
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 11
Pude divisar el auto de Bill venir a una velocidad que pudo causar un accidente de transito. Sus llantas rechinaban sobre el asfalto cuando frenó y solo me hizo dar un poco de miedo.
— ¡Tus padres son una mierda! — exclamó bajándose del auto y azotando la puerta de este. — ¿¡Por qué te votaron!? ¡Dime!
— Se han enterado de que no tengo trabajo y…
— ¿Quién fue? Seguro fue la estúpida de Simone. — negué con lentitud mientras lo veía abrir la puerta. — ¿Entonces?
— Mi papá.
— Ah… — tambaleándose un poco me ayudaba a meter las cosas a su garage. — Lo vi más racional que tu madre pero ya veo que ambos son tal para cual. — me aseguré de no haber olvidado nada en la calle. Cerré la puerta y por fin pude respirar tranquilo sabiendo que tenía al menos donde dormir…
Lo mejor sería que le devuelva el agradecimiento con la propuesta que me hizo y así obtendría dinero lo antes posible para conseguir un lugar mientras busco trabajo y con ello, volver a mi casa.
— Bill… — llamé su atención colocando mi mano en su cintura, este me miró con un poco de recelo mientras envolvía sus manos en mi cuello. — Con respecto a esa extraña propuesta que me hiciste, mhmm…
— ¿Aceptas?
— Sí. — mi gemelo sonrió con altanería y me abrazó con fuerza, casi asfixiándome. — Sólo dime que debo hacer.
— Lo diré mañana, cuando esté en buen estado y no salga con una mierda que te haga arrepentirte.
Uf, al menos eso.
— Ven, déjame ayudarte a subir. — como un niño emocionado, Bill se dejó cargar entre mis brazos. Andaba con cuidado de no caernos.
Él mismo abrió la puerta de su casa para poder pasar. Lo recosté en el sillón y luego volví por mis cosas para subir todo. Subí y bajé alrededor de seis veces. Me sentía muy sudoroso pero ya mañana me bañaría.
Como pude le arrebaté las llaves del auto del bolsillo trasero y bajé a estacionarlo en su respectivo garage.
Me pregunto mucho lo que pueda pasar mañana cuando Bill se de cuenta de lo que sucedió.
O en el peor de los casos, ¿qué pensarán mis padres sobre lo que estoy haciendo ahora para ganarme dinero?
Agh, sólo me dan ganas de arrepentirme e irme corriendo de este lugar a casa de Georg porque queda lejos.
Ahuyenté esos pensamientos y subí de nuevo con Bill para ayudarlo a entrar a su habitación pero ya no estaba. Vi a Laila salir de una habitación con una sonrisa y un poco sudorosa.
— Bill es muy complicado cuando toma, casi no pude hacer que entre a su habitación.
— Gracias por ayudarlo.
— Ah, no pasa nada. Es mi mejor amigo, casi mi hermano igual. — asentí sentándome en el sofá con la pierna cruzada mirando a un punto fijo. Por más que trataba de evitarlo mi mente daba vueltas en todo lo que pasó.
¿Por qué tan rápido?
— ¿Ya comiste?
— No.
— ¿Quieres que te caliente un poco de sopa de verdura?
— Por favor. — contesté timido. Lail con una sonrisa caminó hasta la cocina y yo la seguí para acompañarla.
— Bill casi me mata. — abrí mis ojos en grande al escuchar eso. — Quiero disculparme seriamente contigo por hacerte perder tu trabajo, en serio no fue mi intención.
¡Claro!
Ahora todo tenía sentido.
— No te preocupes. — susurré. — Después de todo, creo que me merezco un descanso.
— Quizás cuando vuelva de mi viaje con Bill, yo… pueda ayudarte a conseguir un trabajo. No es seguro pero, haré lo que pueda.
— Muchas gracias. — sonreí con entusiasmo. La castaña me sirvió la sopa en una vianda y me dediqué a comer en completo silencio.
— Provecho.
&
Estoy seguro que si me miraba al espejo me iba a encontrar con unas malditas ojeras asquerosas.
En toda la noche no pude dormir porque me sentía incómodo en el sofá. Extrañaba mi cama tan caliente y cómoda, también el desayuno de mamá.
Incluso sentí a Laila salir a las cinco de la mañana con apuro y me tocó ayudarle a subir unas fundas de contenido desconocido.
Necesitaba darme un baño y… hablar con Bill.
— ¿Laila? — su voz somnolienta me puso algo tenso, «ni siquiera sabía como mirarle a la cara». — Laila, te estoy llamando.
— Mhmm, Laila salió esta mañana. — mi gemelo se quedó en silencio, luego escuché sus pasos acercarse y la puerta siendo abierta dejándose ver desnudo. Me apresuré a tapar mi entrepierna que se tornó semi dura pero tarde, lo había visto.
— ¿Tom? — arrugó el entrecejo caminando hasta mi. Yo me puse en plan de no verle más que los ojos. — Carajo…
— Salió apresurada a dejar unas cosas, dijo que volvería.
— Ahorita Laila es lo que menos importa.
— ¿Entonces?
— ¿Qué haces aquí? Deberías estar en casa con tus papás. — sentí una punzada dolorosa en el pecho, me dejé caer rendido al sofá e intenté cubrirme con una camisa mis boxers.
— No puedo volver a casa. — murmuré.
— ¿Esas son tus cosas?
— Sí…
— ¿Qué mierda pasó? — me van a disculpar pero no pude evitar verle el trasero pálido y bien formado cuando me dió la espalda. —Tom, ¿qué pasó?
— Mis padres me sacaron de la casa ayer porque se enteraron de que no tenía trabajo y como no tenía a donde más ir… te busqué a ti.
— Maldita sea. — con toda la confianza se puso una de mis grandes camisas y se sentó sobre mi para darme un abrazo. — Puedes quedarte aquí, no pasa nada… yo no voy a dejarte nunca.
— Gracias. — yo también lo abracé. — Pero hay algo de lo que te quiero hablar y es serio.
— Dime. — al separarse de mí me miraba fijamente mientras tocaba mis rastas con suavidad.
— He aceptado ir contigo a ese viaje, ¿está bien? Pero necesito dinero, al menos la mitad de lo que me vas a pagar para alquilar una habitación de estudiante.
— Entonces si aceptaste. — por su rostro pensé que la idea no le había gustado. Mi gemelo se tornó serio y ya no me miraba directamente a los ojos.
— ¿Qué? ¿No te gusta la idea?
— Es que… — se levanto de mis piernas para darme la espalda, yo solo lo miraba desde sus hombros hasta sus piernas. Que bonito se veía con mi ropa. — No quiero que te sientas obligado a hacer esto, si quieres te puedo prestar el dinero que necesites y cuando puedas me lo vas pagando.
Joder, era yo o me estaba dando la opción de poder retractarme.
— No me molestaría dártelo.
Si vi la oportunidad para decirle que si pero no quería tener deuda con él, quería tener el dinero bien ganado porque en mi quedaba que todo era un trabajo bien hecho.
— Yo no tengo problema en actuar como tu novio, Bill. Además no me vendría mal viajar para distraerme y qué mejor compañía que estar contigo. Sólo dime lo que tengo que hacer…
— Si vas a ser novio de Bill Kaulitz debes verte bien enamorado de mí, solo ojos para mí. Toda tu atención debe ser para mí… estoy seguro que habrán algunas perras que van a querer seducirte y debes evitarlo, ¡siempre debes ponerme a mi sobre todo!
— Puedo hacer eso.
— Okay, mhmm… voy a darte la confianza de que manejes mi dinero, quiero que te veas detallista conmigo, así como yo contigo.
— ¿Es todo?
— Creo que sí.
.
By BILL
Viernes, 12:35 p.m.
Finalmente llegó el día de irme, me encontraba junto con Laila sentada en la cafetería del aeropuerto hasta que mencionen nuestro vuelo.
No despegaba en ningún momento mi mirada de Tom, quien estaba sentado con dos de sus amigos para despedirse.
Estaba feliz porque el día de ayer decidió terminar con su novia solo para no tener que cargar con el peso de serle infiel otra vez.
— Tom me da mucha pena, Bill.
— ¿Por qué? — arquee la ceja mientras dejaba de tomar el batido.
— Es que ha sido por mi culpa.
— No me hagas recordar porque aun tengo ganas de matarte.
«Pasajeros con destino a Cancún por favor abordar el avión»
— ¡Vamos! — chillo Laila con emoción. Le hice una seña a mi hermano para que se apresure porque me sentía apurado, no quería perder el vuelo. — ¡Ya quiero conocer méxico!
— Lo más cansado de todo esto es el viaje. — murmuré un poco fastidiado mirando como mi hermano se acercaba. — Pero seguro que vale la pena.
— ¿Cuál es nuestro destino?
«No hagas eso Tom, no me sonrías con esa carita inocente y tierna.»
— Cancún. — respondió Laila muy sonriente.
— Suena a que será un lugar muy bonito. — asentí tomando su mano y caminando hasta subir al avión, nos sentamos en nuestros respectivos asientos. — A todo esto, Bill, ¿dormiremos juntos?
— Sería lo más lógico y más creible.
— Ah… — no dije nada más. Nos dedicamos a acatar las indicaciones de la azafata y minutos después estaríamos despegando.
Si hay algo que me encantó fue ver a Tom emocionado mirando las nubes a través de la ventana del avión. Le tomaba y grababa videos de ello.
Por mi lado decidí ponerme mi antifaz, acomodarme en el asiento y dar una siesta para estar activo en mi llegada.
&
— Billy. — respiré despertándome en mi asiento. Abrí los ojos y que bonito despertar teniendo a Tom frente a mí. Le sonreí sin mostrar los dientes. — Ya llegamos.
Me levante para bajar junto con los demás pasajeros. Tom traía mi equipaje junto con el suyo y el de Laila en un cochecito.
Me sentí satisfecho porque siempre onlyfans nos daba un chofer para que nos esperara en el aeropuerto.
— ¿Bill Kaulitz, Laila Munich y Tom Trümper?
La razón por la cuál hice que registraran a Tom con su segundo apellido es porque desconocen. Apenas cumplí la mayoría de edad me quité el apellido para no recordar a mi madre.
— Sí, somos nosotros.
— Permitanme ayudarles con el equipaje. — mientras el viejo subía las maletas a la Ford, Laila decidió subirse para esperar. Tom iba a hacer lo mismo pero lo detuve.
Quería practicar.
— ¿Pasa algo?
— Desde ya tienes que actuar como mi novio.
— Bueno… — sin vergüenza rodee mis brazos en su cuello y el me rodeó la cintura con sus manos, apegándome a su cuerpo. Antes de que yo pudiera decir algo sus labios ya se encontraban sobre los míos moviendose con ganas.
Yo no me quedé atrás y profundicé el beso metiendo mi lengua en su cavidad bucal. Ambos músculos humedos se rozaban ganosos.
— ¡Ya vamos! — Laila interrumpió el increíble momento. Creo que se nos olvidó completamente que ella estaba ahí esperandonos. Nos separamos quizá con el rostro sonrosado y nos subimos a la camioneta.
Al lugar que nos estaba llevando no era un hotel de lujo como pensé, era una casa playera en una zona concurrida y me gustaba.
Maldije por lo bajo cuando se estacionó y de la casa salió Lucas con una sonrisa radiante e imborrable. Tan prepotente y odioso como siempre.
— ¡Ana, ya llegaron! — la rubia salió de la casa luciendo sus buenas curvas hasta acercarse a nosotros. Tom, el chofer y Laila se encargaron de meter nuestras cosas hasta la casa dejandome a mí. — Billy… — a tiempo impedí que me diera un abrazo atosigante. Era un logro para mí.
— Manten tu distancia. — le hablé con tanta frialdad que yo mismo me sorprendí. Lucas solo me miró con seriedad.
— ¿A mi si me dejas abrazarte, Bill?
— A ti si, Annie. — entonces nos dimos un abrazo de comadres. Ana era otra de mis amigas lejanas que me hizo dar cuenta de las cosas.
— Bill. — a penas oí la voz de Tom me separé de ella y caminé hasta posarme a su lado. Entrelacé nuestras manos y besé la suya con delicadeza bajo la atenta mirada que nos daba Lucas.
— ¿No nos vas a presentar al galán? — burló Lucas con las cejas arqueadas y de brazos cruzados. Me molestó la mirada que le estaba dando a Tom.
¿Por qué siempre se cree superior?
— Tom. — hablé por fin. — Te presento a Lucas.
— Su ex novio. Mucho gusto. — el rostro me quemaba de rabia, no había la necesidad de decir eso. Lucas extendió su mano de forma nada amable pero mi hermano no la recibió.
— Mucho gusto, Lucas. — contestó con altanería. — Yo soy Tom, su novio.
Continúa…
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