
Notas: Hola, gente bella, este capítulo ha sido traducido por Analif y corregido por DirtyMind, es muy técnico, pero pasará algo espeluznante. ¡A leer!
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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan
Capítulo 24

Lars y Cody estaban peleando cuando entraron al cuarto de vigilancia. —¡No es cierto! Yo también lo escuché: —dijo Lars— Repórtense en el subterráneo tres, esa fue la orden.
—Pero no fuimos requeridos —bufó Cody—. ¿Por qué nos piden ir desde el centro de vigilancia hasta allá si no nos van a ocupar? ¿Desde cuándo la descarga de mercancías tiene que ver con nosotros?
—No sé —respondió Lars—.El lema es “Sigan las órdenes, no pregunten”.
Golpes en los paneles terminaron su discusión.
—¡Quiero hablar con el Dr. Lawrence! —gritó Tom, golpeando los cristales de nuevo— ¿Me escucharon?
—Te escuchamos —respondió Lars—. No tienes que golpear los vidrios.
—Entonces llámenle —espetó Tom—. ¡Quiero hablar con él ahora!
—¿Qué sucede? —le dijo Lars a Andreas—. ¿Por qué está haciendo berrinche? —Andreas no respondió.
—¡Díganle que ya sé lo que está haciendo! —dijo Tom—. Díganle que no vamos a ser sus putos conejillos de indias.
—¿Acaso el confinamiento por fin te volvió loco? —dijo Cody—. Porque en serio, no es tan malo.
—¡Vete a la mierda! —dijo Tom—. Quiero hablar con el Dr. Lawrence. —Tom aventó el dibujo de Bill contra el panel—. ¿Ven esto? Díganle que lo tengo.
—¿Qué es eso? —Cody dijo. Lars entrecerró los ojos.
—Espero que no tengas nada que ver con esto, Andreas —dijo.
—¿Qué? —jadeó Cody como si acabara de entender lo que pasó. Jaló a Andreas por el cuello de su playera—. ¡Pedazo de mierda! ¿Tú hiciste la llamada falsa, verdad? —Andreas le aventó las manos.
—¡Suéltame! —espetó—. No sé de qué está hablando ese rapero loco.
Lars se sentó en su lugar y dio un clic en su computadora.
—De acuerdo, Tom, habla. He hecho conexión con la oficina del Dr. Lawrence. Te está escuchando ahora —dijo.
—Terminó —dijo Tom cortante—. No obtendrá más de nosotros.
—Estoy con mi hermano. No haré nada —se unió Bill con seriedad.
—Y no crea que me podrá convencer con un maldito Ferrari o cualquier porquería —dijo Tom—. No me someteré a más de sus estúpidas pruebas y Bill no irá a ninguna de sus misiones. ¿Qué harán ahora? Si no pueden conseguir nada de nosotros tendrán que dejarnos ir.
—Siento mucho este desafortunado y erróneo giro de los eventos —respondió el Dr. Lawrence con calma—. Y por no haber consultado primeramente mis intenciones con ustedes. Incluso si tuviera que confesar mi recién descubierto interés por su especial vínculo, ciertamente no quería que se enteraran de esta forma. Sin embargo, dejarlos ir está fuera de cuestión. —Tom resopló—. Su seguridad también es preservada por su propio bien, como sé que saben. Y sinceramente me disculpo por la aflicción que sin duda les causa esto y cualquier futuro inconveniente.
—¿Qué futuro inconveniente? —preguntó Tom con rudeza.
—Deseo continuar con mis investigaciones —respondió el Dr. Lawrence.
—No —contestó Tom con firmeza—. No lo haré. Puede mantenernos aquí, pero no puede forzarnos a hacer lo que le plazca.
—Ya veo —suspiró—. Siento que hayamos llegado a esto, pero si esa es su decisión, entonces que así sea, ya que al parecer nada de lo que haga puede hacerlos cooperar. Sin embargo hay una última regla menor, no aplicada debido a cierta omisión aunque es extensamente necesaria. Para ponérselos fácil; es un simple asunto de alojamiento pertinente. —Un clic sonó y Tom supo que la conexión se había terminado. Frunció el ceño. ¿Por qué tiene que hablar de manera tan rimbombante? ¿Qué diablos significa lo que dijo? La puerta de metal se abrió y varios guardias de seguridad entraron. Tom se alejó de los paneles de cristal. Cuando los guardias entraron a la habitación, Bill corrió hasta Tom y lo abrazó.
—No —gimió. Tom le abrazó de vuelta frunciendo el ceño. Los guardias les pusieron las manos encima y comenzaron a separarlos—. ¡No! —gritó Bill, apretándose más contra su hermano.
—¿Qué están haciendo? —saltó Tom. Los guardias le abrieron los brazos y comenzaron a jalarlo fuera de la habitación. —¡Bill! —gruñó Tom.
—¡Tom! —gritó el menor—. ¡No, por favor! Déjele aquí. Quiero que se quede conmigo.
Tom pataleó y se removió. Miró a su hermano. El pelinegro luchaba en vano contra los fuertes agarres de los guardias sobre sus brazos.
—¡Tom! —gritó. La puerta metálica se cerró. Tom fue sacado fuera del cuarto de vigilancia—. ¡Tom!
—¡Bill! ¡No! ¡Suéltenme! ¡Bill! —La puerta hacia el pasillo también se cerró. Los guardias continuaron jalándole por los pasillos y pisos. Las extremidades de Tom se movían de forma salvaje contra los guardias—. ¿Por qué hacen esto? ¡Suéltenme! —Giraron por uno de los corredores hasta donde estaban los dormitorios de los internos y le metieron dentro de una pequeña habitación.
—Este será tu nuevo alojamiento —dijo uno de los guardias—. No está muy lejos, todavía puedes ver a tu hermano, una vez que él haya terminado con sus tareas.
Lo soltaron y cerraron la puerta. Tom la pateó. —¡Déjenme salir! —gritó. Podía ver las sombras de los guardias a través de la puerta.
—El Dr. Lawrence cree que es necesario que tengas tu propia habitación —estableció un guardia.
—No quiero mi propia habitación —protestó. Pateó la puerta con fuerza—. Déjenme salir o romperé esto, lo juro.
—Lo siento, sólo estamos siguiendo órdenes.
Tom dejó de patear y cerró los ojos, atormentado. Se dejó caer de rodillas, una mano contra su pecho cuando la picazón le inundó. Su voz se rompió. —Díganle… díganle que lo haré… Haré lo que quiere. Cooperaré. Pero por favor, no alejen a Bill de mí.
Después de un intolerable momento de silencio, la puerta por fin se abrió. Los guardias lo levantaron y lo guiaron de regreso a la habitación de Bill. Podía escuchar a su hermano sollozar justo cuando entró al cuarto de vigilancia. Corrió hasta el dormitorio y lo abrazó.
—Lo odio —sollozó Bill contra Tom. Los gemelos se quedaron así por un largo rato, la presencia de Tom era como un efecto de bálsamo para las lágrimas de Bill.
Los tres operadores les miraban con remordimiento en los ojos.
—Saben, me siento como un patán —dijo Cody.
—Yo también —suspiró Lars—. ¿Por qué quieren separarlos? Los gemelos deben estar juntos.
—Díselo a los de la clínica donde nacieron —resopló Cody—. De verdad, lo que hicieron fue muy bajo.
—Sí —dijo Lars—. Supongo que nuestra única excusa es que nosotros no sabíamos nada.
—Sí, pero eso no nos absuelve por completo. Piensa en las consecuencias. Quiero decir, arruinamos los juegos de “escondidillas” para ellos, probablemente para siempre. —Andreas y Lars se giraron para verle con rostros serios— ¿Qué? —preguntó Cody. Andreas rodó los ojos. Él y Lars regresaron su atención a su trabajo.
Una semana pasó con implacables exámenes para los gemelos. Tom fue sometido a más pruebas de percepción como lo de las tarjetas con símbolos, y otras veces fue llevado a varios lugares de toda la base mientras que otros científicos se quedaban con Bill y le preguntaban la ubicación del mayor. Pero no creía que el llevara la peor parte. Un día se enteró de que habían asustado a Bill en exceso cuando le habían mostrado varios insectos de aspecto asqueroso. El estómago de Tom se había apretado tan fuerte que se dobló y vomitó.
En ocasiones le hacían recostarse en una cama con los ojos y las orejas cubiertas y le pedían que relatara lo que veía en su mente. Otras veces le hacían sentarse por horas en una silla, su cabeza llena de electrodos que estaban conectados a una computadora. A menudo monitoreaban sus signos vitales, como sus latidos o la presión de su sangre, y a veces le ponían en el brazo algo que parecía un detector de mentiras, aunque no le preguntaban nada. Aún así, esas agujas se movían y Tom se preguntaba si eso quería decir que inconscientemente estaba reaccionando a alguna emoción de Bill.
Después de que los de bata blanca terminaron con el detector de mentiras, les preguntó qué diablos le estaban haciendo a Bill, a lo que ellos respondían que estaba siendo sometido a fuertes estímulos. Cuando Tom se reencontró con Bill en el dormitorio, vio que el pelinegro estaba de mal humor y le preguntó preocupado lo que le sucedía. Bill suspiró, diciendo que no había sido tan malo, excepto cuando le dieron un bote falso de dulces del que salió una serpiente.
Un día, las pruebas eran tenerlos a ambos en la misma habitación, excepto que estaba dividida por un panel de cristal. Bill estaba de un lado, con los ojos vendados y con un par de audífonos. Le pedían a Tom que se moviera de un lado al otro del lugar y Bill debía señalarlo, siembre con remarcable puntería. Y luego le vendaron los ojos a Tom y le pidieron que indicara si sentía alguna sensación extraña en su cuerpo. Tom señaló una vez que en su mano, luego en su codo y en su cuello. Frunció el ceño cuando le quitaron la venda y vio que removían un trozo de hielo del costado de Bill, pero el rostro del menor parecía sereno, incluso aburrido más que estresado.
Las pruebas continuaron; algunas eran más tediosas que otras. Tom se había acostumbrado a tener varios artefactos pegados a la cabeza y ya ni siquiera se molestaba en ponerse una gorra. Sin embargo, ni una sola vez durante las pruebas Tom vio al Dr. Lawrence. Pensó que el cabrón estaba demasiado avergonzado como para dar la cara.
Al final del día Tom siempre terminaba con un enorme dolor de cabeza y no le molestaba que Bill se le pegara tanto en la cama; estaba demasiado cansado como para ponerse nervioso, pero su corazón le dolía cuando notaba que Bill esperaba hasta que se durmiera para acercársele más.
Al siguiente día, después del desayuno, los guardias de seguridad aparecieron una vez más en el cuarto de vigilancia. Ambos gemelos se levantaron del sofá.
—Sólo necesitamos a Tom esta vez —dijo uno. Tom miró a su hermano. Bill bajó la mirada, con culpa. Varias noches se había ido a dormir susurrando cuánto lo sentía por Tom, incluso cuando el de rastas le aseguraba que no debía disculparse, de hecho, era él quien debía hacerlo por todo lo que le hacían pasar.
De nuevo le llevaron a la habitación con una sola mesa y la cámara en el techo. Gruñó, preguntándose si por fin terminarían con las pruebas. Cuando la puerta se abrió, se estremeció de rabia. El Dr. Lawrence entró. Los guardias les dejaron a solas.
—Buenos días, Tom —dijo el Dr. Lawrence.
—Por fin decidió dar la cara. Dígame, ¿qué obtiene de todo esto? —espetó Tom cortante.
—Supongo que más respuestas para las implacables preguntas en mi cabeza —respondió—. Siempre me han encantado los rompecabezas.
—Es un maldito loco —soltó Tom.
—Podría tomar eso como un halago. Me hace sentir optimista, como si estuviera a punto de hacer un gran descubrimiento. ¿Sabes que Einstein y a Galileo también se les calificaron de locos, verdad? —respondió el doctor con un matiz de sátira. Tom giró el rostro con desdén. El Dr. Lawrence sonrió—. Escucha, Tom, no quiero que estés enojado conmigo, créeme. A pesar de lo que pienses sobre lo que hago, tengo un corazón. Me agradas de verdad y me afecta ver lo mal que estás tomando todo esto.
—¿De verdad espera que le crea? —bufó Tom. El científico suspiró—. Ahórrese toda esa mierda; proceda con la maldita prueba para que ya me pueda ir.
—Casi termino con todas estas pruebas, o al menos creo que ya he recolectado suficiente información, pero todavía necesito algo de detalle para confirmar mi teoría. Una prueba final de la cual tengo grandes esperanzas de que una vez más superes —agregó—. Siento que hayamos conducido varias pruebas sin su consentimiento, pero necesitaba descartar cualquier prejuicio de sugestión. Los resultados son más significativos de esa manera. Yo tenía fe en ti, pero ciertamente lograste asombrar a mis colegas. Respondiste con increíble precisión en las primeras respuestas de esos tests. La primera prueba, por supuesto, era para probar qué tan aguda es tu empatía, también conocida como reacción telesomática; no sólo supiste que algo malo sucedía con tu hermano, sino que supiste específicamente que estaba llorando. En la segunda prueba, quería ver qué tan profundo era su vínculo y si había un indicio de actual telepatía. Y tú respondiste, bueno, como ellos dijeron, diste en el clavo.
—Pero no puedo leer la mente de mi hermano —dijo Tom—. ¿Cómo supe lo que dibujó?
—Interesante, ¿verdad? —dijo el Dr. Lawrence—. ¿Te gustaría que te explicara acerca de la conexión que ambos comparten y cómo ha sido afectada por el exclusivo, digámosle, cofactor “fuera de este mundo”? —El científico sonrió. Tom deseó poder decir que no, pero su curiosidad ya estaba despierta. Si no obtenía una respuesta, probablemente no descansaría preguntándose sobre ello. Odiaba admitirlo, pero entonces el doctor habló y no tuvo que hacerlo—. Dicen que una respuesta en silencio es un momento de reflexión, pero yo siempre lo tomo como un ‘sí’.
—Antes de que intente responder esa pregunta, debo confesar que nunca había visto la percepción extrasensorial entre gemelos como algo diferente a lo que experimentan hermanos fraternales, madres y sus hijos, o cualquier par de personas que hayan crecido juntas. Yo, como muchos escépticos, creí que lo que se veía como percepción extrasensorial entre gemelos era simplemente un fuerte entendimiento. Incluso las más creíbles anécdotas pueden dejar lugar para la duda. Una profunda conexión emocional puede producir un intenso sentido de empatía, tan fuerte como para generar sensaciones físicas, como el dolor, cuando un ser amado está lastimado; en otras palabras, un fuerte sentido de dolor simpático. Los gemelos se conocen tan íntimamente que pueden predecir cómo su hermano hablará o cómo se comportará, o parece que conocen los pensamientos del otro en sincronía; pero este fenómeno también puede ser observado entre personas que tienen una relación cercana sin ser gemelos.
—Sin embargo, cuando son criados por separado, hay una aparente carencia de influencia mutua y de identificación el uno con el otro, y su relación como gemelos no prospera ni evoluciona en un vínculo potencialmente cercano y de cariño, y aún así, estudios revelan que gemelos idénticos que son separados pueden exhibir características de comportamiento muy similares aún cuando son adultos, aunque eso puede ser explicado por su herencia genética; sin embargo, lo interesante aquí es que también pueden compartir los mismos pensamientos y sueños. Esto es increíble considerando que nunca han vivido juntos y que no tienen una relación que pueda producir dolor simpático al menos. El conflicto patente con la teoría científica ortodoxa, que es simple ignorancia, es prominente. Incluso un escéptico como yo debe admitir que hay algo más ahí.
—Debo decir que desde que descubrí tus síntomas, me sentí muy intrigado con su vínculo, pero sólo después de lo que pasó en aquella peligrosa misión me sentí incitado a investigar más. Pruebas en gemelos monocigóticos no es algo poco común ya que contribuyen enormemente a entender la herencia, los patrones de expresión genética así como el comportamiento genético, pero todavía hay una profunda escasez de evidencia científica en cuanto a la conexión psicológica entre gemelos, lo que hace aún más atractivo y desafiante su estudio. —El Dr. Lawrence sonrió feliz.
—Y no hay duda de que lo disfrutó intensamente —masculló Tom—. Y dice que posee un corazón —bufó.
—Bueno, si me comparo contra los inhumanos experimentos del Dr. Mengele durante el Holocausto, entonces sí, tengo corazón. Creo que soy un Santo, de hecho. —Tom exhaló de manera audible.
—Hasta ahora la explicación más razonable es el teorema de Bell basado en embrollos cuánticos y la mente no-local —continuó el científico—. Básicamente, dice que un par de átomos actúan como si permanecieran en contacto aún cuando son separados. Bell extrapola esto en gemelos idénticos, quienes alguna vez fueron un todo que fue separado, para explicar por qué cuando uno es punzado el otro se estremece, instantáneamente, sin importar qué tan separados estén. Muy prometedor, debo decir, y después añade un pequeño, pero quizá el más agudo detalle: “sólo cuando ambos están en el estado mental ideal y envían el tipo de mensaje ideal”. Eso es lo que de verdad motivó todas estas pruebas. Toda mi investigación está basada en encontrar prueba objetiva, después de todo. —Tom rodó los ojos.
—Sigo sin responder tu pregunta, pero nos lleva a la primera interrogante que me hice a mí mismo sobre el proyecto y de la cuál estuve firmemente determinado a encontrar una respuesta, y esta es si el implante tenía algún otro propósito además del reconocimiento para el uso de los artefactos tecnológicos, especialmente algún tipo de efecto extrasensorial, pero como ya lo dije antes, no tenía ninguna prueba sobre esto, y después de varios test fallidos, lo dejé pasar. Poco tiempo después te descubrimos a ti, y esa investigación volvió a levantarse. Estaba seguro de que no era el final y que definitivamente había algo más sobre el tema.
—Como no sé exactamente donde se origina y ningún elemento sobre la Tierra se acerca a su estructura, no puedo explicar exactamente cómo funciona, sólo asumir lo que hace por la manifestación de sus efectos.
—¿No dijo que venía de los alienígenas? —intercedió Tom.
—Presuntamente, ya que no es de nuestro planeta. Pero la verdad es que yo nunca he visto uno. No me hace un no creyente, pero si de verdad están ahí afuera, están ocultos incluso de nosotros. El clasificado implante es simplemente traído a nuestra base, dentro de aseguradas e irrompibles cajas plateadas, y se mantiene guardada hasta que llega un huésped potencial. Pero por todo lo que sé, los aliens podrían ser nuestros futuros, quizá en muchos millones de años, y los OVNIS son simplemente máquinas del tiempo de nuestro propio futuro. Sea cual fuere el caso, es altamente sugerido el que esos seres son tan desarrollados que no poseen géneros, y se reproducen de manera asexual, así que son clones unos de otros, y son capaces de comunicarse de forma extrasensorial, al poseer tanto telepatía como un sexto sentido. Eso te suena familiar, ¿no es cierto?
—No sé qué es lo que espera que diga —bufó Tom—. Pero puedo decirle que no es lo mismo con los gemelos idénticos y su vínculo.
—Y aún así pensaste sobre ello —dijo el Dr. Lawrence—. Y ciertamente puede explicar tu extraordinariamente reforzado vínculo. Pero está bien; dejemos toda especulación de lado y centrémonos en los hechos. Es bien conocido que entre gemelos, los gemelos idénticos comparten un vínculo más fuerte dado a que su genética es la misma. La mayoría admite poseer algún tipo de enlace psíquico incluso aunque no se lleven bien, y todos coinciden en que la comunicación aparentemente extrasensorial puede suceder de manera espontánea y sin voluntad consciente. Lo que sucede entre tú y tu hermano es que este misterioso vínculo se vuelve visible, por así decirlo; excepto que él es el agente predominante y tú eres el receptor, lo que significa que él está enviando los mensajes ideales hasta ti, que siempre estás en el estado mental ideal.
—¿Qué? —Tom frunció el ceño. No podía creer que había logrado entenderlo hasta ese momento, pero al final se había perdido.
—Bien, intentaré usar una analogía simple para explicarlo. Déjame bajar esto primero. —El científico apretó un botón en la pared y una pizarra blanca emergió del techo—. La razón por la que estos efectos extrasensoriales sólo funcionan contigo es porque su ‘transmisión’ sólo es percibida por quien está ‘conectado a su frecuencia’, en este caso, quien comparte el mismo ADN. —Tomó un marcador negro y le quitó la tapa—. De acuerdo, supongamos que esta torre de comunicación inalámbrica, o radio, es tu hermano. —Dibujó una torre alta sobre el pizarrón, igual a la Torre Eiffel, completa con señales de radio saliendo de la punta. Tom no pudo evitar sonreír ante las habilidades de diseño del doctor, que eran peor que terribles, pero su sonrisa se convirtió en una mueca cuando el científico comenzó a dibujar otra torre en el lado opuesto del pizarrón, más pequeña e insignificante en comparación, mientras que decía: —Y esta otra eres tú. —Tom se cruzó de brazos, irritado.
—Como sospechaba, debido al implante, que en este caso funciona como un amplificador, el vínculo se desplaza claramente hacia un lado, causando que los instintos extrasensoriales sean irregulares. —El doctor dibujó largas flechas señalando desde la torre alta hacia la pequeña—. Tu hermano se volvió un poderoso transmisor, convirtiéndote en consecuencia en un receptor pasivo; y mientras la sensibilidad en el receptor es importante, también lo es la forma en cómo recibe grandes señales. Igual que en las ondas dinámicas de la radio, un receptor de baja calidad puede ser compensado por un transmisor de alta tecnología que puede proveer una señal con suficiente calidad para poder inter-operar con el receptor de peor fabricación.
Tom exhaló exasperado, entrecerrando los ojos. El doctor notó su rostro ofendido. —No te hace menos importante, es sólo para explicar el concepto —aclaró—. Incluso si tú envías las señales —Dibujó pequeñas flechas apenas visibles yendo de la Torre de Tom—, sus señales más fuertes, u ondas cerebrales, ultimadamente las opacan y es por eso que él no puede escucharlas, mientras que tu recibes sus señales, lo quieras o no. —Tom hizo un gesto de derrota—. No hay duda de que su amplificado vínculo psíquico contribuyó con su reconocimiento de su otra mitad y a su gran sentimiento de sentirse incompleto, y no sólo eso sino que sus señales parecen responder algún tipo de principio de Radar, que sospecho es efecto del implante, y es por lo que puede saber tu posición. Es posible que entre más tiempo pase contigo, más aprenda a aprovecharlo y controlarlo.
Tom suspiró, sintiéndose un poco mejor por no saber antes que tenía un gemelo. O quizá lo sabía, a nivel subconsciente. Esa vez que Bill estaba en peligro, de repente supo que algo estaba mal con él. Era como un conocimiento natural, un entendimiento instantáneo acompañado de una intensa urgencia de verle. Ciertamente, habría sido más fácil descubrirlo todo si Bill no hubiese estado todo el tiempo escondiendo su verdadera apariencia bajo su engañoso exterior.
—No obstante, descubrimos, después de todas esas pruebas, que este concepto no es una constante —mencionó el doctor—. Tú eres especialmente susceptible a sus señales y él puede decir tu posición en las ocasiones cuando está pensando en ti. Y, bueno, ha estado pensando en ti desde que era un niño. —Tom sonrió—. Para enviarte sus pensamientos, al parecer requiere señales más fuertes. ¿Recuerdas la primera vez con las cartas Zener, con los símbolos? Tuve que pedirle que se concentrara en ti por un rato, enviándote sin saber sus pensamientos, hasta que tú recibieras el mensaje.
—Durante las pruebas siempre le pedí que te mantuviera en su mente, lo que por supuesto no le era difícil, sólo que ahora estaba concentrándose de manera intencionada en mandarte una imagen. Así que, en resumidas cuentas, más que leer podías percibir sus pensamientos, pero sólo si él lo meditaba de manera considerable, como forzándolos a entrar en tu mente. Lo hicieron de maravilla en las pruebas, por cierto, pero los test de telepatía de verdad te agotaron, y no hay duda de que te provocaron molestos dolores de cabeza.
Tom asintió de acuerdo, casi alegre. Todo el tiempo había creído que se debían a que estaba cansado de las pruebas. El Dr. Lawrence bajó la vista y la sonrisa de Tom se desvaneció cuando detectó un tinte de culpabilidad en el suspiro del doctor.
—Ahora que he respondido tu pregunta, regresamos al propósito de tu presencia aquí para que podamos evaluarte en una prueba final. —El Dr. Lawrence miró a la cámara y asintió ligeramente. La puerta se abrió y dos guardias entraron cargando una caja plateada—. Para poder probar mi teoría, debe lograrse un balance entre la sensibilidad y la capacidad del manejo de las señales. —El corazón de Tom comenzó a desbocarse incluso antes de saber lo que sucedía. Los guardias abrieron la caja y el Dr. Lawrence sacó un pequeño contenedor traslúcido con un brillante líquido en su interior. Los guardias se colocaron tras Tom. El de rastas jadeó y se levantó de la silla. Los guardias rápidamente lo mantuvieron en su lugar, sosteniéndole ambos brazos tras la espalda.
—¡No! —gritó—. ¡No se atreva!
—No te hará daño —dijo el Dr. Lawrence, ajustando el implante en una pequeña pistola de inyección.
—¡No! ¡No quiero esa asquerosa mierda en mí!
—Abrirá tu mente —dijo el doctor—. Ya que tu hermano lo recibió recién nacido, sería imposible lograr su grado de potencia, y el vínculo probablemente seguiría siendo asimétrico; sin embargo, si mis cálculos son correctos, invariablemente serás ahora capaz de leer los pensamientos de tu hermano.
—No —Tom se removió contra los guardias. El Dr. Lawrence fue hacia él, pistola en mano—. Aleje esa cosa de mí.
—No tienes que preocuparte; incluso si tienes compatibilidad absoluta, ya te has desarrollado. Los efectos del implante sólo durarán tanto como permanezca activado, más o menos seis minutos. Una vez desactivado desaparecerá de tu cuerpo.
—¡No lo haga! —gruñó Tom cuando los guardias le estiraron y expusieron su cuello. El disparo no fue doloroso, pero el líquido se sintió pasar mientras corría a través de sus venas.
& Continuará &
Oh, mierda, el Dr. L ha puesto el implante en Tom. ¿Qué efectos traerá esto? Serán sólo 6 minutos, pero Tom podrá leer los pensamientos de Bill. Chan, chan, chan. No se pueden perder la continuación. Y no olviden comentar.