
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 16
— Hola mamá.
Ah, era mi mamá suegra.
— Tommy bebé, ¿cuantas veces te he dicho que no metas a tus amigas a tu habitación? — se paró en frente de Tom dándome la espalda, me crucé de brazos ofendido.
— Eh, mamá Bill es… — le hice señas desde atrás para que se callara la boca.
— No importa quien sea, cariño. No quiero ser abuela tan pronto. — le dió un abrazo y siguió. — Ya nos vamos Tom, cuídate mucho y usa protección. — mi boca no podía estar más abierta.
— ¿Papá no va a despedirse?
— Lo conoces muy bien, Tom. — se separó de él y plantó un beso en su frente. — No le gustan las despedidas.
— Pero puede hacer un esfuerzo, mamá.
— Tranquilo. — volvió a darle un beso en la frente. — Te amo.
— Adiós. — me despedí al verla irse pero solo me miró como un bicho raro, que odiosa que era la señora. — ¿Siempre es así?
— Ella siempre ha querido que yo tenga una relación con chicas de mi misma posición social y no le he dado la oportunidad de presentarme con la hija de su mejor amiga.
— Eres muy solicitado. — se encogió de hombros, su mano se posó en mi cintura otra vez para acercarme a su cuerpo.
— Solicitado pero enamorado de una sola persona. — iba a hablar pero sus labios ya estaban sobre los míos, giré un poco mi cabeza para poder continuar el beso.
Todo el día habíamos pasado en su habitación acostados, me había prestado una de sus grandes camisas para que estuviera cómodo y le agradecí. Habíamos visto la saga del señor de los anillos, Tom se durmió en varias ocasiones y yo estaba encantado mirando lo que sucedía sin perder detalle alguno de los hobbits.
Apagué la plasma y me dediqué a observar a Tom, dormía con mucha calma y tranquilidad. La música del móvil de este comenzó a sonar y se removió buscandolo, lo agarré primero con curiosidad de saber quién era.
Charlotte.
Me vi tentado a contestarle y decirle alguna cosa fea pero Tom me lo arrebató de las manos dispuesto a contestar.
— ¿Hola? — se talló el ojo izquierdo. — Charlotte no estoy en mi casa… No Charlotte… Estaba durmiendo… ¡No estoy con ninguna chica! … Mierda Charlotte, nos veremos mañana en la noche. No hay necesidad de vernos y estar juntos todo el día… Si yo iré a recogerte… Sí Charlotte… Primero recogeré a Bill y luego voy por ti o como quieras… Sí, adiós. — y colgó. Ahora si que me reí oyendo esa pequeña discusión. — ¿Qué hora es?
— Cuarto para las diez, creo que debo irme a casa. — me subí encima de su cuerpo para sentarme en su cintura, me agaché para besarle justo en el piercing. Antes de que me separara aferró su mano en mi nuca y me besó. — Tom…
— No te vayas.
— Bueno, si tanto insistes. — nuevamente me acosté a su lado. Me recosté en la cama con él y ambos caimos en un sueño profundo.
&
Nos encontrabamos ya los cinco en el bar, en la mañana había obligado a levantarse a Tom a las siete para que me fuera a dejar a mi casa. Me costó demasiado porque tenía el sueño pesado y no se levantó ni a pesar de que salté en su cama o gritaba en su oido.
Para esta noche Sam me prestó su vestido de lentejuelas que llegaba más arriba de las rodillas, unas zapatillas de tacón bajo brillantes y me había prohibido ponerme el arnes de calavera junto con las muñequeras que estaba acostumbrado a usar. Planchó mi cabello y lo asentó con un poco de fijador.
El maquillaje era el mismo de siempre y un poco de su lip gloss color rosa para mis labios, una bolsa de cadenas gris donde guardé el móvil, un paquete de chicles de menta, el labial y un perfume.
Tom me recogió de mi casa después de recoger a Charlotte que no paraba de mirarme con una pizca de envidia porque me veía mejor que ella.
Charlotte traía un vestido rosa pastel con corset y acampanado de abajo, unos zapatos bajos del mismo color de su vestido, su cabello bien recogido en una cola alta y con un maquillaje muy natural para mi gusto.
— ¡Diablos Bill, ese vestido de hace ver muy perra! — exclamó mi mejor amigo al mirarme. Habíamos quedado con Geo en ir vestidos de la misma forma y color, pero el modelo de su vestido era diferente y más atrevido.
— Tu no te quedas atrás. — saludé con un beso en la mejilla a él y a Gustav que al igual que Geo, me halagó por como me veía.
El único que faltaba era mi objetivo que me daba miradas disimuladas desde su asiento.
— ¿Que van a querer para tomar? — preguntó el mesero mirandome a mi con una sonrisa.
— Para Bill y para mi dos mojitos. — habló Georg, el mesero anotó con rapidez la orden.
— Yo quiero una piña colada.
— Y para nosotros dos botellas de vodka. — el mesero asintió y corrió para traer lo que le pedimos.
— Chicos. — Georg llamó nuestra atención, extendió su mano y mostró un anillo bañado en oro que tenía pinta de ser de compromiso. — ¡Oficialmente somos novios! — chilló. Gustav le dió un beso tierno que me hizo suspirar.
— ¡Felicidades hermano! — todos nos levantamos dispuestos a abrazar a la nueva pareja.
— ¡Esto se merece una celebración en grande! — el mesero se acercó con las bebidas y las colocó en la mesa.
— Esto se lo manda el joven de la mesa seis. — giré en dirección donde apuntaba. Era un hombre misterioso con un smoking negro, no se le veía bien el rostro pero por la intensidad que sentía sabía que estaba mirandome. Le hice un ademán y me lo devolvió en seguida.
— Dígale que no lo quiere. — habló Tom colocandose a mi lado. — Ve y devuelvele la bebida. Rápido. — se llevó la bebida en dirección al misterioso hombre.
— ¿Por qué lo hiciste? — murmuré molesto, no tenía derecho a nada conmigo ¡No soy Charlotte!
— Bill, apoyo lo que hizo Tom. No sabemos con qué intención lo hizo, ¿sí?
Rodee los ojos y me senté, ¿desde cuando Georg apoyaba lo que hizo Tom?
¡Si en nuestros tiempos ya hubiéramos ido con el tipo para obtener bebidas gratis!
Continúa…
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