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Fic de WifesKaulitz. Temporada I
Capítulo 2
— Debiste pedirle el número, Bill. — habló una vez que el coche seguía andando luego de dejar a Tom en el taller. — Joder, con él si quiero grabar.
— Tom. — Laila lo miró confundida.
— ¿Qué pasa con tu hermano?
— El chico al cual te quieres coger es Tom, mi hermano. — los ojos de la mujer casi se salen de su lugar, el rostro se le tiñó de un ligero rubor e hizo a Bill reír.
— Si es tu hermano, ¿¡por qué no te reconoció!? — Bill suspiraba deteniendo el auto y abriendo el portón automático. — ¿¡Por qué tu no le dijiste nada!?
— No lo sé, Laila. Tampoco me importa saberlo… — ponia en marcha el auto hasta estacionarlo adentro. — Creí que había dejado en claro los sentimientos a mi familia.
— Me vas a disculpar. — pulsó el botón para cerrar el portón y seguir a Bill hasta el departamento que compartían. — Pero Tom no tiene nada que ver en las desiciones que tus padres tomaron contigo.
— ¿Ahora lo defiendes? — indagaba divertido. — Hace como un mes lo odiabas y decías que por su culpa me sacaron de la casa.
Laila analizaba con una expresión media ida.
— Simone me echó porque decía que le voy a contagiar con mi homosexualidad, que no se te olvide.
— Joder, joder, joder. — susurraba de un lado a otro cuando ya entraban al departamento. — Tu hermano es muy guapo, Bill.
— Lo sé. — la chica suspiró y se dejó caer al sofá, rendida. — ¿Galletas?
— Sí, gracias. — tomó una fila larga de galletas para comenzar a comer.
— En serio fue Tom quien empezó con mi desgracia no tan desgraciada, Laila.
— Nunca me has dicho el significado profundo de lo que eso quiere decir… O sea, siempre que tocamos este tema dices eso y nunca me explicas el por qué.
Otro suspiro se escapaba de los labios delgados de Bill.
— ¿Me vas a decir ahora o tengo que…
— Lo diré. — interrumpió mientras sonreía comiendo más galleta. Laila asintió esperando a que hablara. — Verás, hubo un tiempo en donde él y yo compartiamos novias… hasta el punto de llevarlas a la cama. Siempre era Tom quien tenía la acción pero yo no… no me atraía ver el cuerpo de ella, si no el de Tom. Con el tiempo creo que se volvió enfermizo… por decirlo así… — una galleta más y cerraba la fundita poniendo una pinza encima. — Tuve una erección bastante dolorosa cuando vi a Tom hacerlo, gemir y besar a la chica creyendo que lo hacía conmigo.
— Oh, dios. Oh, dios. Oh, dios. Me está palpitando el clítoris con solo oirlo.
Bill carcajeó.
— Luego de eso, con otra chica bastante sucia y que me gustó. — encogió sus piernas y las abrazó ocultando una sonrisa. — Fue cuando me hizo besar a Tom en la boca, decía que le excitaba vernos hacer eso y tocarnos… obviamente Tom no quería porque le daba pena pero te juro que su pene habló por él cuando lo besé y toqué. Se le puso duro, duro, duro como una roca.
— Ay. — se relamió los labios para remojarlos. — Ojalá hubiera podido presenciar eso.
— No seas tonta.
— Luego de eso, ¿qué más pasó? — Laila estaba muy intrigada y Bill solo se ponía más ansioso y un poco excitado por recordarlo.
— Tom y yo llegamos a tocarnos sólo una vez.
— ¿Los dos solitos?
— Sí.
— ¿Sólo una?
— Sí, Laila.
— ¡Joder! — golpeaba el sofá. — ¿Luego?
— Se enamoró de verdad, dejé de existir para él y yo… en un mar de emociones le confesé a Simone mi sexualidad y sentimientos por mi gemelo.
— ¡Ahí está! — saltó Laila un poco euforica del sofá. — ¡Fuiste tú el idiota! ¿¡Cómo se te ocurre decirle a tu madre los sentimentos por Tom!? — volvió a sentarse agitada. — Si sólo le hubieras dicho que eres gay, seguirías en casa, con tu hermano y una familia que te apoya.
— Ni así, Laila. Simone es una mujer religiosa y en esas mierdas es mal visto.
— Con razón. — murmuró desanimada.
— Me da igual ahora, sólo sigue siendo culpa de Tom y ya. Punto final. — su amiga lo miró con los ojos entrecerrados y para evitar esa mirada se levantó a agarrar su laptop y postear material que tenía guardado en caso de que no tenga ganas de grabar.
— Entonces no habrá problema si es que me acerco a él, ¿verdad?
— Te cortaré el clítoris si llegas a hacer eso.
— ¿Aún te gusta, Bill? — el mencionado enmudeció. Se hizo el loco prendiendo el aparato y desperezandose. — ¿Bill?
— No… — habló un poco inseguro. — Lo odio, ya te dije.
— ¿Entonces seguro no hay problema?
— No, joder.
— Genial, más tarde pasaré por su taller otra vez con el neumático bajo para que me lo cambie. — Bill arqueaba las cejas concentrado en su pantalla. — Y después lo invitaré a bailar y cogeremos.
— Sólo asegurate de que no tenga novia, Tom es muy guapo y hay muchas a su detrás. Seguramente no eres la única que va y hace eso, Laila.
— Neh, lo dices sólo porque estás celoso y quieres desanimarme.
— Hablo porque es mi hermano y lo conozco bien.
&
— ¿Estás enojado? — le preguntaba Tom mientras salía de sus clases a Gustav. — Oye.
— ¡No me llamaste! — Tom formó una línea recta con sus labios, sólo para evitar reirse.
— Ven, sientate. Quiero contarte algo con respecto a eso. — Gustav dudoso caminó junto con Tom hasta sentarse en una de las bancas desocupadas. Ambos se miraban fijamente.
— Sueltalo ya. — decía Gustav impaciente.
— Me masturbé mirando a un chico siendo sadomisado con una preciosa lencería de gatita rosa. — la boca de Gustav no podía estar más abierta. — Y más videos donde era cogido o se masturbaba.
— ¿El orgásmo fue mejor que los que te da Chantelle? — haciendo una mueca de desagrado, asintió. — ¿En onlyfans?
— Sí.
— Ay. — suspiró llevandose una mano para sacarse la gorra y rascarse la cabeza. — Sabes que yo apoyo a la comunidad gay y todo pero… ¿tu mamá? Te recuerdo que tu hermano está desaparecido por eso.
— Lo sé, pero no le doy mucha mente. Si ahora mismo voy con mi novia y me la follo, se me va a pasar.
— Intentalo y me dices mañana. — ambos rieron por lo bajo. Miraron a Georg caminar hasta llegar a ellos y sentarse en la mesa.
— Niños, ¡coroné! — se veía entusiasmado y feliz. — Al fin dejaré descansar mi mano y alguien más lo hará por mi.
— ¡Dios! — exclamó Gustav con una sonrisa. — ¡Nuestro chico al fin dejará de ser virgen! Felicidades, Geo. — le espolvoreaba el cabello provocandole risas al castaño. — Y dime, ¿quién es el afortunado?
— ¿Afortunado? — ahora era Tom quien reía. — No entiendo.
— No me lo tomes a mal pero pensamos que eras gay, Georg.
— Agh. — rodeaba los ojos acomodandose su larga melena. — Voy a coger con la mejor amiga de tu novia, Tom.
— ¿Natalie?
— La misma. — sonreía más emocionado. — Nos gustamos y creo que es hora de dejar fluir el gusto.
— Que hijo de puta. — Gustav no podía creer las palabras que salían de su amigo.
— Hola, Tom. — Chantelle llegaba junto a Natalie hasta la mesa, la misma que le robó un beso por despistado y este se ruborizó.
— Hola, bonita.
La rubia sonrió sonrosada, se había enamorado de Tom por la forma tan linda y tierna en la que él le trataba. Los detalles que le hacía en su aniversario o incluso hasta porque sí.
— ¿Nos vamos? — el rubio asintió, se despidió de sus amigos amablemente y se fueron.
&
Tom bombeaba en el interior de su novia como un loco buscando llegar. Antes de llegar al hotel le compró un traje de un felino rosa a Chantelle para que se lo pusiera y en su loca cabecita recrear el video de BeKa.
La rubia inocentemente aceptó porque le agradó la idea de probar cosas nuevas y más si era con Tom, el «amor de su vida».
Ambos gimieron con fuerza cuando se dejaron venir con gusto, pero el miembro de Tom seguía erecto.
— Oye.
— ¿Mhmm? — ronroneó la rubia recostando su cabeza en el pecho sudoroso del rastafari.
Se quedó en silencio pensando en lo que iba a decirle. Tal vez con aquel comentario ella se iba a sentir un poco ofendida.
— Te quiero.
— Yo también, Tom. — la habitación se quedó en completo silencio y suspiró.
Alejó a Chantelle de su cuerpo y se levantó para ir al baño, necesitaba bajarse el bulto que aun tenía entre las piernas.
En la mano tenía el móvil y los manos libres, no dudó en conectarlo y ponerse a ver aquel video nuevo que subió BeKa mientras se la jalaba con gusto.
¿Desde cuando los videos de BeKa lo hacían sentir mejor que su novia?
— Mhmm, sí… — mordía su labio inferior acalorado, su mano derecha se movía con más ganas y ya sentía que se corría. — ¡Ah! — su semilla salpicó a borbotones manchando hasta el suelo. — Maldita sea. — respiraba demasiado agitado, sonriendo satisfecho.
Se limpió un poco junto con el pequeño desastre que hizo y salió para acostarse junto con su novia hasta el siguiente día.
Se encargó de acompañar a su novia antes de irse a su trabajo. La despidió en medio de mimos, besos y palabras bonitas.
— No hay mejor manera que em…
— Tom, te buscan. — este detuvo su paso y miró el auto de ayer con el ceño fruncido. — Ha dejado su auto sólo para que llegues tú y la ayudes… no dejó que ninguno lo acomodara porque según has echo mal tu trabajo y debes hacerte responsable.
— Pero… agh. — rodeó los ojos sacandose la gorra y luego la camisa. — Ya voy. — Andreas asintió mientras caminaba hasta la chica para hacerle un poco de conversa en lo que su amigo se alistaba.
— ¿Y bien? — Laila se cruzó de brazos aparentando molestia.
— Él ya viene. — sonrió arrimandose a su lado. — ¿Puedo preguntar algo?
— ¿Qué?
— La chica – chico que vino ayer, ¿me presentas? — Laila rió por lo bajo tapando su boca con la mano. — Me llamo Andreas y soy soltero, sin hijos…
— A ver, papacito. — se quitó unos mechones de cabello del rostro y lo miró. — Si tu amigo me acepta la salida hoy esta noche… te prometo llevar a mi amigo para que hables con él.
Iba a responder pero Tom llegó con un cigarro en la boca para hacer su trabajo en silencio. Le pareció raro que le haya dicho a su jefe que hizo mal su trabajo si se aseguró bien de hacerlo.
Laila miraba con atención al rastafari, deseando ahora mismo seducirlo y tenerlo dentro pero se controló.
— Uh, cuanto calor hace hoy, ¿verdad?
Andreas asintió ceñudo. El clima estaba templado y para nada hacía calor.
— Uhm, ya. — se puso de pie mirando la llanta. Tanteó un poco asegurandose de que esté en un buen estado y sonrió.
— ¿Cuanto te debo?
— Nada. — se acercaba a Tom a paso lento. — Después de todo es… mi culpa.
— Pude haber muerto por eso.
— Lo siento…
— Tus disculpas serán aceptadas si hoy aceptas la invitación para cenar junto con tu amigo y mi amigo.
— Yo…
— Vamos, Tom. — alentó Andy. — Se lo debes.
— Bueno, iré sólo porque estoy un poco estresado con esto, la universidad y…
— Lo de tu hermano. — terminó el rubio haciendo que Tom afirmara y volviera a su trabajo.
— Bien, llevaré a mi amigo. — Laila le susurró al oído con voz seductora provocandole alegría a Andreas. — El lugar se llamba «Vizzio» — dicho eso, la vió subirse al coche e irse.
Corrió casi cayendose hasta acercarse a Tom. Hizo que dejara su trabajo y lo abrazó con fuerza casi asfixiandole.
— Que mierda te pasa. — tocía sin control.
— Me va a presentar al chico o chica de ayer.
— ¿Cuál? — le empujó para que le de espacio y tomar más aire.
— El de lentes de sol gigantes con un gorro gris, ¿te acuerdas? Tiene rastas así como tú, pero solo que las suyas son negras.
Tom rió por lo bajo cruzandose de brazos.
— ¿Te gustó?
— Siento mucha curiosidad por verle el rostro.
— ¿Desde cuando le haces a los chicos?
— Desde que ví a ese ser de rastas negras y bonitas, desde ahí.
— ¿Y si él no le hace a los chicos?
— Uhm, tiene pinta de que sí… además, si no lo hace… me conformaré con darle un beso, obvio si me deja.
— Que idiota.
Continúa…
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