

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 4
Era él, pulsé su número para agregarlo a mis contactos como el «Rapero mal oliente» y me dispuse a contestarle.
«¿En dónde nos vemos?»
Su respuesta no se hizo esperar y me contestó al instante.
«En la cafetería que queda frente a la escuela, no tardes.»
— ¿Qué hemos hablado sobre usar celulares en la mesa, Bill? — bufé al oir a mi mamá, siempre era tan correcta.
— Solo fue un momento, mamá. — rodee los ojos guardando el celular para poder seguir comiendo de la lasaña que ahora estaba fría. — Voy a salir hoy a las seis y no sé a que hora regrese.
— Que bueno que al menos avises que vas a salir.
— Sam, no estoy hablando contigo.
— Estoy de acuerdo con Sam, siempre sales sin avisar pareciendo un gatito callejero. — se burló mi mamá. Dispuesto a no seguir escuchando más sus comentarios empujé el plato lejos de mi y me levanté de la mesa.
— Ya se me quitó el hambre. — salí casi corriendo de la cocina en dirección a mi habitación, no iba a aguantar sus burlas. — Pareciendo un gatito callejero. — murmuré molesto las palabras que dijo mi madre hace un momento. Busqué en mi estantería los libros de física que me había regalado Gordon para ayudarme a reforzar los temas que no comprendía, los metí en mi maleta junto con un lápiz, borrador y un esferográfico de color negro, una carpeta con hojas en blanco y mi cuaderno de la materia que tenía todos mis apuntes bien llevados. Me heché en mi cama para descansar un momento hasta que sea la hora de irme, pensaba mucho en el momento en el que nos encontraríamos y en la forma en la que le explicaría para que su pequeño cerebro entienda la materia pero me quedé dormido.
El móvil comenzó a sonar fuerte para mis oidos, me removí somnoliento para ver la pantalla del celular, al ver su nombre di un brinco y me senté en la cama.
Eran las seis y media, no le contesté. Tomé mis cosas y salí corriendo como un alma que lleva el diablo en dirección a la cafetería. Me salté algunos semáforos y recibí insultos de los choferes los cuales casi me atropellan pero me dió igual, nunca había sido tan impuntual en mi vida y ahora lo estaba siendo. Una sonrisa apareció en mi rostro al ver la cafetería ahí, aminoré el paso y llegué a mi destino; él estaba ahí sentado esperando con dos batidos que supongo y eran de vainilla por su color.
— Hola. — saludé agitado y sentandome frente a él quien tenía ahora una expresión divertida, solté un suspiro pesado y me acomodé en mi asiento.
— Llegas tarde. — volvió a sonreir de la misma forma en que lo hizo esta mañana. — Pensé que no llegarías.
— Ya estoy aquí…
— Estabas durmiendo, ¿verdad? — me crucé de brazos y lo fulminé con la mirada, el seguía divertido mirandome. — Lo digo porque tu maquillaje está caido y tienes rastros de saliva en tu mejilla.
Mierda.
Mierda. Mierda. Mierda.
La sangré se me subió al rostro de la vergüenza, me levanté lentamente y fui al baño a arreglarme un poco. Me miré al espejo y tenía razón, abrí la llave de agua y agarré un poco de las servilletas para secarse las manos, me limpié el rostro con cuidado de no quitar todo el color negro de mis ojos, el roce de la servilleta con mi piel era muy áspera y me incomoda; volví a verme al espejo y sonreí con satisfacción. Al terminar volví a juntarme con él.
— Mucho mejor. — acercó el batido hasta que lo tuve en frente. — Es para ti… no he probado el mío porque no quería ser mal educado. — miré el suyo que igual estaba intacto.
— Esto no es una salida como si fueramos amigos, yo vine a explicarte la materia y tú la entiendes ¿te queda claro? — llevó su mano a la frente como hacen los soldados obedeciendo al sargento.
— Sí señor. — una sonrisa apareció en mis labios y probé de la bebida, estaba deliciosa. Saqué las cosas que había en mi maleta y las coloqué con cuidado en la mesa.
— Toma. — le extendí dos libros de física. — Ahí hay la suficiente información para que refuerces lo que te voy a explicar y me los devuelves mañana.
— Me parece bien.
Me levanté de la mesa para correr la silla y estar cerca de él
lo primero que pensé fue en quitarle el «mal oliente» y dejarlo solo en «rapero» porque olía bien, olía como los hombres de verdad y de esos que si se bañan. Inhalé sigilosamente su olor, estaba embobado.
— Temptation black.
— ¿Eh? — lo miré sin entender.
— Así se llama el perfume que uso todos los días.
— Oh. — recién caí en cuenta, sentí un ligero rubor en mis mejillas y desvié la mirada a cualquier parte de la cafetería de pura vergüenza.
— Entonces iniciemos con las clases. — abrí mi cuaderno de apuntes, busqué el último tema que vimos esta tarde «Movimiento armónico simple.»
— ¿Qué es lo que no entiendes, Tom?
— Todo. — me lo dijo haciendo unas muecas que me hicieron reir por lo bajo.
— Decimos que una partícula o sistema tiene movimiento armónico simple cuando vibra bajo la acción de fuerzas restauradas que son proporcionales a la distancia respecto a la posición de equilibrio. — expliqué anotandolo en una de las hojas en blanco. — Decimos entonces, que dicho cuerpo es un oscilador armónico. — lo miré y coloqué mi mano sobre la suya para que me mirara también. — Eso es un resúmen y todo lo que tienes que llevar en la mente cada que hagas una práctica… Tiene dos caracteristicas escenciales que son la vibración y el periódico; el vibratorio su cuerpo oscila en torno a una posición de equilibrio siempre el en mismo plano y el periódico es el movimiento que se repite en cada cierto tiempo.
— Es decir, que el cuerpo vuelve a tener las mismas magnitudes cinemáticas y dinámicas cada siete segundos. — pensé que sería difícil explicarle pero comprendió a la perfección.
— Luego vienen un par de fórmulas que no son difíciles de comprender, como te dije… ten en cuenta esto que anoté. — le extendí la hoja en blanco de la información. — Ya terminamos.
— Super, me quedó claro. — guardé mis cosas en mi maleta dispuesto a irme. — ¿Te llevo a casa?
— Sí.
Continúa…
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