HIM: My soulmate 6

Fic omegaverse de TollWriter

Capítulo 6

— No puedes solo encerrar a Tom y dejarnos acá afuera —gritó Georg del otro lado de la puerta, muy exasperado como para controlar su tono de voz—. ¡Abre, Bill! —ordenó de nuevo.

Llevaban media hora desde que el rastudo había decidido encerrarse con Tom en la habitación.

—No le haré daño —contestó Bill desde adentro—. Solo quiero hablar con él.

—Está asustado —aseguró el beta atrás de la puerta.

Bill se quedó mirando a Tom un rato, algo que no había hecho desde que lo encerró, porque toda su atención estaba en mantener a Georg bien lejos. Lo vio ahí de pie, cerca del espejo, y… wow. Se sorprendió al ver cómo lucía su omega ahora: ya no tenía esas rastas sucias y malolientes, sino unas trenzas negras preciosas que le adornaban la cabeza. Las pupilas de Bill se dilataron al instante y se acercó con la única idea de probar esos labios.

Pero la mano de Tom le dio de lleno en la cara, parándolo en seco y haciéndolo chillar de dolor.

—A ver, idiota, ¿por qué me encerraste aquí? —preguntó Tom.

Tom estaba apoyado en el espejo, cruzado de brazos y con una expresión tranquila. Sin duda esa no era la sensación que sintió Bill antes de entrar. Ahora se veía enojado y no tan asustado como sus feromonas le indicaban.

—¿No estabas asustado? —preguntó Bill, aún sobando su rostro.

—Puff, claro que no, solo me das risa.

—Tus feromonas indican que estás asustado.

—Pues no lo estoy y ya déjame salir.

—No me puedo equivocar en las señales que tú me das, Tom.

—Ay, por favor.

—Estabas asustado… —comenzó a decir Bill, entrecerrando sus ojos. Prestó más atención a las señales de su omega y sonrió con picardía cuando lo entendió—. No estás asustado de lo que yo podría hacerte, estás asustado por lo que tú podrías hacer.

Tom se estremeció por lo dicho. Era la verdad: no estaba temiendo por su alfa, estaba más temeroso por lo que su instinto quería hacer.

—Estás loco y paranoico —se burló e intentó salir.

—Di que es la verdad. ¿A qué le temes?

—Temo que mi alfa sea un idiota… y vaya que sí lo eres.

—O temes que estés enamorado de mí.

Tom soltó una carcajada sarcástica, muy fingida y muy escandalosa, pero con un rastro de verdad.

—Serás idiota, ¿cómo por qué me enamoraría de ti?

—No puedes negar que estabas tan desesperado como yo por tocarme, por sentirnos el uno al otro —dijo, señalándolos a ambos con un dedo acusador.

—Tal vez, pero es por Thane, no por mí.

—Tom, desde que estamos aquí en este valle de la muerte, ¿has sentido a Thane? Porque yo no he sentido a Tyler desde que bajamos de ese avión.

—Tienes razón —Tom bajó un poco la guardia y se sentó en una silla. Aspiró las feromonas que Bill comenzó a esparcir por toda la habitación, logrando que por fin se relajara un poco—. Gracias —musitó al estar totalmente tranquilo.

Bill asintió.  

—¿Qué significa todo esto que estamos sintiendo?

—No lo sé, Bill, es tan extraño.

—Discúlpame por encerrarnos así, pero necesitaba olerte.

Tom asintió y Bill sonrió por primera vez genuinamente.

—Oye, Tom… —pronunció de nuevo Bill, mirando los ojos mieles del ahora trenzudo. Este lo incitó a seguir hablando ladeando un poco su cabeza—. ¡No hagas eso! —chilló alejándose de su omega.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Tu madre no te explicó.

—Claro que me lo explicó, pero me es imposible cuando estamos tan cerca. Quiero olerte, Bill —confesó cabizbajo.

—Yo también —confesó Bill con sus mejillas sonrojadas—. ¿Puedo? —pidió.

Tom asintió, ladeando de nuevo la cabeza y dejando su cuello expuesto. Bill aspiró lo más que pudo antes de enterrarse de lleno en el punto dulce, allí donde las glándulas aromáticas se situaban y que comenzaban a esparcir feromonas sin control, envolviéndose mutuamente de café y fresas.

Las manos de Bill fueron a parar a su espalda baja mientras que Tom lo sostenía por los antebrazos. La calidez y la comodidad estaban presentes, tanto que ambos no querían separarse. Sin embargo, a Bill no se le habían pasado las ganas de besarlo, así que sacó el rostro del cuello de su omega para quedar muy cerca. Ambos subieron las manos a la vez para tomar el rostro contrario y finalmente juntaron sus labios en un beso limpio. Tom fue el primero en abrir la boca para que Bill explorara un poco; lo siguió en ritmo y, cuando sintieron que sus feromonas de excitación comenzaban a salir de sus cuerpos sin control, fue que se separaron. Esta vez no hubo asco ni muestra de odio. Esta vez solo fueron risas y miradas tiernas.

—¿Qué demonios estaba pasando? —pensaron a la vez.

—Bueno, es suficiente.

Georg entró sin previo aviso, empujando la puerta y haciéndolos saltar por lo imprevisto.

—¿Qué sucede aquí? —preguntó, viéndolos muy de cerca. Olfateó un poco el aire y arrugó la nariz.

—Eso te preguntamos nosotros a ti —la seriedad de Bill hizo que el beta se tensara.

&

—Bueno, ya podrías decirnos qué es lo que pasa.

Ya habían llegado a lo que sería su nuevo hogar, al menos por esos dos meses. Al contrario de la fea choza que Bill se había imaginado, esta era muy moderna y muy grande, cosa que agradeció el rastudo reiteradas veces. Porque al menos tendría donde dormir plácidamente.

—¿De qué hablan? —estaban en el gran salón, sentados en un enorme y bonito sofá que a Bill le encantó desde que lo vio.

—Este lugar es extraño, ¿cierto? —preguntó Bill a su omega, que estaba frente a él.

—Cierto… no hemos pasado un día aquí y ya nos…

—¿Nos qué? —el beta alzó una ceja inquisitivamente.

—Olvídalo, solo sé que ya no lo veo como un idiota —continuó Tom.

—Y a mí hasta me agrada.

—¡Es maravilloso! —chilló Gustav desde la cocina, donde preparaba una cena decente para los cuatro.

—Me alegra por ustedes —murmuró Georg, tomando las maletas para subirlas.

—Oh, no, no… tenemos muchas preguntas, Georg.

—Está bien, empiecen —se sentó frente a ellos y esperó—. ¿Qué quieren saber?

—Primero, ¿dónde están Tyler y Thane? No los hemos sentido y mucho menos han venido.

—Les dijimos que venían a reencontrarse —ambos chicos asintieron por la obviedad—. Este lugar tiene el poder de desprender tu parte humana de tu parte lobuna.

—Tu parte lobuna… —continuó Gus, que ahora estaba en el umbral de la puerta de la cocina— está invernada. Todo lo que hagan o dejen de hacer es por voluntad de su parte humana. Esto lo hacemos para que vean los sentimientos de cada uno, sus verdaderos sentimientos.

Los chicos se miraron entre sí.

O sea que el beso fue consensuado y que aparte les había encantado —pensaron.

—Pero no se preocupen —aseguró Georg—. Ellos volverán cuando sea el momento adecuado.

Los chicos asintieron.

—¿Por qué el olor de Bill está más fuerte y cada vez que lo tengo cerca quisiera estar metido en su cuello?

—Las energías son distintas y por lo tanto su olor se intensifica hasta tal punto de volverse loco a ambos.

—¿Pero cuando volvamos a la ciudad se nos pasará?

—No lo creo.

—¿Dónde está Odessa? —preguntó esta vez Bill.

—Muy pronto la verán.

Los chicos suspiraron. Tratar de sacar información de ese beta era demasiado estresante. Lo dejarían pasar solo por ese momento. Vieron cómo subían las cantidades de maletas —la mayoría de Bill— y se perdieron en la segunda planta.

—¿Qué piensas? —susurró Bill después de un largo rato de tener pensamientos confusos.

—Creo que debemos bajar un poco las discusiones entre nosotros y tratar de llevarnos bien.

—De acuerdo —aceptó Bill—. No más discusiones.

—No más discusiones —aseguró Tom con una sonrisa.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por TollWriter

Escritora del Fandom

Un comentario en «HIM: My soulmate 6»
  1. hey, pq a mi flaco nomas le hicieron cambio de look? 😭

    y también, para mí son excusas y nomas quería alejarse de todos qns sabían qns son para dejar libres sus sentimientos verdaderos 🚬

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!