

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 27
«No podemos seguir siendo amigos, lo siento.»
«¿Por qué?»
«Se lo que sucedió ayer en la fiesta con Tom y he tomado una decisión, no quiero perder a Gustav porque lo amo de verdad. Olvídate de nuestra amistad»
Georg mi gran amigo de toda la vida decidió darle fin a nuestra amistad, no tuvo la valentía de decírmelo en la cara, para él un simple mensajito y ya estaban las cosas.
Estaba en la escuela sentado en las mesas de la cafetería del bar, con Sam y su grupo de amigos y Erik del otro lado contándome no sé que cosa
. Yo solo pensaba en como me vengaría de Charlotte y hacerle pagar de la forma más vil y humillante que pueda existir.
Los vi entrar a todos hablando y sonriendo juntos, Georg hablaba animadamente con Charlotte y sus respectivas parejas de la misma forma. No quité mi vista de su mesa y tampoco disimulé cuando Georg se dió cuenta y les dijo algo que todos estallaron en carcajadas ruidosas.
— ¡Chicoooos! — me levanté de mi asiento, llamé la atención de todos los estudiantes presentes en la cafetería y cuando sus miradas se posaron en mí seguí. — Hay personas estúpidas y luego está mi ex compañera de confianza que se tomó tan en serio esa «confianza» y ahora trata de imitarme.
— ¿Qué haces, Bill? — susurró Erik desde su asiento.
— ¡Shhh! — Sam le tapó la boca con una sonrisa maliciosa. — Déjalo, lo ha vuelto a hacer.
— ¡Trata de verse como yo! ¿Entienden? ¡Es una copia barata mía! — y todos estallaron en carcajadas mirando a Charlotte, estaba furiosa y me miraba al igual que el resto de estúpidos que tenía en la mesa. — ¿Vas a llorar, Charlie?
— ¡Yo si te mato! — caminó hecho una fiera hasta llegar a mi, Sam y su grupo de amigos se pararon a la par mía amenazantes.
— Tócale un solo pelo y te arrastro.
— ¡Esto no va a quedarse así!
— ¿Qué? — pregunté altanero. — ¿Vas a correr a inventarle excusas a Tommy para que se olvide de mi?
— ¡Oh, Tommy! — chillaron los demás estudiantes que presenciaban la escena tan estúpida que yo mismo hice.
— Ah, eeeeso. — se cruzó de brazos. — Bueno, yo creo que Georg te debe una buena explicación. — miró en dirección a la mesa que estaba mi mejor amigo, este no sabía donde meterse con todas las miradas posadas sobre él.
— Vamos Charlotte, no vale la pena que te rebajes con semejante… — me miró con asco, mi cuerpo estaba a punto de perder el equilibrio y dejarme caer pero no me lo permití.
No ahora.
— ¿¡Semejante qué!? — chilló Sam y se paró enfrente de él como un gallo de pelea. — ¡No me hagas meterte una buena paliza a ti y a tu esperpento, Kaulitz!
— No, espérate Tom. — sonreía malvada y yo solo me crucé de brazos arqueando ambas cejas. — Fue Georg quien me dijo tus intenciones para con Tom a cambio de pertenecer nuevamente al grupo de las señoritas protocolo, no tuve que hacer nada porque él solito se acercó a mi, ¿cómo te quedó el ojo? — entonces Sam corrió a la mesa donde estaba Georg sentado con Gustav, quien al verla se paró tratando de protegerlo.
Algo que no sabían es que Sam desde pequeña era campeona luchadora y alza pesas, con el mínimo golpe certero que te de, te manda al hospital en estado vegetal por un buen tiempo.
Vi como empujó al rubio y cayó encima de la mesa, ahora tomó al castaño del cabello, lo jaló y le dió un puñete rompiendo su nariz.
Al parecer a Sam le apasionaba romper narices.
Que linda.
Tom y Erik corrieron para detener a Sam y yo aproveché para tirarme encima de Charlotte que estaba descuidada, mis manos estaban en su cuello y las suyas estaban en mi cabello. Tom al darse cuenta ya no corría a salvar a Georg, si no a su amada Charlotte.
— ¡Déjala, Bill! — los tres forcejeábamos pero ninguno aflojaba.
— ¡No lo toques! — saltó Erik en mi defensa, estaba a punto de golpear a Tom si no fuera por el profesor que nos hizo separar a todos.
— ¿¡Qué significa esto!? ¡Esto no es un mercado! — estábamos tiesos por un momento sin reaccionar, luego todos corrimos por nuestras vidas lejos del profesor. — ¿¡Dónde creen que van!? — solo lo ignoramos y seguimos corriendo hasta perderlo de vista.
— Eso estuvo cerca.
— ¿Están bien? — preguntó Sam al llegar agitada y sudorosa, la miré divertido por su repentino cambio de actitud. — En serio voy a volver a empezar con los ejercicios, ¡por poco y me atrapa el viejo ese!
— Sam, no puedes ir por la vida rompiendo narices. — le regañó Milena, su mejor amiga desde que recuerdo. Siempre juntas e inseparables, peleaban hasta el punto de caerse a golpes y luego lloraban pidiéndose disculpas por lo sucedido, envidiaba su relación.
Con Georg no tuve suerte porque me salió doble cara
— Yo tengo una duda muy grande.
— ¿Cuál es? — centramos nuestras miradas en la morena de cabello rizado corto; Anneth, era otra de las mejores amigas de Sam. Sus facciones latinoamericanas la hacían ver muy atractiva, tenía un cuerpo perfecto y envidiable.
— En los cuatro días que Bill no apareció en la escuela, ¿qué hizo Charlotte para que Tom aceptara salir con ella y ser novios?
Todos nos quedamos en silencio.
— ¿Qué hizo o inventó para que el de rastas acepte sin rechazar?
Silencio.
— ¿Y si Tom se vió obligado a aceptar?
Más silencio.
— ¿No se han puesto a pensar?
A Anneth le vamos a llamar la mente maestra del grupo por tratar de abrirnos los ojos a todos con esa duda.
— Kaulitz no es ningún niño.
— Tampoco es que Charlotte le haya puesto un puñal y le haya dicho, ¡si no aceptas ser mi novio me mato! — estallamos en risas por su falsa imitación de la voz de Charlotte.
— Tampoco hay que descartar esa idea. — interrumpió Erik quien en serio estaba dispuesto a hacer lo que le pidiera con tal de fijarme en él aún sabiendo que amaba a Tom.
— Es cierto lo que dice el Erikin.
— Erik. — lo llamé y me miró como un perro obediente. — ¿Averiguarías lo que en realidad sucede por mí?
Continúa…
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