Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 16
Tom sacó la cola de mi trasero como si de destapar un hueco se tratara. No sentí tanto porque de inmediato su miembro entró en mi para bombear como loco. Golpeó directo en mi punto g e hizo que mi piel se ponga de gallina gracias a que me hace sentir cada centímetro de su pene en mí.
El cuerpo se me tensa. Los gemidos de ambos se vuelven más intensos a medida que Tom va aumentando el ritmo.
Siento que me toma del cabello y se acerca tanto a mi oído para susurrar sobre lo mucho que me desea.
Muerde mi hombro y sentí como clava sus uñas en mi espalda para marcar territorio.
— ¡Mhmm, Tom!
— Shh. — coloca su mano en mi boca para callar mis gemidos. Cada que entra en mi, no puedo evitar contraer mi entrada, apretando su miembro y haciéndole gemir también. — Que puta tan deliciosa… sí…
Toma mis caderas y hace que se muevan al ritmo de sus embestidas, ya casi mi orgasmo se va aproximando porque cada movimiento es mejor que el anterior.
En el momento que estoy a punto de venirme, Tom decidió cambiar a una nueva posición. Hizo que mis piernas temblorosas se pongan a trabajar, en pocas palabras quería que lo monte.
Sentí mis mejillas enrojecer de vergüenza.
— Vamos, ¿qué esperas para galopar en mi pene, eh?
Me dejé caer sobre él de golpe.
Tom abrió mis nalgas para poder moverse mucho mejor. Eché la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados disfrutando del placer. Estaba haciendo lo posible para pensar en otra cosa y no correrme pero los ruidos tan dulces que salen de su boca me matan.
No voy a resistir.
— No puedo más.
— Oh, putita. Te doy permiso para que acabes.
Y así fue, casi al mismo tiempo, ambos eyaculamos sin retener nada. Nuestros cuerpos se quedaron estáticos, sudorosos y débiles en la cama.
No quería saber nada más, solo necesitaba descansar hasta el siguiente día que amanecí con la fuerza al tope y las ganas de retomar mi trabajo. Obligué a mi cuerpo a levantarse de la comodidad e ir a quitarse esas mallas llenas de sudor.
Volví a ponerme la ropa de ayer y fui al baño para limpiar mi rostro con agua fría.
Me veía fatal.
Se notaba el llanto de ayer.
—…¿¡DÓNDE CARAJOS ESTÁ BILL!? ¡DÉJAME PASAR, ZORRA! — fruncí el ceño exageradamente. Salí del baño sintiendo el corazón en la boca porque esa era la voz de Violet.
— ¡Bill no está, mujer! — respondía Zamira. — ¡Son días que no lo veo! ¡No sé que es de su vida!
— ¡AHÍ ESTÁ! ¡LLÁMALE!
— A ver, ¿te calmas? o te juro que voy a llamar a la policía por venir aquí a hacer escándalo. — suspiré decidido a enfrentar la situación de la mejor forma.
— Violet… — apenas abrí la puerta, el rostro de esa mujer se volvió muy rojo y levantó su mano para darme un golpe. Retrocedí dos pasos dentro de la casa de Tom y como pude cerré la puerta. Estaba forcejeando para poder entrar, temía por mi vida.
— ¿¡Qué carajos te pasa, estúpida!? — ataca Zamira enojada. — ¿¡Por qué le pegaste!? ¿¡QUÉ TAL SI TE DOY YO A TI!?
— ¿Qué sucede? — cuestiona Tom con el ceño fruncido. Tapé mi boca mientras me dejaba llorar a mares. — Bill…
— ¡SAL DE AHÍ, MALDICIÓN! TE VOY A MATAR.
— Uhm…
— Violet, si no te vas voy a llamar a la policía, te advierto.
— Bill. — insiste.
— Es Violet, me golpeó y… creo que ya sabe… joder…
— ¿Qué sucede? — le pregunto Tom a ella una vez que salió de su departamento. Sentía tanta vergüenza que estuviera dando la cara por mi, ¿qué carajos hice mal? a parte de creerle a ese mentiroso.
— Ese perro sucio que tienes dentro de tu casa le robó a mi hijo el amor de su padre, y el muy descarado fue ayer a mi casa a burlarse de mí, ¡por eso estoy aquí! ¡porque le quiero dejar en claro que Isaac me pertenece! ¡estamos casados! — lloriqueó.
— Que estupidez, mejor valórate, mujer. ¿Por qué vienes a pelear por un hombre con otro hombre? al imbécil de tu marido le faltaron huevos para hablar con la verdad, tanto como Bill y tú, son víctimas de ese idiota.
— ¡Mentira! ¡El se le metió por los ojos con esa cara de mosca muerta!
Mierda.
— ¡Yo ni siquiera sabía que Isaac estaba casado! — exclamé dando pasos largos para ir hasta la puerta y abrirla. Él rubio se apresuró en detener a la mujer con la intención de evitar otro golpe en mi rostro. — ¡El dijo que tú eras su hermana!
— ¡Suéltame! ¡Yo no soy su hermana!
— ¿Cómo te enteraste? — pregunta Zamira desde la puerta de nuestra casa. — El siempre mencionó a una tal Violet como su hermana, es cierto lo que Bill dice.
— Ayer llegó borracho a casa, me dijo que me abandonó porque se fijó en alguien más que no lo quería y me dijo que era Bill, el supuesto asistente de su trabajo.
— Que raro… Bill trabaja en un comisariato, ¿sabes?
— ¡Eso me dijo y le creo! — chilló. — Dijo que era tan lindo que no podía evitar verlo… enamorarse de su rostro al igual que su piel delicada… y que ahora lo dejó porque no soportaba su exceso de amor, ¡amor que nunca me dió a mí!
— ¿Bill? — entonces palidecí totalmente ante la voz de mi madre.
¿Acaso todos se hablaron para hacerme la vida imposible o qué? estoy cansado de esta maldita situación.
— Mamá…
— Señora Trümper…
— Ven. — agradecí infinitamente el que Tom se vaya con Violet a la fuerza porque si seguía hablando demás me metería en tantos problemas con esta mujer. Zamira en cambio me ve con terror.
— Señora, ¿le gustaría pasar?
— ¿Para qué? — responde con frialdad. — He escuchado lo suficiente para saber que siempre estuviste viéndome la cara de idiota, Bill. Estoy tan decepcionada de ti que ahora mismo te desconozco como mi hijo, para mí estás muerto.
— ¡Entonces no vengas a buscarme! — respondí histérico. — ¡Estoy cansado de que siempre me digas comentarios así! ¿¡por qué te cuesta aceptarme como soy!? ¡siempre me recuerdas los errores que he cometido en mi vida!
— ¿Será porque tú solito fuiste el causante de eso, Bill? A la familia le va a dar tanto asco enterarse de que él hijo de Charlotte es una… una completa basura.
Estoy a punto de desmoronarme por completo, no puedo soportar más.
— Y no solo eso, la abuela nos va a dejar sin un tan solo terreno gracias a la vaina que eres, ¡ve a la iglesia o a un internado! ¡enfermo!
— Maldita. — susurré. — No metas a la Nonna en esto, ¡es su voluntad!
— ¡Pues la Nonna fue internada en el hospital privado de Leipzig anoche y vine a buscarte! ¿¡dónde estabas tú!? ¡haciéndole el papel de marica con el esposo de una mujer que tiene un hijo suyo!
Entonces salí corriendo dejando todo atrás teniendo en mi mente nublada, el único pensamiento era mi abuela.
Agarré el primer transporte que encontré y me fuí ignorando los gritos del rastafari.
Dios, ¿por qué?
¿Por qué las cosas de repente van así de mal en mi vida? No quiero ser negativo pero me niego a perderla, la amo mucho a pesar de ser un mal nieto por no ir a visitarla.
Al estar fuera del hospital entré a la recepción a preguntar en qué habitación estaba. Lamentablemente me encontré a todo la familia en la sala de espera, quienes al verme, no dudaron en empezar a murmurar cosas, mirarme mal o darme la espalda.
La única persona que fue a abrazarme era April, la hermana de mamá en tercer lugar.
— ¿Cómo está?
— No hay noticias buenas, está muy delicada de salud. El doctor dijo que se le ha subido la presión entre otras tantas cosas que no logré entender. Le ruego a todos los santos de mi devoción que no me quiten lo que más amo en mi vida, ¿qué importa el dinero o los lujos?
— Ojalá la mayoría pensara así como tú, April.
— Mi niño. — continuaba acariciando mi cabello. — Yo tengo fe de que todo va a salir bien, vas a ver. — asentí con la cabeza.
Muy pronto llegó Charlotte, seguido de ella mi mejor amiga junto a Tom.
Dejé de lado a mi tía para ir a refugiarme en los brazos de Zamira, ignoré al rastafari e hice como si no existiera.
No tenía ánimos.
— Todo está bien… no te desanimes.
— Lo sé y gracias por venir. — coloqué la mano de forma disimulada en el hombro de Tom para que supiera que también se lo decía a él.
Cómo respuesta me dedicó una mueca en forma de sonrisa. — Por cierto, ¿qué pasó con Violet, Zamira?
— Voy por café. — dice Tom abandonando la escena.
— Ah, esa loca. Se niega a creer que Isaac le fue infiel, cree que tú le robaste a su marido… ahm… Tom le dijo a Violet que ustedes son pareja solo para que se quede tranquila. — suspira mirando por donde se perdió el mencionado. — Todo salió bien pero Isaac lo oyó, entonces se fueron a los golpes con Tom y pues… perdió.
Continúa…
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