I made my excuses and left

«I made my excuses and left»

(One-Shot de Crazy4Bill)

Tom estaba enamorado. Para él, Paul era la persona que lo llenaba y lo hacía sentir el hombre más feliz sobre la tierra. 

Bill estaba enamorado. Para él, Alina era la mujer que lo haría feliz y por la cual se sentía el hombre más dichoso sobre la tierra 

Bill caminaba alegre por el West End, pensando en que el hermoso anillo que compró en Harrod´s se vería hermoso en los delicados dedos de Alina, lo mejor de la compra era que aparte de que se lo encontró un precio económico, el tamaño era justo como sus propios dedos por los que pudo escogerlo a su antojo. 

Tom caminaba no tan alegre por el West End, pensaba que su suerte no estaba de su lado ese día, ya que no había conseguido el papel principal de la obra que siempre quiso protagonizar, “RENT”, pero sabía que al final Paul estaría para él siempre, aunque él no fuera un famoso actor de teatro y musicales. 

Bill llego a un Café, sencillo, le apetecía organizar sus ideas, pues debía preparar ese día especial cuando se lo propusiera a Alina.  Tom leía parte del script de su casting, tratando de encontrar en qué parte falló su audición. Llegó a su café favorito, encontrándolo lleno y su mesa preferida, ocupada por un hermoso hombre, pero ya éste, estaba dispuesto a irse. 

Los dos hombres cruzaron miradas, el pelinegro le cedió la mesa con una sonrisa, el de trenzas le devolvió la sonrisa; sólo fueron 5 segundos de conexión. 

& 

Bill caminaba por la habitación sin imaginarse con lo que se encontraría. En el anónimo decía que hallaría una sorpresa en aquel lugar, y mientras caminaba por los pasillos hacia aquel recinto, pensaba que sería una buena ocasión para proponerle a Alina… o quizá ella le daría la sorpresa <>, pensó el pelinegro. 

Tom sólo seguía su corazón, su intuición y la información que captó en una llamada que por equivocación escuchó, sólo esperaba que no fuera verdad. Siguió caminando, y a pesar del presentimiento, sin poder imaginarse la sorpresa que le esperaba. 

En una de las habitaciones principales de aquel elegante recinto, estaba Alina sentada, y a su lado estaba Paul. En sus ojos se podía percibir que se amaban, frente a ellos, un personaje de capa negra y peluca blanca, los unía ante la ley.

 

Tom ahogó un sollozo, sentía que su mundo color de rosa se desmoronaba, dejando a su paso uno gris y de sombras. Sus ojos se aguaron;  Alina y Paul lo vieron, nadie dijo nada, todo era evidente, Paul quiso decir un “lo siento”, pero los ojos de Tom le transmitieron que esas disculpas estaban de más. 

Reinaba un silencio extraño en la sala. 

Bill estaba oculto, con su mano tapó su boca para evitar un grito de rabia y un sollozo, pero fue inútil con sus lágrimas, a ellas no las podía controlar, miraba toda la escena como si fuera una película en cámara lenta. De pronto, su mirada se clavó en el otro joven congelado como él, sintiéndose la peor mierda del mundo… 

Tom retrocedió unos pasos, quería salir de aquel lugar, se sintió humillado, burlado. <<¿Por qué mierdas nunca sospeché nada?, ¿por qué mierdas nunca fue sincero?>>. 

En medio del torbellino de sus pensamientos, lo único que pudo decir fue un <<Lo siento>>. 

 

Bill miraba la escena aun detrás del gran pilar de aquel salón que lo ocultaba, no quería sentirse derrotado, sintió pena por el tranzado <<¡No debiste disculparte!>>, susurró, deseando que el otro joven lo pudiera escuchar. 

Por fin Tom pudo salir de su trance, de su shock, volteó y salió del lugar, iba como un zombie, sólo caminaba por inercia. 

Bill sintió el impulso de alcanzarlo, al fin y al cabo, tenían algo en común, así que salió de su escondite y Alina lo pudo ver, pero al contrario de Tom, Bill sólo le dirigió una mirada de odio, podía estar muerto por dentro, pero nunca lo demostraría, al menos tenía un poco de orgullo y dignidad. 

Corrió para alcanzar al de trenzas, sabía como debía sentirse, él también estaba experimentando lo mismo. Bill avanzó de prisa hasta que pudo distinguir la silueta de aquel joven hermoso, aquel que hace unos días se lo cruzó en aquel café y sus ojos avellana y la perfecta sonrisa lo cautivaron. Aunque en ese instante, no le prestó atención a esos pensamientos, porque simplemente no era el tiempo, no era el momento. 

Por fin lo alcanzó. 

Tom no podía más, quería llorar, quería gritar, pero estaba sumido en el silencio. 

Se sentó en el parque

 —Hola — le saludó Bill, sentándose a su lado. 

El de trenzas sólo volteó a verlo brevemente, en su cara aun reflejaba ira y tristeza. No sabía por qué alguien extraño le saludaba, no quería hablar con nadie y menos con una chica queriéndole ligar 

—Se lo que te pasó adentro, y sé cómo te sientes — continuó Bill al ver que no obtenía respuesta del otro. 

Tom seguía sin hablar, volteó su cara para verlo mejor, pues no entendía como esa persona pudiera saber por lo que había pasado. 

—Sí, sé que estás preguntándote por qué sé cómo te sientes y que fue lo que te pasó. 

El pelinegro calló, había aguantado mucho, pero ya su orgullo parecía resquebrajarse. De sus ojos empezaron a caer gruesas lágrimas, que no pasaron desapercibidas por el otro chico. 

Sacó del bolsillo de su gabardina, una cajita roja aterciopelada, jugó con ella entre sus dedos y la abrió, el de trenzas pudo ver su contenido. 

—Alina, la chica, era mi prometida, o bueno, eso pretendía — siguió el pelinegro — así que sé cómo te sientes, sé lo que pasó. 

El de trenzas fijó por fin su mirada en los ojos del otro chico y pudo ver que era aquel hermoso muchacho con el que se topó en su café favorito. 

—Me llamo Tom.

—Me llamo Bill.

& 

Bill caminaba con paso apresurado por Notting Hill Gate recorriendo las pocas cuadras que faltaban para llegar a  su flat. En su cara había una gran sonrisa, llevaba lo necesario para la cena de la noche, la cual sería especial. 

Tom salía rápido del London Theatre, el ensayo para el papel en la obra RENT había salido más que bien, y aprovechando que estaba en el West End, pasaría por CARTIER y recogería un hermoso anillo de oro blanco. 

<<Esta noche será la noche>>, pensaron al tiempo, mientras recordaban que hace más de un año sus almas se encontraron, y descubrieron que más allá del dolor y la decepción, les esperaba el amor que habían soñado.

F I N

¿Qué les pareció? Gracias por leer.

por Crazy4Bill

Traductora del Fandom

Un comentario en «I made my excuses and left»
  1. Ñiiaaa, así que fue así como se conocieron, por un instante imaginé que el encuentro en el café, era la historia de “Avellana”. Pero me encantó, obvio que me encantó. Después de la pena y la decepción se viene la alegría de encontrar a tu alma gemela. Hermoso fic, como todas tus historias Crazy4Bill, arigato por traernos alegría con esto.

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