It’s Billie Bitch 22

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 22

Rodeé los ojos, no iba a caer en el show dramático que estaba haciendo mi mamá y me dispuse a contestar la llamada.

Georg.

— ¡Bill! — chilló del otro lado del móvil. — ¡Tienes que venir al bar donde salimos los cinco juntos esa vez!

— ¿Cómo para qué? — pregunté mirando como le ponían un pañuelo con alcohol a mamá para que despertara.

— Gustav me ha dejado solo y quiero que mi buen amigo me acompañe a tomarme unos tragos. — su voz sonaba rara y desesperada, me preocupé mucho por él. — Ponte guapo que esta noche nos vamos de cazadores.

— Está bien, voy a darme un baño y te alcanzo ahí, ¿si?

— Gracias. Eres un buen amigo. — no lo veía pero sabía que tenía una sonrisa en sus labios.

— No tomes mucho Georg. — sonreí también. — No hasta que yo vaya. — colgué la llamada y fui a la puerta. Simone lloraba desconsolada en brazos de Gordon mientras Samanta le extendía una botella de agua mineral.

— ¿Qué pasó, Bill? ¿Por qué has hecho llorar a mamá?

— Porque le dije que me gusta comer pepino, ¿qué hay de malo en eso? — la carcajada de Sam no tardó en aparecer y así como apareció desapareció.

— Silencio Sam.

— Lo siento.

— Voy a bañarme. Adiós. — cerré la puerta con seguro ignorando los gritos de mi papá, me desvestí y me metí a la ducha. El agua caliente caía sobre mi piel relajándome, cerré la llave del agua para poner mi shampoo de Campo de rosas y dejarlo reposar para tener un buen olor, luego pasé la barra de jabón de avena en mi cuerpo y quité los restos con el agua. Envolví mi cuerpo con el albornoz y busqué la ropa más sexy que tenía en mi closet.

Un top negro con un logo de una guitarra en llamas, mi chaqueta de cuero roja, una falda de seda acampanada del mismo color, medias mallas de red, las botas negras de siempre, las muñequeras negras, mi arnes con un dije de una estrella, mismo maquillaje con el lip gloss ahora rojo y para finalizar mi mochila pequeña negra. Salí hasta la puerta y bajé las escaleras.

— Me voy y no me esperen, que no llegaré. — sin esperar una respuesta de aprobación, giré sobre mi propio eje y me fui de la casa para juntarme con Georg. Tomé un taxi y le pedí que me llevara hasta ese bar, al llegar le pagué y me bajé del auto dispuesto a entrar.
No vi a Georg por ningún lado.

— Eres Bill, ¿no? — preguntó el mesero y asentí. — Por aquí. — me guió entre la multitud de las personas hasta llevarme a una habitación que tenía en bonitas letras doradas un «VIP». Sonreí porque eso significaba que había vuelto el Georg de siempre. El joven mesero me abrió la puerta del lugar y este estaba a oscuras, me empujó hacia adentro y cerró la puerta detrás de mí.

Bien, ahora estaba con miedo.

— Carajo. — murmuré al chocar con una pared, no encontraba el interruptor para encender la luz. Saqué mi móvil para alumbrar con la linterna y el interruptor de la luz estaba muy cerca de mí. — Pero que tonto soy. — me reí para mis adentros y encendí la luz.

— ¡Y se hizo la luz! — chilló Georg desde el sofá y corrió a abrazarme. No entendía lo que estaba pasando, miré el lugar y estaba bien arreglado con flores, velas románticas, una botella de champagne, uvas y manzanas acarameladas.

— ¿Qué está sucediendo, Georg? — pregunté mirando el lugar, me dejó de abrazar y me miró con una sonrisa de forma cómplice. — ¿Qué? ¿Vas a pedirme que sea tu novio? Porque desde ya te digo que no acepto y que me voy.

— No Bill. — se rió. Las luces se apagaron nuevamente y se dejó caer un cartel blanco con letras en negrilla. Volví a encender la linterna del móvil y apunté al cartel.

— Estoy comenzando a asustarme, Georg. — caminé alumbrándolo más cerca. — Tampoco quiero casarme contigo. — bromee tanteando el cartel y me alejé para saber que decía de verdad.

«¿Puedo ser tu novio?»

— Joder Geo, no puedes ser mi novio. — me crucé de brazos.

— ¿Y quién dice que soy yo el que te lo está pidiendo? — me crucé de brazos y bufé, empezaba a cansarme de este jueguito.

— ¿Y yo puedo ser tu novio?

Santa María de las mercedes.

Mis ojos se abrieron como platos al sentirlo susurrar en mi oído, al sentir su agarre en mi cintura, sus labios en mi mejilla. Estaba sudando e hiperventilando. Las luces se prendieron y Tom estaba mirándome a los ojos con ese brillo tan único y propio de él, sonreía nervioso y yo no podía creérmelo.

Maravillosa jugada la que me hicieron.

— ¿Qué dices? — tocó mi barbilla con sus dedos delicadamente. — ¿Aceptas?

— Tom.

— ¿Hmm? — me mordió el lugar donde se encontraban sus dedos y mi piel se erizó.

— ¿Que hay con Charlotte?

— Oh, Bill. — rodeó los ojos y aflojó su agarre de mi cintura. Posé ambas manos en sus mejillas para que me mirara y sea sincero conmigo.

— Necesito saberlo porque no voy a estar preparado para lo que venga. — le dí un beso en la punta de la nariz. — Una mujer dolida haría cualquier cosa por ver a la persona que le gusta sufriendo como ella o incluso peor.

— Afrontaremos juntos lo que pueda pasar, te lo prometo.

— Bill ya dile que sí. — susurró Gustav desde el otro extremo de la habitación, regresé a verlo con una sonrisa y suspiré. — No sabes lo estresado que me tenía planeando todo esto.

— Es cierto, nunca dejaba de hablar de Bill y lo maravilloso que es Bill para sus ojos. — habló Georg sentándose en las piernas de su novio. Volví mi vista a la persona que estaba en frente de mí esperando una respuesta, uní sus labios con los míos y sonreí en medio del beso.

— ¿Eso te da una respuesta?

— No. A ver otra vez. — le dí otro beso corto y me separé. — Hmm… un poco más. — esta vez el beso duró más de lo esperado, deslicé mis manos hasta posarlas en sus hombros y él ahora era quien sonreía.

— Si acepto ser tu novio, Tom.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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