Fic de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 22
By SAM
— La herida no fue tan profunda pero si nos vimos obligados a agarrarle diez puntos en las costillas… — se quedó en silencio indeciso pensando en algo más.
— ¿Qué pasa? — pregunté saliéndome de mis casillas.
— El joven puede quedar en coma.
— Dios mío mi Bill. — sollozó mi madre en los brazos de su marido. — ¡Todo esto es tú culpa!
— ¿Qué? — Georg frunció en ceño igual de dolido o peor. — ¿Por qué?
— Si no le hubieras sacado de su casa nada estuviera pasando. — atacó Gordon entrw dientes.
— Mamá, Georg no tiene la culpa.
— ¿Y de quién es?
¡Y todavía se atreve a preguntar la muy descarada!
— ¡Tuya, mamá, tuya! — le grité. — ¡Si le hablaras a Bill con la verdad el no estuviera postrado en esa maldita cama!
— Sam..
— ¡Es tú culpa, Simone! — me pegó y era la primera vez que mi madre me levantaba la mano.
— ¡No me faltes el respeto!
— Señores por favor vamos a mantener la calma, estamos en un hospital.
— Disculpe. — el doctor salió de la habitación en silencio. Gordon abrazó a mi madre para que se calmara. Yo estaba destrozada por dentro, abracé a Georg con todas mis ganas dejandome llorar.
No podía ver a mi hermano tirado en esa cama sin hablarme o burlarse de mí, me lastimaba muy en el alma y no pude más.
— ¡Te odio Simone! — desde lo más profundo le grité. — ¡La que no debería estar aquí eres tú!
— ¡Ya cállate Sam!
— ¡No Gordon! ¡No me callo!
— Samanta, vamos. — Georg jaló mi mano para sacarme de la habitación, al ver a Tom de pie ahí lo miré sin saber como decirle. Estaba peor que yo.
— Sam, ¿Cómo está él?
No respondí.
— ¿Georg? — deduje que estaba tratando de decirle sin alterarlo.
— Bill…
— ¿Bill qué?
— Puede quedar en coma, Tom…
— No.
— Sí…
— No…
— Tom…
— ¡No! ¡Es mentira! — me agarró de los hombros de manera brusca mirandome a los ojos. — Dime que es una mentira, que es un puto juego y que el está ahí esperandome a que entre.
— Ojalá fuera así, Tom. — susurré deshecha mirando al suelo.
— No. — le dió patadas a la pared, Gustav lo agarró de los brazos y le obligó a quedarse quieto.
Tom lloraba desconsolado dejándose caer al suelo en los brazos de su mejor amigo y yo no pude contenerme más, me acerqué hasta quedarme en su altura y lloré junto a él.
Entendía su sentimiento como a nadie en el mundo, ya perdí a mi familia y ahora estaba por perder a mi pequeño; mi Billie. La única razón por la cual me he mantenido viva en este mundo tan de mierda y ahora esa razón estaba en esa cama inmóvil.
Me asusté un poco cuando Tom se removió a mi lado.
— ¿¡A dónde vas!? — gritamos todos al ver a Kaulitz levantarse como un loco y caminar a no sé dónde.
— Ustedes quedense aquí. — les pedí a mis demás compañeros.
— Llámanos por si necesitas algo. — asentí y corrí. Los doble G y yo lo seguimos hasta el estacionamiento, encendió el auto y lo hizo bramar a más no poder antes de salir del lugar.
No me dió tiempo para subirme en su auto con él, a si que corrí al SWM de Gustav y lo seguimos, de la misma manera que iba Tom. No frenaba ni en los semáforos y tenía miedo de que le pasara un auto… no, no, no. Alejé esos pensamientos de mi cabeza y me concentré.
El ferrari se detuvo en la mansión y entró molesto pateando la puerta, la señora de servicio cuyo nombre no recuerdo bajó las escaleras asustada, mirándonos con preocupación.
— ¿Dónde está mi padre, Ana? — su voz me dió un escalofrío, me puso el vello de punta «hasta el de la vagina» y me dió miedo.
— Mi niño Tom, tu padre salió esta tarde y no ha vuelto.
Tom levantó la mesita de centro y la estrelló con una fuerza tan bestial que esta se rompió.
— ¿¡Pero que es este escandalo!? — su señora madre apareció. — ¿¡Otra vez vienes borracho a hacer tus fiestitas aquí!? ¡Porque si es así llamaré a la policía!
— ¿Dónde está tu marido, Emma?
— Tom. — lo llamé pero ni siquiera se dignó a mirarme. — ¿Qué tiene que ver tu padre en todo esto?
Si es que era lo que estaba pensando… ahora mismo Milena tiene que considerarse una mujer sin tetas.
— ¿¡Dónde está!? — ignoró la pregunta que le hice, suspiré con fuerza y me dejé caer al sofá tan cómodo. Georg se sentó a mi lado y me abrazó para susurrarme en el oido.
— No sé quién le dijo a Tom pero el ya sabe que Bill mencionó a su padre…
¿Qué haría yo con un par de tetas?
Ah, sí.
Donárselas a Bill cuando despierte para que sea una mujer por completo… lo de la entrepierna me encargaría después.
— ¡Tom, no sé donde está! ¡Sueltame! — Gustav trataba de alejar a Tom de su madre que la estaba samarreando peor que a una muñeca de trapo.
— ¡Hombre ya! — le puteó su mejor amigo, logró soltar el agarre de su madre y ambos amigos cayeron por las gradas hasta llegar al suelo. Kaulitz estaba tan cegado por la ira que no pensaba.
— Ana por favor trae un calmante para Tom. — le pidió Georg muy amablemente y la señora asintió corriendo a la cocina.
— Yo no quiero nada, quiero a mi Bill…
— ¿Qué pasa con ese, eh? — se cruzó de brazos. Que señora tan irritante. — ¿Al fin te dejó?
— Mire señora no le ponga más leña al fuego. — amenacé sintiendo mi cuerpo lleno de ira.
— Ash, lo que haya pasado con ese Bill me tiene sin cuidado… es más, desde ya voy a seguir planeando la boda con Doménica.
— Emma, cállate. — amenazó la señora de servicio dandole a Gustav el vaso con agua y la pastila.
— Toma. — como si se tratara de un niño pequeño Tom la recibió y trago con calma. — Georgita en mi auto están las llaves, vayan de vuelta al hospital… yo me quedaré cuidando a Tom.
— Sí, cariño.
— Les acompaño afuera. — le hizo un ademán a su novio y salimos al auto gris. La señora cerró el auto de Tom y se guardó las llaves antes de acercarse a nosotros. — ¿Qué pasó con el señorito Bill?
— Está hospitalizado y todos creemos que el señor Kaulitz tiene algo que ver en todo esto… porque Bill le dijo algo a Milena sobre él y ya nada más…
— Oh. — se llevó ambas manos a la boca aguantandose el lloriqueo.
— Y ahora mi hermano hasta puede quedar en coma…
— Pobre chico… voy a orar mucho por él y su recuperación.
— Gracias nana. — ambos abrazamos a la nana antes de subir al auto y volver.
Continúa…
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