
Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 7
Olvidé completamente que a mi amigo Andy también le gustó Bill desde el primer día que llegó al taller de mecánica a hacer acomodar su llanta.
— ¿¡Tus intenciones conmigo, pedazo de idiota!? — vi a Bill reaccionar con molestia y darle un puño con la misma fuerza que Andreas me lo dió a mi a diferencia de que mi hermano logró tumbarlo al suelo. — ¿¡Por quién me tomas!?
— Bill, basta. — agarré su cintura con dureza cuando vi sus intenciones de seguirlo golpeando.
— ¿¡Acaso no te enseñaron a golpear la puta puerta!?
— Joder. — Andreas se quejaba mientras se ponía de pie y volvía a su postura de antes. — Solo agradece que yo en serio no soy un mal amigo y que tu novia no se va a enterar de esto, ¿y sabes por qué? ¡Porque ella misma te va a descubrir, hijo de perra!
— ¡Dile! — gritó Bill desde lo más profundo de su garganta. — ¡Dile a esa perra lo que viste!
— Me dan pena. — me dolió mucho que Andreas me haya mirado con asco, mi buen amigo ahora piensa cosas malas de mi.
Ay…
— ¡No! — lancé a Bill como un gato a cualquier sofá y salí detrás de él ignorando lo que mi hermano me decía pero lamentablemente ya no lo encontré, fue como si la calle se lo hubiera tragado.
Así que volví a entrar a la casa, esta vez me aseguré de que la puerta estuviera segura para que nadie interrumpa lo que está a punto de pasar.
— Tu amigo es un completo idiota, ¡jamás le di las alas o un motivo para que venga a reaccionar así conmigo! Te juro que donde lo vea tiene que esconderse debajo del asfalto porque le voy a cortar los huevos y te los vas a comer tú. Es más, ni siquiera se como se llama el hijo de puta ese.
Me senté y escondí mi rostro de frustración entre mis manos mientras lo oía hablar.
— ¡Mañana mismo también voy a llamar a su puto taller para dar la queja de que acosa a los clientes y golpea a sus compañeros!
— No puedes. — susurré con molestia.
— ¿Qué? ¿Acaso él es el dueño o que mierda?
— En realidad es su padre.
— Pero no él.
— Es lo mismo, Bill.
— ¿Olvidas que el cliente siempre tiene la razón? — reí por lo bajo luego de escuchar su argumento pero seguía molesto con él. — Eres raro, primero sonries y luego te pones serio así de la nada…
— Es que dices unas cosas tremendas.
— Oh, es que es bonito verte sonreir. — callé al instante, cualquiera llegaría a pensar que Bill empezaba a coquetearme, eso solo me hacia dar ganas de besarlo otra vez.
— ¿Vamos a comer? — propuse cambiando el tema. — Ya es algo tarde y muero de hambre.
— ¿Qué tal si pedimos pizza y que lo traigan a casa, así no salimos? Yo invito.
— Si tanto insistes.
— Bien, lo voy a llamar.
— Genial, yo en mi habitación te voy a esperar. Sube con las pizzas.
— ¿A tu habitación? — interpeló con un semblante de picardía.
— Sí, a mi habitación. — repliqué con el mismo tono picardioso e inicié a subir las gradas con ligereza.
Al cabo de veinte minutos después, esperé paciente hasta que oí los pasos de Bill en las gradas. Como todo un caballero salí a ayudarle pero me estrellé con la sorpresa de que era mi madre yendo a buscarme.
Fingí alegrarme al verla pero solo arruinó los planes que tenía para mi hermano y yo esta noche.
— Bill pidió pizza para todos nosotros con el único objetivo de disculparse conmigo, ¿no es una bonita acción, Tom?
— Si, mamá. — rodee sus hombros con mi brazo para empezar a bajar. — Bill te quiere, sólo que aun no se hace a la idea de volver a convivir con nosotros, es todo.
— Yo también quiero prepararle una sorpresa por su llegada e igual quiero disculparme por separarlos, ¿que te parece?
— Una idea perfecta.
&
La mañana siguiente me alisté pronto para ir al trabajo. Era lunes y empezaría con toda la actitud del mundo. Le agradecí mucho a Bill que me haya empaquetado el desayuno en una lonchera pequeña para hacerlo en el taller.
Cuando llegué de inmediato uno de mis compañeros me informó que el jefe me buscaba y que me dirija hasta su oficina. Sin quejas obedecí.
— Buenos días, Tom. Seré rápido. — en silencio me dispuse a oír. — Tu sabes que nuestro trabajo debe ser seguro y que no deben existir fallas en lo que hacemos porque si lo hacemos mal la vida del conductor está en riesgo.
¿Qué mierda estaba tratando de decirme?
— ¿Qué pasó contigo? Andreas me contó que hace unos días llegó una clienta preguntando por ti porque hiciste mal tu trabajo, ¿te imaginas lo que hubiera pasado si no se daba cuenta a tiempo? La chica hubiera muerto, Tom. En este instante estarías en la cárcel acusado de muerte.
— Joder, solo vaya al grano. — musité encabronado. — De una vez.
— Estás despedido, lo siento mucho.
— ¿Está seguro que fue por eso?
— Es lo que me dijo Andy y el nunca miente.
Levanté mi trasero del asiento y salí de su oficina listo para recoger mis cosas. Estaba a punto de ponerme a llorar porque seguramente este rumor correría en todos los lugares y no podría encontrar trabajo fácilmente.
¿Cómo iba a ayudar a mis padres con dinero extra? O en el peor de los casos, ¿qué lujos le iba a dar a mi novia cada vez que cumplíamos meses?
Esto no podía estar pasándome.
— Oh, aquí estás. — respiré profundo dedicando mi atención a guardar todo lo necesario, ignorando a Andreas totalmente. — ¿Qué se siente perder lo que te gusta?
— Andreas déjame explicarte y contarte quién es Angel Fischer.
Quizás si le digo la verdad, pueda recapacitar y hacer que me devuelvan el trabajo.
— No me interesa, sólo acuerdate de mi cuando tu novia te descubra.
— Angel es…
— Vete, Tom. No quiero volver a romperte la cara.
— Joder. — tomé mis pertenencias y salí del lugar sin ni siquiera despedirme. Caminé hasta una plaza para sentarme cerca de la universidad solo para descansar mis piernas, dolían de tanto caminar.
Quizás si no hubiera besado a Bill yo aun seguiría conservando mi trabajo y a mi amigo.
«Toda la culpa tiene Bill.»
No, no es su culpa.
Creo.
.
By BILL
— ¿Entonces te compraste un número nuevo para usarlo como BeKa y con tu otro número para usarlo como Bill? Eres mi ídolo.
— Gracias, Laila. Yo lo sé, es más, le voy a llamar ahora mismo para que anote mi número.
— Tienes unos huevos, perra.
— Shhh. — reí mientras marcaba el número de mi hermano. La llamada repicó dos veces y luego por fin podía oír su majestuosa voz. — Tom.
— Que bueno que por fin me hablas, BeKa. Has llamado en un buen momento.
La presión arterial se me subió de un sopletón y quería matar a esa BeKa por querer robarme a Tom pero no podía porque BeKa era yo.
— Soy Bill, Tom.
— Ah, Bill. Hola, ¿qué quieres? — regresé a ver a Laila con el ceño fruncido. Su tono de voz me disgustaba.
— Quiero que agregues mi número.
— ¿Sólo eso?
— Sí.
— Bueno, debo colgar. Estoy ocupado.
— No, espera.
— ¿Qué pasa?
— ¿Todo bien?
— Sí, ¿por qué? — expulsé todo el aire de mis pulmones. Coloqué mi dedo índice y medio en mi frente con los ojos cerrados.
— A la hora del almuerzo voy a pasar por ti, ¿está bien? Quiero comer contigo.
— No se va a poder, ya quedé con mis amigos y mi novia.
— Pero… ¡Agh! — estuve a punto de lanzar el móvil al suelo de la habitación cuando me colgó y no me dejó terminar de hablar. Laila solo tocó mi hombro para calmarme pero ni así.
— ¿Todo está bien con tu hermano?
— No, maldita sea.
— ¿Quieres contarme? — miré a mi amiga haciendo un puchero y fingiendo lloriquear recosté mi cabeza en su hombro.
— Tom me trató de una forma fea y en pocas palabras rechazó ir al almuerzo conmigo, puti Laila.
— Quizás le llamaste en un mal momento.
— ¿Y qué? Soy su hermano y debe responderme de una forma no grosera.
— Calma, mira que tiene un trabajo pesado.
— Eso no es todo, el muy idiota me confundió con BeKa. ¡Odio a BeKa! — Laila se rió ante mis berrinches, a mi eso no me daba gracia. — ¿Cómo puede preferir a una estrella de Only en vez de a mi?
— Nene, Tom te prefiere solo que aun no sabe que eres tú.
— ¡Igual! ¡Tiene que preferir a Bill siempre porque BeKa es del pueblo y para el pueblo!
— ¿Para mi también?
— No, perra. — abracé con fuerza su cuerpo. — Tu no vienes en eso.
— Mejor anímate, ponte guapo y vamos a buscar a Tom para el almuerzo.
— Me dijo que iría con sus amigos y con la estúpida de su novia.
— Ahí si no hay como hacer nada.
— Mejor le llamo otra vez.
— ¡No! Déjale trabajar.
— Ash. — rodee los ojos, tiré el celular y ahora miraba el techo. — Ni siquiera he tenido sexo por estar tras la carne de su pene ¿y ahora me trata así? No, señor.
— Te sugiero que hagas una maleta, el viernes habrá un viaje que siempre lo hace pagado onlyfans y esta vez nos dieron a elegir por grupos.
— Ay, dime que nos tocó con los mejores actores. Quizás corone con uno de ellos y me olvide de Tom.
— Lucas, Ana, tu y yó iremos a cancún.
— ¿¡QUÉ!? — chillé fuerte. — ¿Lucas? ¿mi maldito ex que no me supera irá con nosotros.?
Laila hacía una mueca desagradable mientras me lo afirmaba.
— Es una mierda total.
— Lo hizo con el único objetivo de acosarte, Bill.
Rasqué mi nuca pensando en las posibles ideas de hablar con el jefe de la compañía para cambiar de lugar pero si lo sigo evitando no va a parar nunca.
— Tengo una zorra idea, Laila.
— ¿Cuál es?
— Voy a llevar a Tom haciéndolo pasar como mi novio.
— ¿¡Estás loco!? Tom no sabe que eres BeKa.
— Pues le digo y ya.
— ¡No!
— Bueno, no le digo.
— Lo de llevarlo está bien, ¿sabes? Pero y si comienzan a hablar de eso… ¿que le vas a decir?
— Que soy un puto actor de telenovelas, fin.
— Maldito, eres un genio. Dame esos cinco. — como un par de desquiciados chocamos las palmas y empezamos a reirnos como locos.
Mientras tanto con Tom:
— Georg llama a Tom a la tierra.
— ¿Qué te pasa, Tom?
— Me despidieron de mi trabajo y todo por culpa de Andreas.
— ¿Acaso ya no te llevas con Andy? — negué con la cabeza mientras me inclinaba para darme un frentazo en la mesa. — ¿Por qué?
— Cree que yo me metí con Bill.
— ¿Con Bill? ¿Acaso ya apareció? — afirmé con la cabeza. — ¿Cuando?
— Eso no importa, Geo.
— Agh, ¿por qué siempre me entero de los acontecimientos al final?
— Porque vives lejos.
— ¿Cuando te despidieron, Tom?
— Esta mañana y creo seriamente que Bill es el culpable…
— No puedo opinar nada al respecto porque no sé los detalles a si que te diré que espero que todo se mejore, amigo.
— Gracias, Georg.
— Ahora come que no has dado un bocado. — sonreí de lado mientras tomaba mi postura principal para empezar a degustar el almuerzo.
— ¡Tom, cariño! — mi novia se lanzó sobre mí al llegar a la mesa. Con ganas respondí su abrazo y le di un tierno beso en las mejillas.
— Hola.
— Creo que Georg y yo nos vamos, Tom. — no dije nada. Ambos tomaron sus almuerzos para ir a otra mesa dejándome a solas con Chantelle.
— El viernes en la noche haré una velada para los dos, a la luz de la luna en un lugar como para acampar, ¿vas a ir y no me vas a dejar plantada?
— Creo que sí.
— ¿Crees?
— Mhmm, sí.
— También puedes llevar a Bill y a su novia, no me molestaría para nada.
¿Por qué las parejas suelen llegar a ser irritantes? El tono en el que mencionó a Bill fue bastante sarcástico y desagradable.
— Ah, no puedo. — sus ojos me miraron sin entender mi cambio de opinión. — Mamá le tiene una cena sorpresa a Bill y no puedo faltar, igual es familiar.
— Siempre es Bill para ti, ¿desde cuando?
— Ay…
— ¡Dime!
— ¿Puedes cerrar la puta boca un segundo, amorcito?
Continúa…
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