Fic Toll de WifesKaulitz

Capítulo 4

Otro día de trabajo en el cual ~afortunadamente~ no me topé al vecino esta mañana y todo marchaba bien que asustaba. También hice hora social con Meredith, le conté todo el momento bochornoso que me ha echo pasar el vecino y lo empalagoso que es Isaac conmigo.

— Yo opino que debes dejarlo y coger con el vecino.

— No, ni hablar. — mordí mi labio inferior después de darle la espalda. — Es una mala persona, siempre me trata como más le da la gana y no soportaría con el peso de más burlas.
Terminar con Isaac para caer más bajo.

— Pero guapo.

— Lo estúpido le quita lo guapo, Meredith.

— Pero la cogida no, a parte me dijiste que querías comprobar si realmente los condones que compró son de esa talla o solo te estaba tomando el pelo. — inmediatamente mis mejillas se sonrojaron hasta las orejas. Mi cuerpo se llenó de mucho calor. Aflojé un poco el botón de la camisa porque estaba muy sofocado.

Hablar de Tom me produce calor.

— Mejor no hablemos de él.

— Claro, porque la canoa se te moja solo con oír su nombre.

— Como digas.

Meredith ríe con gracia al momento que abandonaba la caja para ponerse a limpiar el suelo. En cambio yo dediqué mi tiempo a explorar mis redes sociales una por una, no había ninguna otra cosa que hacer y pronto sería mi hora de salida. Después estaba el cambio de horario, a partir del día viernes a domingo trabajaba en las tardes hasta las siete y era mucho más cansado.

Continuo ahora por mi Instagram y me llamó la atención la burbuja donde indicaba la sección de chats.
El que encabezaba primero era el nombre de ‘tomkaulitz’ junto con un mensaje que no podía ver mientras no abra el chat. Rodeo los ojos tratando de no verme interesado ya que según la hora lo mandó recién pero es que la curiosidad…

En el mensaje decía:

tomkaulitz

• Es una jodida casualidad encontrarte en mis recomendados de la única red social que manejo, ¿hasta donde voy a encontrar tanta homosexualidad junta? Por cierto, ayer mientras esperabas a tu cliente te tomé una foto y me arde lo que te voy a decir pero… sales muy precioso, mariquita.

Preferí no responder y dejarlo en el olvido.

¿O mejor si le respondo?

Bah, ¿que más da?

• Das miedo,
¿y si mejor me bloqueas?

El susodicho no tardó en responder los mensajes, ¡más parece que andaba pendiente de ello!

• ¿Acaso te olvidaste que vivimos juntos? Quizás no en la misma
casa pero frente a frente; sí.

• …y si puedes bloqueate los ojos.
No sabes lo lindo que se sintió no verte esta mañana. Respiré paz.

• Oh, no me viste porque
salí pronto y quiero explicarte
el motivo, ¡nos vemos en casa
cuando salgas!

• Y ya no respondas, ¿qué dirían
mis amistades? pueden pensar que
también soy del otro bando, ¡iugh!

Reí divertido.

Al parecer hoy haría lo posible para no llegar a casa a la hora de costumbre. Lo que menos quiero es saber las razones por las que no lo ví, solo sé que es lo mejor.

¿¡Cómo voy a verlo a la cara!? si me he tocado de la forma más sádica con ese sueño tan cochino siendo él quien lo protagoniza, a pesar de que sería algo muy gracioso corromper al heterosexual. Sería todo un reto para mí.

&

Tal y como lo había dicho, estaba llegando al depa como a las diez de la noche en un estado de ebriedad no tan exagerada. Mi cabeza estaba un poco mareada y tenía unas pequeñas, pero muuuuuy pequeñas ganas de vomitar.

Una vez fuera del ascensor fui a casa de Isaac por el gato que había olvidado de darle agua y comida. Era preferible llevar las cosas a mi depa para que Zamira también le pueda cuidar cuando yo no esté.

Busqué las llaves e ingresé al interior y ahí estaba el gatito junto con un desastre gigante. La casa olía a todo menos a limpio. Lo que más me dolió fue ver toda la comida balanceada regada y el con una pancita muy llena.
Me causó gracia su travesura.

— Vamos, hoy no vas a comer por goloso. — agarré un nuevo costal de arena, el gato y lo saqué directo a casa. Toby caminó hasta mis hombros mientras prendía sus uñas con fuerza. Empezó a masajear al mismo tiempo que ronroneaba cerca de mi oído.
Dentro de mí casa, se escuchaban unas risas escandalosas que fueron calladas al instante al verme ahí.

— Bill, que bueno que llegas, ¡Tom es tan divertido! estábamos conversando en lo que te esperaba.

Condenado hijo de su mamá.

— ¿Ahora sí nos puedes dejar solos, Zami? Quisiera hablar de algo muy importante con Bill. — este hablaba sin despegar la mirada de mí rostro sonrojado.

— No, Zamira. Quédate. Si el señor tiene algo que decirme lo hará en frente de tí.

— Oh, no me molestaría hacerte lo que quiero en frente de Zamira, si me gusta el sexo exhibicionista.

Mi rostro no podía estar más rojo y mi cuerpo tan acalorado.

— Yo creo que sí me voy, Billy. Iré al piso de abajo con David a platicar un poco y de paso llevaré al gato porque los ama.

— No… — susurré en un hilo de voz, sin embargo, fui ignorado como nunca y ella salió corriendo. Se encargó de cerrar la puerta con seguro. — ¿Cuánto llevas aquí?

— Lo suficiente para saber toda tu vida, Bill Trümper.

— ¿Me esperaste para fastidiar o para qué?

— Чтобы поймать тебя. |(Para cogerte.)| — fruncí el ceño exageradamente. Caminé un poco hasta estar cerca de él y comenzar a reír con gracia.

— ¿Ahora eres bilingüe?

— Solo un poquito.

— Nah… mejor dime de una vez, ¿qué se te ofrece?

— No soy gay, que te quede claro que nunca lo seré y que jamás voy a dejar de molestar con eso. — empezó. — Pero anoche te soñé con una lencería de gatita traga leches que me tomé el atrevimiento de comprarte una junto con un plug. — lanzó un cartón envuelto en una buena presentación de la marca ‘Wolford’. Lo abrí por pura curiosidad y mi boca se abrió de par en par. El valor era más alto que una chaqueta de cuero. Yo no hubiera podido comprar eso ni con dos sueldos. — ¿Te gustó?

— ¿Cómo carajo me va a gustar si no uso estas cosas?

— Oh, vamos. Ponle precio, no sé… solo déjame verte así, gatito traga leches.

— ¿Y dónde quedó el «100% heterosexual»? — comenté de forma burlona. — Ahora te me haces más gay que yo, Tom Kaulitz.

— No me veré gay porque cuando te pongas eso, para mí serás una mujer…

— Con pene. — añadí.

— Ya te dije que mi mami me enseñó a comer de todo a escobazos.

— Sigo sin entender lo que eso significa, deberías ser más específico. — empecé por quitarme la parte superior de la ropa. Lo hago porque quiero saber la reacción que puedo causar en él y de acuerdo a eso, cumpliré lo que deseo saber.
Mañana le culparé a Meredith por haberme emborrachado y hacerme hacer locuras.

— Uhm…

— ¿Sabes qué es lo que pienso?

— No me interesa.

— Igual lo diré. — estoy totalmente desnudo ante sus ojos. Emití un quejido al momento que me dió una nalgada a mano llena y suspiró entrecortado. — Tienes la actitud de un niño pequeño e inmaduro.

— Ja, ¿será porque tengo dieciocho?

— Y te creo porque con esos pantalones anchos parece que siempre estuvieras cagado.

Tom rió a carcajadas.

— ¡De verdad tengo dieciocho años!

— Dieciocho años pagando impuestos dirás, porque tienes cara de hombre ya vivido. — al terminar de decir eso también terminé de colocarme la lencería correctamente, solo faltaba el plug envuelto en un papel bonito color negro y ya estaba.

Todo un gatito.

¡Meow!

— Oh, ven aquí, gatito. — Tom se acomodó en el sofá e hizo que me subiera sobre él colocando ambas piernas a los lados de las suyas. Olisqueó mi perfume y pegó lo suficiente su boca para saber que estaba haciéndome un chupetón.

— Habla sin ser gracioso por primera vez en tu vida.

— Lo digo en serio, ¿cuántos tienes tú?

— Veinte.

— Uhm, ¿qué son dos años de diferencia?

— Es qué… la lencería cuesta muchísimo, ¿de dónde pagaría un niño de dieciocho algo tan costoso?

— Billy.

— Maldición. — eché la cabeza hacia atrás justo en el momento que decidió hacer fricción de su entrepierna con la mía. Tom estaba durísimo, hasta me atrevería a decir que más de lo que yo estaba.

— ¿Qué tal si me maullas?

Muerdo mi labio inferior con ganas.

— Cuando me digas tu edad y de dónde sacas el dinero… a pesar de que no es de mi incumbencia, yo… quiero saberlo.

— ¿Qué? ¿me vas a pedir que sea tu suggar daddy si te lo digo? — amasaba mis glúteos muy sádico. Mi garganta estaba a punto de secarse de tantos suspiros que me hacía soltar.
Quiero decir ~y de ser posible~ que deseaba coger con el.

— A si esté muriendo de hambre jamás te pediría algo así.

— Empecemos por algo tan simple, eh. — Tom y yo nos miramos a los ojos, podía ver la flama crecer en ellos. — ¿Qué pensarías si te digo que soy el hijo de un narcotraficante y que he venido a Alemania con la intención de protegerme a mi mismo de sus órdenes?

Continúa… 

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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