Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 50

— Te ves hermoso. — dice Sara a mi detrás. Estaba contento porque se tomó el tiempo necesario para poder asistir a una fecha tan importante para mí, para Tom… el tiempo ha pasado corriendo, tanto que mi matrimonio se encontraba a la vuelta de la esquina.

Hoy nos encontramos ya dando los últimos detalles para el traje del gran día y también con los vestidos de las damas. Estoy jodidamente encantado con los resultados de nuestros esfuerzos.

— Gracias. — respondí con una sonrisa imborrable. — ¿Sabes? no puedo creer que ya todo en mi vida sea paz y nada de preocupaciones.

— Te lo mereces. — añade Nat. — Pero ya, no quisiera que entres en esos recuerdos del pasado tan molestos. Que horror.

Yo reí.

— Lo que ahorita me tiene ansioso es la emoción de querer conocer a mis bebés, chicas. Ya los quiero tener entre mis brazos.

— ¡Ay, me imagino un par de cositas iguales a ti! — volví a sonreír mostrando mis dientes y suspiré mirándome al espejo una vez más. Acaricié mi pancita grande de la forma más dulce y sentí como se movieron.

— No, yo me imagino una versión de Tom.

— De ambos. — al escuchar la voz de Tom mis amigas se ponen delante de mi para que no pueda verme. — ¿Qué? — cuestiona mi novio extrañado. Yo solo puedo aceptar las acciones de mis amigas porque también creo en que si me ve es de mala suerte.

— ¡Shuu! Vete para tu lado.

— ¿Por qué?

— ¡Ver el traje del novio antes de la boca es de mala suerte!

— ¡Y menos si su boda está muy cerca!

— Ah… — comenzó a reír por lo bajo. — Una disculpa, solo venía a decirle a mi novio que iré con los chicos a un bar… ya saben… la típica despedida de solterón. Me invitó Andy.

— Está bien. — murmuré de mala gana al escuchar eso último sin hacerlo notar. Entonces me lanzó un beso volado que atrapé en el aire y con lentitud lo puse en mi boca para después dejar escapar un poco de aire.

Me ponía algo inquieto su junta otra vez…

Recuerdo que hace unos meses me di la oportunidad de hablar con Tom para que la relación de su madre y su actual pareja ~porque ahora Andy es el novio de mi suegra~ no influyera de mala manera con él por lo que tuvieron en el pasado.

Simone le explicó en buenas palabras a Tom que ya era una mujer adulta, que necesitaba un compañero de vida y todo lo encontró en Andreas. Me agradó porque Tom lo comprendió perfectamente, dejando de lado todas sus indiferencias del pasado y lo aceptó.

La relación con Simone volvió a ser igual pero la de Tom y Andreas no. Quiero decir que… están más juntos, salen todo el tiempo y no quiero sonar inseguro pero aquí todos sabemos que dónde hubo fuego cenizas quedan.

Entonces, tengo un poco de miedo. Solo un poco.

Sé que Tom no me haría nada de lo que mi mente miedosa cree porque me ama, no me fallaría nunca ni a mi, ni a lo bonito que tenemos.

Jodidamente bonito que siento que podría estar soñando.

— Bueno, ya que los hombres también van a ir de reventón, ¿por qué no vamos nosotros también? — propone Nat, a lo cual asiento en lentitud.
Quizás no pueda pasarme de copas como antes pero ver a las personas disfrutar se ha vuelto de mi agrado. Me recuerdan a mi yo de unos años atrás.

— ¿Saben que las cosas improvisadas salen mucho mejor que las planeadas? — hablé tratando de no pensar en otras cosas. Las chicas me miran sonrientes y asienten con felicidad. — Entonces hay que reunirnos con ellos. — propuse antes de que dieran una idea diferente. — Darles una pequeña sorpresa.

— Si, apoyo.

— Ay. — rodea los ojos Eugene. — Tú solo quieres ir porque ahí va a estar el chico que te gusta.

— ¿Y quién le gusta a Sara, Eugene?

— David. — susurra cruzando los brazos, a lo cual mi mejor amiga se puso roja.

— ¡No es cierto! — exclamó tapándose el rostro. — No necesariamente tenemos que estar con ellos, ¡hay muchos lugares a los que podemos ir y pasarla bien!

Estaba divertido escuchando la absurda pelea mientras me quitaba el traje para ponerlo en su respectiva caja ~y no llenarlo de sudor~ antes de irme con las chicas a festejar.

.

[Mientras tanto con Tom…]

Desde que pusimos un pie en el bar lo único que hemos pedido eran solo botellas de vodka puro, sin mezclar.
Estaba aterrado porque no quisiera llegar con un mal olor a casa y que a Bill le moleste.

Me niego a dormir en la sala pero la emoción de tener a todos mis amigos cerca era tan grande que no podía controlarlo.

— ¡Hay veces en las que me pongo a pensar en lo pasado! — exclamó Andreas abrazándome del cuello. Él estaba más borracho que todos nosotros, no sé por qué le pegaba tan fuerte.

— ¿De qué pasado hablas? — le pregunto abrazándolo de vuelta.

— En las cosas de los dos si no hubiera existido un tercero que arruiné lo bonito que teníamos, gatito.
— alejé a Andreas de un golpe de mi lado y suspiré, entrecortado.

Había olvidado la forma tan dulce en la que me trataba con ese sobrenombres. Me encantaba tanto que lo reflejé en Bill los primeros días de conocernos y así se quedó, siempre.

Olvidé que Andreas era el que siempre solía llamarme así por el pequeño rencor que sentí por él luego de aquella carta.

— No me hables así y tampoco es momento de recuerdos. — hablé con voz dura. — Tenemos una gran amistad, no jodas las cosas porque tendré que golpearte.

— Tranquilo. — murmuró. — Es que antes de andar con Simone… hubo veces en las que te extrañaba, anhelaba tenerte entre mis brazos y llamarte así una vez más pero se me esfumó porque ya no eras mío.

— Andreas. — amenacé.

— ¡Chicos! — interrumpe Jack sentándose en el medio de ambos. — ¡Que no se les altere la polla, por favor! ¡hay que festejar que nuestro niño va ser un gran adulto y padre de unos niños lindos!

— Creo que es mejor irme. — ignoré los llamados de Jack y los demás chicos. Subí al auto para encaminarme a casa con la debida precaución.

Recordar temas que me ha costado superar me duele demasiado a parte de que siento que le debo una explicación a Bill.

Entonces llego a casa, me doy un baño para y lavo mi boca bien para quitar un poco el mal olor. Me siento a esperar a mi novio con la debida calma, también esperando encontrar las palabras adecuadas para expresarme.

Minutos después de haber llegado yo suena el característico ruido del auto de Andreas parquearse fuera de mi casa como un loco. Rodeo los ojos y bajé las escaleras con la intención de mandarlo de aquí a dormir.

— ¿¡Qué haces aquí!? — le grité enojado. — ¿Podrías tener un poco más de respeto por las personas que están intentando dormir?

— No puedo. — musitó. — No… no puedo.

— ¿Ves como estás? mejor acuéstate y duerme. Ya mismo llega Bill, no quiero el mínimo ruido, ¿oíste? por su embarazo se encuentra bastante sensible.

— ¿Y qué? — levanta la voz un poco más alto. — Estoy harto de tener que ocultar los sentimientos que traigo atrancados en el puto corazón, Tom. ¡Tengo un maldito resentimiento contigo! — empezó a llorar a mares y yo no entendía el por qué o quizás si lo entendía y no lo quería ni pensar. — Dime si hubieras echo por mi  lo que hiciste por Bill, Tom. ¡Dime!

No pude responder.

— La historia con Bill la repetiste…

— Eras mayor que yo. — susurré. — No podía hacer nada por ti.

Sin querer lo recordé…

Andreas tenía 20 cuando yo tenía 16 y obviamente era ilegal lo que teníamos a lo cual lo metieron preso y… para salir de ese infierno le ofrecieron este trabajo de asesino por su buen expediente. Fue difícil para mi tener cerca a Andy y que el hijo de puta de mi padre todo el tiempo me hiciera sentir mal. Me hiciera ver como Andreas me lastimaba el corazón cuando se besaba o fornicaba con varias mujeres.

Después estaba esa carta que me dejó jodidamente destrozado y no pude recuperarme. De esa manera empezó mi odio hacia los homosexuales y una persona ajena a la situación tuvo que pagar mi dolor con comentarios, acciones nada agradables.

Años después esa misma persona sigue aquí conmigo y la amo, la amo más que a nada en el mundo.

— Creo que estoy confundido. — siguió. — No estoy seguro de querer continuar la relación que tengo con Simone porque es inevitable las ganas que tengo de darte un maldito beso, de tenerte entre mis brazos, de llamarte gatito una vez más.

— Es una maldita pena, amo a Bill, ¿no lo ves? ¡y tampoco se vale que juegues con los sentimientos de mi madre así!

— No, no quiero verlo… no me importa…

Andreas, sin más preámbulo se acercó hacia mí, me tomó de los hombros para poder empujarme a la pared con tanta fuerza y plantar un beso en mis labios. No pasó tanto para que la voz suave de Bill se dejará escuchar detrás de nosotros con un:

— ¡Tom Kaulitz!

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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