12: Cuéntame

Notas: Chicas, muchas gracias por el apoyo a esta dulce serie. De veras que ha sido un gran gusto traducir. Fue ver las etapas de una relación normal, donde no todo es color de rosa, y donde la comunicación es lo primordial para todas las relaciones. Bueno, ahora sí, veamos que sucede con este par de tortolitos peliones, ya saben, lo bueno de las peleas son las reconciliaciones.

Traducción de Crazy4Bill

Capítulo 12: Cuéntame

Bill entró al silencioso apartamento, ignorando prender las luces y lanzando sus llaves en la pequeña mesa en el corredor, dejando salir un quejido de frustración cuando se cayeron al piso; el sonido de las llaves encontrándose con el piso era como si estuvieran burlando de él. Con un suspiro, se quitó sus zapatos, caminó los pocos pasos donde las llaves habían caído y con otro suspiro las levantó dejándolas en la mesa.

Estaba de un terrible humor. Se había sentido un poco mejor después de hablar con Kevin, porque el chico tenía razón, él y Tom quizá estaban atravesando por un duro momento ahora, pero aún se amaban. No había duda que Tom amaba a Bill también, era solo un poco difícil ver como se habían peleado por cosas estúpidas que ni siquiera importaban. Pero luego, cuando habían cerrado la cafetería y Bill había tenido tiempo de verificar la hora en su celular, había visto que tenía unas llamadas perdidas de sus padres y un mensaje de texto de su mamá diciéndole que no irían a visitarle como lo planearon.

No estaba muy sorprendido. Sabía que sus padres lo amaban, pero no tenían mucho tiempo o dinero y, a diferencia de su hijo, no sentían la necesidad de ver a su familia muy a menudo. Para ellos, navidades y cumpleaños eran suficiente, y eso incluso, y Bill rara vez los veía más que un par de vez al año.

Esa era la peor parte de vivir lejos de ellos. Él se había mudado tan pronto había terminado la escuela, sabiendo que a sus padres no les importaba ni un poco, si él quería vivir con ellos un poco más, sino que sentía que tenía que salir y vivir su propia vida, y ya entonces se había mudado bastante lejos, porque no podía encontrar un trabajo cerca de donde vivían. Entonces consiguió el trabajo que tenía ahora y se mudó mucho más lejos que antes, y ahora era prácticamente imposible verlos más que unas pocas veces en el año, y la mayoría de las veces era él quien los visitaba y no al revés.

Normalmente él no se quejaría, pero era sólo… que quería demostrarles cuán bien estaba ahora. Tenía su propio apartamento, un trabajo que adoraba, estaba tomando clases los fines de semana de algo en lo que realmente era muy bueno y tenía un novio amoroso. Su vida finalmente empezaba a volverse como él quería, y quería que sus padres lo vieran. Sabía que ellos no aprobaban el malgastar el dinero en algo tan tonto como en pastelería y decoración de pasteles y horneando muffins, pero si él podía solo mostrarles lo bueno era en eso, entonces ellos podrían entender y verían que él realmente tenía todo lo que se necesitaba y, entonces tal vez, no les molestaría tanto.

Y él quería desesperadamente que conocieran a Tom.

Ellos nunca estuvieron en contra de que fuera gay, en absoluto, pero habían estado preocupados sobre que conociera a alguien que fuera bueno para él, y ahora que tenía el más maravilloso de los novios, sólo quería presentárselos.

Se dirigió a la habitación, pero realmente no tenía ganas de estar ahí. Amaba mucho, mucho a Tom, y quería acurrucarse junto a él y olvidar todo, pero pudo ver que las luces estaban prendidas y se imaginó que Tom probablemente aún estaría molesto, y más aún, despierto, esperándole para poder gritarle por salir de esa manera.

Él sabía que lo merecía. Fue algo muy cobarde, simplemente salir corriendo del apartamento por no poder manejar una discusión, pero en realidad no quería tener una nueva discusión.

Respiró profundo y se acercó a la puerta de la habitación, y mientras mordía fuerte su labio, puso su mano en la manija, esperando que pudiera ser capaz de contener las lágrimas que peligrosamente querían escapar de sus ojos. No era la clase de chico que lloraba, pero esta noche estaba tan exhausto y simplemente cansado de todo, que sentía que talvez no sería capaz de detenerlas.

Sólo esperaba que pudiera contenerse el tiempo suficiente para que su pelea terminara, entonces podría llorar solo y dormir en el sofá o algo así. No tenía esperanzas de que se reconciliaran esa noche, no cuando él todavía estaba cabreado por su día agotador y cuando Tom aún estaba molesto por su pelea anterior.

Tomó el último respiro y decidió que era momento de dejar de ser un cobarde y abrió la puerta.

Lo que vieron sus ojos no fue lo que esperaba. Tom no estaba sentando en su cama, molesto y esperando a que entrada. En vez de eso, estaba acostado, leyendo un libro y cuando escuchó la puerta abrirse, alzó su mirada dándole a Bill una suave sonrisa.

—Oye, —dijo bajo, y se encontró con la mirada de Bill, frunció el ceño al ver la tristeza en ella—. ¿Estás bien?

Bill tragó y asintió lentamente. No confiaba en su voz y no entendía que estaba pasando.

¿Tom no estaba molesto con él? ¿No debería estarlo? ¿Y por qué estaba todavía despierto si no lo estaba? Eran casi las 4:30 de la mañana y, aunque algunas veces lo esperaba despierto hasta que llegaba a casa, eso rara vez ocurría en medio de la semana. En las noches entre Viernes y Sábado, de seguro, pero no en la semana, no cuando se tenía que levantar para postular a los trabajos y llamar a diferentes empresas por la mañana.

—Puedo ver que no, —dijo Tom y le miró con ojos preocupados—. Cuéntame Bill. Dime qué pasa.

Bill no respondió, necesitaba algo de tiempo para pensar, pero ya que no parecía que hubiera otra pelea, empezó a desnudarse, quitándose lentamente la ropa mientras pensaba en lo que debía decir.

Una parte de él quería traer el tema de lo que él y Kevin habían hablado. Pero otra parte de él no se sentía como que fuera buena idea tener una conversación tan pesada cuando eran casi las cinco de la mañana y los dos estaban cansados. Él sólo… Él realmente quería saber, escucharlo del mismo Tom, que estaban bien. Que Tom no estaba pensando en mudarse. Que esta búsqueda de apartamentos realmente no significa nada en absoluto.

Cuando se desvistió y quedó sólo en bóxer, se sentó en la cama, y se acurrucó bajo el edredón presionado su espalda en el respaldo de la cama, tiró de sus rodillas hasta la barbilla y envolvió sus brazos alrededor de sí mismo, sin saber qué decir.

—Mis padres no van a venir, —murmuró finalmente por lo bajo. No era lo que él quería decir pero no quería que esto terminará en otra pelea y Tom no lo dejaría ir a dormir sin saber qué era lo que pasaba, así que decidió decirle sólo algo más y esperar que Tom lo dejará así—. Me enviaron un mensaje de texto hoy, dijeron que era muy caro.

—Oh no, — la voz de Tom estaba llena de preocupación y Bill pudo ver con el rabillo de su ojo cuando se incorporó un poco de la cama. — Lo siento, Bill. Sabía que deseabas verlos nuevamente.

Bill asintió, pero no miró a Tom. Aún tenía ganas de llorar y le preocupaba que si miraba a Tom, él iba a ver a través de él, porque aunque Bill estaba ansioso de verlos, apenas hablaba de ellos y ciertamente, no lloraría porque no fueran.

—Hey, ven aquí, —dijo Tom suavemente y, contra su voluntad, Bill lo miró, viendo que estiraba sus brazos, invitándolo a la cercanía que el menor había deseado toda la noche y aunque había tratado de aguantar, Bill no pudo retener un bajo sollozo que escapó de su garganta mientras se acercaba más y se acurrucaba junto a su novio.

Los brazos de Tom lo abrazaron y con un suave suspiro, Bill encontró una posición confortable en el pecho de Tom, sintiéndose un poco mejor cuando se recostaron juntos.

—¿Qué es lo que realmente pasa? —Preguntó Tom cuando se quedaron recostados en silencio por un momento. —Sé que esta cosa con tus padres debe apestar, pero no es la única razón detrás de tu tristeza, ¿verdad?

Bill sacudió la cabeza, luchando contra las lágrimas terribles que escaparían en cualquier momento. No quería llorar. Él nunca lloraba. No era un maldito bebé. Estaba tan cansado y mucho más emocional de lo normal.

—Cuéntame, — Tom incitó. —No podemos ir a dormir si estás tan triste. No está bien.

—No quiero que peleemos de nuevo, — dijo Bill suavemente. — Ya no quiero que me grites.

—No lo haré, — prometió Tom. — Nunca podría gritarte cuando algo te está molestando de esta manera —dijo en voz baja, acariciando el cabello de Bill antes de dejar un pequeño beso en la cabeza. —Sea lo que sea, quiero que nosotros solucionemos el problema, te prometo que no voy a convertirlo en una pelea estúpida, sólo quiero saber qué es lo que pasa para que estés casi llorando.

—Es solo… ¿Por qué quieres tanto un apartamento? —Bill susurró y cerró sus ojos, apretando fuertemente los párpados, esperando que Tom se molestará, a pesar que había dicho que no lo haría.

—¿Sinceramente?

—Sinceramente…

—Porque…. — Tom vaciló, luego tomó un hondo suspiro y continuó. —Porque tengo miedo que te des cuenta que eres demasiado bueno para mí, — dijo suavemente y Bill pudo jurar que escucho un indicio de tristeza en su voz. — Tengo miedo que un día decidas que no quieres estar más conmigo y que ya no tenga un lugar a donde ir.

Bill abrió los ojos de nuevo, y se incorporó un poco en la cama, notando claramente el puchero en los labios de Tom cuando él salió del abrazo.

—¿Estás preocupado que te vaya a dejar? —Preguntó Bill, no tan seguro que de hecho haya escuchado bien. No había forma que Tom pudiera pensar algo así. Tom era lo mejor para Bill en cualquier sentido.

—Bien… ahora no, — Tom respondió por lo bajo. — Quiero decir, estamos bien, ¿verdad? Pero… eres mucho mejor que yo. Eres hermoso, seguro, tienes tu trabajo y tendrás éxito con tus muffins y yo solo… no soy nada de eso.

Tom bajó la mirada un poco, y allí mismo, Bill pudo ver al chico nervioso que había conocido en el café de lo que parecían ser siglos, el hombre que no se había atrevido a pedirle su número y que tartamudeaba y se sonrojaba cada vez que Bill le hablaba. El hombre que finalmente dejó su número en una servilleta, y que apenas había conseguido decir una palabra cuando él le había recogido en ese mismo apartamento para su primera cita.

El hombre del cual se había enamorado, y al que amaba tanto que dolía.

—Te amo, Tom, — dijo Bill parpadeando las lágrimas, pero esta vez no se sentía ganas de llorar porque estuviera triste o preocupado, sino por el amor que sentía por el hermoso joven de rastas; que era demasiado. —Nunca he conocido a alguien como tú, nunca antes me sentí de la forma que me siento cuando estoy contigo, y cada día te amo aún más. Eres todo lo que siempre quise.

Esta vez, de hecho, unas pequeñas lágrimas escaparon de sus ojos, pero rápidamente las secó volviendo a mirar a Tom con una sonrisa.

—Pensé que me ibas a dejar, — admitió. — Pensé que querías un apartamento porque pensabas que esto no iba a funcionar.

Tom se sentó también, y con una pequeña sonrisa, extendió una mano para colocarla en el cuello de Bill, acercándolo más por un beso, antes de posar su frente en la de Bill sonriendo suavemente.

—No te voy a dejar, — dijo con una cálida sonrisa. — Y si eso es realmente lo que sientes, a la mierda con el apartamento, me puedo mudar aquí, si todavía me quieres.

Bill dejó escapar una risa baja, y le dio a Tom un pequeño guiño antes de inclinarse para otro beso.

—Sí, — murmuró contra los labios de Tom. —Me encantaría eso.

La sonrisa de Tom se agrandó mientras besaba a Bill, y con un leve murmullo, Bill le permitió profundizar; de nuevo sintiendo la sensación de seguridad cuando se trataba de su relación. Es cierto, habían tenido algunos días difíciles, pero no importaba. Ambos habían estado estresados y se sentían presionados por diferentes cosas, y habían terminado descargándose en el otro, pero estaban bien, todavía se amaban, y eso era lo único que importaba. Por supuesto que pelearían a veces, pero siempre y cuando pudieran arreglarse e ir a la cama sabiendo que el otro le amaba. Estarían bien.

Tom rompió el beso, y dejó escapar una risa baja cuando Bill le puso mala cara, y con otra suave sonrisa, el mayor le acarició la mejilla, sonriendo cálidamente.

—Te ves cansado, —le dijo suavemente y se recostó, una vez más sosteniendo en sus brazos a Bill, que con un suspiro complacido, se acurrucó junto a él, apoyando la cabeza en su pecho, escuchando el sonido de su respiración y los suaves latidos del corazón.

—Un poco, —asintió cambiando un poco de posición para tenderse más cómodamente. —Ha sido un largo día.

—Aham, —Tom admitió y Bill dejó escapar otro feliz suspiro cuando sintió los dedos de Tom hurgar a través de su cabello—. Por cierto, ese último muffin que me diste estaba delicioso. —Dijo Tom. —El mejor hasta ahora.

—¿Sí? —Bill dejó que sus uñas se arrastran sobre el pecho de Tom, sonriendo mientras lo sintió temblar un poco debajo de él.

—Sí, —asintió Tom. — Y sabes que… si quieres ver a tus padres… podríamos ir allá algún día. Quiero decir, no tengo un trabajo y tú de seguro puedes tomar unos días libres, ¿no te parece?

—¿En serio? —Bill no lo había sugerido porque pensó que sería un poco cruel arrastrar a su novio a casa de sus padres para su primer encuentro. —¿No te importaría?

—Nah, quiero conocerlos, —dijo Tom y le dio al menor un beso en su cabeza. —Quiero conocer a las personas que trajeron a la persona más maravillosa a la vida.

Bill dejó escapar una risa baja, y pudo sentir sus mejillas ruborizarse, pero no le importaba, la cursilería de Tom le hacía sentir especial, amado.

—Bien, —dijo y envolvió sus brazos alrededor del pecho de Tom, abrazándolo cuando este apagó las luces, sonriendo cuando sintió al mayor abrazarlo. —Le pediré a mi jefe si puedo tener unos días libres.

—Bien, —dijo Tom suavemente, y Bill cerró sus ojos, muy cansado para mantenerlos abiertos. —Te amo, Bill.

Bill sonrió, sintiéndose más feliz de lo que nunca había estado antes.

—También te amo, Tom, —susurró Bill. —Eres todo mi mundo. Nada más importa, sólo tú.

& FIN &

Aww… Qué final tan hermoso, donde no todo puede terminar en sexo porque creo que no era el momento para eso, simplemente debían aclarar sus sentimientos porque cada uno hizo su conjetura de lo que pensaba el otro. Lástima no conocimos a los papás de Bill.

Gracias por acompañarme a comer estos ricos muffins de Vainilla, los ahora preferidos del tierno de Tom. 

por Crazy4Bill

Traductora del Fandom

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