
Notas: Bueno chicas, sé que han estado esperando la continuación de esta linda serie de Vainilla que nos deja Sandra y que gustosa estoy traduciendo. A veces creemos que hay relaciones perfectas, pero siempre debe haber una imperfección que arreglar para que las podamos afianzar.
El primer capítulo quizá sea aburrido, pero el siguiente estará mejor. Espero. Enjoy!

Traducción de Crazy4Bill
Capítulo 10: Pruébalo
Bill puso el toque final a su tercera hornada de muffins, luego se alejó y los miró con ojos críticos. Esta vez estaban más bonitos, no tan bonitos como él hubiese querido que fueran, pero mejor que la primera y segunda horneada que había hecho ese día. Él sólo quería haberles puesto algunas moras o algo para decorarlos, para ponerles algún color, pero no tuvo tiempo de comprarlas después del trabajo, de modo que se las tendría que arreglar con eso. De todos modos no serían usadas para nada en especial, sólo eran para probar el sabor y una nueva forma de preparar el glaseado.
Levantó uno y lo llevó a la mesa donde estaba Tom sentado con su portátil. El mayor no prestó mucha atención a su novio y ni siquiera levantó la vista cuando Bill puso el muffin en frente suyo.
—Pruébalo —dijo Bill y se sentó, sus ojos nunca dejaron de ver la cara de Tom cuando el de rastas dejó escapar un profundo suspiro levantando la vista para encontrarse con su mirada. —Vamos, — Bill parpadeó cuando vio que Tom estaba a punto de objetar. —Es el último, lo prometo.
—Tengo que terminar esto, Bill. —Suspiró Tom e ignoró la invitación. —Me has alimentado con esos por días, ahora en serio no estoy de humor para otro más.
—Tienen que ser perfectos —dijo Bill con una mueca triste y se levantó de nuevo de la mesa para regresar a sus preciosos muffins y probar uno él mismo. —Y estos tienen más vainilla en el glaseado y algunos chips de chocolate en el muffin, —agregó y le dio una pequeña mordida, asintiendo suavemente al sentir la mezcla de sabores en su lengua. —Si le pusiera una fresa encima estarían perfectas… creo.
—Estoy seguro que son perfectos, — murmuró Tom y siguió escribiendo en su portátil. —Siempre lo están.
—¿Puedes solo probarlas? —Bill gimió, odiándose a sí mismo por sonar tan desesperado, pero era importante para él. —¿Por favor?
—Ahora no, —respondió Tom cortante, ignorando completamente la súplica de Bill.
—Tomará cinco segundos darle una mordida. —Bill se volteó para mirarlo. —¿No puedes tomarte un descanso de cinco segundos para probar algo que sabes es importante para mí?
—Todos saben igual, Bill. — Tom hizo una mueca y le devolvió la mirada. —Sabes que tengo que terminar esto; tengo que encontrarme un maldito trabajo y si no envío las aplicaciones hoy, nadie las verá hasta la próxima semana. Tengo que poner una oferta en ese apartamento a más tardar el viernes, y no lo puedo hacer si no tengo al menos una entrevista para entonces.
—¿Por qué el apuro? Sabes que simplemente puedes mudarte aquí.
—Hemos estado juntos unos pocos meses. —Tom suspiró y regresó a su portátil. —Es demasiado pronto para vivir juntos.
—¡Has estado viviendo aquí desde que te graduaste! —Bill casi gritó, molesto con su estúpido novio. —Todas tus cosas están aquí e incluso antes de graduarte básicamente estabas viviendo aquí también. ¿Cuál sería la diferencia?
—¿Qué pasa si terminamos? —Preguntó Tom y miró a Bill, que le estaba mirando con los ojos muy abiertos. —¿A dónde se supone que iría, Bill? Quiero asegurarme que tendré un lugar donde vivir si eso pasa.
—Es como si pensarás que terminaremos la próxima semana, —murmuró Bill bajando su mirada, y Tom pudo ver qué estaba herido por sus palabras. —Pero bueno, haz lo que quieras. Me voy a trabajar de todas formas.
—Bill, — suspiró Tom, pero el pelinegro ya había dejado la cocina y antes que Tom se levantará de la mesa, escuchó la puerta cerrarse de golpe, y se hundió de nuevo en su silla, dejando escapar otro suspiro.
Él sabía que Bill tenía razón, no haría ninguna diferencia si él conseguía un nuevo apartamento de inmediato o no. No era como fueran a terminar en cualquier momento, y habían estado viviendo juntos durante meses ya. No oficialmente, pero Tom había pasado casi todos las malditas noches en el apartamento de Bill desde que empezaron a salir, ya que había sido la única forma de pasar algún tiempo juntos cuando él iba a la universidad durante los días y Bill trabajaba las noches enteras.
Ellos nunca habían peleado así, nunca habían levantado la voz o habían perdido el control por cosas sin sentido, pero últimamente ambos habían estado estresados, y esta vez Tom había ido demasiado lejos, incluso sin tener una razón para hacerlo. Bill no había hecho nada malo, y Tom sabía que todo era importante para él. Sus padres habían venido a visitarlos hace unos días y los dos estaban muy escépticos sobre las clases de repostería y decoración que Bill estaba tomando en los fines de semana, por lo que el pelinegro estaba decidido a demostrar que estaban equivocados, les probarían que no era una pérdida de tiempo.
Él lo estaba haciendo bien hasta ahora, su jefe estuvo de acuerdo en vender sus muffins en la cafetería donde estaba trabajando y tomaban ordenes de las tortas si alguien lo solicitaba, y hasta ahora, Bill había logrado vender dos de sus pasteles y unos cuantos muffins una que otra noche. Todavía no era un negocio muy prometedor y, en realidad, no había ganado mucho dinero con ellos, pero la gente tomaba su tarjeta de la tienda y unos pocos empezaban a reconocer su nombre. Era un proceso lento, pero lo disfrutaba y todavía tenía su trabajo así que, al menos, no iba a dejar las clases.
Tom dejó salir otro suspiro y regresó a su portátil para terminar de enviar su curriculum a diferentes partes. Estaba considerando ir por Bill, para hablar, pero decidió no hacerlo. Bill necesitaba tiempo para estar enojado, para quejarse con Kevin y finalmente calmarse antes que él estuviera dispuesto a escuchar su disculpa. Podría ser que no fuera fácil hacer enfadar a Bill, él de hecho era normalmente muy paciente, pero tampoco no era muy fácil de complacer después de una discusión. Necesitaba un poco de tiempo con su mejor amigo y Tom sabía que Kevin le ayudaría a calmarse un poco.
Tom terminó de postular a algunos puestos de trabajo que le habían llamado la atención; apagó su portátil y se levantó de la mesa para poner los muffins que Bill había hecho en la nevera. Los últimos dos días había hecho tantos como para alimentar a toda la calle, y apenas había espacio para guardarlos, pero Tom logró mover algunas cosas y encontró un lugar vacío para el plato, y mientras sacudía la cabeza como su novio, cerró la puerta nuevamente para regresar al solitario muffin que todavía estaba en la mesa, esperando por él.
Debió haberlo probado cuando Bill se lo pidió. Había estado actuando como un idiota y se arrepentía. Claro que el pelinegro le había hecho probar al menos diez diferentes sabores los últimos días, pero era importante para él y Tom debía respetar eso. No importaba si apenas sentía alguna diferencia entre ellos, si Bill quería su opinión, no debió de ser tan frío con él, no cuando sabía lo mucho que Bill se estresaba con todo el asunto.
Tom nunca había conocido a los padres de Bill, y éste no hablaba mucho de ellos. La única cosa que el mayor sabía era que no tenían mucho dinero, y por consiguiente no lo visitaban a menudo, y no les gustó que Bill gastara el poco dinero que le quedaba después de pagar la renta y las cuentas, en clases inútiles de repostería cuando podría haber ahorrado y hacer algo útil en su vida, y eso era casi todo lo que Tom sabía de ellos. Le había preguntado a Bill por ellos un par de veces, pero él nunca quiso contestar, así que Tom desistió.
Tom ni siquiera estaba seguro de si ellos sabían que Bill tenía un novio, de modo que estaba un poco nervioso por conocerlos, pero también sabía que al menor no le iba a importar si a ellos les gustaba o no, él no lo dejaría por cualquier cosa que ellos pensarán, así que Tom no estaba muy preocupado por obtener su aprobación. Él sólo quería que lo aprobarán por el bien de Bill, así que no quería sentir como si hubiera algo por lo que no serían felices cuando se tratara de él y sus decisiones.
Dejó escapar otro profundo suspiro y tomó el muffin, y mientras caminaba hacia la sala, comenzó a pensar en una manera de arreglarlo todo con Bill, pedirle disculpas por su comportamiento. Él sabía que ir a la cafetería no era una buena idea, Bill simplemente se enojaría porque no lo dejaba tranquilo en el trabajo cuando estaba enojado, por lo que tendría que quedarse despierto hasta Bill llegara a casa en algún momento alrededor de las cuatro de la mañana.
No importaba. Si pudiera hacer feliz a Bill de nuevo valdría la pena. No le importaba si tenía que quedarse despierto toda la noche. Bill valía la pena, y haría cualquier cosa para demostrarle lo mucho que lo amaba y lo mucho que lamentaba haberse portado como un idiota por algo tan estúpido como la degustación de un muffin.
Se sentó en el sofá, prendió la TV y le dio una mordida al muffin que le había ofrecido antes, sonriendo al sentir el sabor familiar de la Vainilla, un sabor que siempre le haría pensar en Bill, y su sonrisa se ensanchó con una idea que empezó a formarse en su cabeza para compensarlo.
Tenía por lo menos nueve horas para tener todo perfecto. No pasaría nada. Estarían bien.
& Continuará &
Bueno, ya tenemos la primera pelea de la pareja… hmmm… Ese Tom queriendo buscar otro apartamento e ignorando a su amado.
well, ya se habían tardado en discutir… aparte, siempre es más difícil cuando es el mero pico de pasar de ser una relación «informal» donde todavía uno estudia y así, a uno serio de trabajar y organizar más el tiempo