mirada matadora. — Dios, que gusto conocerte.
No digo lo mismo pero bueno.
— Igualmente… — sus ojos escaneaban un poco mi rostro y me puse nervioso, ¿qué tanto me veía?
— ¿Soy yo o tienes un parecido a BeKa?
Oh, no.
Continúa…
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