
Fic Toll de WifesKaulitz
Capítulo 13
By Tom
Bill se me subió encima sin perder más tiempo, ¿cómo decirle que no a esa voz de gatito traga leches necesitado de su comida para dormir?
No podía ver su expresión pero por como se frotaba en mi polla, quería una dosis instantánea ¡al ya!
Estaba completamente desnudo sobre mí y con la única cabeza que podía pensar ahora era con la de la polla.
Así que no dudé en tomarlo.
Quité la única prenda que tenía en mi cuerpo. Acerqué la punta húmeda hasta su entrada desesperada y se la hundí a fondo sin tener el menor cuidado, pude haberlo dañado pero no pareció importarle. Él solo comenzó a mover sus caderas demasiado impaciente haciendo que mi pene entre y salga con rapidez.
Yo le ayudaba también moviendo mis caderas, creando un sonido delicioso y húmedo entre su piel con la mía.
Agh, ahora mismo me odio por no saber controlarme ante sus ganas de pene pero es que Bill es tan cogible.
Mierda.
— ¡Mhmm!
De esa boca se desprendían unos gemidos tan delicados que erizan mi piel y envía una corriente escalofriante directo a mi polla que en menos de lo que quiero ya siento ganas de eyacular. Aprieto ahora sus nalgas a modo de castigo por causar eso en mi cuerpo y después le nalgueo.
Bill lloriquea como una nena de placer.
Apreté los dedos de los pies al igual que mis ojos. Siento que me está follando a mi y no yo a él. Dios. ¿Por qué lo siento tan bien?
Qué cosas de la vida.
— Ah… — su rostro está a solo centímetros del mío, su aliento embriagador de trago mezclado con su aroma me hizo besarlo mientras mi mano se hundía en esa melena negra lacia. Muerdo sus labios y termino chupando con lujuria viva.
Le obligo a levantar más su cabeza de modo que tengo su cuello a mi disposición y sin pensarlo empecé a chupar hasta dejarle un hematoma casi lila.
De esa forma lo reclamaba como mío una vez más sin que se diera cuenta.
— ¡Tom! — chilló y se detuvo al instante. Había dejado salir todos sus fluidos sobre mi torso. Yo seguí moviendo hasta acabar dentro.
Este trataba de recomponer su respiración aún sobre mí y yo también con mi agarre en sus nalgas.
Finalmente nos acomodamos para dormir en total comodidad.
&
Al abrir mis ojos pude darme cuenta de que Bill dormía como un ángel con su cabeza reposada sobre mi pecho. Una pierna enredada con la mía y su brazo rodeando mi cintura.
Ese cosquilleo fastidioso de cuando lo ví por primera vez apareció por 643 veces, contando con esta 644.
No sabía que era pero solo aparecía cuando lo veía, tocaba, besaba o molestaba… tampoco quiero preocuparme en saber que es porque no debe ser nada importante.
O eso creo.
De pronto el móvil entre toda esa ropa desordenada empezó a sonar. Bill se removió en la cama con él ceño fruncido y no le dió ni la mínima importancia. Aproveché en buscar el móvil para saber quién era la persona que marcaba.
«Sac♥»
Arqueé una ceja.
— ¿Hola, quién habla?
— Bi… ¿qué carajos haces con el móvil de mi pareja, Tom?
— Isaac, eres tú. — sonreí. — ¿Qué tal?
— ¡Responde!
— Ah, sí… ¿qué que hago con el móvil de Bill? pues no sé, ayer salimos a beber y terminamos en un hotel. — regresé a ver hacia la cama para curiosear, lo bueno que aún seguía dormido y podría molestarle sin problema.
— Mentira, a Bill le caes mal, no te soporta.
Eso me enfureció.
— ¿Quieres que te mande una foto de nosotros, Isaac?
— ¡No, no te voy a creer nada! Quizás si estás con él pero molestándole, dale su móvil ahora mismo.
— Verás te voy a contar un secreto. — caminé hasta la ventana para mirar el paisaje bonito con una sonrisa. — Anoche me lo follé… no, bueno… él me montó a mi y como la carne es débil, ¡uff! que rico ¿quieres detalles?
— ¡Pásame a Bill ahora mismo! — gritó. Yo comencé a reír más con gracia pero fue un error, pronto la voz de Bill se escuchó desde la cama. — No me vayas a colg… — exactamente eso fue lo que hice. Terminar la llamada, borrar el registro y tirarlo por algún lugar de la habitación en silencio.
— Mhmm, me duele la cabeza, no la soporto. — caminé hasta donde estaba para verlo con total seriedad e indiferencia. — Dios…
— No es momento de quejas, gatito. Vístete y vuelve a casa con tu noviecito el que juega a dos tiempos.
Bill suspiró mirando hacia el suelo.
— ¿Por qué me dices eso? — susurró.
— Porque quiero.
— Ay… — levantó su trasero de la cama para acercarse a mí. No le miré al rostro, yo también miré hacia otro lado algo enojado. ¿Por qué cuando te gusta mucho alguien te niegas a alejarte de él por salud y estabilidad? ¿qué tanto amas a un desconocido que es un salido de la nada y de pronto ya te hace feliz? no sabes mucho pero te gusta.
Qué feas y complicadas las cosas relacionadas al amor.
— No sé cómo voy a verlo a la cara si lo llego a encontrar.
— Piensa en mí polla cada que lo veas. — empecé por buscar los boxers en la cama para ponerme. — Y ya.
— Uhm… ¿y si me excito?
— Pues te metes los dedos. — Bill relamió sus labios con parsimonia y sentí un descontrol en el interior de mi cuerpo.
¿Por qué me hace las cosas más difíciles? ¿por qué no solo le dice que encontró alguien mejor que él y ya? entonces me aprovecharía de ello para hacerle saber que los Kaulitz siempre van a ir en la cima y que los Vellman, en lo más profundo de la tierra.
Luego, no tendría remordimiento alguno en follar con Bill, darle hasta que me canse de su culo y al final, echarle a la basura porque si sigo los sentimientos me van a dominar.
Para mí mente y corazón no es un secreto de que si nos atrae Bill.
— Ya, mejor no hablemos de eso, por favor. Me da escalofríos porque antes de enterarme de su mierda él intentó tener relaciones conmigo, hasta me habló de tener un bebé.
— No puedes follar con Isaac. — murmuré sin ocultar la rabia que sentí. Agarré a Bill por las muñecas y lo miré amenazante. — Yo soy el único que puede hacerlo, anoche ya dijiste que eras mi novio y así se queda. Pobre de tí dónde que permitas que te ponga la mano encima, soy capaz de…
— ¿De qué, eh? — cuestiona Bill con altanería. Sus ojos avellana me miran como si le hubieran encantado esas palabras o quizás es a causa de mi ira.
No puedo saberlo. — ¿Matarlo si me toca?
— No sabes lo que dices.
— Me enamoran los hombres rudos, tóxicos, posesivos… — solté sus manos para darle la espalda, quería seguir vistiéndome.
— No sabes lo que implica estar conmigo.
— ¿Y qué? tú me metiste en esto, yo no lo pedí. Ahora somos novios, por lo tanto, ¿qué vamos a hacer ahora mi amor?
Sentí un descontrol que me dejó frío, sin palabras que decir. Lo que puedo hacer es demostrarle por medio de mi entrepierna que su tono de voz me ha seducido y ahora se la quiero enterrar sin lubricación alguna.
— Mira esto. — señalé mi bulto. — Lo has causado tú, ahora bájalo.
¡Ufff!
El muy maldito se me arrodilló.
Cómo amo su actitud sumisa y como amo el verlo así delante de mí, con mi miembro erecto y palpitante justo frente a su rostro.
Le tomo del cabello y guío suavemente su boca hacia mi entrepierna ~luego de bajar las prendas que molestan~ dejando que sus labios se envuelvan alrededor de mi dura erección.
Sentí cómo su lengua juega con mi glande, lamiendo y chupando con pasión. Jalé su cabello con firmeza, controlando el ritmo y la profundidad de sus movimientos.
Lo veo mientras se esfuerzas por complacerme, disfrutando de cada succión y cada lamida…
Mis gemidos de placer llenan el aire mientras lo da todo con esa mamada, siento que será inolvidable. Es la segunda vez que lo hace y ya me encanta sentir cómo su lengua se desliza arriba abajo, envolviéndome en un torbellino de sensaciones intensas.
No puedo evitar gemir y suspirar de placer mientras se deleita con mi miembro, llevándome al borde del éxtasis. Y cuando finalmente llego al clímax, tapé su boca para que no lo escupa y lo trague.
— ¿Esto tiene respuesta a tu pregunta?
Bill rió mientras afirmaba.
Estaba echo, ¿qué podría pasar después?
¿Enamorarme? : Lo dudo.
¿Cansarme de sus mamadas y su culo? : Pensándolo bien, tampoco.
Nuevo juguete para mi, ¡sí!
Continúa…
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