Fic de WifesKaulitz

Capítulo 21: vingt et un

By Bill

Caminaba por los pasillos de la escuela mientras hacía retumbar mis botas de tacón. El grupo de cheerleaders que había formado iba a mi detrás. Me sentía demasiado empoderado con la mini falda pegada a mi cuerpo y la pequeña blusa, además de que todas traían el peinado que solía usar junto con el maquillaje.

Amaba ver a los chicos desde lo más alto.

Ya era momento de demostrar el talento que tiene mi grupo y terminar de una vez con el de Regina.

Pasaron exactamente dos meses de absoluta dedicación, empeño y esfuerzo por parte de todas para dar lo mejor de nosotros. Con nuestro show daríamos inicio al programa de deportes y después tenía que correr hasta los vestidores para ponerme aquel vestido negro brillante de diamantes para participar de madrina de los deportes.

Esperaba ansioso ver a Tom para darle unos cuantos golpes junto con bofetadas para después llenarle la cara a besos.

Ojalá me hubiera llevado con él a Francia para estar en su emergencia.

Calmé esos pensamientos porque si no se ha comunicado conmigo es porque la cosa debió estar demasiado fuerte allá y yo ahí molestando.

— Okay, chicos. — todos colocamos las manos en el centro para unirnos como equipo. — Cómo lo practicamos, de esto depende derrotar a Regina y tomar posesión.

— ¡Sí!

— ¡Woo! — levantamos las manos con una sonrisa y nos dejamos ver en la cancha. La mayoría de los presentes aplaudieron y lanzaron silbidos de apoyo. Vi que algunos tenían pancartas con mi nombre, otros con el nombre del equipo y con la camisa que yo mismo me encargué de repartir para que demuestren lo mucho que me apoyan.

En fin.

— ¡Vamos a dar inicio al grupo de las BK’s! ¡un aplauso por favor! — mientras aplauden la música comenzó a sonar. Moví los pompones brillantes mientras comenzábamos a hacer los movimientos. Era arte y demasiado sensual. Las falditas se movían con el viento casi dejando al descubierto lo que abajo. Movía mis caderas de un lado a otro. En cambio las otras chicas estaban haciendo volteretas al momento que las cargaron.

Podía observar claramente como la cara del director e inspector fue de gusto porque era algo nuevo, algo que nadie había visto y nadie se lo esperaba a diferencia de lo que hacía la rubia.

Para dar por terminado el show corrí lo más rápido que pude con los tacones hasta que Gissel puso su mano para darme impulso y terminé formando una pirámide. Yo estaba arriba porque era la cabecilla.

— ¡Que increíble espectáculo, chicos! ¡Demos otro aplauso, por favor! — hicimos la respectiva reverencia al formar columnas y así nos despedimos. Todo, incluso yo íbamos derrochando felicidad porque lo hicimos bien.

— Bill, vamos a cambiarte, ¡corre! — asentí entrando al vestuario de las chicas porque ahí me iban a arreglar, maquillar. Me pusieron una jodida faja para amoldar el cuerpo y me maquillaron al natural, no me sentía yo mismo.

Alexa me puso unas extensiones en el cabello para hacerle ver más largo y ya después los tacones. Al salir me sonreí ampliamente al ver a Tom muy guapo con un traje de gala que hacía conjunto con el vestido. En sus manos traía un ramo de rosas rojas que me las dió junto con una corona.

— Nos vemos allá. — asentí con la cabeza cuando me dejaron solo con él.
Miraba su rostro tímido con una sonrisa amplia.

— ¿Estás enojado?

— ¿Por qué no me dijiste? hubiera estado contigo de lejitos pero ahí para abrazarte, Tom. Es solo eso…

— Lo siento, todo fue muy rápido y no pude pensar en nada más.

— Bueno… — le hice ojitos con una sonrisa. — No vuelvas a dejarme así… — me agaché un poco para rozar sus labios con los míos. Tom también elevó un poco sus pies para alcanzarme ya que estos estaban más altos que los anteriores.

— Prometo que no, solo si me coges.

— Echo, solo no vayas a retractarte. — entrelazamos las manos para ir a formar hasta donde se encontraban los equipos.
Miraba a todas las chicas madrinas de los equipos, no era el único hombre con vestido y me reconfortó bastante.
Incluso podía sentir la mirada acosadora de Regina a mi detrás.

Que cosas estará diciendo en su mente.

— ¡Fiuuuu! — exclamó Gustav y algunos chicos de los demás equipos. Tom rodeó mi cintura marcando territorio de una manera muy dominante. — Listo, ¿ya lo vieron?

— Es una maldita pena que ya tengas novio, maldición. ¡Sería tu sumiso!

— Ya, ya, ya… — habló Tom con celos en su voz. Abrí la boca y arqueé las cejas observando lo rojito que su rostro se tornó. — Basta, miren y callen. — entonces me besa delante de todos ganando abucheos por parte de los demás. Yo no podía reprimir las carcajadas. Eran demasiado divertidos, no lo podía negar. — ¿Ya te dije que te ves hermoso?

— No.

— Pues te ves hermoso, mi vida. Demasiado hermoso, precioso, sexy, sensual, caliente, ardiente y si sigo voy a tener una erección aquí.

Antes de que pudiera responder ya empezó la presentación de los equipos para empezar a salir uno por uno mientras presentaban. Demostré mi mejor sonrisa mientras saludaba a todas las personas que se encuentran ahí. Tom, como todo un caballero agarró mi mano y la besó. Provocó que mi rostro se ponga más rojo de lo normal.

En el trascurso del programa mencionaban los nombres de las madrinas y también mascotas. Reí al ver lo divertidos que estaban Georg y Gustav con los trajes del gato cósmico y Nobita ya que en los trajes estaban calificando actitud y en la madrina belleza.

— Oh, Joffrey, parece que tenemos una vez más de ganador a una persona que lo dió todo unos segundos atrás en el escenario con su grupo de cheerleaders.

— Esa persona demuestra belleza, sensualidad y un carácter de superioridad, ¡demos un aplauso a Bill Kaulitz! — me tapé la boca para reprimir un grito. Tom me abrazó con mucha emoción y los chicos del equipo también. Después pasé a recibir el listón, otras flores adicionales y un regalo.

Con respecto a la mascota quedamos en segundo lugar y el de Regina como primero nada más porque tenía temática de reciclaje.

Buah.

&

Tom me cargaba entre sus brazos besándome apasionadamente mientras nos dirigimos hasta su departamento. Al llegar tuve que bajarme para dejar que lo abra y después me volvió a cargar. Recostó mi cuerpo sobre el sofá y empezó a acariciarse.

— Compré el mejor lubricante para que me des a mi también. — sonreía sacando de la bolsa. Mi pene no podía estar más duro ante semejante pensamiento de cogerme a mi novio.

¡Uff!

¡Amaba esto!

— Entonces ven, caliéntame más de lo que estoy. Quiero sentir tu boca en mi entrepierna, ¡papi!

— ¡Sii! ¡grr! — le ayudé con el cierre del vestido que estaba a un lado. Tom lo subía lentamente mientras me besaba las piernas hasta tener mi masculinidad cerca de su boca. Plantó un beso suave que erizó mi piel. Acaricié sus rastas con emoción (ya que no traía gorra). Daba lamidas sobre la tela del boxer y apretaba con sus labios.

— Mhmm… mételo a tu boca. — le ayudé a alzar mi vestido para que pueda bajar el boxer y chuparme la polla. Abrí mis brazos mirando el techo encantado con la forma en la que se atraganta. Es muy sucio y los sonidos que provoca se confunden con mis gemidos. — Mhmm… ¡joder! estoy listo para meter, vamos, solo quítate el pantalón, mi amor. ¡Te voy a dar!

Terminé de quitarme el vestido observando como Tom se ponía en posición. Agarré el lubricante de fresa y rodeo una cantidad considerada en el trasero de Tom. Acaricio con mis dedos mientras me toco. Observo como se suelta las rastas y pone esconde su rostro en el cojín.

Acomodé la punta entre sus nalgas e hice presión. Tom apretaba el brazo del sofá y yo me agaché para darle besos en el cuello, hombros… con la intención de calmar su dolor porque sabía cómo es.

— Mhmm, Tom…

— Muévete. — obedecí iniciando un ritmo calmado. Se podría decir que lo estaba haciendo con todo el amor del mundo porque yo no quería dañarle. También deseo que me dé a mi. Sus paredes son jodidamente estrechas y me puse a cantar una canción mentalmente para no correrme tan pronto.

No había sentido esto desde hace mucho tiempo y parece que es algo nuevo para mí.

— Valoro mucho que… estés siendo amoroso pero cuando me toque a mi, Bill… ¡uff! mejor aprovecha.

Reí agitado.

— Solo trataba de ser considerado, guapo. — moví mis caderas a un ritmo alocado escuchando los gemidos graves de Tom, eran de dolor y puro placer. Vi como su mano se movía debajo de su cuerpo para tocarse y eché la cabeza hacia atrás.
Daba lo mejor de mi meneando en su interior. — Mhmm…

— Mierda, ¡sí!

Yo también le pegué en las nalgas a manos llenas, obvio que no le iba a doler porque mis manos no son tan duras como las suyas pero hice el intento. Recorría su espalda sudorosa por debajo de la tela de la camisa que se le empezaba a pegar al cuerpo para sentir su piel. Al llegar hasta el cuello, subí la otra mano y lo cerré a su alrededor para ahorcarle con fuerza.

Sentí como la entrada de Tom se contrajo de una manera excitante y grité como un animal.

Mi intento por reprimir un orgasmo me estaba abandonando.

— ¡No hagas eso! — chillé y le mordí en el hombro para liberar la tensión que tenía en las piernas.

— ¡Mierda, no puedo evitarlo! ¡te sientes bien adentro! ¡ya casi acabo! ¡continua! — no podía más y solo me dejé venir en el interior de Tom con muchas ganas. Caí fuera de él. Me senté en el piso débilmente pero aún con el pene duro. Tom tomó asiento en el sofá y palmeó sus piernas para que yo vaya hasta él.

Gateo con una sonrisa ladina hasta colocarme entre sus piernas. Agarré su pene con mi mano para empezar a dar lamidas con la intención de probar su esperma y limpiar.
Tom recoge mi cabello en una coleta para guiar los movimientos de sus caderas. La saliva se escurría demasiado bien por toda su longitud lista para entrar en mí.

— Que perro tan sucio. — susurra después de que saqué su miembro. Me alzó como una pluma sobre él. Puso mis piernas a los lados y así me la metió entera. Apreté su camisa con los ojos cerrados. Tom lamió la comisura de mis labios que estaban llenas de babas y también de su líquido salado. Empecé a dar saltos alocados en su entrepierna para complacerme mientras él aprieta mis nalgas a su gusto.

Lame en mi cuello, deja mordidas leves y succiona en ciertas partes para dejar marcas en mi.

— ¡Más! — supliqué atascado. Las palabras no me salían y solo suspiros ruidosos que demostraban lo bien que sentía. Era demasiado excitante.
Se acomodó mejor en el sofá para darme como si lo estuvieran electrocutando.

Entonces sentí la puerta ser abierta.

Joder, ¿quién está interrumpiendo nuestro momento? ¿por qué no tocó la puerta? ¡no me gustó para nada que no haya tocado antes de pasar! no quiero que me vean ser cogido por mi novio.

Qué vergüenza.

¿Y si es su familia?

— Buenas… ¿tardes? casi noches…

Abrí los ojos demasiado y volteo a ver a la persona dueña de esa voz tan igual a la de Tom y descubrí que era el mismo Tom que estaba ahí. Mi mente se nubló demasiado.

Me sumergí en un mar de confusión.

No podía creer lo que mis ojos estaban viendo.

El Tom que estaba a mi debajo detuvo sus movimientos observando a la persona que estaba de pie frente a nosotros y suspiró.

— Hola. — la única cosa que me sacó de mis dudas tendría que estar en su cuerpo. Levanté la camisa del Tom que estaba debajo de mi. Me puse pálido, más cachondo y nervioso.

El Tom con el que estaba cogiendo no era mi novio, si no otro Tom.

— ¡Mierda!

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Trente quatre 21»

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