Fic TOLL de TollWriter

Capítulo 11

By Bill

Ya estábamos en el aeropuerto esperando nuestro vuelo a Los Ángeles y no sé describir los sentimientos que corrían dentro de mi pecho. Por un lado estaba demasiado feliz porque Tom y yo iríamos al campamento de Hannah y pasaríamos los tres juntos el transcurso del día, pero también estaba triste porque Georg me había informado que no vendría conmigo y se iría con Susan a Nueva York los tres días que faltaban para que Robert llegara a casa. Me prometió que llegaría el viernes en la mañana y yo lo tranquilicé un poco diciendo que estaría bien y que se tomara todo el tiempo que quisiera.

—No dejes de llamar —me dijo cuando estábamos abrazados y despidiéndonos en la puerta de su abordaje—. Si necesitas algo, o quieres hablar, no importa la hora que sea, llámame.

Asentí un poco conmovido. Era la primera vez que nos separábamos desde que Robert lo llevó a casa. El primer día que lo conocí estaba asustado y temeroso al igual que yo. Nos hicimos inseparables, nos apoyábamos mutuamente y él me defendía como podía de nuestro verdugo.

Me aparté de él y lo vi marcharse con la mujer que ahora lo hacía feliz. Se detuvo antes de doblar y se despidió con un movimiento de manos. Finalmente se perdió entre los demás pasajeros. Yo me quedé procesando todo hasta que Tom me abrazó y me guio hasta la puerta de nuestro vuelo. A diferencia del viaje de llegada que eran risas y festejos, el viaje de ida había sido más tranquilo y más callado. Dormité en el hombro de Tom mientras él veía una película. El vuelo no era demasiado largo y en dos horas estábamos llegando a Los Ángeles.

Lo primero que vimos al salir fue a su padre allí esperando para recibirlo con un abrazo. Cuando tocó mi turno también me lo dio y por primera vez en mucho tiempo me sentía tan cálido.

—Qué hermoso jovencito —halagó cuando nos separamos—. Mi hijo tiene buen gusto —finalizó haciendo sonrojar a ambos.

—Axel también es hermoso —riñó Nick en modo de queja.

—Claro que es, hijo —su padre Gordon abrazó a Axel para saludarlo y cuando se separaron añadió—: No sé qué le viste.

Axel rio a carcajadas y Nick frunció el ceño.

—Ya que no me quieres, me iré con mi novio a pasar la noche —dijo indignado tomando su maleta.

Gordon puso los ojos en blanco y le pegó un zape en la cabeza, pero luego sonrió y se despidieron de ellos. Sam y Sarah se fueron también luego de que se despidieran de nosotros.

—Bueno, tomó un taxi —expresó Gordon entregándole las llaves.

—No, papá, te llevamos, ¿cierto? —me preguntó y yo asentí.  

Después de que nos hizo el favor de prestarnos su auto, lo mínimo era llevarlo a su casa. Entramos los bolsos y nos subimos para poder irnos. Hannah salía a las diez del campamento y su ubicación era del otro lado de la ciudad, así que teníamos el tiempo exacto en dejar a Gordon e irnos directamente.

Hablamos de todo. Tom venía conduciendo y yo me senté con su padre atrás, a echar chismes. En algunos momentos miraba por el retrovisor y veía a Tom también riéndose y mirando desde el espejo. Finalmente lo dejamos y me hizo prometer que lo visitaría para poder conocer a Simone. Me dio otro abrazo y me subí de copiloto esta vez.

—¿A dónde quieres ir cuando estemos con tu hermana?

Lo escuché decir luego de que me quedara pensando en lo feliz que había sido en estos días y en lo mucho que quería hacer parte de la vida de Tom y su familia.

—No lo sé. Hannah odia los zoológicos o los parques —informé, ganándome una mirada extraña por parte de él—. Te dije que era muy especial.

—Es raro que a su edad no juegue en un parque.

—Lo es… —asentí—. Pero contestando a tu pregunta, ¿por qué no vamos a almorzar? Le gusta la comida vegetariana.

—A mí también —dijo, sin apartar la vista de la carretera.  

También miré hacia allí, avanzando con una velocidad moderada, disfrutando de la brisa y los paisajes verdes. Al ver un bonito lago aparecer a mi costado, supe que habíamos llegado. Le indiqué que entrara por un desvío y así lo hizo, diciendo que parecía a las películas de los deformes. Y sí, era solitario y rodeado de árboles, pero le aseguré que por allí no habría ningún monstruo.

Cuando vi las enormes puertas le dije que aparcara en la zona habilitada. Me bajé y me acerqué al comunicador para preguntar por Hannah.

—Ya salimos —me dijo la encargada del grupo.  

Y en dos minutos ya mi hermana salía. Nancy arrastraba su enorme bolso y ella sostenía su abrigo en las manos. Sonrió y corrió para abrazarme. La tomé en brazos y se montó en mi cintura de inmediato.

—¿Cómo te fue, princesa? —le pregunté viendo cómo Tom se bajaba para tomar el bolso y subirlo al auto.

—Bien, aprendí mucho.

—Gracias por hacer esto, Nancy —la encargada sonrió y negó con la cabeza; para ella era un placer tener en sus filas a una niña como Hannah.  

Giré para regresar al auto pero Nancy me detuvo.

—No quiero intervenir en la educación de Hannah pero tú más que nadie sabes lo especial que es y sobre todo sus aspiraciones. —Se detuvo para abrir una carpeta que sostenía en sus manos y me la entregó. Lo primero que vi fue una enorme universidad—. Es la mejor escuela que exista para niños como ella. Está en Orlando y se especializa en vida silvestre y marina.

Se detuvo de nuevo y miró a mi hermana que estaba allí, sin decir nada, lo cual era extraño.

—¿En Orlando? —dudé, porque mudarme hasta Nevada era complicado—. No podemos…

—Bill —me interrumpió—, sé que no dejarías ir sola a tu hermana de 9 años pero la educación de ella debe ser especial y no debería desperdiciarse con una escuela común. Esta institución tiene hospedajes y, sí, sé lo que piensas pero no estará con jóvenes, estará con niñas de su edad en donde los separan en secciones de mujeres y hombres.

Asentí y miré a Hannah. No era normal que no me informara nada de esto. Ya que ella estaba muy preocupada por su educación superior. A niños de su edad era muy complicado encontrar una escuela acorde con sus capacidades y ahora que ella sabía que existía una y que su líder estaba dispuesta a buscar un sitio para ella me extrañaba un poco que no me dijera nada. Mi pequeña se acercó a una compañera para despedirse y aproveché la lejanía para aclarar algunas cuantas cosas con Nancy.

—¿Estás segura que Hannah podrá con esto?

—¿Y lo dudas? Claro que podrá.

—No sé por qué no me dijo nada.

—Está muy preocupada por Robert. —Suspiré y bajé la mirada—. ¿No has hablado con ella? —negué con la cabeza—. Tienes que hacerlo. Hannah es muy inteligente, ella lo entenderá y te aceptará.

—Lo haré —lo dije no muy convencido.

—Debes hacerlo. Pronto cumplirás 21 y podrás estar limpio definitivamente.

Asentí y Nancy por fin se alejó para entrar de nuevo al campamento. Giré para buscar a Hannah con la mirada y la hallé dentro del auto y hablando con Tom. Me acerqué extrañado pero con una sonrisa cuando los vi riendo a carcajadas.

—¡Bill! —gritó con alegría para que entrara de una vez al auto—. ¿Por qué no dijiste que me llevarías al museo? —fruncí el ceño—. Tom dijo que me llevaran.

—Sí, pero primero iremos a almorzar a un restaurante vegetariano que conozco —informó Tom encendiendo el auto.

Mi niña se le iluminó el rostro y dio palmaditas antes de que nos apurara porque ya tenía hambre y andábamos demorados.

Tom condujo por la carretera devolviéndonos hacia la ciudad y al ruido inclemente del tráfico a esa hora de la tarde, escuchando las risas que mis dos personas favoritas emitían y llenándome de ese sentimiento llamado felicidad.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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