Fic de WifesKaulitz. Temporada I

Capítulo 15

— ¡Yo no hice nada con él! — le grité frustrado, a punto de ponerme a llorar. — ¡Lo único que recuerdo es que estaba acostado contigo y que los dos nos dormimos!

— No intentes en hacer que te crea porque no lo vas a lograr. — como pude le arrebaté una de sus grandes camisas para taparme el cuerpo.

Me quedaba enorme.

— Esta mierda tiene que ser una mala broma por parte de ese infeliz.

— Ya, tu vida me da igual. — se me partió el corazón al escuchar eso, las lagrimas empezaron a salir. — Te cagaste en mis sentimientos, claro me acuerdo de la confesión que te hice y mira. — sacó de una bolsa negra un osito de peluche que me lo lanzó a la cara. — Lo compré pensando en ti y en tu precioso rostro mientras tú te revolcabas con él aquí.

— Te juro que no es así. — me lancé hasta él y lo hice caer al suelo junto conmigo.

Estaba seguro que después tendría un buen dolor de espaldas pero era lo de menos.

— Tom, en serio. No hice nada con él, te juro que jamás lo haría. — me dolía que no me mirara. Tenía su vista fija en el techo pero no se atrevía a ponerla en mí. — Tom, por favor…

Uní sus labios con los míos, él me correspondió con ganas. Sus manos se adentraban debajo de la camisa para apretar mi trasero.

Con miedo me alejé de él y me puse de pie. Hizo lo mismo y me empujó hasta el gran ventanal que asomaba al mar. Pude ver a Laila junto a Ana conversando muy animadamente alrededor de una fogata. Mi rostro chocó con el vidrio frío poniendome los vellos de punta.

Oí la bragueta de su pantalón siendo aflojada y muy pronto la punta de su pene se metía en mí. Sentí un pequeño raspon de dolor que solo lo ignoré.

Me jaló del cabello y empezó a cogerme como una bestia, creo que quería poseerme.

— Jurame por lo que más quieras en tu puta vida que no dejaste que te tocara, Bill.

¿Cómo iba a saber yo eso con certeza si estaba dormido?

— Lucas solo quiere hacer que te decepciones para que me dejes y yo volver como un perro arrepentido a su vida. — hablé como pude, me costaba porque estaba tan envuelto en gemidos que por poco y se me olvida el habla. — ¡Mhmm..!

— Ya me cansé de fingir. — susurró mordiendo mi hombro de forma suave, su mano ahora tocaba mi pene dandome más placer. — Bill, estoy enamorado de ti.

Empujé su cuerpo hacia atrás con mi trasero y voltee para besarle en la boca. Caminamos hasta detenerlos porque ya llegamos a la cama y lo empujé.

Tomé su pene en mi mano y escupí la punta para lubricarlo. El gemido que salió desde lo más profundo me excitó que decidí hacerle una mamada.

Movía su cintura de arriba hacia abajo follandome la boca, chocando en mi garganta y causando sonidos como si me estuviera atragantando con el.

— Dios, tu boca… Bill, eres… ¡mhmm!

Mi lengua se deslizaba por toda su longitud hasta llegar a sus testículos, los cuales metí a mi boca sin pensarlo.

Él estaba masturbandose mientras le chupaba más abajo, si tuviera una cámara y grabara este momento solo para mi y me tocaría mirando eso.

Que bonita se le veía la polla, toda brillosa por mis babas.

— Ven. — me limpié la boca junto con las mejillas los restos de mi propia saliva y me subí sobre él.

Hice que la punta de su pene comience a entrar lenta y profundamente en mi hasta tenerlo todo dentro. Posé mi mejilla en su hombro, tomé impulso para moverme sobre él.

Sus manos me impulsaban más y por ellas pude moverme mucho mejor.

Tom me abría las nalgas para no causar tanto ruido aunque hubiera sido bueno que Lucas escuchara lo que me hacía y que sepa que con el rastafari si disfrutaba.

Los gemidos que salían de mi boca comenzaron a hacerse más fuertes y para callarme usó su boca.

Ya no podía más, expulsé toda mi esperma en su pecho y quizás parte de su cuello.

— Ponte de rodillas. — ordenó. — Quiero echartela en la cara.

Obedecí sin decir nada, me puse de rodillas y saqué la lengua también para probarlo.
Su esperma caliente cayó en mi rostro.

— Voy a buscar algo para limpiarte. — asentí esperando como un niño bueno hasta que el entre al baño y saque un poco de papel higienico. Me limpiaba con cuidado y mucha concentración. — Listo.

— Gracias. — abrí los ojos y me puse de pie, me dolían un poco las rodillas.

— Bill, disculpame por tratarte así… no quise hacerlo. — asentí restándole importancia pero muy en el fondo nunca me iba a olvidar que me hizo llorar.

&

Estábamos listos para irnos, bajamos nuestro equipaje a la sala y solo esperaríamos al chofer para que nos lleve de vuelta al aeropuerto.

Recibí una puteada por parte de Laila porque dice que ella también me vió junto a él.

Yo en serio no recuerdo nada y peor a Lucas, no sé como fueron las cosas o en que momento él se metió a dormir ahí.

— ¡Buenas noches! — chilló el ser más indeseado llegando a la sala. — Vengo a despedirlas, espero que nos veamos muy pronto.

Ni bien dió un paso hasta mi y ya le había roto la boca del manazo que le di. Me ardía la palma, eso sí, pero se lo merecía.

— Después de una tarde de pasión me tratas así, ¿en serio?

— ¡Tú y yo no hicimos nada!

— Tranquilo, es difícil de creerlo.

— ¿Te das cuenta que en la casa hay cámaras, Lucas? — él se puso pálido al escuchar a Ana hablar. — Voy a llamar a la policía y haré que revisen las cámaras porque si Bill no se acuerda es porque tú… hiciste eso sin su consentimiento.

— A parte hablaremos con el dueño para que te bajen y ya no ganes más dinero, ¿quieres eso?

No quería imaginarme eso, no podía. Estaba comenzando a sentirme sucio por todos lados y no podría llevar con eso toda mi vida.

Entonces Tom con más molestia se lanzó a golpearlo, esta vez Lucas no se quedó y también le respondía a los golpes.

Yo estaba paralizado, no podía hacer nada pensando en eso.

— Te juro que si tocaste a Bill voy a acabar contigo.

— ¡No hice nada! — dijo con voz temblorosa. Mis ojos miraban la escena que pasaba frente a ellos.

Laila y Anna en el medio de ellos dos para impedir que sigan matándose.

— Llegué borracho y entré a su habitación, aproveché que estaba dormido para yo también acostarme a su lado y… luego Bill me confundió con Tom y empezó a besarme y me dejé, llegamos a desnudarnos pero jamás lo toqué porque no se me paró.

— Aléjate de Bill, por favor. O yo mismo me encargo de ponerte tras las rejas.

.

By TOM

El viaje de vuelta a Alemania fue un tanto agotador e incómodo. Iba de camino a mi casa porque ya no estaba quedándome en la casa de Bill.

Alquilé un departamento en el centro de la ciudad con el único objetivo de que nadie pueda localizarme, ni siquiera mis padres.

Conecté mi celular para encenderlo porque en todo el viaje no lo usé y tampoco me acordé de que tenía uno.
En la pantalla principal aparecieron noventa y nueve llamadas perdidas por parte de Chantelle.

Cinco llamadas perdidas de mi madre. A la primera que decidí llamar fue a ella para saber como estaba.

— ¿Mamá?

— Tom, que bueno que me llamas, ¿cómo estás?

— Bien. — sonreí alegre mientras me tiraba en la cama. — Salí de viaje con Bill y sólo por cuidarlo me pagó muy bien, gracias a él pude conseguirme un departamento temporal hasta conseguir un trabajo. — había una pizca de mentira en esa verdad.

— ¿Con Bill? — preguntó en un tono de sorpresa.

— Sí.

— ¿Cuanto te pagó?

— Tres mil euros. — mi madre se quedó en absoluto silencio. — Me pagó ciento cincuenta adelantados y al llegar la otra mitad, es bueno negociar con él.

— ¿Sabes en qué trabaja tu hermano?

— Mhmm, no y tampoco me preocupé en preguntarle porque no es de mi importancia.

— Deberías preguntarle, no me sorprendería que me enterara por las noticias que fue apresado por vender droga, te juro que no le perdonaría nunca, vender droga es pecado. — bufé con un poco de molestia.

— Dime si vas a empezar con tus cosas para colgarte la llamada, mamá.

— Lo siento, es que no confío tanto en él… sigue actuando como raro.

— Tu te lo buscaste… — alejé el móvil de mi oreja y estaba dispuesto a colgarle pero su grito no me dejó.

— ¡No! ¡Tienes que volver a casa!

— Aún no tengo un trabajo estable y pronto el dinero que me dió Bill se me va a terminar.

— Le pides prestado a él y ya.

— ¿Para qué quieres que vuelva exactamente, mhmm? — me extrañaba un poco su actitud.

— Es que como ya tienes dinero y llevas mucho tiempo con Chantelle, creo que es conveniente que pidas su mano con un buen anillo de oro. Así todos salimos de la pobreza y tu padre y yo ya no trabajamos. — me quedé completamente mudo. — No sé que pasó con nuestras tarjetas de crédito, hubieron gastos hasta hace unos días y dicen que no pueden hacer nada para devolvernos.

De verdad no sabía que decir a si que solo colgué la llamada analizando la situación.

Quizás fue obra de Paige.

Al instante me llegaron mensajes de ella.

Me partí de la risa con esos dos últimos mensajes, ¿por qué tenía que ser tan dramática? Ella ya no puede mandar en mi vida, asi ya ni siquiera me dan ganas de volver a la casa en caso de que ya consiga trabajo.

Un compromiso es lo menos que quería ahora.

Ignoré por completo sus mensajes, coloqué el móvil en mi bolsillo junto con las llaves de mi nueva casa y salí en busca de mi gemelo.

Me mataba la curiosidad por saber en que trabajaba y de donde sacó esa cantidad tan grande. No me llegó esa duda hasta que mi mamá la mencionó.

Lo primero que hice fue llamarle para invitarle a comer.

— Hola, Tom.

— ¿Dónde estás?

— En casa de tus padres, escuché la estúpida conversación que tenía contigo por teléfono y no, no vendo droga Tom. — solté una risita discreta por su tono de voz.

— ¿En serio? — pregunté divertido.

— Mejor ya dime, ¿qué quieres?

— Quería invitarte a comer.

— Mejor invitame a coger en tu nueva casa. — volví a reirme de la misma forma en que lo hice antes. Bill también salía cada vez con cosas más increibles. — No es broma.

La risa se acabó.

— Hagamos una cosa, tú aceptas la invitación a comer y te llevo a mi casa después, ¿sí? Es que también quiero cogerte.

— Perfecto, ¿dónde nos vemos?

— Hay una cafetería de nombre «Tea and Cold», ¿conoces?

— Mhmm no, pero puedo ubicarme por el gps.

— Bueno, aquí te espero. — y colgué.

Volví a mi casa para sacar el dinero suficiente para poder comer algo que le guste a mi gemelo. Podría decir que me puse un poquito de perfume por si me abraza al llegar, en el cuello por si me quiere besar…

Después de todo se lo debía por el mal momento que pasamos en méxico con… mierda, ni siquiera se por qué lo estoy recordando, sólo me molesta.

Salí de mi casa de camino a la cafetería y me quedé parado esperando a que él llegara en su auto.

&

Las horas pasaban y empezaba a sentirme cansado de tanto esperar. Decidí sentarme en la banquita del local porque me dolían las piernas.

Bueno, en sí pasó una hora. Creo que lo exageré demasiado.

— Que lejos queda esta mierda desde tu casa. — respiraba tratando de controlarse. — Ya mejor ve a vivir al campo para que no te encuentre nunca, idiota.

— Llegaste. — sonreí al verlo parado frente a mí, él también oía demasiado rico.

—¿Qué me vez? ¿Tengo cara de payaso o qué?

Uh, que agresivo.

— Estás muy guapo, Bill.

— Shh, mejor bésame. — me tomó de los hombros para obligarme a ponerme de pie y besarme.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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