HIM: My soulmate 4

Fic omegaverse de TollWriter

Capítulo 4

Bill y Tom solo veían cómo sus padres alfas se sentaban frente a ellos con una copa de vino en sus manos. Ya habían dejado la escuela y ahora estaban reunidos en la casa de los Wieger para una reunión exprés, o mejor dicho, para un jalón de orejas.

—¿Por qué es tan difícil aceptar que son destinados?— preguntó Gordon con su particular serenidad a los chicos.

—¿Por qué es tan difícil entender que, a pesar de que somos destinados, no nos llevamos bien?— contraatacó Bill, mientras Tom asentía.

—Bill, hijo, es su destino, por más que quieran negarlo. Su naturaleza es estar juntos y tener cachorros, criarlos y ser una familia

—Pero yo estoy enamorado de otro omega

—Y yo de otra alfa —añadió Tom.

—Es pasajero 

—No se siente pasajero 

—De acuerdo, tratamos de que entendieran, pero no nos dejan otra opción —intervino Jorg, que era un poco menos comprensivo.

—¿Qué quiere decir con eso, papá? 

—Mañana irán a la reserva de Odessa Kalynda 

—¿Quién es esa? —se burló Tom.

—Es nuestro ancestro, es una anciana sabia y ella les dará opciones —explicó Gordon.

—¿Opciones? No queremos opciones, queremos que nos dejen libres 

—En eso estoy de acuerdo con él 

—Perfecto. Van a la reserva y se quedan hasta la próxima luna llena. Y si al día siguiente aún no hay solución, los dejamos en paz 

—La próxima luna llena es en dos meses 

—Tiempo perfecto para que Odessa Kalynda los instruya 

—No iremos a una reserva, papá —se negó Bill.

—Sí lo harán —dijo Gordon, que se mantenía calmado, pero por fin impuso su voz de alfa—. Es lo último que haremos por ustedes y por su futuro.

—Nuestro futuro no es ese 

—¿Entonces cuál es el problema? Acampen en la reserva. Allí estarán en su hábitat y Tanner y Tyler estarán en su estado natural —concluyó Gordon.

Bill y Tom se miraron, los dos pusieron los ojos en blanco pero no dijeron nada. Total, sus padres ya habían decidido y si esta era la única solución para ser libres, lo harían. En los últimos días, prepararon todo para el viaje y el primero del siguiente mes ya iban en un avión rumbo a la reserva de Odessa Kalynda, en alguna parte del Amazonas, exactamente en la represa Tekuara, en el corazón de la selva.

Bill miró por la ventanilla y solo veía vegetación. Creyó ver un pterosaurio volando, pero obviamente era producto de su estresada cabeza. Bufó cuando sintió las rastas cerca de sus brazos y la cabeza de un dormido Tom a su lado. Puso un dedo en la frente de Tom para hacerlo despertar, pero el dormilón siguió con su serenata de ronquidos sonoros. Sonrió malicioso y le pegó un golpe en la frente, haciendo que despertara muy asustado.

—¡Ay! ¿Por qué me despiertas, Bill? —chilló Tom, bostezando.

—Estabas babeando mi hombro y no soporto más tus ronquidos 

—Sí, como sea, no molestes 

—Quítate —Bill se removió cuando Tom intentó acomodarse otra vez en su hombro.

—¡Ay! Deja dormir 

—No me grites porque tu aliento apesta —expresó Bill, tapando su nariz y echando de su loción como repelente.

—No tanto como el tuyo —replicó Tom.

—¿Quieres ver cómo te tiro por la ventanilla? —amenazó Bill.

—¡Ay! Si inténtalo, tonto, y salimos volando los dos —respondió Tom.

—Cállate.

—Cállate tú.

—Podrían quedarse quietos —la azafata los interrumpió en los golpes que se daban—. Ya vamos a aterrizar.

—Ya ves lo que haces, idiota —

—Es tu culpa, Bill —respondió Tom. El pelinegro puso los ojos en blanco y se acomodó de nuevo en su asiento, colocando su cinturón. Pero la espesa niebla de color negro cubrió la zona VIP del avión.

—¡Oh no, ahora no! —Bill pronunció, pero era inevitable que lo cubriera. Al desaparecer, solo estaba Tyler sentado. Tom lo miró con curiosidad, pero Thane era más fuerte y salió a relucir cuando la espesa niebla blanca lo cubrió por completo.

La azafata no se sorprendió; era común ver ese tipo de situación. Lo que sí la sorprendió fue cuando los vio besándose como si fueran la pareja perfecta. Sonrió tiernamente al verlos dándose mimitos cariñosos. El beso tierno terminó cuando la turbulencia al aterrizar se hizo presente en el avión.

Tyler y Thane se sonrieron y de nuevo se besaron, pero era hora de abandonar los cuerpos de nuevo. Se despidieron a mitad del beso y desaparecieron, dejando a Tom y Bill besándose con ganas.

—¡Ay, Tyler! —riñó Bill cuando se separó de los labios de un asqueado Tom.

—Esto es asqueroso —expresó el rastudo, limpiando las babas.

—Dile al estúpido Omega de Thane que no provoque al mío 

—Tyler es el que provoca 

Un jalón de pelo por parte del pelinegro hizo que Tom lo tumbara en el piso del avión, montando una escena. Bill intentó separar su cuerpo del contrario con patadas, sin embargo, Tom las detuvo ágilmente. Era una situación bochornosa para los demás pasajeros, pero a ellos no les importaba. Continuaron con los gruñidos y al rastudo no le importó no obedecer a su alfa.

—¡Ya basta! —la azafata interrumpió, cansada de ese berrinche, y levantó a Tom por los hombros para separarlos.

—Eres un estúpido, me ensuciaste —se quejó Bill, limpiando sus ropas.

—Ya estabas sucio, y tú eres el estúpido —respondió Tom.

—Podrían bajar de una vez —la azafata les ordenó, y ellos muy obedientes lo hicieron. Salieron a la autopista y allí vieron a una linda pareja, un alfa y un beta esperando con una pancarta demasiado grande y con sus nombres, bueno, con los nombres de Tyler y Thane.

Se acercaron sigilosamente hasta quedar frente a frente. Eran más bajos que ellos y mucho mayores, pero irradiaban confianza y eso los tranquilizó.

—Bienvenidos —dijo el alfa con olor a menta. Era rubio y tenía el pelo largo, pero lo recogía con un moño. Vestía pantalón corto y camiseta negra, muy típico para ese calor infernal que hacía. Usaba lentes que ajustaba a su nariz muy seguido y tenía un rostro muy angelical para ser un alfa; era muy tierno.

—Somos… 

—basta de presentaciones necesito un baño urgente — el pelinegro interrumpe y Tom ríe bajito.

—Solo estaremos un mes —dijo 

 A nosotros no nos importa lo que digan o lo que no digan. Jamás seremos esposos y yo jamás tendré cachorros, ni de este ni de nadie. Puede que la naturaleza me haya hecho un omega, pero yo no soy una fábrica de bebés.

—Y yo no tendré que mantenerte a ti y mucho menos acostarme contigo, qué asco.

—Sí, como si yo quisiera eso.

—Pues eres un omega ofrecido.

—No más que Andy.

—Deja a Andy fuera de esto.

—¡Silencio! —el beta alzó la voz y los chicos lo miraron. No era muy común que un beta fuera tan dominante, y menos enfrente de dos alfas que lo eran.

—Dejen de discutir, las discusiones se quedan en la ciudad de donde vienen. Aquí es diferente. ¿Entienden? —los chicos asintieron y por fin se callaron.

—Yo soy Georg Listing, soy beta, como pudieron oler. Estoy a cargo de su estancia en la reserva y todo lo que tiene que ver con la maternidad y sexualidad tuya, Tom. 

El rastudo se cruzó de brazos indignado; le molestaba que supiera con solo verlo o olerlo que era un omega.

—Él es Gustav —continuó el beta—. Él estará a cargo de la caza y la pesca, y encontrar una profesión acorde con tus habilidades, Bill.

En cambio el pelinegro se enorgullecía de ser un alfa.

—Así es, aquí estarán en su estado natural y lo más interesante e importante que deberán aprender es que la conversión de su lobo… —Georg dio la vuelta para acercarse al auto que los llevaría a la reserva, pero los chicos no se movieron.

—¿Qué sucede? —preguntó Georg, girándose hacia ellos.

—¿Qué es eso de conversión? 

—Aquí sus lobos saldrán a relucir, les enseñaremos cómo verse normales y no como los típicos niños bobos de ciudad —explicó Georg.

—¡Oye! —se quejaron al unísono.

Georg y Gustav continuaron su camino y los chicos los siguieron muy lento y no muy alegres.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por TollWriter

Escritora del Fandom

Un comentario en «HIM: My soulmate 4»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!